|
INTRODUCCIÓN
En la Oficina de prensa del Opus Dei en Nueva York supimos por vez
primera del DVC sólo unas semanas antes de la publicación, a través
de un artículo en Publishers Weekly. Brian Finnerty alertó a un
colega sobre las extravagantes premisas de la novela: la Iglesia ha
ocultado siempre la existencia de los supuestos descendientes de Cristo
y María Magdalena, y un monje albino del Opus Dei recorre el mundo para
asesinar a quienes buscan el Santo Grial. La respuesta del colega fue:
“Brian, no te preocupes, suena tan absurda que nadie la comprará.”
La predicción, desde luego, no resultó cierta. Desde su publicación
en 2003 por Doubleday, El DVC se ha convertido en una de las novelas más
vendidas de todos los tiempos. Un indudable éxito de ventas, aunque
acompañado de una crítica literaria negativa.
El 17 de mayo se estrena la película en Cannes. Producida y
promocionada por Sony Pictures, se está lanzando con uno de los
presupuestos de marketing más grandes de la historia del cine: 40
millones de dólares sólo para el mercado estadounidense, según ha
indicado el Wall Street Journal. En la portada de Newsweek,
esa película ha sido presentada como “el” evento del año 2006.
Quizá la característica fundamental del DVC es que mezcla ficción y
realidad de modo irresponsable. La novela comienza con una página de
“Hechos” que incluye una afirmación falsa: “todas las
descripciones de obras de arte, arquitectura, documentos, y rituales
secretos son exactas”. El cristianismo y la Iglesia Católica aparecen
impropiamente descritos como un invento del emperador romano Constantino
en el cuarto siglo. La novela presenta también una caricatura grotesca
del Opus Dei, personificado en Silas, el monje albino criminal. Como Amy
Welborn ha escrito, en realidad el “DVC es un revoltijo, una mezcla
confusa de errores risibles y serias falsedades”.
El fenómeno DVC plantea cuestiones que van mas allá del caso concreto,
y que sería interesante discutir en este seminario. ¿Qué
responsabilidad tiene la industria del entretenimiento de ser sensible y
honrada en la presentación de los distintos grupos religiosos, étnicos
y sociales? ¿Cómo puede responder el ofendido, cómo puede defender
sus legítimos derechos, en el respeto de la libertad de expresión y de
la libertad de mercado?
Los católicos y otros cristianos han expresado sus preocupaciones en
relación con la novela de muchas maneras. A titulo solamente de
ejemplo:
Especialmente significativo ha sido el lanzamiento del website “Jesus
Decoded”, promovido por la Conferencia de Obispos Católicos de
Estados Unidos, junto con un documental del mismo nombre. Otras
conferencias episcopales también han difundido claras respuestas al
libro, como por ejemplo las de México, Polonia y Brasil.
Una agregación de católicos en Estados Unidos ha creado una iniciativa
llamada “DaVinci Outreach” (www.davincioutreach.com),
que a su vez es la fuente de “The Da Vinci Deception”, un conciso
pero excelente libro de preguntas y respuestas.
El DVC ha dado también ocasión a otros libros serios como “De-Coding
Da Vinci”, de Amy Welborn, o “The Da Vinci Hoax”, de Carl Olson.
Lo mismo se puede decir de documentales como, por ejemplo, “Solving
2000 Year Old Mystery” de Grizzly Adams Productions. Son numerosos los
libros y ensayos publicados en otros países.
Cuando llegue el momento, será interesante estudiar todas estas
respuestas, también desde el punto de vista de la comunicación. En
este paper se resume solamente el trabajo de las Oficinas de
información del Opus Dei, sobre todo en Roma y Nueva York.
