Ciudad
Nueva - sección "CULTURA" (marzo
de 2005 )
Re-spectus,
libro de reciente publicación,
es un trabajo inédito en su género
Francisco
Canzani
LO
QUE ESTÁ
DETRÁS
María
Teresa D’Auria es reconocida en el Uruguay como la única cristiana del medio
dedicada a la profundización del judaísmo y a la investigación de las raíces
judías de la fe cristiana.
Referente
del diálogo judeo-cristiano en el país, D’Auria
posee una sólida formación académica, adquirida en La Sorbonne
Nouvelle de París y en la Universidad Hebrea de
Jerusalén, además de una
extraordinaria profundidad en sus conceptos y, simultáneamente,
un lenguaje sencillo que honra su destacada labor como docente.
Re-spectus
es su más reciente trabajo, editado el pasado mes de noviembre. Un obra
novedosa en el contexto nacional e incluso en el de los países de idioma español.
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¿De
qué exigencias personales y de qué exigencias de la realidad nace Re-spectus?
Traté
de llevar a la práctica las directivas dadas
en el Concilio Vaticano II, que son
bastante ignoradas por la mayoría de los cristianos y han quedado en un nivel
de aceptación muy teórico. Intenté hacer un instrumento de información
sobre lo que me parecía no ser de dominio público.
Personalmente,
tengo una deuda moral: creo que es de justicia compartir con
los demás algo importante que yo conozco y es necesario saber. No puedo
guardármelo para mí sola
Mi
aporte apunta a que la relación
del cristianismo con el judaísmo pueda ir saneándose de a poco, ya que durante
siglos ha sido
malsana. Para que esto suceda, la
primera cosa es hacer un diagnóstico, tratando de
conocer las causas del conflicto y viendo
de qué manera se puede llegar a una
nueva mirada. Sin ella es ilusorio aspirar
a una nueva relación entre ambas religiones.
¿Qué
significados le atribuye al título Re-spectus?
Re-spectus
quiere decir varias cosas. En latín es “respeto”
y también significa “mirada hacia lo que está detrás” Todo lo que
la ha sucedido antes a un grupo o a una persona. De dónde viene.
También
se puede interpretar como “segunda mirada”, hecha con otros ojos
.
La primera mirada, casi espontánea, que tenemos frente a lo diferente de lo
nuestro, es siempre reductora: o nos lo asimilamos, en lo
que se parece a nosotros, desechando aquello en
lo que no se nos parece ; o, si nos
resulta demasiado diferente, le tenemos
desconfianza y lo rechazamos. Ante esa posible amenaza nos cerramos, nos
damos vuelta y miramos para otro lado. .
Re-spectus
quisiera ayudar a acceder a una segunda mirada, que fuera consciente
de las diferencias y del aporte que puede venir de los otros.
Pero, sobre todo, consciente
del sufrimiento del otro. Esa mirada podría
facilitar una relación
de intercambio respetuoso, tendiente al
“diálogo” (aunque ésta es una gran palabra que no quisiera usar).
Pienso
que las guerras -a nivel mundial o familiar- no se resolverán hasta que cada
cual admita que no tiene el monopolio de la
justicia, que no es la única víctima, que el otro puede tener parte de razón,
que también él está sufriendo y que tiene derecho a su dignidad.
Es
una tarea muy difícil que no se puede lograr sin una gran conversión interior,
porque espontáneamente uno quiere ser
siempre el centro, invadirlo todo, absorberlo todo y reducir
todo a lo propio.
Es
necesario hacer espacio en uno
para permitir eso que
Emmanuel Levinas expresó como el verdadero fruto
del diálogo : “la
epifanía del otro”. “Escuchar a otra persona - decía él
- es escuchar su hambre”.
Esto implica ser capaces de no
estar siempre observando las cosas desde un único
punto de vista (el nuestro) ; "cruzar el
río" y darnos cuenta cómo
nos vemos desde allí...
Las
relaciones judeo-cristianas quedaron subsanadas a
partir de la Declaración Conciliar Nostra Aetate,
que en su número cuatro refiere a las relaciones de la Iglesia Católica con el
judaísmo, superando siglos de incomprensiones. ¿Qué utilidad tiene hoy
indagar tanto en el pasado?
