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27ª Jornada Nacional de la Juventud |
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Se celebró el 4 de SETIEMBRE la 27ª JORNADA NACIONAL DE LA JUVENTUD |
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Unidos
por la fe en Jesús, bajo el lema “Pan de Vida, pan para compartir”,
unos tres mil quinientosl jóvenes
celebraron en Melo este domingo la 27a.
Jornada Nacional de la Juventud. La
celebración comenzó en la noche de ayer con guitarreadas y
tamborileadas tras el arribo de centenares de ómnibus repletos de jóvenes
provenientes de todo el país y continuó en los campamentos donde
pernoctaron. A
las once de esta mañana recibieron la bienvenida por parte del Obispo
de la diócesis, Mons. Luis del Castillo, mientras se cocinaba el
guisado criollo en una gigantezca olla de 4
toneladas. Luego
del almuerzo la banda
“Kerigma” realizó un recital comenzando con la canción de la
Jornada. Posteriormente se realizó la “Marcha de la Unidad” hacia
el Teatro de Verano (Parque Zorrilla), entonando cantos, gritando
consignas cristianas y dialogando. Allí
los participantes se pintaron las caras para luego formar grupos en los
que los jóvenes de distintos lugares se conocieron y compartieron sus
experiencias comunitarias. En
el interior del teatro se realizó la Misa concelebrada por los
obispos del país y presidida por Mons. Luis del Castillo, Obispo de Melo. En
la homilía, el Obispo Auxiliar de Salto y Presidente de la Comisión
Nacional de Pastoral Juvenil del episcopado, Mons. Heriberto Bodeant,
evocó la primera Jornada de la Juventud, que se realizó hace 27 años,
en 1978: “…los
jóvenes de ese tiempo vivíamos en un Uruguay distinto. Vivíamos
tiempos de dictadura, en los que éramos controlados y vigilados.
Tiempos en los que uno no sabía bien en quien confiar, y uno se cuidaba
de qué decía y a quién se lo decía (…) En esos tiempos, muchos jóvenes
encontramos en la Iglesia un espacio de libertad. Primero, muy
humanamente, un lugar donde podíamos hablar, donde se nos escuchaba,
donde podíamos confiar en el que estaba al lado.(…)
Pero allí también fuimos descubriendo el rostro de Cristo. Y ese
rostro, para nosotros, era sobre todo el de Cristo Liberador”. Enfatizó
su creencia en que “la Iglesia y, dentro de ella la Pastoral Juvenil,
es un espacio de libertad, que nos sigue haciendo posible encontrar a
Cristo liberador del hombre, a Cristo liberador de todas las dimensiones
de la persona humana.” Al
terminar la misa se proyectó un videoclip
recordatorio del Papa Juan Pablo II El cierre de la jornada fue con un
Festival de Rock
con grupos en vivo. GUISADO
CRIOLLO 400
krgs de arroz, 4000 krs
de carne, 150 litros de aceite, 140 krs de
tomate, 140 de cebolla fueron los principales ingredientes del almuerzo
que compartieron los miles de asistentes a la Jornada. El guisado se
cocinó en una olla de 4 toneladas proporcionada por la Asociación de
Cultivadores de Arroz la cual debió ser trasladada en grúa hasta el
Parque Rivera. |
| Saludo
a los jóvenes de la XXVIII Jornada Nacional de la Juventud por parte de
Mosn. Luis del Castillo, Obispo de Melo |
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“A
todos les doy la bienvenida a esta ciudad de Melo, y para comenzar este
saludo de la jornada, les digo que hay muchas cosas de las cuales no
tenemos medios para saber, por ejemplo el cielo está cubierto en esta
Jornada, pero no sabemos si mañana va a ver un temporal o va a salir el sol, ya no
podemos confiar en saber, eso es incierto. Hay
sí una cosa cierta, la gente que acompañó esta noche aquí en este
parque tiene un ánimo enorme. Hay
cosas ciertas ya, como el aroma de la olla que ya se siente, hay otras
que no sabemos y no entenemos la forma y la manera de resolverlas. El
mundo entero tiene hambre y no sabemos como vamos a resolverlo. Hoy
estamos aquí reunidos en Melo, y por eso les doy la más cálida
bienvenida, porque tenemos certezas para nuestro caminar, tenemos
alimento, alimento para todos y cada uno, esto va a ser como el alimento