PLAN DE COMUNICACIÓN
Cronología
1.La novela:
Por decirlo de algún modo, al comienzo de 2003 nos encontramos la
novela “entre las manos”, ya publicada, sin haber oído hablar de un
escritor llamado Dan Brown. La respuesta inicial fue ignorar el libro en
la medida de lo posible: contestar a las preguntas que se nos hicieran,
pero evitar una reacción excesiva que provocara una atención adicional
por parte de la opinión pública.
En septiembre de 2003, después de recibir numerosas peticiones de
información, se publicó una declaración en el website www.opusdei.org,
señalando que el DVC era una obra de ficción y no una fuente fiable.
Allí se fue colocando después más material informativo para dar
respuesta a las numerosas preguntas que nos llegaban.
Desde el principio mantuvimos una actitud de disponibilidad para
informar, como muestra por ejemplo el libro del vaticanista
norteamericano John L. Allen enteramente dedicado al Opus Dei.
2. La película:
La película era evento futuro, anunciado por la noticia de que Sony
Pictures había comprado los derechos de la novela. Por tanto, pudimos
ser proactivos, no quisimos esperar pasivamente, sino que decidimos
tomar la iniciativa. En esta etapa pueden distinguirse a su vez dos
fases:
Fase A (años 2004-2005): en este tiempo, se procuró evitar toda forma
de polémica, porque, como es bien sabido, en Hollywood las
controversias generan recaudación. Se intentó un diálogo directo con
la empresa, a la que se escribieron tres cartas: en la primera, de enero
de 2004, el vicario del Opus Dei en Estados Unidos, Father Thomas
Bohlin, lamentaba el tratamiento dado a la Iglesia, solicitaba que no se
usara el nombre del Opus Dei y pedía una entrevista con la presidente
de la división cinematográfica de la compañía, Amy Pascal. Más
adelante, ese mismo año 2004, Miss Pascal contestó con una carta
amable pero vaga. Nunca se pudo tener un encuentro con ella, ni con
nadie que haya estado involucrado en la película. Sony nunca dio
respuesta a las peticiones de información. Sólo a través de los periódicos
supimos que planeaba ir adelante con esa falsa e injusta representación
de la Iglesia Católica y del Opus Dei.
Fase B (2006): Esta fase, en la que aún estamos, empezó el 26 de
diciembre 2005, con una declaración de Ron Howard en Newsweek,
en la que afirmaba la completa fidelidad al libro y decía expresamente
que el Opus Dei formaría parte de la película. Esta noticia supuso un
cambio de escenario. A partir de ese momento, era necesario ofrecer a la
opinión pública nuestro punto de vista. Por este motivo, hubo una
reunión en Roma el 10 de enero de 2006, con responsables de las
oficinas de comunicación de Nueva York, Londres, París, Madrid,
Colonia, Lagos y Montreal. En esta reunion se estudiaron muchas
sugerencias recibidas, tambien por parte de profesionales de la
comunicación, periodistas y otros colegas. Una vez aprobado, el plan
sería coordinado por el Departamento de Comunicación de Roma. Podemos
confirmar que en esa reunion efectivamente se mencionó el dicho
americano “convertir los limones en limonada”, como ha publicado Time.
En los números siguientes se describen los elementos fundamentales de
ese plan.
Diagnóstico
1. Durante la reunión de Roma, se identificaron algunascaracterísticas
de este caso, desde el punto de vista de la comunicación:
La novela y la película afectan principalmente a los cristianos, más
específicamente a los catolicos, y de modo secundario al Opus Dei.
Ambos son productos negativos para el cristianismo. En este sentido,
puede considerarse un caso de comunicación de crisis (aunque se trate
de un tipo particular de crisis).
La novela y la película son fenómenos de comunicación, en el campo de
la ficción, con una fuerte dimensión de márketing.
En el momento del diagnóstico, el libro y la película eran ya fenómenos
de ámbito global, no sólo americano.
