'El Código Da Vinci' «Gran negocio, gran estafa»

LA OLA DEL CÓDIGO
Tomado de www.arvo.net


Años con "El Código Da Vinci"
¿Cómo ha respondido la Oficina de Información del Opus Dei a 'El Código Da Vinci'? Ofrecemos el texto de una conferencia pronunciada en un encuentro profesional de periodistas, que explica el Plan de Comunicación iniciado hace 3 años.


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«Gran negocio, gran estafa»

Carta del arzobispo de Pamplona (España) sobre «El Código da Vinci»

PAMPLONA, domingo, 21 mayo 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la carta pastoral que difundió el sábado el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela (España), monseñor Fernando Sebastián Aguilar, acerca del libro y película --recién estrenada-- «El Código da Vinci».

* * *


Puede parecer demasiado duro, pero me parece rigurosamente exacto. Primero fue el libro con sus 40 millones de ejemplares vendidos. Ahora será la película con no sabemos cuántos espectadores. Detrás de todo, un producto literariamente modestito y científicamente nulo, apoyado en un gran montaje propagandístico. Hablo del Código da Vinci. Ya lo ven ustedes.

Sin embargo, queda por explicar el porqué de este éxito. Gran parte del éxito se deberá al lanzamiento, sin duda, que ha sido multimillonario. Pero hay razones más hondas. Dan Brown utiliza la fuerza que tiene la persona de Jesucristo en la conciencia de millones de personas, incluso más allá de las fronteras de la Iglesia, para aprovecharla en favor de su obra y de su negocio. Construye una novela medio policíaca, medio de ficción, con apariencias de investigación histórica.

A lo largo del escrito acusa a la Iglesia de haber manipulado la historia de Jesús en favor de su propio interés. Cuando es él quien hace exactamente eso. Si esta obra se hubiera presentado como una obra de literatura ficción a propósito de Jesús, podríamos discutir el buen gusto del autor al hacer chirigota con un personaje que para los cristianos es sagrado, pero no podríamos denunciar el escrito como falso ni como estafa. Pero el autor presenta su obra como fruto de largos y profundos estudios históricos, atribuyendo a sus afirmaciones un valor científico e histórico que no tienen desde ningún punto de vista. Hay datos históricos innegables, pero con ellos, y otras muchas cosas que son meras fábulas, compone un conjunto del estilo de los libros de caballerías.

El conjunto de personajes que presenta y la descripción de instituciones que maneja, o son enteramente realidades de ficción, o vienen descritas de manera que no responde a la realidad. La tesis central de la novela es decir que el cristianismo es falso porque es creación de unos hombres sin escrúpulos que inventaron sus dogmas fundamentales en el siglo IV para dominar los resortes del imperio. El autor dice contar la verdadera historia de Jesús como un personaje, sin ningún signo ni pretensión de divinidad, muerto como los demás hombres, que vivió, casado con María Magdalena, con la cual tuvo varios hijos de los que proceden algunos grupos misteriosos y truculentos que son pura invención suya.

Para apoyar sus tesis utiliza un método muy sencillo. Niega validez a las fuentes históricas del cristianismo, desconociendo todos los estudios sobre historicidad de los evangelios, el análisis crítico de su texto, la fidelidad en la conservación de los textos originales, etc. Y se la concede a otros escritos mucho más tardíos, de comprobada falta de rigor histórico, afectados por las doctrinas de grupos disidentes y heréticos, y completa el producto incorporando otras afirmaciones truculentas que son puras leyendas medievales y a veces inventos del todo imposibles por graves alteraciones históricas y afirmaciones arbitrarias.

Sus afirmaciones sobre la Magdalena, los conflictos de ésta con Pedro, los hijos de Jesús, las luchas de la Iglesia contra ellos y la pretensión del Opus [Dei] de acabar con los últimos descendientes de Jesús, son una mezcla de tópicos, aprovechando la morbosidad de los mitos del momento, que no tiene valor histórico ninguno. ¿Cómo pudo inventar Constantino la divinidad de Jesús, cuando en los siglos I, II y III habían muerto tantos mártires por profesar su divinidad y esperar la resurrección? Estamos en el género de Amadís de Gaula.

Mucha gente nos pregunta qué podemos pensar los cristianos de todo esto. Yo lo veo de la siguiente manera:

1. Los cristianos no debemos asustarnos de semejante engendro. No dice nada serio que pueda cuestionar ninguna de las bases históricas del cristianismo científicamente establecidas. No hay razón para ponerse nerviosos ni para sentir siquiera curiosidad. Considerado en sí mismo, no vale la pena tomarlo en serio. Su fuerza está en la propaganda, en la morbosidad que despierta, en la debilidad de muchas conciencias. El que quiera enterarse de algo sobre Jesús es mejor que lea los evangelios.

2. Tampoco debemos dejarnos ganar por el morbo de su atractivo. Quienes quieran leer la obra o ver la película que lo hagan, sin credulidad, sin dejarse llevar infantilmente por el morbo de la presentación, con una cierta distancia crítica. Desde luego quienes vean esta película o lean esta obra con fruición, tendrán que reconocer que no andan muy claros en su fe, si es que la tienen, ni andan tampoco fuertes en sabiduría. El europeo que quiera liberarse de sus orígenes cristianos, se verá aliviado por este género de literatura que busca desprestigiar los fundamentos históricos y la validez religiosa y humana de la tradición cristiana. La verdad es que este estilo de obras son poco serias y no logran tocar los cimientos históricos y científicos de nuestra fe. Dejando aparte que la fe religiosa es algo más que la certeza que pueden producir los datos históricos y las argumentaciones racionales.

