27ª Jornada Nacional de la Juventud

Jornada Nacional de la Juventud - 4 de setiembre de 2005 - Melo, Cerro Largo | URUGUAY

 

Se celebró el 4 de SETIEMBRE la 27ª JORNADA NACIONAL DE LA JUVENTUD

Unidos por la fe en Jesús, bajo el lema “Pan de Vida, pan para compartir”, unos tres mil quinientosl jóvenes celebraron en Melo este domingo la 27a. Jornada Nacional de la Juventud.

 

La celebración comenzó en la noche de ayer con guitarreadas y tamborileadas tras el arribo de centenares de ómnibus repletos de jóvenes provenientes de todo el país y continuó en los campamentos donde pernoctaron.

A las once de esta mañana recibieron la bienvenida por parte del Obispo de la diócesis, Mons. Luis del Castillo, mientras se cocinaba el guisado criollo en una gigantezca olla de 4 toneladas.

 

Luego del almuerzo  la banda “Kerigma” realizó un recital comenzando con la canción de la Jornada. Posteriormente se realizó la “Marcha de la Unidad” hacia el Teatro de Verano (Parque Zorrilla), entonando cantos, gritando consignas cristianas y dialogando.

Allí los participantes se pintaron las caras para luego formar grupos en los que los jóvenes de distintos lugares se conocieron y compartieron sus experiencias comunitarias.

En el interior del teatro se realizó la Misa concelebrada por  los obispos del país y presidida por Mons. Luis del Castillo, Obispo de Melo.

 

En la homilía, el Obispo Auxiliar de Salto y Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil del episcopado, Mons. Heriberto Bodeant, evocó la primera Jornada de la Juventud, que se realizó hace 27 años, en 1978:

 

“…los jóvenes de ese tiempo vivíamos en un Uruguay distinto. Vivíamos tiempos de dictadura, en los que éramos controlados y vigilados. Tiempos en los que uno no sabía bien en quien confiar, y uno se cuidaba de qué decía y a quién se lo decía (…) En esos tiempos, muchos jóvenes encontramos en la Iglesia un espacio de libertad. Primero, muy humanamente, un lugar donde podíamos hablar, donde se nos escuchaba, donde podíamos confiar en el que estaba al lado.(…) Pero allí también fuimos descubriendo el rostro de Cristo. Y ese rostro, para nosotros, era sobre todo el de Cristo Liberador”.

Enfatizó su creencia en que “la Iglesia y, dentro de ella la Pastoral Juvenil, es un espacio de libertad, que nos sigue haciendo posible encontrar a Cristo liberador del hombre, a Cristo liberador de todas las dimensiones de la persona humana.”

 

Al terminar la misa se proyectó un videoclip recordatorio del Papa Juan Pablo II El cierre de la jornada fue con un Festival de Rock  con grupos en vivo.

   

GUISADO CRIOLLO

 

400 krgs de arroz, 4000 krs de carne, 150 litros de aceite, 140 krs de tomate, 140 de cebolla fueron los principales ingredientes del almuerzo que compartieron los miles de asistentes a la Jornada. El guisado se cocinó en una olla de 4 toneladas proporcionada por la Asociación de Cultivadores de Arroz la cual debió ser trasladada en grúa hasta el Parque Rivera.

 

Saludo a los jóvenes de la XXVIII Jornada Nacional de la Juventud por parte de Mosn. Luis del Castillo, Obispo de Melo

Cerca del mediodía como estaba previsto el Obispo de Melo Mons. Luis del Castillo dirigió a todos los jóvenes un saludo de bienvenida.

 

“A todos les doy la bienvenida a esta ciudad de Melo, y para comenzar este saludo de la jornada, les digo que hay muchas cosas de las cuales no tenemos medios para saber, por ejemplo el cielo está cubierto en esta Jornada, pero no sabemos si  mañana va a ver un temporal o va a salir el sol, ya no podemos confiar en saber, eso es incierto.

 

Hay sí una cosa cierta, la gente que acompañó esta noche aquí en este parque tiene un ánimo enorme.