que experimentó el Pueblo de Israel, el maná en su peregrinar hacia la
libertad, el pan de la misión de cada día, para la caminata que vamos
a realizar, recibimos este maná que es la Eucaristía que vamos a
recibir en la Misa. Hoy
estamos reunidos porque tenemos las certezas de que Jesús es para
nosotros ese pan, pan de vida, pan que nos alimenta en este peregrinar. Tenemos
otra certeza, solos no alcanza, la paz no la alcanzamos solos, ni
la solidaridad, ni conseguimos supervivir con esta hambre, no
conseguimos suprimir el hambre en el mundo, sólo nos tenemos unos a
otros, tenemos la certeza de que tenemos que estar juntos, si, por eso
nos movemos con fuerza en esta misión. Y la más importante, Alguien
camina con nosotros, es Jesús que como en Emaús está a nuestro lado. Como
comemos todos de ese mismo pan, estamos alimentados por ese pan de vida
y que estamos dispuestos a compartirlo, a caminar juntos, a peregrinar
juntos hacia una misma meta; somos una columna imparable que le va a dar
a este mundo lo que necesita, lo que hambrea. La
certeza de que podemos vencer el hambre si podemos contruir juntos la
paz, vamos a ahora a esperar como los primeros discípulos, juntos. Que
vamos a hacer hoy! No vamos a compartir una olla como el maná, ni
tampoco como ese alimento típico de la Cena Pascual, sino lo que es típico
de este lugar del país: arroz y carne, pero no es eso lo que importa,
lo que importa es lo que después de una tiempo de prepración vamos a
acercarnos a compartir este alimento que compartimos, el pan de la vida,
para cambiar el rostro de este mundo, esa es nuestra certeza que nos da
este pan de vida y que nos enseña a compartir para cambiar el mundo". Bendición
de la olla “Bendice Señor este alimento, bendice a todos los que han trabajado y han llegado hasta aquí; enséñamos a compartir todo lo que somos y tenemos por Cristo Nuestro Señor" AMEN. |
| Homilía
de Mons. Heriberto Bodeant en la Misa de Clausura de la 27ª Jornada Nacional de la Juventud |
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Estuve
pensando en la gente de esta diócesis de Melo y Treinta y Tres que nos
ha recibido; en todo el esfuerzo de preparación que han hecho y que
ahora hemos podido ver y disfrutar con todos los sentidos y con todo el
corazón, a lo largo del día. Estuve
pensando en los caminos que íbamos a recorrer y que ahora ya recorrimos
todos los que hemos venido, de más cerca o más lejos. Pensé en las
reuniones de preparación, profundizando el sentido del lema. Pensé en
más de un grupo que se pasó la noche haciendo pasteles o preparando
ravioles o inventando otros recursos para juntar la plata del ómnibus. Por
todo eso, estamos aquí: porque la subcomisión de Jornada, junto con la
gente de Melo y Treinta y Tres preparó todo esto que estamos viviendo,
y porque los de las otras diócesis nos preparamos para venir y celebrar
juntos esta Jornada Nacional de la Juventud. Pero
la Jornada no es sólo resultado de esos esfuerzos humanos nuestros, que
han sido muchos. Estamos aquí porque Alguien nos ha convocado. Alguien
nos ha llamado. Es Jesús, Pan de Vida, que quiere compartir su Vida con
nosotros, y que nos invita a que nosotros compartamos con los demás esa
Vida que recibimos de Él. Por
Él estamos aquí hoy. Estamos
en una Jornada Nacional de la Juventud, como hace 27 años, cuando la
mayoría de ustedes todavía no había nacido. En 1979, año de la
primera jornada, yo tenía
23 años (saquen la cuenta) y era el joven delegado de la diócesis de
Salto al Equipo Nacional de Pastoral Juvenil que recién se había
formado. Y con aquel equipo estuve trabajando en la preparación de
aquella primera jornada, en la que, como a veces pasa, después no pude
estar, aunque estuve en muchas otras. Pero
la jornada se hizo, y así empezó ese camino que ha continuado hasta
ahora. Ha continuado porque Jesús nos sigue convocando en su Iglesia, y
porque los jóvenes de la Pastoral Juvenil, ¡ustedes!, creen que esta
forma de encontrarnos con Jesús y entre nosotros sigue siendo válida,
sigue valiendo el esfuerzo. Hace
27 años, los jóvenes de ese tiempo vivíamos en un Uruguay distinto.