2. En consecuencia, el plan de trabajo debía atenerse a esas características:
una respuesta profesional, de naturaleza comunicativa, de ámbito
global, de contenido cristiano y enfoque positivo, capaz de neutralizar
los efectos negativos. De las tres posibilidades (la vía del silencio,
la vía judicial, la vía de la comunicación), se eligió la tercera.
La respuesta debería ser siempre educada y amable. El estilo y el
lenguaje no son cuestiones secundarias.
Objetivos
Los principales objetivos del plan eran dos:
1. Aprovechar la oportunidad para informar ampliamente de la realidad de
Cristo y de la Iglesia, y en ese contexto, del Opus Dei: hacer limonada
significa aprovechar el “momento de exposición” para fomentar el
acceso a las fuentes fiables, y la lectura del Evangelio. Junto a ello
se trataba de realizar un esfuerzo informativo para mostrar que el Opus
Dei “real” nada tiene que ver con el que presenta la novela. Ni
monjes, ni asesinos, ni masoquismo, ni misoginia, sino católicos
normales, con virtudes y defectos como todos, que se esfuerzan por
“vivir el evangelio en el mundo”, con palabras de Juan Pablo II.
2. Pedir respetuosamente a Sony que por libre decisión, no por
presiones ni amenazas, evitara ofender a los cristianos. Decirles en público
lo que no había sido posible decirles en privado. Recordar que se puede
defender a la vez la libertad de expresión y el respeto. Nadie pretendía
hablar de censuras ni proferir amenazas. Más bien deseábamos hacer notar
que Sony tenía una oportunidad de hacer una contribución a la
concordia, con un gesto de respeto a las creencias religiosas.
Medios
¿Cómo hemos intentado alcanzar estos objetivos? ¿Cómo hemos
trabajado para comunicar nuestro punto de vista?
1. En primer lugar, hemos procurado promover una respuesta anticipada.
En vez de eludir la crisis hemos intentado adelantarla. En ese
sentido, las declaraciones oficiales más destacadas de nuestra
oficina han atraído la atención de los medios de comunicación de todo
el mundo. Las más significativas han sido tres:
a) 12 enero 2006: Entrevista a Marc Carroggio en la agencia
internacional de noticias “Zenit”. Esta fue la primera respuesta de
la Oficina a la declaración de Ron Howard publicada en Newsweek
el 26 de diciembre 2005, en la que afirmaba que la película iba a ser
completamente fiel al libro. La entrevista de Zenit afrontaba las
cuestiones clave: el carácter ofensivo de esa trama para los
cristianos, la importancia del respeto a las creencias, la respetuosa
petición de un gesto de concordia. Numerosas agencias de noticias
(y después muchos otros medios de comunicación) reprodujeron
fragmentos de esa entrevista. El New York Times la tuvo en
cuenta en su artículo del 7 de febrero de 2006.
b) 14 febrero 2006: El comunicado difundido por la Oficina de
prensa de Roma en esta fecha ha sido quizá el de más amplio eco. Esta
declaración daba respuesta a muchas preguntas que estábamos recibiendo
en aquel momento sobre nuestra postura en relación con la película del
DVC. Se difundió después de saber, por un artículo publicado el 9 de
febrero en el New York Times, que Sony había decidido abrir un
website –controlado por la empresa- donde se pudieran expresar las
discrepancias sobre la película. En el comunicado se recordaba
que, cuando hay tiempo, no basta dar al ofendido la oportunidad de
defenderse, sino que hay que evitar la ofensa. Y se venía a decir que
la Oficina prefería comunicar directamente, sin intermediarios.
c) 6 abril 2006: La Oficina de prensa del Opus Dei en Tokyo escribió
una carta abierta a los accionistas, directores y empleados de Sony. La
Oficina se ofrecía a informar sobre la realidad del Opus Dei y
solicitaba a Sony que incluyera un cartel al principio de la película
(“disclaimer”), que aclarase que se trata de una obra de fantasía y
que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Este
gesto, afirmaba la carta, “sería una manifestación de respeto a la
figura de Jesús, a la historia de la Iglesia y a las convicciones
religiosas de los espectadores”. Una semana después, la carta fue
colgada en la página en japonés del website oficial y, desde allí,
saltó a todas las agencias mundiales de noticias.