3. Para los que no tengan alguna razón especial, como puede ser, su responsabilidad como críticos o educadores, la mejor postura es el desinterés. No vale la pena. No aporta nada serio ni bien fundamentado. Ni como historia ni como arte.

¿No han notado ustedes cómo desde hace algún tiempo, cada tres o cuatro meses, sale alguna obra que “va a conmover los cimientos de la Iglesia católica”.? Pero aquí seguimos. La Iglesia está edificada sobre la piedra firme que es Cristo, de modo que los poderes del infierno no podrán contra ella.

Dios saca bienes de los males, y escribe derecho con renglones torcidos. Este libro deplorable ha despertado la curiosidad de muchos y nos ofrece una ocasión excelente para explicar a los cristianos, y a los no cristianos, los verdaderos orígenes históricos del cristianismo, las fuentes documentales del conocimiento de Jesús, de su vida y de su mensaje, y explicar cómo fueron los primeros años de la vida de la Iglesia y la expansión de la fe cristiana por el mundo conocido. Esta es ahora nuestra misión. Podemos animar a leer algún libro, o a buscar en Internet una información seria y fidedigna sobre la persona de Jesús, sobre el Dios Padre del cual vino a dar testimonio para nuestra iluminación y salvación. Y enterarnos mejor de la naturaleza y la misión de esta humilde Iglesia nuestra, hecha de santos y pecadores, que nos ha conservado fielmente la memoria de Jesús, de su mensaje y de su testimonio. Ella nos ayuda a vivir como personas libres, hijos de Dios y ciudadanos del Cielo. Por todo ello damos muchas gracias a Dios.

Pamplona, 20 de mayo de 2006

+ Fernando Sebastián Aguilar
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

 

LA OLA DEL CÓDIGO
Tomado de www.arvo.net

El Código da Vinci, fiel a los contenidos de la novela de Dan Brown: propuesta de una nueva fe, con un Evangelio en clave New Age y una historia de la Iglesia contada en cuatro trazos deformados. 

LA OLA DEL CÓDIGO : UNA OCASIÓN FORMIDABLE
Por José Miguel Cejas
ESCRITOS ARVO 
19 de mayo de 2006

El próximo 19 de mayo se estrenará en España el Código da Vinci, una película que según Sony, la productora, será fiel a los contenidos de la novela de Dan Brown. 

Son conocidas las tesis del autor americano: afirma que la verdadera historia del cristianismo fue adulterada por el partido de “los vencedores” –los seguidores de san Pedro- , que ocultaron a la posteridad “el Gran Secreto”.

Siguiendo las invenciones de algunos autores de la New Age, que el autor parece tomar en serio, ese “Gran Secreto” es que Jesús se casó con María Magdalena y tuvo una descendencia que perdura en la actualidad. La divinidad de Cristo, en consecuencia, sería un montaje del emperador Constantino y el resultado de una votación en el Concilio de Nicea: “La Biblia –se afirma en la novela- es un producto del hombre, querida. No de Dios… La Biblia, tal como la conocemos en nuestros días, fue compilada por el emperador romano Constantino el Grande, que era pagano”.

“El secreto que yo revelo –afirmaba Brown en una entrevista- ha sido susurrado durante siglos. No me pertenece. De acuerdo: quizá sea esta la primera vez en que el secreto ha sido revelado mediante el formato de una novela popular de suspense, pero la información no es nueva en absoluto”.

Desde el principio -se asegura en la novela- la asesina y malvada Iglesia católica ha matado sin cesar para que nadie descubriera su “vicio de origen”; un que sólo conocerían unos cuantos privilegiados, como Leonardo da Vinci -que lo transmitió en sus cuadros por medio de claves- o el mismísimo Walt Disney…

¿Por qué ha alcanzado tanto éxito? 
El crítico del The Times de Londres afirmaba que “este libro es, sin duda, el más tonto, inexacto, poco informado, estereotipado y populachero ejemplo de pulp fiction que he leído”. Sin embargo, aunque la crítica, en su conjunto, haya sido demoledora, el número de ediciones se multiplica y el libro se ha traducido a más de cuarenta lenguas. ¿Qué sucede?

Para entender el fenómeno “ola da Vinci” –una ola que ahora vuelve con fuerza renovada, a raíz del estreno de la película- conviene recordar que el éxito de la novela no radica tanto en la trama (elemental); en la calidad literaria (más bien tosca); ni en el retrato de los personajes (planos y convencionales) o en el suspense; sino, en gran medida, en las conclusiones personales a las que llegan muchos de sus lectores, que encuentran en sus páginas una excusa “científica” para tirar su propia fe a la papelera. 