Vivíamos tiempos de dictadura, en los que éramos controlados y
vigilados. Tiempos en los que uno no sabía bien en quien confiar, y uno
se cuidaba de qué decía y a quién se lo decía. En
esos tiempos, muchos jóvenes encontramos en la Iglesia un espacio de
libertad. Primero, muy humanamente, un lugar donde podíamos hablar,
donde se nos escuchaba, donde podíamos confiar en el que estaba al
lado. Pero
allí también fuimos descubriendo el rostro de Cristo. Y ese rostro,
para nosotros, era sobre todo el de Cristo Liberador. Sigo creyendo que
la Iglesia y, dentro de ella la Pastoral Juvenil, es un espacio de
libertad, que nos sigue haciendo posible encontrar a Cristo liberador
del hombre, a Cristo liberador de todas las dimensiones de la persona
humana. Si
hace 27 jornadas era difícil ser joven y más todavía ser un joven
cristiano, hoy, a pesar de muchos cambios, no es más fácil. La
población del Uruguay y también nuestras comunidades cristianas están
envejecidas. Los jóvenes uruguayos son relativamente pocos, y sabemos
que muchos se han ido en los últimos años, porque aquí no veían un
futuro. Los
jóvenes, que son la esperanza de cualquier sociedad, no siempre son
bien vistos... a veces son mirados con desconfianza, con sospecha y
hasta con temor. Por
otra parte, algunos adultos sueñan con ser permanentemente jóvenes. No
sólo mantener la elasticidad del cuerpo, sino también volver a un
estado no definitivo, a veces abandonando los compromisos que un día se
hicieron. En ese sentido, sigue vigente el lema de una de nuestras
jornadas, que decía: “¡Urgente! ¡se necesitan ejemplos de vida que
convenzan!”: ejemplos de vida plenamente realizada, de vida entregada
a los demás. Y
seguimos agregando dificultades: los cambios en la vida familiar, la
división y recomposición de las familias, la inestabilidad afectiva
que se suma a otras incertidumbres, han dejado a muchos jóvenes... a
muchos niños y jóvenes, malheridos. Muchos buscan todas las formas
posibles de evadirse de la realidad en el aturdimiento, el consumismo o
la droga. A muchos jóvenes se les hace difícil hacerse cargo de su
propia vida para tomar decisiones importantes, decisiones para toda la
vida, como son las de formar una familia o responder al llamado a una
especial consagración. La
herida más profunda está, precisamente, en la libertad, en la
capacidad de darse, de comprometerse libremente. Pero Jesús, Pan de
Vida, puede sanar esa herida de nuestra libertad, haciéndonos
plenamente libres, para recibir su Vida y compartirla con nuestros
hermanos. La
vida de Jesús, la vida que recibimos cuando lo recibimos a Él, es una
vida llena de libertad, la vida de alguien profundamente libre. Con esa
libertad, Jesús le da al Padre un “sí” tan libre como definitivo.