 

Hay cosas ciertas ya, como el aroma de la olla que ya se siente, hay otras que no sabemos y no entenemos la forma y la manera de resolverlas. El mundo entero tiene hambre y no sabemos como vamos a resolverlo.

 

Hoy estamos aquí reunidos en Melo, y por eso les doy la más cálida bienvenida, porque tenemos certezas para nuestro caminar, tenemos alimento, alimento para todos y cada uno, esto va a ser como el alimento que experimentó el Pueblo de Israel, el maná en su peregrinar hacia la libertad, el pan de la misión de cada día, para la caminata que vamos a realizar, recibimos este maná que es la Eucaristía que vamos a recibir en la Misa.

 

Hoy estamos reunidos porque tenemos las certezas de que Jesús es para nosotros ese pan, pan de vida, pan que nos alimenta en este peregrinar.

 

Tenemos otra certeza, solos no alcanza, la paz no la alcanzamos solos,  ni la solidaridad, ni conseguimos supervivir con esta hambre, no conseguimos suprimir el hambre en el mundo, sólo nos tenemos unos a otros, tenemos la certeza de que tenemos que estar juntos, si, por eso nos movemos con fuerza en esta misión. Y la más importante, Alguien camina con nosotros, es Jesús que como en Emaús está a nuestro lado.

 

Como comemos todos de ese mismo pan, estamos alimentados por ese pan de vida y que estamos dispuestos a compartirlo, a caminar juntos, a peregrinar juntos hacia una misma meta; somos una columna imparable que le va a dar a este mundo lo que necesita, lo que hambrea.

 

La certeza de que podemos vencer el hambre si podemos contruir juntos la paz, vamos a ahora a esperar como los primeros discípulos, juntos.

 

Que vamos a hacer hoy! No vamos a compartir una olla como el maná, ni tampoco como ese alimento típico de la Cena Pascual, sino lo que es típico de este lugar del país: arroz y carne, pero no es eso lo que importa, lo que importa es lo que después de una tiempo de prepración vamos a acercarnos a compartir este alimento que compartimos, el pan de la vida, para cambiar el rostro de este mundo, esa es nuestra certeza que nos da este pan de vida y que nos enseña a compartir para cambiar el mundo".

 

Bendición de la olla

 

“Bendice Señor este alimento, bendice a todos los que han trabajado y han llegado hasta aquí; enséñamos a compartir todo lo que somos y tenemos por Cristo Nuestro Señor" AMEN.

 

Homilía de Mons. Heriberto Bodeant en la Misa de Clausura de
la 27ª Jornada Nacional de la Juventud

En los últimos días he estado pensando mucho en todos ustedes, imaginando este momento, qué decirles.

Estuve pensando en la gente de esta diócesis de Melo y Treinta y Tres que nos ha recibido; en todo el esfuerzo de preparación que han hecho y que ahora hemos podido ver y disfrutar con todos los sentidos y con todo el corazón, a lo largo del día.

Estuve pensando en los caminos que íbamos a recorrer y que ahora ya recorrimos todos los que hemos venido, de más cerca o más lejos. Pensé en las reuniones de preparación, profundizando el sentido del lema. Pensé en más de un grupo que se pasó la noche haciendo pasteles o preparando ravioles o inventando otros recursos para juntar la plata del ómnibus.

Por todo eso, estamos aquí: porque la subcomisión de Jornada, junto con la gente de Melo y Treinta y Tres preparó todo esto que estamos viviendo, y porque los de las otras diócesis nos preparamos para venir y celebrar juntos esta Jornada Nacional de la Juventud.

Pero la Jornada no es sólo resultado de esos esfuerzos humanos nuestros, que han sido muchos. Estamos aquí porque Alguien nos ha convocado. Alguien nos ha llamado. Es Jesús, Pan de Vida, que quiere compartir su Vida con nosotros, y que nos invita a que nosotros compartamos con los demás esa Vida que recibimos de Él.

Por Él estamos aquí hoy.