Brown hace gala de una gran habilidad: consigue atrapar al lector en una acción interesante –aunque elemental- mientras le ofrece elementos de reflexión. Las reacciones son distintas. Para unos es un simple pasatiempo y le perdonan al autor la mezcla de datos verdaderos con otros totalmente falsos, presentándolos como si fueran la historia “pacíficamente aceptada” por los historiadores. Otros no aceptan esa especie de propuesta de una nueva fe, con un Evangelio en clave New Age y una historia de la Iglesia contada en cuatro trazos deformados. 

Un cristianismo de temporada
Brown ofrece en su libro- ayudado por una costosa y eficaz mercadotecnia- el producto de fácil consumo que tantos esperaban: un Jesús de diseño políticamente correcto, con un mensaje evangélico conformista con los tiempos que corren, peinado ideológicamente según la moda y gustos del momento; un cristianismo de temporada, que permite a cualquiera autodenominarse “cristiano” aunque su estilo de vida, conducta y convicciones personales se muevan en coordenadas totalmente apartadas del verdadero mensaje de Cristo. 

En vez de un Hijo de Dios, Brown propone un hombre excepcional adaptado a las exigencias del guión que obliga a pensar que cualquier hecho sobrenatural (milagros, etc.) ha sido necesariamente inventado por la Iglesia. En vez de un Cristo salvador y redentor, muerto y resucitado, que compromete con su vida y su mensaje, se ofrece un líder de póster y camiseta que no pide ni exige absolutamente nada en lo personal, salvo una admiración afectuosa.

Esta es parte de la clave del éxito de Brown: logra que muchos de sus lectores acaben apostando por el Cristo prefabricado que les ofrece, un Jesús travestido en feminista radical, a tono con los dictados actuales de un determinada “liberación” de la mujer, y compatible con casi todo: el agnoticismo, el ateísmo o la ideología de género.

Como era previsible, Borwn pone en los labios de su Cristo de diseño un mensaje permisivo en lo sexual que parece bendecir cualquier tipo de relación. Un Jesús gnóstico, New-age… ¿Alguien da más? 

¿No estaremos exagerando?
Si sólo es una novela –se preguntan algunos- ¿para qué preocuparse? ¿No estaremos exagerando? Pero no es una simple ficción; si lo fuera, la ola da Vinci no merecería mayor atención. El problema es la confusión que provoca en tantos lectores –y probablemente futuros espectadores de la película-, que parecen dispuestos a arrojar al fuego, por ignorancia, muchas de sus convicciones y valores, convencidos de que les han mostrado la verdad histórica.

¿Qué hacer? Los buscadores de la verdad, los amantes de la historia, los cristianos de cualquier confesión que conocen la realidad de su fe, han comprendido que no es el momento de montar una falla, y menos con el ninot caricaturizado e irrespetuoso de Dan Brown. Esto, además de darle publicidad gratuita al libro y la película, llevaría al mismo error que se denuncia: la agresión indiscriminada, el linchamiento público de personas e instituciones.

Es el momento, por el contrario, de construir edificios sólidos; la ocasión de hablar de Jesús con rigor histórico y científico; de fomentar el estudio de la fe y el sentido crítico; la oportunidad para que muchos conozcan el Evangelio. Parece más eficaz aprovechar esta ola para mostrar la historia de la Iglesia con seriedad, amenidad y amor a la verdad; para fomentar el respeto y la tolerancia ante las convicciones religiosas de los demás; informando sobre las actividades de solidaridad que promueven los católicos en el mundo. 

Floater

Este fenómeno ha puesto de relieve de forma patente las carencias formativas de muchos católicos actuales, que lo desconocen casi todo sobre Cristo, sobre su fe, sobre la historia de la Iglesia. Es un momento para que los padres de familia se formulen algunas de estas preguntas. ¿Cómo es posible que un número tan elevado de jóvenes que se consideran cristianos no dispongan de suficientes elementos críticos para formarse su propio juicio? ¿Cómo les transmitimos esa fe en el hogar? 

En algunos países -España entre ellos- parece faltar una profundización personal en los contenidos doctrinales de la propia fe (reducida con frecuencia a un manojo de preceptos morales) fruto de una reflexión personal y sincera, unida al estudio y al ejercicio del sentido crítico. Durante décadas, muchos padres y educadores se han limitado a transmitir un conjunto de “sentimientos religiosos” que resultan insuficientes: la ola del Código lo confirma. 

Se lamentaba Mauriac por la falta de una “inteligencia católica” que sepa aunar la fe, la razón y el sentido crítico en medio de las campañas mediáticas de uno y otro signo. Juzgaba el novelista francés- posiblemente con excesiva severidad- que los padres y educadores cristianos se habían limitado durante décadas a formar “sensibilidades católicas”.

La “ola da Vinci” es un embate más –pero con una fuerza mediática espectacular- dentro de la marejada secularista contemporánea. Ofrece una oportunidad magnífica: aprovechar la propia fuerza del fenómeno, el interés que ha suscitado hacia Jesús y la Iglesia, para dar a conocer con mayor profundidad la figura de Cristo, particularmente a los jóvenes.

En lenguaje surfista se denomina floater a la capacidad para deslizarse por la cresta de la ola. ¿Sabrán los católicos aprovechar esta ocasión sin perder el equilibrio?

 

José Miguel Cejas

Doctor en Ciencias de la Información

 

 

Años con "El Código Da Vinci"
¿Cómo ha respondido la Oficina de Información del Opus Dei a 'El Código Da Vinci'? Ofrecemos el texto de una conferencia pronunciada en un encuentro profesional de periodistas, que explica el Plan de Comunicación iniciado hace 3 años.