Libremente se pone totalmente en sus manos, hace su voluntad, se
alimenta de hacer la voluntad del Padre. Esa
voluntad del Padre no es un capricho ni una ocurrencia. Es una voluntad
de vida y salvación para todos los hombres. Eso es lo que Jesús va
haciendo a lo largo de su vida. Viviendo plenamente libre, va realizando
el proyecto salvador del Padre. Y
antes de llevar ese proyecto a su culminación en la Pascua, antes de
dar su vida en la cruz, Jesús le entrega a sus amigos su vida, haciendo
del Pan su Cuerpo y del Vino su Sangre. Jesús parte el pan, de la misma
manera que su vida se va a partir, muriendo en la cruz, pero lo parte
para compartirlo, y de esa manera compartir su vida de resucitado con
sus amigos. Esa
es la fuerza transformadora de la Eucaristía, de la que el Papa
Benedicto XVI nos habló en la misa de la Jornada Mundial de la Juventud
hace quince días. En
ese pedacito de pan, que se ha hecho cuerpo de Cristo, recibimos su vida
y su fuerza. La fuerza capaz no sólo de transformar la vida de cada uno
de nosotros, sino capaz de transformar el mundo. Es la fuerza del amor,
capaz de vencer el egoísmo, el odio, la violencia, la muerte. Así
dice el Papa: “Haciendo
del pan su Cuerpo y del vino su Sangre, Jesús anticipa su muerte, la
acepta en lo más íntimo y la transforma en una acción de amor. Lo que
desde el exterior es violencia brutal, desde el interior se transforma
en un acto de un amor que se entrega totalmente.” Ese
acto de amor, sigue diciendo Benedicto, es “el acto central de
transformación capaz de renovar verdaderamente el mundo: la violencia
se transforma en amor y la muerte en vida”. “Solamente esta íntima
explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena
de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo.” Cuando
muchos no creen en los jóvenes, el Papa Benedicto pudo decirle a los jóvenes
que estaban ante él y ante los sacerdotes y obispos que estábamos
escuchando: “Yo
sé que ustedes como jóvenes aspiran a cosas grandes, que quieren
comprometerse por un mundo mejor”. El Papa expresó así su confianza
en los jóvenes y muchos jóvenes se sintieron confortados al
escucharlo. Más
aún, el Papa los exhortó: “demuéstrenlo a los hombres, demuéstrenlo
al mundo, que espera exactamente este testimonio de los discípulos de
Jesucristo”. Cerca
de nosotros hubo también alguien que creyó en los jóvenes. Lo
estuve recordando en estos días pasados, caminando por la costanera de
Salto. Allí hay unos árboles que hasta hace muy poco estaban
totalmente pelados, mostrando sólo sus ramas secas, y ahora están
cubiertos de flores rosadas. Son los lapachos. Todavía no llegó la
primavera, pero ellos la están anticipando. Mons.