 Estamos en una Jornada Nacional de la Juventud, como hace 27 años, cuando la mayoría de ustedes todavía no había nacido. En 1979, año de la primera jornada,  yo tenía 23 años (saquen la cuenta) y era el joven delegado de la diócesis de Salto al Equipo Nacional de Pastoral Juvenil que recién se había formado. Y con aquel equipo estuve trabajando en la preparación de aquella primera jornada, en la que, como a veces pasa, después no pude estar, aunque estuve en muchas otras.

Pero la jornada se hizo, y así empezó ese camino que ha continuado hasta ahora. Ha continuado porque Jesús nos sigue convocando en su Iglesia, y porque los jóvenes de la Pastoral Juvenil, ¡ustedes!, creen que esta forma de encontrarnos con Jesús y entre nosotros sigue siendo válida, sigue valiendo el esfuerzo.

 Hace 27 años, los jóvenes de ese tiempo vivíamos en un Uruguay distinto. Vivíamos tiempos de dictadura, en los que éramos controlados y vigilados. Tiempos en los que uno no sabía bien en quien confiar, y uno se cuidaba de qué decía y a quién se lo decía.

En esos tiempos, muchos jóvenes encontramos en la Iglesia un espacio de libertad. Primero, muy humanamente, un lugar donde podíamos hablar, donde se nos escuchaba, donde podíamos confiar en el que estaba al lado.

Pero allí también fuimos descubriendo el rostro de Cristo. Y ese rostro, para nosotros, era sobre todo el de Cristo Liberador. Sigo creyendo que la Iglesia y, dentro de ella la Pastoral Juvenil, es un espacio de libertad, que nos sigue haciendo posible encontrar a Cristo liberador del hombre, a Cristo liberador de todas las dimensiones de la persona humana.

 Si hace 27 jornadas era difícil ser joven y más todavía ser un joven cristiano, hoy, a pesar de muchos cambios, no es más fácil.

La población del Uruguay y también nuestras comunidades cristianas están envejecidas. Los jóvenes uruguayos son relativamente pocos, y sabemos que muchos se han ido en los últimos años, porque aquí no veían un futuro.

Los jóvenes, que son la esperanza de cualquier sociedad, no siempre son bien vistos... a veces son mirados con desconfianza, con sospecha y hasta con temor.

Por otra parte, algunos adultos sueñan con ser permanentemente jóvenes. No sólo mantener la elasticidad del cuerpo, sino también volver a un estado no definitivo, a veces abandonando los compromisos que un día se hicieron. En ese sentido, sigue vigente el lema de una de nuestras jornadas, que decía: “¡Urgente! ¡se necesitan ejemplos de vida que convenzan!”: ejemplos de vida plenamente realizada, de vida entregada a los demás.

Y seguimos agregando dificultades: los cambios en la vida familiar, la división y recomposición de las familias, la inestabilidad afectiva que se suma a otras incertidumbres, han dejado a muchos jóvenes... a muchos niños y jóvenes, malheridos. Muchos buscan todas las formas posibles de evadirse de la realidad en el aturdimiento, el consumismo o la droga. A muchos jóvenes se les hace difícil hacerse cargo de su propia vida para tomar decisiones importantes, decisiones para toda la vida, como son las de formar una familia o responder al llamado a una especial consagración.

La herida más profunda está, precisamente, en la libertad, en la capacidad de darse, de comprometerse libremente. Pero Jesús, Pan de Vida, puede sanar esa herida de nuestra libertad, haciéndonos plenamente libres, para recibir su Vida y compartirla con nuestros hermanos.

La vida de Jesús, la vida que recibimos cuando lo recibimos a Él, es una vida llena de libertad, la vida de alguien profundamente libre. Con esa libertad, Jesús le da al Padre un “sí” tan libre como definitivo. Libremente se pone totalmente en sus manos, hace su voluntad, se alimenta de hacer la voluntad del Padre.