INTRODUCCIÓN

En la Oficina de prensa del Opus Dei en Nueva York supimos por vez primera del DVC sólo unas semanas antes de la publicación, a través de un artículo en Publishers Weekly. Brian Finnerty alertó a un colega sobre las extravagantes premisas de la novela: la Iglesia ha ocultado siempre la existencia de los supuestos descendientes de Cristo y María Magdalena, y un monje albino del Opus Dei recorre el mundo para asesinar a quienes buscan el Santo Grial. La respuesta del colega fue: “Brian, no te preocupes, suena tan absurda que nadie la comprará.”

La predicción, desde luego, no resultó cierta. Desde su publicación en 2003 por Doubleday, El DVC se ha convertido en una de las novelas más vendidas de todos los tiempos. Un indudable éxito de ventas, aunque acompañado de una crítica literaria negativa.

El 17 de mayo se estrena la película en Cannes. Producida y promocionada por Sony Pictures, se está lanzando con uno de los presupuestos de marketing más grandes de la historia del cine: 40 millones de dólares sólo para el mercado estadounidense, según ha indicado el Wall Street Journal. En la portada de Newsweek, esa película ha sido presentada como “el” evento del año 2006.

Quizá la característica fundamental del DVC es que mezcla ficción y realidad de modo irresponsable. La novela comienza con una página de “Hechos” que incluye una afirmación falsa: “todas las descripciones de obras de arte, arquitectura, documentos, y rituales secretos son exactas”. El cristianismo y la Iglesia Católica aparecen impropiamente descritos como un invento del emperador romano Constantino en el cuarto siglo. La novela presenta también una caricatura grotesca del Opus Dei, personificado en Silas, el monje albino criminal. Como Amy Welborn ha escrito, en realidad el “DVC es un revoltijo, una mezcla confusa de errores risibles y serias falsedades”.

El fenómeno DVC plantea cuestiones que van mas allá del caso concreto, y que sería interesante discutir en este seminario. ¿Qué responsabilidad tiene la industria del entretenimiento de ser sensible y honrada en la presentación de los distintos grupos religiosos, étnicos y sociales? ¿Cómo puede responder el ofendido, cómo puede defender sus legítimos derechos, en el respeto de la libertad de expresión y de la libertad de mercado?

Los católicos y otros cristianos han expresado sus preocupaciones en relación con la novela de muchas maneras. A titulo solamente de ejemplo:

Especialmente significativo ha sido el lanzamiento del website “Jesus Decoded”, promovido por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, junto con un documental del mismo nombre. Otras conferencias episcopales también han difundido claras respuestas al libro, como por ejemplo las de México, Polonia y Brasil.  

Una agregación de católicos en Estados Unidos ha creado una iniciativa llamada “DaVinci Outreach” (www.davincioutreach.com), que a su vez es la fuente de “The Da Vinci Deception”, un conciso pero excelente libro de preguntas y respuestas.  

El DVC ha dado también ocasión a otros libros serios como “De-Coding Da Vinci”, de Amy Welborn, o “The Da Vinci Hoax”, de Carl Olson. Lo mismo se puede decir de documentales como, por ejemplo, “Solving 2000 Year Old Mystery” de Grizzly Adams Productions. Son numerosos los libros y ensayos publicados en otros países.  

Cuando llegue el momento, será interesante estudiar todas estas respuestas, también desde el punto de vista de la comunicación. En este paper se resume solamente el trabajo de las Oficinas de información del Opus Dei, sobre todo en Roma y Nueva York.

PLAN DE COMUNICACIÓN

Cronología

1.La novela:

Por decirlo de algún modo, al comienzo de 2003 nos encontramos la novela “entre las manos”, ya publicada, sin haber oído hablar de un escritor llamado Dan Brown. La respuesta inicial fue ignorar el libro en la medida de lo posible: contestar a las preguntas que se nos hicieran, pero evitar una reacción excesiva que provocara una atención adicional por parte de la opinión pública.

En septiembre de 2003, después de recibir numerosas peticiones de información, se publicó una declaración en el website www.opusdei.org, señalando que el DVC era una obra de ficción y no una fuente fiable. Allí se fue colocando después más material informativo para dar respuesta a las numerosas preguntas que nos llegaban.

Desde el principio mantuvimos una actitud de disponibilidad para informar, como muestra por ejemplo el libro del vaticanista norteamericano John L. Allen enteramente dedicado al Opus Dei.

2. La película:

La película era evento futuro, anunciado por la noticia de que Sony Pictures había comprado los derechos de la novela. Por tanto, pudimos ser proactivos, no quisimos esperar pasivamente, sino que decidimos tomar la iniciativa. En esta etapa pueden distinguirse a su vez dos fases:

Fase A (años 2004-2005): en este tiempo, se procuró evitar toda forma de polémica, porque, como es bien sabido, en Hollywood las controversias generan recaudación. Se intentó un diálogo directo con la empresa, a la que se escribieron tres cartas: en la primera, de enero de 2004, el vicario del Opus Dei en Estados Unidos, Father Thomas Bohlin, lamentaba el tratamiento dado a la Iglesia, solicitaba que no se usara el nombre del Opus Dei y pedía una entrevista con la presidente de la división cinematográfica de la compañía, Amy Pascal. Más adelante, ese mismo año 2004, Miss Pascal contestó con una carta amable pero vaga. Nunca se pudo tener un encuentro con ella, ni con nadie que haya estado involucrado en la película. Sony nunca dio respuesta a las peticiones de información. Sólo a través de los periódicos supimos que planeaba ir adelante con esa falsa e injusta representación de la Iglesia Católica y del Opus Dei.  