La “respuesta anticipada” tenía como finalidad que, cuando se
estrenara la película, todos pudieran reconocerla como una “comedia
de errores” en lo que hacía referencia al cristianismo. Señalar los
errores, a veces grotescos, sin faltar al respeto hacia el autor, el
director de la película, los actores o productores. Las
declaraciones públicas mostraban la existencia de un problema abierto,
y por tanto encontraban lugar en las noticias.
2. Un segundo punto ha sido tratar a los medios como aliados, dar
prioridad a la demanda y generar un diálogo público global. El
lanzamiento de una película está precedido normalmente por una campaña
de márketing, que en este caso adquiría dimensiones gigantescas. La
empresa productora comunica a través de esos medios: publicidad clásica,
con anuncios en vallas y televisión; nuevas formas de márketing a través
de móviles o de internet. Ingentes inversiones a las que es imposible
contestar. La oficina de información decidió reponder al marketing de Sony
con información; rebatir los mensajes edulcorados de la publicidad (que
ocultan el aspecto ofensivo de la película) con la conversación
abierta con los periodistas; contestar con imaginación a la inversión
económica.
Dar prioridad a la demanda significa tratar de atender todas las
peticiones de los periodistas. Tomar esa decisión fue fácil, porque
era práctica habitual de nuestra oficina. Pero el incremento numérico
de las peticiones ha sido muy elevado, y el alcance de la audiencia de
esos medios, también: New York Times, Associated Press, Time,
Chicago Tribune; emisoras como Channel 4 (UK) o History Channel;
programas como “Good morning America” o “Today Show”;
corresponsales de países muy diferentes. Cuando salimos de Nueva York
para venir a este Seminario en Roma, estábamos gestionando simultáneamente
40 peticiones distintas, muchas de emisoras de televisión. Ha sido
necesario reforzar un poco las Oficinas de Nueva York y de Roma, pero en
general se ha trabajado con los recursos ordinarios, aunque naturalmente
con mayor intensidad.
3. Otro de los medios importantes en este periodo ha sido disponer de
información abundante para mostrar el Opus Dei real.
Concretamente, hemos procurado:
a) Promover más “noticias”. Además de las tres declaraciones
mencionadas, en estos últimos meses hemos tratado de poner más
esfuerzo en la difusión de noticias que ayudaran a mostrar la Iglesia y
el Opus Dei real. Nos parecía que éste era un servicio para ayudar a
quienes preparaban una historia o reportaje sobre la Iglesia y el Opus
Dei en los “tiempos del DVC”.
Hemos intentado dar visibilidad a algunas iniciativas que podían pasar
inobservadas en otros momentos, pero que ahora, cuando todos están
escribiendo historias sobre el “Opus Dei real”, aparecen más
atractivas. Por ejemplo, “Harambee 2002”, una labor social
iniciada durante la canonización de San Josemaría Escrivá, para
promover proyectos de salud y de educación en el África sub-sahariana
(www.harambee2002.org). Junto
a ello, numerosas actividades más o menos ordinarias se han convertido
en “noticia” en este periodo: el rediseño de la página web
oficial, la aparición del blog de Fr. John Wauck sobre el Opus Dei y el
Da Vinci (www.davincicode-opusdei.com),
la presentación en Nueva York de la nueva edición de “The Way”, un
conjunto de puntos sobre la vida cristiana para la meditación personal
escritos por San Josemaría en 1934, que la editorial Doubleday
distribuirá en todas las librerías de América.
