Comunicado 5 | 16 de mayo de 2011

XXXIII Asamblea CELAM Portada


 

BOLETÍN DE PRENSA


XXXIII ASAMBLEA ORDINARIA DEL CELAM

 

Se inauguró la XXXIII Asamblea Ordinaria del CELAM en Montevideo

 

CARDENAL OUELLET EXHORTÓ A LOS PASTORES A ENTREGARSE CON ENTUSIASMO A LA GRAN MISIÓN CONTINENTAL

 

En una Celebración Eucarística presidida por el Prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Comisión para América Latina, Cardenal Marc Ouellet, P.S.S fue inaugurada esta tarde la XXXIII Asamblea Ordinaria del Consejo Episcopal Latinoamericano.

 

La Misa fue concelebrada por el Presidente del CELAM, Cardenal Raymundo Damasceno Asis, el Nuncio Apostólico en Uruguay, Mons. Anselmo Guido Pecorari, el Arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno, el Presidente de la Conferencia Episcopal Uruguaya, Mons. Carlos Collazzi, 50 Obispos de los 22 episcopados de América Latina y el Caribe y los integrantes de la Conferencia Episcopal Uruguaya, alrededor de 50 Presbíteros y unos 40 Diáconos.

 

Ante una concurrida Catedral Metropolitana, el Cardenal Ouellet invitó a los Pastores a seguir el ejemplo del Beato Juan Pablo II y entregarse “con entusiasmo” a la gran misión continental que moviliza a sus Diócesis, “en el espíritu de la nueva evangelización predicada por él y su sucesor Benedicto XVI”.

 

El Cardenal señaló que la contribución esencial de la Iglesia ante los desafíos enormes del continente en materia de justicia y de paz “consiste en ofrecer la luz de Cristo y una fe renovada en la Palabra de Dios, tal como lo propone la Exhortación Apostólica Verbum Domini”.

 

Al inicio de la Eucaristía, el Arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno, destacó la “importante labor del CELAM al servicio de las Iglesias de América Latina y el Caribe” en virtud de que “expresa de un modo particular la confiabilidad episcopal en plena comunión de fe y afecto con el Sucesor de Pedro”.

 

PEDIR INCANSABLEMENTE EL DON DE LA HUMILDAD

 

En su homilía”, el Cardenal Ouellet expresó su agradecimiento “de corazón” a la Iglesia en el Uruguay por la bienvenida y la acogida calurosa, al tiempo que expuso el deseo de “compartir con esa Iglesia local las esperanzas, las alegrías y preocupaciones de la evangelización en América Latina”.

 

Comentando el Evangelio de San Juan (10, 11-18) proclamado, el Cardenal manifestó que “el Señor nos recuerda que El es el único Buen Pastor y único modelo de nuestra propia misión pastoral en cada lugar concreto en que hemos sido llamados a ejercer nuestro Ministerio”. Precisó que “al haber dicho sí a la llamada de Dios, hemos puesto nuestra libertad al servicio de la abundante gracia divina sin la cual, como afirma el mismo Señor en el Evangelio de San Juan, nada podemos hacer”.

 

Expresó su admiración ante la misericordia infinita de Dios que “a pesar de nuestras carencias y limitaciones nos ha invitado a ser mensajeros de su palabra y dispensadores de su gracia a través de nuestra tarea episcopal”.

 

El Prefecto de la Congregación para los Obispos llamó a los Pastores a vivir su Ministerio “con gran sencillez” pidiendo a Dios “incansablemente” que les conceda el “necesario don de la humildad”. “Nuestra vida entera ha de estar marcada por una profunda adhesión a la actitud y a las palabras de María en la oración del Magníficat cuando proclama con inmenso gozo que Dios, fijándose en la humildad de su sierva, ha realizado obras grandes por ella”, indicó.

 

“Jesús es el Buen Pastor que conoce a sus ovejas”, por lo que “podemos afirmar con total certeza, que la infinita sabiduría de Dios precede a nuestros pasos y aventaja enormemente al conocimiento que tenemos de nosotros mismos y de la realidad que nos rodea”, sostuvo el Cardenal Ouellet. Advirtió, en este sentido, que no se trata de “un conocimiento frío o de cálculos, sino de verdadera y real amistad”. “Jesús es el verdadero Pastor Bueno y generoso que conoce nuestras características personales con sus virtudes y defectos, tiene en cuenta cada detalle de nuestra historia y nos ama con un afecto único e irrepetible”, subrayó.

 

Aseveró que “en el lenguaje de la Sagrada Escritura el conocimiento del que Jesús habla no se reduce a lo intelectual, sino que se hace patente y real en el Misterio de comunión en el amor y, por ello, es un conocimiento que implica y busca la reciprocidad”.

 

La autoridad vaticana aludió a la “doble dinámica” de ser “discípulos misioneros” acentuada por los Pastores de América Latina en el Documento conclusivo de Aparecida.

Señaló que “ser discípulos de Cristo no es otra cosa que formar parte de ese redil de aquellos conocidos por Jesús y que, al mismo tiempo, son capaces de reconocer su voz y seguirlo” y, “al mismo tiempo, ser misioneros significa reproducir en la propia vida esa condición de Pastores traduciéndola en obras concretas a favor de nuestra propia santificación y de la santificación de nuestros fieles”.

 

El Cardenal Ouellet consideró una ilusión “pretender comprender la realidad de América Latina y el Caribe sin una mirada que tenga como punto esencial de su visión o clave hermenéutica la verdad contenida en el Evangelio”. “Al Buen Pastor tenemos que acudir siempre para encontrar las pistas que nos conduzcan a la verdad sobre nosotros mismos y sobre la historia del hombre y su destino”, acotó.

 

Al culminar su homilía el Cardenal Ouellet evocó al Beato Juan Pablo II destacando que “fue para nosotros un discípulo y misionero ejemplar del Buen Pastor”. “Las palabras sobran, pues todos hemos sido testigos de su firme convicción por la verdad del Evangelio y de sus continuas peregrinaciones por el mundo entero llevando esa verdad y acercándola con extraordinaria fuerza comunicativa a la comprensión de las personas sin importar su condición o edad”, manifestó.

 

Tras la Eucaristía el Cardenal Ouellet sostuvo un breve encuentro con periodistas de distintos medios de comunicación nacionales e internacionales.

 

 

DECOS CELAM/ COMITÈ DE COMUNICACIÒN Y PRENSA
COMISIÓN DE COMUNICACIÓN DE LA
CONFERENCIA EPISCOPAL URUGUAYA