Carlos Nicolini, “el Nico”, que fue un día “el obispo de los jóvenes”
y que los quiso con todo el corazón, es la persona que estuve
recordando. El
nos hablaba de otro árbol que anuncia la primavera: el almendro. Y
Mons. Nicolini decía que los jóvenes son como el almendro: floreciendo
anuncian y adelantan la primavera. ¡Y
aquí estamos, en este final de invierno, floreciendo y anunciando una
primavera! Pero
no se trata sólo de dar flores. Las flores llevan al fruto, y si no, se
va todo en flores. Que
todo está que está floreciendo aquí, entre nosotros, el Señor Jesús,
Pan de Vida, lo haga fruto en nosotros, lo haga vida para compartir. Que en cada uno de nosotros la vida de Jesús que recibimos en la Eucaristía se haga amor a todos, se haga solidaridad con los pobres y los heridos de hoy, se haga compromiso en la Iglesia y en el mundo, se haga entrega confiada al Padre, se haga servicio como el de Jesús, que se hizo servidor de todos. Que la vida de Jesús, que se hace vida nuestra, compartiéndola sea también vida para los demás. Así sea |
| El
País, lunes 5 RELIGION
| La Iglesia Católica celebró su Jornada Nacional de la Juventud en
Melo |
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Ante 4.000 jóvenes, el religioso dijo que ellos son la esperanza de una sociedad y lamentó la emigración que hay MELO
| HILTON C. MESTRE Unos
4.000 jóvenes asistieron a la 4ta. Jornada Nacional de la Juventud
organizada en Melo por la Pastoral Juvenil de la Iglesia Católica. Los
organizadores no ocultaban su satisfacción por la cantidad y entusiasmo
de los jóvenes que se reunieron, que terminaron la jornadas con cánticos
y con los rostros pintados, cada uno con el color que simbolizaba la diócesis
de donde venía. "No importa la cantidad sino la intensidad de
corazón que lleven con Jesús", "es el Encuentro de todas las
Diócesis del Uruguay", "es la cabal expresión de comunión
de la iglesia juvenil en nuestro país", dijeron algunos de los
reponsables del encuentro. "Es impresionante la cantidad de jóvenes,
emociona ver a jóvenes cristianos de todo el Uruguay siguiendo a Jesús"
dijo Ema, coordinadora del grupo Crecer, de Conchillas. Hubo
múltiples expresiones de entusiasmo y momentos emotivos durante la
actividad dominical. "Es la expresión de un camino que va haciendo
la Iglesia con los jóvenes", definió el Obispo Auxiliar de Salto,
Mons. Heriberto A. Bodeant Fernández. Estuvo presente la mayoría de
los obispos uruguayos, aunque monseñor Nicolás Cotugno no estuvo
presente. OLAS.
Luis del Castillo, el obispo locatario, resaltó inicialmente la alegría
que mostraron los participantes de la jornada. "Llegaron de todo
Uruguay, tengo confianza en que olas de nuevas generaciones cambien un
mundo que tiene hambre de pan y de paz". El religioso jesuita dijo
que el saldo del día era muy alentador. "Esto anima a todos los jóvenes
a construir un mundo de paz y solidaridad. Para eso necesitamos pan para
el camino, y el pan que compartimos los cristianos es el pan de la vida
de Jesús, que este repartió en la última cena. Nos animó a que lo
renováramos para alimentar esta peregrinación a lo largo de la
historia, construyendo un mundo como Dios quiere" dijo del
Castillo. Los
participantes compartieron un almuerzo producido en una olla de grandes
proporciones, donde se cocinaron 400 kilos de arroz, 400 de carne, 150
litros de aceite, 140 kilos de tomate. Luego peregrinaron desde el
Parque Rivera al Zorrilla de San Martín, y allí, en el Teatro
Municipal de Verano, se realizó una misa. "Los
jóvenes que están presentes son la Iglesia, la de hoy y la de mañana,
son ellos que se reúnen en comunidad en las Parroquias, en los
colegios, en movimientos y abren sus corazones y vidas a los que tienen
a su alrededor. Es la Iglesia joven la que abre sus brazos a toda la
juventud del país" dijo del Castillo. Durante
la peregrinación, diversas pancartas expresaron la inquietud de los jóvenes
sobre diversos temas. Se repartió una guía temática hecha por los jóvenes
y se habló de la falta de oportunidades laborales en el interior del país,
las limitaciones de la oferta educativa en ese medio y de la violencia e
injusticias existentes en el mundo. HISTORIA.