Fase B (2006): Esta fase, en la que aún estamos, empezó el 26 de diciembre 2005, con una declaración de Ron Howard en Newsweek, en la que afirmaba la completa fidelidad al libro y decía expresamente que el Opus Dei formaría parte de la película. Esta noticia supuso un cambio de escenario. A partir de ese momento, era necesario ofrecer a la opinión pública nuestro punto de vista. Por este motivo, hubo una reunión en Roma el 10 de enero de 2006, con responsables de las oficinas de comunicación de Nueva York, Londres, París, Madrid, Colonia, Lagos y Montreal. En esta reunion se estudiaron muchas sugerencias recibidas, tambien por parte de profesionales de la comunicación, periodistas y otros colegas. Una vez aprobado, el plan sería coordinado por el Departamento de Comunicación de Roma. Podemos confirmar que en esa reunion efectivamente se mencionó el dicho americano “convertir los limones en limonada”, como ha publicado Time.  

En los números siguientes se describen los elementos fundamentales de ese plan.

Diagnóstico

1. Durante la reunión de Roma, se identificaron algunascaracterísticas de este caso, desde el punto de vista de la comunicación:

La novela y la película afectan principalmente a los cristianos, más específicamente a los catolicos, y de modo secundario al Opus Dei.  

Ambos son productos negativos para el cristianismo. En este sentido, puede considerarse un caso de comunicación de crisis (aunque se trate de un tipo particular de crisis).  

La novela y la película son fenómenos de comunicación, en el campo de la ficción, con una fuerte dimensión de márketing.  

En el momento del diagnóstico, el libro y la película eran ya fenómenos de ámbito global, no sólo americano.  

2. En consecuencia, el plan de trabajo debía atenerse a esas características: una respuesta profesional, de naturaleza comunicativa, de ámbito global, de contenido cristiano y enfoque positivo, capaz de neutralizar los efectos negativos. De las tres posibilidades (la vía del silencio, la vía judicial, la vía de la comunicación), se eligió la tercera. La respuesta debería ser siempre educada y amable. El estilo y el lenguaje no son cuestiones secundarias.

Objetivos

Los principales objetivos del plan eran dos:

1. Aprovechar la oportunidad para informar ampliamente de la realidad de Cristo y de la Iglesia, y en ese contexto, del Opus Dei: hacer limonada significa aprovechar el “momento de exposición” para fomentar el acceso a las fuentes fiables, y la lectura del Evangelio. Junto a ello se trataba de realizar un esfuerzo informativo para mostrar que el Opus Dei “real” nada tiene que ver con el que presenta la novela. Ni monjes, ni asesinos, ni masoquismo, ni misoginia, sino católicos normales, con virtudes y defectos como todos, que se esfuerzan por “vivir el evangelio en el mundo”, con palabras de Juan Pablo II.

2. Pedir respetuosamente a Sony que por libre decisión, no por presiones ni amenazas, evitara ofender a los cristianos. Decirles en público lo que no había sido posible decirles en privado. Recordar que se puede defender a la vez la libertad de expresión y el respeto. Nadie pretendía hablar de censuras ni proferir amenazas. Más bien deseábamos hacer notar que Sony tenía una oportunidad de hacer una contribución a la concordia, con un gesto de respeto a las creencias religiosas.

Medios

¿Cómo hemos intentado alcanzar estos objetivos? ¿Cómo hemos trabajado para comunicar nuestro punto de vista?

1. En primer lugar, hemos procurado promover una respuesta anticipada. En vez de eludir la crisis hemos intentado adelantarla. En ese sentido, las declaraciones oficiales más destacadas de nuestra oficina han atraído la atención de los medios de comunicación de todo el mundo. Las más significativas han sido tres:

a) 12 enero 2006: Entrevista a Marc Carroggio en la agencia internacional de noticias “Zenit”. Esta fue la primera respuesta de la Oficina a la declaración de Ron Howard publicada en Newsweek el 26 de diciembre 2005, en la que afirmaba que la película iba a ser completamente fiel al libro. La entrevista de Zenit afrontaba las cuestiones clave: el carácter ofensivo de esa trama para los cristianos, la importancia del respeto a las creencias, la respetuosa petición de un gesto de concordia. Numerosas agencias de noticias (y después muchos otros medios de comunicación) reprodujeron fragmentos de esa entrevista. El New York Times la tuvo en cuenta en su artículo del 7 de febrero de 2006.