Otra noticia de gran repercusion ha sido el documental producido por el
Saint Josemaria Institute y The Cresta Group (Chicago) titulado
“Passionately Loving the World”. Este programa de 28 minutos
muestra a personas de distintos lugares de Estados Unidos cuyas vidas se
han transformado gracias al espíritu de San Josemaría Escrivá: un
bombero de Los Angeles, un estudiante universitario, un empresario y una
familia de granjeros, entre otros. Tras la presentación del documental
en Nueva York, cientos de noticias aparecieron en los medios americanos
hablando sobre la “otra película”. El mismo vídeo se convirtió en
“noticia”, y extractos significativos fueron emitidos en ABC, CNN y
otras cadenas norteamericanas.
b) Ofrecer contactos, gente disponible, caras. En estos momentos de
tanta demanda informativa, consideramos fundamental el hecho de que los
periodistas hayan podido hablar con cientos de personas. El “media
system” requiere siempre una voz autorizada. En este tiempo ha sido
posible contar con la plena disponibilidad de fuentes institucionales
(autoridades de la Prelatura) y con otras muchas personas (estudiantes,
profesionales, fieles del Opus Dei y amigos), que han contado “su
historia”. Además, a través del website se ofrece la posibilidad de
organizar presentaciones en parroquias, asociaciones, clubs, etc. Allí,
en efecto, se puede encontrar la siguiente frase: “¿Necesitas a
alguien para hablar sobre el Opus Dei en un coloquio o en un acto de
otro tipo sobre DVC? Contacta press@opusdei.org”.
c) Descubrir historias. Cada noticia tiene su propia narrativa. En este
sentido, los periodistas necesitan pequeñas historias que puedan
inserirse en su narración. Trabajando juntos, se nos han ocurrido pequeñas
historias que han sido útiles para los profesionales de los medios. Dos
ejemplos.
Cuando los medios comenzaron a mostrar un interés creciente en el Opus
Dei, nos dimos cuenta de que hay una persona del Opus Dei que se llama
realmente Silas. El Silas real –Silas Agbim– no es un monje albino
asesino, sino un broker nacido en Biafra (Nigeria) que vive en Brooklyn
con su mujer, Ngozi. Una foto del verdadero Silas apareció en el New
York Times del 7 de febrero, y desde entonces se le ha entrevistado
para muchos otros medios de comunicación: Time, CNN, CBS, ABC,
varios órganos de información de otros países, etc. Otro
ejemplo: el 12 de febrero instalamos a la entrada de Murray Hill Place,
en Manhattan, un pequeño expositor con folletos informativos, con un
letrero: “Para los fans de DVC: si estás interesado en el Opus Dei
‘real’, llévate uno”. El expositor, que costó diez dólares, ha
sido reproducido en más de 100 periódicos y ha sido filmado por
equipos de cine y televisión de todo el mundo: un recurso informativo
“a bajo costo”.
El proprio edificio de Murray Hill Place, mencionado erróneamente en la
novela como los “worldwide headquarters of Opus Dei”, se ha
convertido en parte esencial de muchas narraciones con las que los
periodistas bromean, cuando dicen, por ejemplo, que no han encontrado la
cámara de torturas mencionada en el libro. Docenas de profesionales han
podido visitar el Murray Hill Place real, un complejo multifuncional
localizado en Manhattan, en el cruce entre Lexington Avenue y la Calle
34. En esa sede se encuentran las oficinas del vicario del Opus Dei en
Estados Unidos, un centro de conferencias con treinta habitaciones, un
centro en el que tienen lugar actividades para estudiantes
universitarios y profesionales jóvenes (Schuyler Hall) y una zona para
el equipo de personas que administra el complejo residencial. Cada año,
unas 10.000 personas toman parte en distintas actividades (retiros,
clases de doctrina católica, charlas de espiritualidad, conferencias
educativas y culturales). La Stampa, uno de los principales
diarios italianos, ilustró esta política de apertura en relación con
Murray Hill Place con el siguiente titular: “Opus Dei: Operación
Transparencia”.
d) Website y otros recursos informativos. El website oficial, www.opusdei.org,
se ha revelado como un gran instrumento en este período. El website es
global, como el fenómeno DVC. Allí se recoge una extensa y detallada
respuesta en 22 idiomas. Durante el año 2005, la sección americana del
website ha recibido más de un millón de visitantes distintos (que no
es lo mismo que visitas); y el conjunto del website, más de 3 millones.