Esa voluntad del Padre no es un capricho ni una ocurrencia. Es una voluntad de vida y salvación para todos los hombres. Eso es lo que Jesús va haciendo a lo largo de su vida. Viviendo plenamente libre, va realizando el proyecto salvador del Padre.

Y antes de llevar ese proyecto a su culminación en la Pascua, antes de dar su vida en la cruz, Jesús le entrega a sus amigos su vida, haciendo del Pan su Cuerpo y del Vino su Sangre. Jesús parte el pan, de la misma manera que su vida se va a partir, muriendo en la cruz, pero lo parte para compartirlo, y de esa manera compartir su vida de resucitado con sus amigos.

 Esa es la fuerza transformadora de la Eucaristía, de la que el Papa Benedicto XVI nos habló en la misa de la Jornada Mundial de la Juventud hace quince días.

En ese pedacito de pan, que se ha hecho cuerpo de Cristo, recibimos su vida y su fuerza. La fuerza capaz no sólo de transformar la vida de cada uno de nosotros, sino capaz de transformar el mundo. Es la fuerza del amor, capaz de vencer el egoísmo, el odio, la violencia, la muerte.

Así dice el Papa:

“Haciendo del pan su Cuerpo y del vino su Sangre, Jesús anticipa su muerte, la acepta en lo más íntimo y la transforma en una acción de amor. Lo que desde el exterior es violencia brutal, desde el interior se transforma en un acto de un amor que se entrega totalmente.”

Ese acto de amor, sigue diciendo Benedicto, es “el acto central de transformación capaz de renovar verdaderamente el mundo: la violencia se transforma en amor y la muerte en vida”. “Solamente esta íntima explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo.”

 Cuando muchos no creen en los jóvenes, el Papa Benedicto pudo decirle a los jóvenes que estaban ante él y ante los sacerdotes y obispos que estábamos escuchando:

“Yo sé que ustedes como jóvenes aspiran a cosas grandes, que quieren comprometerse por un mundo mejor”. El Papa expresó así su confianza en los jóvenes y muchos jóvenes se sintieron confortados al escucharlo.

Más aún, el Papa los exhortó: “demuéstrenlo a los hombres, demuéstrenlo al mundo, que espera exactamente este testimonio de los discípulos de Jesucristo”.

 Cerca de nosotros hubo también alguien que creyó en los jóvenes.

Lo estuve recordando en estos días pasados, caminando por la costanera de Salto. Allí hay unos árboles que hasta hace muy poco estaban totalmente pelados, mostrando sólo sus ramas secas, y ahora están cubiertos de flores rosadas. Son los lapachos. Todavía no llegó la primavera, pero ellos la están anticipando.

Mons. Carlos Nicolini, “el Nico”, que fue un día “el obispo de los jóvenes” y que los quiso con todo el corazón, es la persona que estuve recordando.

El nos hablaba de otro árbol que anuncia la primavera: el almendro. Y Mons. Nicolini decía que los jóvenes son como el almendro: floreciendo anuncian y adelantan la primavera.

¡Y aquí estamos, en este final de invierno, floreciendo y anunciando una primavera!

Pero no se trata sólo de dar flores. Las flores llevan al fruto, y si no, se va todo en flores.

Que todo está que está floreciendo aquí, entre nosotros, el Señor Jesús, Pan de Vida, lo haga fruto en nosotros, lo haga vida para compartir.

Que en cada uno de nosotros la vida de Jesús que recibimos en la Eucaristía se haga amor a todos, se haga solidaridad con los pobres y los heridos de hoy, se haga compromiso en la Iglesia y en el mundo, se haga entrega confiada al Padre, se haga servicio como el de Jesús, que se hizo servidor de todos. Que la vida de Jesús, que se hace vida nuestra, compartiéndola sea también vida para los demás. Así sea

 

El País, lunes 5

RELIGION | La Iglesia Católica celebró su Jornada Nacional de la Juventud en Melo
Obispo Bodeant llamó a no tenerle miedo a los jóvenes

Ante 4.000 jóvenes, el religioso dijo que ellos son la esperanza de una sociedad y lamentó la emigración que hay