b) 14 febrero 2006: El comunicado difundido por la Oficina de prensa de Roma en esta fecha ha sido quizá el de más amplio eco. Esta declaración daba respuesta a muchas preguntas que estábamos recibiendo en aquel momento sobre nuestra postura en relación con la película del DVC. Se difundió después de saber, por un artículo publicado el 9 de febrero en el New York Times, que Sony había decidido abrir un website –controlado por la empresa- donde se pudieran expresar las discrepancias sobre la película.  En el comunicado se recordaba que, cuando hay tiempo, no basta dar al ofendido la oportunidad de defenderse, sino que hay que evitar la ofensa. Y se venía a decir que la Oficina prefería comunicar directamente, sin intermediarios.

c) 6 abril 2006: La Oficina de prensa del Opus Dei en Tokyo escribió una carta abierta a los accionistas, directores y empleados de Sony. La Oficina se ofrecía a informar sobre la realidad del Opus Dei y solicitaba a Sony que incluyera un cartel al principio de la película (“disclaimer”), que aclarase que se trata de una obra de fantasía y que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Este gesto, afirmaba la carta, “sería una manifestación de respeto a la figura de Jesús, a la historia de la Iglesia y a las convicciones religiosas de los espectadores”. Una semana después, la carta fue colgada en la página en japonés del website oficial y, desde allí, saltó a todas las agencias mundiales de noticias.

La “respuesta anticipada” tenía como finalidad que, cuando se estrenara la película, todos pudieran reconocerla como una “comedia de errores” en lo que hacía referencia al cristianismo. Señalar los errores, a veces grotescos, sin faltar al respeto hacia el autor, el director de la película, los actores o productores. Las declaraciones públicas mostraban la existencia de un problema abierto, y por tanto encontraban lugar en las noticias.

2. Un segundo punto ha sido tratar a los medios como aliados, dar prioridad a la demanda y generar un diálogo público global. El lanzamiento de una película está precedido normalmente por una campaña de márketing, que en este caso adquiría dimensiones gigantescas. La empresa productora comunica a través de esos medios: publicidad clásica, con anuncios en vallas y televisión; nuevas formas de márketing a través de móviles o de internet. Ingentes inversiones a las que es imposible contestar. La oficina de información decidió reponder al marketing de Sony con información; rebatir los mensajes edulcorados de la publicidad (que ocultan el aspecto ofensivo de la película) con la conversación abierta con los periodistas; contestar con imaginación a la inversión económica.

Dar prioridad a la demanda significa tratar de atender todas las peticiones de los periodistas. Tomar esa decisión fue fácil, porque era práctica habitual de nuestra oficina. Pero el incremento numérico de las peticiones ha sido muy elevado, y el alcance de la audiencia de esos medios, también: New York Times, Associated Press, Time, Chicago Tribune; emisoras como Channel 4 (UK) o History Channel; programas como “Good morning America” o “Today Show”; corresponsales de países muy diferentes. Cuando salimos de Nueva York para venir a este Seminario en Roma, estábamos gestionando simultáneamente 40 peticiones distintas, muchas de emisoras de televisión. Ha sido necesario reforzar un poco las Oficinas de Nueva York y de Roma, pero en general se ha trabajado con los recursos ordinarios, aunque naturalmente con mayor intensidad.

3. Otro de los medios importantes en este periodo ha sido disponer de información abundante para mostrar el Opus Dei real. Concretamente, hemos procurado:

a) Promover más “noticias”. Además de las tres declaraciones mencionadas, en estos últimos meses hemos tratado de poner más esfuerzo en la difusión de noticias que ayudaran a mostrar la Iglesia y el Opus Dei real. Nos parecía que éste era un servicio para ayudar a quienes preparaban una historia o reportaje sobre la Iglesia y el Opus Dei en los “tiempos del DVC”.

Hemos intentado dar visibilidad a algunas iniciativas que podían pasar inobservadas en otros momentos, pero que ahora, cuando todos están escribiendo historias sobre el “Opus Dei real”, aparecen más atractivas. Por ejemplo, “Harambee 2002”, una labor social iniciada durante la canonización de San Josemaría Escrivá, para promover proyectos de salud y de educación en el África sub-sahariana (www.harambee2002.org). Junto a ello, numerosas actividades más o menos ordinarias se han convertido en “noticia” en este periodo: el rediseño de la página web oficial, la aparición del blog de Fr. John Wauck sobre el Opus Dei y el Da Vinci (www.davincicode-opusdei.com), la presentación en Nueva York de la nueva edición de “The Way”, un conjunto de puntos sobre la vida cristiana para la meditación personal escritos por San Josemaría en 1934, que la editorial Doubleday distribuirá en todas las librerías de América.

Otra noticia de gran repercusion ha sido el documental producido por el Saint Josemaria Institute y The Cresta Group (Chicago) titulado “Passionately Loving the World”. Este programa de 28 minutos muestra a personas de distintos lugares de Estados Unidos cuyas vidas se han transformado gracias al espíritu de San Josemaría Escrivá: un bombero de Los Angeles, un estudiante universitario, un empresario y una familia de granjeros, entre otros. Tras la presentación del documental en Nueva York, cientos de noticias aparecieron en los medios americanos hablando sobre la “otra película”. El mismo vídeo se convirtió en “noticia”, y extractos significativos fueron emitidos en ABC, CNN y otras cadenas norteamericanas.