El día en que viajamos de New York a Roma para este Seminario, habían
llegado a las 9 de la mañana 156 mensajes. Un efecto inesperado es la
recomendación que Umberto Eco ha hecho del website oficial del Opus
Dei. Cansado de las continuas preguntas sobre la veracidad del DVC, Eco
dice a sus lectores: “Por lo demás, si queréis información
actualizada sobre estos temas, id a la página web del Opus Dei. Aunque
seáis ateos, podéis fiaros.”
4. Para terminar este apartado sobre los medios empleados, tenemos que
mencionar una última cuestión: hemos procurado mantener siempre un
estilo cortés y un tono de respeto. Es algo obvio, pero desde el
primer momento teníamos claro que, si queríamos pedir respeto, habíamos
de hacerlo con respeto. Esto quiere decir no emplear nunca un lenguaje
agresivo, ningún ataque ni amenaza, no juzgar nunca las intenciones de
los demás. Siempre hemos intentado movernos entre las siguientes
coordenadas: libertad, responsabilidad, diálogo. Un amigo nos aconsejó:
“No perdáis nunca el sentido del humor...; en particular con las películas
y con el ‘mundo flotante’ del entretenimiento, vuestros modales y
buen humor son vuestra mejor defensa”.
El blog emprendido por Father John Wauck es un intento de ofrecer
contenidos serios y de calidad, con un estilo amable, en relación con
la novela y la película. Contrarrestar una novela y una película
es en cierto modo como combatir el humo. Si endosas guantes de boxeo
puedes parecer un poco ridículo. El buen humor funciona.
Balance provisional
Sólo después del estreno de la película será posible realizar un
balance completo. Por el momento podemos mencionar tres resultados
positivos del esfuerzo de comunicación:
1. Colaboración eclesial. Se ha generado un clima de cooperación
entre numerosas instituciones eclesiales, con el fin de contribuir entre
todos a dar a conocer mejor la Iglesia y la persona de Jesucristo. Además,
llegan noticias de personas que se han acercado a la Iglesia gracias a
las respuestas que ha provocado DVC. La colaboración se ha extendido en
realidad a muchos otros cristianos.
2. Colaboración con periodistas. La cobertura por parte de los
medios de comunicación durante el primer trimestre del año 2006 ha
sido muy amplia. Mientras la empresa productora ha invertido ingentes
sumas de dinero para “vender la película”, los católicos han
intentado “contar su historia”, y proporcionar información a los
periodistas.
3. La respuesta ha llegado. La acción anticipadora ha creado una
conciencia general creciente de que DVC es falso e injusto en su
representación del cristianismo, de la Iglesia Católica, del Opus Dei
y de la historia. La opinión pública está poniendo el fenómeno DVC
“en su sitio”, como el producto más reciente de una suerte de
“pseudo cultura popular” sin conexión con la realidad. La
historiadora medieval Sandra Miesel sostiene que el libro tiene tantos
errores que, según dice, “me sorprendo cuando en DVC encuentro algo
que es exacto.”
Frente a este clamor, el autor del libro ha tenido que hacer cuatro
revisiones sucesivas de la página “Fact” (los hechos sobre el DVC)
de su website. Las siguientes cuatro declaraciones proceden del website
de Dan Brown y responden a la misma pregunta: ¿En qué medida la novela
está basada en hechos reales?:
- 28/8/2003: “Totalmente. Todas las obras de arte, todos los
lugares, todos los documentos históricos y todas las organizaciones
descritas en la novela existen (...).”