MELO | HILTON C. MESTRE

Unos 4.000 jóvenes asistieron a la 4ta. Jornada Nacional de la Juventud organizada en Melo por la Pastoral Juvenil de la Iglesia Católica. Los organizadores no ocultaban su satisfacción por la cantidad y entusiasmo de los jóvenes que se reunieron, que terminaron la jornadas con cánticos y con los rostros pintados, cada uno con el color que simbolizaba la diócesis de donde venía. "No importa la cantidad sino la intensidad de corazón que lleven con Jesús", "es el Encuentro de todas las Diócesis del Uruguay", "es la cabal expresión de comunión de la iglesia juvenil en nuestro país", dijeron algunos de los reponsables del encuentro. "Es impresionante la cantidad de jóvenes, emociona ver a jóvenes cristianos de todo el Uruguay siguiendo a Jesús" dijo Ema, coordinadora del grupo Crecer, de Conchillas.

Hubo múltiples expresiones de entusiasmo y momentos emotivos durante la actividad dominical. "Es la expresión de un camino que va haciendo la Iglesia con los jóvenes", definió el Obispo Auxiliar de Salto, Mons. Heriberto A. Bodeant Fernández. Estuvo presente la mayoría de los obispos uruguayos, aunque monseñor Nicolás Cotugno no estuvo presente.

OLAS. Luis del Castillo, el obispo locatario, resaltó inicialmente la alegría que mostraron los participantes de la jornada. "Llegaron de todo Uruguay, tengo confianza en que olas de nuevas generaciones cambien un mundo que tiene hambre de pan y de paz". El religioso jesuita dijo que el saldo del día era muy alentador. "Esto anima a todos los jóvenes a construir un mundo de paz y solidaridad. Para eso necesitamos pan para el camino, y el pan que compartimos los cristianos es el pan de la vida de Jesús, que este repartió en la última cena. Nos animó a que lo renováramos para alimentar esta peregrinación a lo largo de la historia, construyendo un mundo como Dios quiere" dijo del Castillo.

Los participantes compartieron un almuerzo producido en una olla de grandes proporciones, donde se cocinaron 400 kilos de arroz, 400 de carne, 150 litros de aceite, 140 kilos de tomate. Luego peregrinaron desde el Parque Rivera al Zorrilla de San Martín, y allí, en el Teatro Municipal de Verano, se realizó una misa.

"Los jóvenes que están presentes son la Iglesia, la de hoy y la de mañana, son ellos que se reúnen en comunidad en las Parroquias, en los colegios, en movimientos y abren sus corazones y vidas a los que tienen a su alrededor. Es la Iglesia joven la que abre sus brazos a toda la juventud del país" dijo del Castillo.

Durante la peregrinación, diversas pancartas expresaron la inquietud de los jóvenes sobre diversos temas. Se repartió una guía temática hecha por los jóvenes y se habló de la falta de oportunidades laborales en el interior del país, las limitaciones de la oferta educativa en ese medio y de la violencia e injusticias existentes en el mundo.

HISTORIA. El obispo auxiliar de Salto y responsable de la Pastoral Juvenil, Heriberto Bodeant, recordó en la homilía que la primera jornada de la juventud se hizo durante la dictadura y en este tiempo era muy difícil hablar. " En esos tiempos, muchos jóvenes encontramos en la iglesia un espacio de libertad. Sigo creyendo la iglesia y dentro de ella la Pastoral Juvenil, es un espacio de libertad, que nos hace posible encontrar a Cristo liberador del hombre". Bodeant dijo que ahora también se vivían tiempos difíciles para los jóvenes. "La población del Uruguay y tambien nuestras comunidades cristianas están envejecidas. Los jóvenes uruguayos son relativamente pocos y sabemos que muchos se han ido en los últimos años. Los jóvenes que son la esperanza de cualquier sociedad, no siempre son bien vistos... A veces son mirados con desconfianza, con sospecha y hasta con temor" dijo el religioso.