b) Ofrecer contactos, gente disponible, caras. En estos momentos de tanta demanda informativa, consideramos fundamental el hecho de que los periodistas hayan podido hablar con cientos de personas. El “media system” requiere siempre una voz autorizada. En este tiempo ha sido posible contar con la plena disponibilidad de fuentes institucionales (autoridades de la Prelatura) y con otras muchas personas (estudiantes, profesionales, fieles del Opus Dei y amigos), que han contado “su historia”. Además, a través del website se ofrece la posibilidad de organizar presentaciones en parroquias, asociaciones, clubs, etc. Allí, en efecto, se puede encontrar la siguiente frase: “¿Necesitas a alguien para hablar sobre el Opus Dei en un coloquio o en un acto de otro tipo sobre DVC? Contacta press@opusdei.org”.

c) Descubrir historias. Cada noticia tiene su propia narrativa. En este sentido, los periodistas necesitan pequeñas historias que puedan inserirse en su narración. Trabajando juntos, se nos han ocurrido pequeñas historias que han sido útiles para los profesionales de los medios. Dos ejemplos.

Cuando los medios comenzaron a mostrar un interés creciente en el Opus Dei, nos dimos cuenta de que hay una persona del Opus Dei que se llama realmente Silas. El Silas real –Silas Agbim– no es un monje albino asesino, sino un broker nacido en Biafra (Nigeria) que vive en Brooklyn con su mujer, Ngozi. Una foto del verdadero Silas apareció en el New York Times del 7 de febrero, y desde entonces se le ha entrevistado para muchos otros medios de comunicación: Time, CNN, CBS, ABC, varios órganos de información de otros países, etc. Otro ejemplo: el 12 de febrero instalamos a la entrada de Murray Hill Place, en Manhattan, un pequeño expositor con folletos informativos, con un letrero: “Para los fans de DVC: si estás interesado en el Opus Dei ‘real’, llévate uno”. El expositor, que costó diez dólares, ha sido reproducido en más de 100 periódicos y ha sido filmado por equipos de cine y televisión de todo el mundo: un recurso informativo “a bajo costo”.

El proprio edificio de Murray Hill Place, mencionado erróneamente en la novela como los “worldwide headquarters of Opus Dei”, se ha convertido en parte esencial de muchas narraciones con las que los periodistas bromean, cuando dicen, por ejemplo, que no han encontrado la cámara de torturas mencionada en el libro. Docenas de profesionales han podido visitar el Murray Hill Place real, un complejo multifuncional localizado en Manhattan, en el cruce entre Lexington Avenue y la Calle 34. En esa sede se encuentran las oficinas del vicario del Opus Dei en Estados Unidos, un centro de conferencias con treinta habitaciones, un centro en el que tienen lugar actividades para estudiantes universitarios y profesionales jóvenes (Schuyler Hall) y una zona para el equipo de personas que administra el complejo residencial. Cada año, unas 10.000 personas toman parte en distintas actividades (retiros, clases de doctrina católica, charlas de espiritualidad, conferencias educativas y culturales). La Stampa, uno de los principales diarios italianos, ilustró esta política de apertura en relación con Murray Hill Place con el siguiente titular: “Opus Dei: Operación Transparencia”.

d) Website y otros recursos informativos. El website oficial, www.opusdei.org, se ha revelado como un gran instrumento en este período. El website es global, como el fenómeno DVC. Allí se recoge una extensa y detallada respuesta en 22 idiomas. Durante el año 2005, la sección americana del website ha recibido más de un millón de visitantes distintos (que no es lo mismo que visitas); y el conjunto del website, más de 3 millones. El día en que viajamos de New York a Roma para este Seminario, habían llegado a las 9 de la mañana 156 mensajes. Un efecto inesperado es la recomendación que Umberto Eco ha hecho del website oficial del Opus Dei. Cansado de las continuas preguntas sobre la veracidad del DVC, Eco dice a sus lectores: “Por lo demás, si queréis información actualizada sobre estos temas, id a la página web del Opus Dei. Aunque seáis ateos, podéis fiaros.”

4. Para terminar este apartado sobre los medios empleados, tenemos que mencionar una última cuestión: hemos procurado mantener siempre un estilo cortés y un tono de respeto. Es algo obvio, pero desde el primer momento teníamos claro que, si queríamos pedir respeto, habíamos de hacerlo con respeto. Esto quiere decir no emplear nunca un lenguaje agresivo, ningún ataque ni amenaza, no juzgar nunca las intenciones de los demás. Siempre hemos intentado movernos entre las siguientes coordenadas: libertad, responsabilidad, diálogo. Un amigo nos aconsejó: “No perdáis nunca el sentido del humor...; en particular con las películas y con el ‘mundo flotante’ del entretenimiento, vuestros modales y buen humor son vuestra mejor defensa”.

El blog emprendido por Father John Wauck es un intento de ofrecer contenidos serios y de calidad, con un estilo amable, en relación con la novela y la película.  Contrarrestar una novela y una película es en cierto modo como combatir el humo. Si endosas guantes de boxeo puedes parecer un poco ridículo. El buen humor funciona.

Balance provisional

Sólo después del estreno de la película será posible realizar un balance completo. Por el momento podemos mencionar tres resultados positivos del esfuerzo de comunicación:

1. Colaboración eclesial. Se ha generado un clima de cooperación entre numerosas instituciones eclesiales, con el fin de contribuir entre todos a dar a conocer mejor la Iglesia y la persona de Jesucristo. Además, llegan noticias de personas que se han acercado a la Iglesia gracias a las respuestas que ha provocado DVC. La colaboración se ha extendido en realidad a muchos otros cristianos.