Quedaron
subsanadas en un plano muy teórico. Diecinueve
siglos de sospechas, desconfianzas e injusticias, no se pueden superar solamente
gracias a una decisión de
autoridad que tiene menos de medio siglo. Como el proceso de enfrentamiento
entre judíos y cristianos llegó al inconsciente colectivo, no podemos
pretender que las cosas cambien de hoy para mañana.
Es
un trabajo que requiere una transformación personal. Con Re-spectus
busco
hacer "aterrizar",
encarnar en la realidad
aquello que se declaró a nivel de las cúpulas.
Es
una tarea similar a la que se debe realizar luego de un tratado de paz entre países
que han estado involucrados en una larga guerra. Los representantes de ambas
partes se dan la mano, pero de ahí a que los dos pueblos vuelvan a aceptarse
pasa bastante tiempo y no debe darse por descontado que se produzca,
automáticamente, ese proceso difícil de acercamiento.
En
su libro insiste sobre la necesidad de los cristianos de conocer el judaísmo
para rescatar elementos que son sustanciales en nuestra identidad cristiana. ¿Cuál
son esos elementos?
Son
vínculos a nivel de la fe, de la moral, de la liturgia, del sentido de la
historia. Ni nos imaginamos la cantidad de elementos heredados que están
presentes en el cristianismo. Si se
hiciera una especie de “apagón judaico" ,
quedaríamos asombrados de ver todo lo que no podría existir en
el cristianismo , porque se habría quedado sin su base y su antecedente.
Como
ya hay otros estudios sobre esos elementos –
los antecedentes del Padre
Nuestro, de la Pascua, o de la Misa, por
ejemplo - me pareció que yo podía dedicarme a hablar de las relaciones judeo-cristianas
en la historia (un material que, al menos en español, no ha sido
tan tratado).
Los
últimos capítulos del libro los dedica a las problemáticas actuales en el diálogo
judeo-cristiano y se ve que no son todas cuestiones
vinculadas a lo religioso, sino que se refieren a lo cultural, a lo social, a lo
político. ¿En qué sentido están estos aspectos relacionados con el diálogo judeo-cristiano?
La
identidad judía es una cosa muy compleja y muy misteriosa. Si dijéramos que
lo judío es exclusivamente religioso, dejaríamos una parte de esa
identidad afuera. Si consideráramos exclusivamente lo político, sucedería lo
mismo. Una situación análoga se plantearía si tuviéramos en cuenta solamente
lo social, lo étnico o lo
tradicional.
Cada
judío hace una composición de estos distintos elementos a su manera y
no se pueden desligar unos de otros. Por eso, aunque no sean
exclusivamente religiosos, todas esas dimensiones de la identidad judía inciden
en el diálogo con el cristianismo. Tenemos que tener en cuenta la realidad y no
nuestros esquemas rígidos donde podría estar
bien separado un aspecto de otro. No
estamos “disecando” al judaísmo, sino tratando de aproximarnos a
un grupo humano que está vivo.
¿Qué
aporte puede dar Re-spectus a un lector cristiano
comprometido en la Iglesia?
Pienso
que, aparte de información que le acercara, podría motivarle
un cuestionamiento con
respecto a los valores evangélicos. Todos nosotros quisiéramos ser fieles al
Evangelio aunque no siempre lo realicemos y pocas veces reconozcamos
eso. Entonces, si entraran en
crisis conceptos relacionados con
nuestra forma de concebir
actitudes cristianas, eso nos obligaría a evaluar
mejor para distinguir lo
esencial de lo accesorio. Atarse a
lo accesorio implicaría volverse idólatra. Es necesario, en cambio, saber que
lo importante, en la Iglesia, es la
comunión de los creyentes y que es esto lo que hay que preservar. Muchas otras
cosas, fruto de circunstancias históricas, tienen que ser consideradas en su
relatividad y no como absolutas. Si no aceptamos tomar un poco de distancia no
podremos ver lo profundo de las cosas.
Para
emprender ese camino se requiere bastante madurez y un gran trabajo interior. Re-spectus
quisiera ayudar a dar un primer paso en esa dirección.