Las rupturas

El obispo Bodeant, que también es presidente de la Pastoral Juvenil de la Iglesia Católica, apuntó durante la misa a las situaciones que llevan a la ruptura familiar. Dijo que muchos adultos sueñan "con ser permenentemente jóvenes", y por eso abandonan los compromisos que un día se hicieron. "Sigue vigente el lema de una de nuestra jornadas que decía: Urgente, se necesitan ejemplos de vida que convenzan. O sea, ejemplos de vida plenamente realizada, de vida entregada a los demás". También dijo que la división familiar y la inestabilidad afectiva "se suma a otras incertidumbres".

 

JOVENES PARTICIPARÁN DE LA JORNADA NACIONAL DE LA JUVENTUD

Bajo el lema “Pan de Vida, pan para compartir”, más de 5000 jóvenes celebrarán el próximo domingo 4 de setiembre la 27ª Jornada Nacional de la Juventud .

 

En la ciudad de Melo, jóvenes provcedentes de todas las parroquias rurales y urbanas, de colegios, capillas  e instituciones juveniles se congregarán para vivir un día de fiesta y de reflexión sobre las problemáticas que les afecta. Los jóvenes han querido destacar el espíritu de las comunidades juveniles que se sienten unidas entre si y unidas a Jesús, Jesús joven, Pan de Vida, pero que no "deben ni quieren" esperar sentados, sino que se ponen de pie y salen al encuentro de otros jóvenes Compartiendo la Vida.

 

La Jornada, organizada por la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Uruguaya,  cuyo presidente es  Mons. Heriberto Bodeant (Obispo Auxiliar de Salto), culminará con una Eucaristía concelebrada por todos los obispos uruguayos y presidida por Mons. Luis del Castillo, Obispo de Melo. La homilía estará a cargo de Mons. Bodeant.

 

http://www.27jnj.ya.st/ es el portal de la Jornada donde se encuentran los detalles de la misma. 

PROGRAMA

 

  • 10:30 Llegada.

  • 11:00 Bienvenida.

  • 12:30 Pan de vida (almuerzo).

  • 14:00 “Tiempo de conocernos”.

  • 14:45 “Marcha por la unidad”.

  • 16:00 “Experiencias comunitarias”.

  • 17:30 Jesús, pan de vida.

  • 19:00 Vida para compartir.

  • 20:00 Despedida.

 

 ALMUERZO SIGNIFICATIVO

 

Al mediodía los participantes compartirán un rico "Guiso carretero", es una comida a base de arroz y carne que será preparado en una olla  de 4.000 kgrs, que deberá ser desplazada al lugar del encuentro en grúa.

 

Esta comida tiene un significado muy especial, porque recordará la "multiplicación de los panes" hecha por Jesús para unas 5.000 personas. Esta vez no serán panes y pescados, alimentos propios del medio en que vivió Jesús sino carne y arroz propios de nuestra tierra (aunque también habrá pan).

El almuerzo en la jornada será un momento para empezar a vivir "Experiencias comunitarias" "todos comemos de una misma olla" que es parte de la temática que propone la Pastoral Juvenil en las orientaciones pastorales para este año.

 

LAS JORNADAS EN EL TIEMPO 

 

En medio de las más diversas realidades socio-políticas y eclesiales, desde 1979, en plena dictadura militar, la  Iglesia convoca ininterrumpidamente a la Jornada Nacional de la Juventud como una instancia de encuentro entre jóvenes que celebran su fe y comparten los desafíos que les presenta la realidad que les toca vivir. 

En los primeros años la Jornada fue nacional porque convocaba en un único lugar del país. Luego pasó a ser nacional porque convocaba el mismo día, con un mismo lema, un mismo afiche, una misma canción y un mismo tema de reflexión pero culminaba en concentraciones finales diocesanas. En los últimos años, ambas modalidades se intercalaron  según lo determinaran las circunstancias. (NOTICEU)

 

LA JORNADA NACIONAL DE LA JUVENTUD EN IMÁGENES

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