2. Colaboración con periodistas. La cobertura por parte de los medios de comunicación durante el primer trimestre del año 2006 ha sido muy amplia. Mientras la empresa productora ha invertido ingentes sumas de dinero para “vender la película”, los católicos han intentado “contar su historia”, y proporcionar información a los periodistas.

3. La respuesta ha llegado. La acción anticipadora ha creado una conciencia general creciente de que DVC es falso e injusto en su representación del cristianismo, de la Iglesia Católica, del Opus Dei y de la historia. La opinión pública está poniendo el fenómeno DVC “en su sitio”, como el producto más reciente de una suerte de “pseudo cultura popular” sin conexión con la realidad. La historiadora medieval Sandra Miesel sostiene que el libro tiene tantos errores que, según dice, “me sorprendo cuando en DVC encuentro algo que es exacto.”

Frente a este clamor, el autor del libro ha tenido que hacer cuatro revisiones sucesivas de la página “Fact” (los hechos sobre el DVC) de su website. Las siguientes cuatro declaraciones proceden del website de Dan Brown y responden a la misma pregunta: ¿En qué medida la novela está basada en hechos reales?:

- 28/8/2003:  “Totalmente. Todas las obras de arte, todos los lugares, todos los documentos históricos y todas las organizaciones descritas en la novela existen (...).” 

- 17/1/2004:  “Todas las obras de arte, todos los lugares, todos los documentos históricos y todas las organizaciones descritas en la novela existen (...).”

- 11/5/2004: “DVC es una novela, es decir, una obra de ficción. Aunque los personajes del libro y sus acciones, evidentemente, no son reales, las obras de arte, la arquitectura, los documentos (...).”

- Actualmente (30/1/2006): “DVC es una NOVELA, es decir, un obra de ficción (...).”

Este balance provisional no puede eludir una pregunta fundamental: pero, ¿la película ofenderá o no?. A estas alturas no ha sido posible mantener una comunicación personal y directa con Sony Pictures. En este sentido, la acción de comunicación debería considerarse, al menos por ahora, un “fracaso provisional”. No sabemos si la insistencia amable de tantos cristianos habrá hecho mella en los dirigentes de esta prestigiosa empresa y en el equipo de profesionales que ha realizado la película.

CONCLUSIONES

El DVC nos ha dado hasta ahora muchos dolores de cabeza que, ciertamente, hubiéramos preferido evitar. Junto a ello, hay que reconocer que la decisión de comunicar abierta y positivamente nuestro punto de vista, de manera proactiva, ha proporcionado una estupenda ocasión para hablar sobre la fe cristiana, la Iglesia Católica y esa pequeña parte de la Iglesia Católica que es el Opus Dei. Por eso nos gustaria resumir las conclusiones en una leccion que hemos aprendido y un deseo que nos atrevemos a formular:

1.La lección: la importancia de cuidar las iniciativas de comunicación, en lo que se refiere al contenido (what to comunicate) y al modo (how to comunicate). Hemos comprobado la eficacia de lo que podríamos denominar la estrategia de las tres “p”: positive, professional, polite. Desde esta posición es posible ser escuchados y entendidos, especialmente por los medios de comunicación, que en este tipo de situaciones no son adversarios, porque entienden que la Iglesia no es una amenaza sino una víctima. Las estrategias adecuadas –positive, professional, polite– ayudan a salir de la dinámica esteril del enfrentamiento. Unas palabras del Prelado del Opus Dei en Le Figaro Magazine resumen esta leccion: “La ignorancia es siempre un gran mal y la información un bien. La comunicación no es un juego para aficionados. Se aprende con el tiempo a darse a conocer y también a conocerse a uno mismo. Hace falta un poco de paciencia también en este campo” (21-IV-06). La paciencia podría ser la cuarta “p”.

2. El deseo: que los poderosos sean más respetuosos, que decidan libremente mejorar sus estrategias y las hagan más abiertas, menos arrogantes, al descubrir que el respeto no perjudica a los negocios ni rebaja el arte. Los poderosos de nuestras sociedades desarrolladas son muchas veces las grandes empresas de comunicación. A más poder, más responsabilidad, y en el campo de la comunicación no se puede absolutizar el beneficio, en perjuicio del trabajo de los creativos o de los periodistas, ni en perjuicio de la audiencia, especialmente de los jóvenes. Una escritora africana, Margaret Ogola, describe la madurez como la capacidad de darse cuenta de que podemos ofender a los demás, y obrar en consecuencia. Los cristianos plantean sus peticiones desde la libertad, sin amenazas. No tienen prejuicios ni ponen etiquetas: están preparados para aplaudir de corazón la madurez de los políticos, de las empresas, de los artistas que decidan trabajar por una sociedad más libre y más respetuosa.

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(*) Comunicación presentada el 27 de abril de 2006 en el V Seminario Profesional sobre “Oficinas de Comunicación de la Iglesia”, que ha tenido lugar en la Universidad de la Santa Cruz de Roma. La versión definitiva se publicará con las Actas del Seminario.

 

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