- 17/1/2004: “Todas las obras de arte, todos los lugares, todos
los documentos históricos y todas las organizaciones descritas en la
novela existen (...).”
- 11/5/2004: “DVC es una novela, es decir, una obra de ficción.
Aunque los personajes del libro y sus acciones, evidentemente, no son
reales, las obras de arte, la arquitectura, los documentos (...).”
- Actualmente (30/1/2006): “DVC es una NOVELA, es decir, un obra de
ficción (...).”
Este balance provisional no puede eludir una pregunta fundamental: pero,
¿la película ofenderá o no?. A estas alturas no ha sido posible
mantener una comunicación personal y directa con Sony Pictures. En este
sentido, la acción de comunicación debería considerarse, al menos por
ahora, un “fracaso provisional”. No sabemos si la insistencia amable
de tantos cristianos habrá hecho mella en los dirigentes de esta
prestigiosa empresa y en el equipo de profesionales que ha realizado la
película.
CONCLUSIONES
El DVC nos ha dado hasta ahora muchos dolores de cabeza que,
ciertamente, hubiéramos preferido evitar. Junto a ello, hay que
reconocer que la decisión de comunicar abierta y positivamente nuestro
punto de vista, de manera proactiva, ha proporcionado una estupenda
ocasión para hablar sobre la fe cristiana, la Iglesia Católica y esa
pequeña parte de la Iglesia Católica que es el Opus Dei. Por eso nos
gustaria resumir las conclusiones en una leccion que hemos aprendido y
un deseo que nos atrevemos a formular:
1.La lección: la importancia de cuidar las iniciativas de
comunicación, en lo que se refiere al contenido (what to
comunicate) y al modo (how to comunicate). Hemos comprobado
la eficacia de lo que podríamos denominar la estrategia de las tres
“p”: positive, professional, polite. Desde esta
posición es posible ser escuchados y entendidos, especialmente por los
medios de comunicación, que en este tipo de situaciones no son
adversarios, porque entienden que la Iglesia no es una amenaza sino una
víctima. Las estrategias adecuadas –positive, professional,
polite– ayudan a salir de la dinámica esteril del
enfrentamiento. Unas palabras del Prelado del Opus Dei en Le
Figaro Magazine resumen esta leccion: “La ignorancia es siempre un
gran mal y la información un bien. La comunicación no es un juego para
aficionados. Se aprende con el tiempo a darse a conocer y también a
conocerse a uno mismo. Hace falta un poco de paciencia también en este
campo” (21-IV-06). La paciencia podría ser la cuarta “p”.
2. El deseo: que los poderosos sean más respetuosos, que decidan
libremente mejorar sus estrategias y las hagan más abiertas, menos
arrogantes, al descubrir que el respeto no perjudica a los negocios ni
rebaja el arte. Los poderosos de nuestras sociedades desarrolladas son
muchas veces las grandes empresas de comunicación. A más poder, más
responsabilidad, y en el campo de la comunicación no se puede
absolutizar el beneficio, en perjuicio del trabajo de los creativos o de
los periodistas, ni en perjuicio de la audiencia, especialmente de los jóvenes.
Una escritora africana, Margaret Ogola, describe la madurez como la
capacidad de darse cuenta de que podemos ofender a los demás, y
obrar en consecuencia. Los cristianos plantean sus peticiones desde la
libertad, sin amenazas. No tienen prejuicios ni ponen etiquetas: están
preparados para aplaudir de corazón la madurez de los políticos, de
las empresas, de los artistas que decidan trabajar por una sociedad más
libre y más respetuosa.
-----------------------------------------
(*) Comunicación presentada el 27 de abril de 2006 en el V Seminario
Profesional sobre “Oficinas de Comunicación de la Iglesia”, que ha
tenido lugar en la Universidad de la Santa Cruz de Roma. La versión
definitiva se publicará con las Actas del Seminario.
|