El obispo auxiliar de Salto y responsable de la Pastoral Juvenil,
Heriberto Bodeant, recordó en la homilía que la primera jornada de la
juventud se hizo durante la dictadura y en este tiempo era muy difícil
hablar. " En esos tiempos, muchos jóvenes encontramos en la
iglesia un espacio de libertad. Sigo creyendo la iglesia y dentro de
ella la Pastoral Juvenil, es un espacio de libertad, que nos hace
posible encontrar a Cristo liberador del hombre". Bodeant dijo que
ahora también se vivían tiempos difíciles para los jóvenes. "La
población del Uruguay y tambien nuestras comunidades cristianas están
envejecidas. Los jóvenes uruguayos son relativamente pocos y sabemos
que muchos se han ido en los últimos años. Los jóvenes que son la
esperanza de cualquier sociedad, no siempre son bien vistos... A veces
son mirados con desconfianza, con sospecha y hasta con temor" dijo
el religioso. Las
rupturas El obispo Bodeant, que también es presidente de la Pastoral Juvenil de la Iglesia Católica, apuntó durante la misa a las situaciones que llevan a la ruptura familiar. Dijo que muchos adultos sueñan "con ser permenentemente jóvenes", y por eso abandonan los compromisos que un día se hicieron. "Sigue vigente el lema de una de nuestra jornadas que decía: Urgente, se necesitan ejemplos de vida que convenzan. O sea, ejemplos de vida plenamente realizada, de vida entregada a los demás". También dijo que la división familiar y la inestabilidad afectiva "se suma a otras incertidumbres". |
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JOVENES PARTICIPARÁN DE LA JORNADA NACIONAL DE LA
JUVENTUD
En
la ciudad de Melo, jóvenes provcedentes de todas las parroquias
rurales y urbanas, de colegios, capillas
e instituciones juveniles se congregarán para vivir un día de
fiesta y de reflexión sobre las problemáticas que les afecta. Los jóvenes
han querido destacar el espíritu de las comunidades juveniles que se
sienten unidas entre si y unidas a Jesús, Jesús joven, Pan de Vida,
pero que no "deben ni quieren" esperar sentados, sino que se
ponen de pie y salen al encuentro de otros jóvenes Compartiendo la
Vida. La
Jornada, organizada por la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de
la Conferencia Episcopal Uruguaya,
cuyo presidente es Mons.
Heriberto Bodeant (Obispo Auxiliar de Salto), culminará con una
Eucaristía concelebrada por todos los obispos uruguayos y presidida
por Mons. Luis del Castillo, Obispo de Melo. La homilía estará a
cargo de Mons. Bodeant. http://www.27jnj.ya.st/ es el portal de la Jornada donde se encuentran los detalles de la misma. PROGRAMA
ALMUERZO SIGNIFICATIVO
Al
mediodía los participantes compartirán un rico "Guiso
carretero", es una comida a base de arroz y carne que será
preparado en una olla de
4.000 kgrs, que deberá ser desplazada al lugar del encuentro en grúa. Esta
comida tiene un significado muy especial, porque recordará la
"multiplicación de los panes" hecha por Jesús para unas
5.000 personas. Esta vez no serán panes y pescados, alimentos propios
del medio en que vivió Jesús sino carne y arroz propios de nuestra
tierra (aunque también habrá pan). El
almuerzo en la jornada será un momento para empezar a vivir
"Experiencias comunitarias" "todos comemos de una misma
olla" que es parte de la temática que propone la Pastoral
Juvenil en las orientaciones pastorales para este año.
LAS JORNADAS EN EL TIEMPO
En medio de las más diversas realidades socio-políticas y eclesiales, desde 1979, en plena dictadura militar, la Iglesia convoca ininterrumpidamente a la Jornada Nacional de la Juventud como una instancia de encuentro entre jóvenes que celebran su fe y comparten los desafíos que les presenta la realidad que les toca vivir. En los primeros años la Jornada fue nacional porque convocaba en un único lugar del país. Luego pasó a ser nacional porque convocaba el mismo día, con un mismo lema, un mismo afiche, una misma canción y un mismo tema de reflexión pero culminaba en concentraciones finales diocesanas. En los últimos años, ambas modalidades se intercalaron según lo determinaran las circunstancias. (NOTICEU) |
| LA
JORNADA NACIONAL DE LA JUVENTUD EN IMÁGENES FOTOS |