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Muy sencillamente invito a todos a vivir
intensamente la Cuaresma 2006 que comenzamos este miércoles 1º de
marzo con la imposición de las cenizas, este signo de las cenizas no
tiene un sentido negativo de la vida sino de esperanza y superación. La
cuaresma es un camino en el que cada uno empieza a entrar en su corazón
y comienza a caminar hacia la Pascua, el encuentro pleno con Cristo.
El Papa Benedicto XVI en su Mensaje Cuaresmal nos dice: ¨ La Cuaresma
es un tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia Aquel que
es la fuente de la misericordia ¨.
Pensemos que este es un tiempo de gracia en nuestra vida cristiana,
tanto en lo personal como en lo comunitario. Es un tiempo de renovación,
de volver a centrarnos en nosotros mismos y en el Señor para poder
sumergirnos con mayor plenitud en esa corriente de Vida Nueva que el Espíritu
Dios continuamente nos regala.
Bien sabemos que la vida cristiana la hemos de vivir como una
experiencia de gozo y de fiesta, pero también es experiencia de lucha.
¿Cómo el camino cristiano no va a ser de gozo y de fiesta si Dios
Padre por Jesucristo y el Espíritu Santo está en nosotros y con
nosotros?
"Aquel que ama, dijo Jesús, mi Padre lo amará y vendremos y
habitaremos en él"
Este es nuestro más grande gozo sentirnos habitados en nuestro corazón
con la presencia inaudita de Dios.
También la Cuaresma nos recuerda que el camino cristiano es de lucha,
porque vivir según el Espíritu, vivir en alianza con el Dios del amor,
no es algo que para nosotros sea fácil y espontáneo. Pues, bien lo
experimentamos diariamente que en nosotros hay un peso de mal, unas
ataduras de egoísmo, de orgullo, autosuficiencia, de dureza y mentira
que hemos de romper en nosotros y en la sociedad, si queremos abrirnos a
la novedad que Jesucristo nos aporta.
Es posible vivir una vida al margen de Dios sin alegría, sin gozo, sin
disfrutar del misterio que nos habita. Hay muchos cristianos que han
perdido lo que Juan Pablo IIº llamaba ¨ el ardor ¨ es decir que son
incapaces de vivir una vida cristiana ferviente, sin grandes
aspiraciones sin esperar nada. El fuego de la vida se ha apagado en
ellos. Así su vida discurre de una manera trivial y cansada.
Hay pequeñas contrariedades que rompen nuestras seguridades y nuestra
pequeña felicidad: demasiado trabajo, soledad, culpas, miedo a la
enfermedad, decepciones, deseos imposibles.
Pero la verdadera raíz de nuestras frustraciones la encontramos cuando
descubrimos que en el interior de nuestra vida hay vacío y soledad.
Cuando estamos vacíos por dentro, cuando no vivimos la presencia de
Dios en nuestros corazones necesitamos buscar fuera algo que nos ayude a
vivir.
Cuando no se vive la experiencia gozosa del misterio de Dios en el
propio corazón necesitamos que algo desde fuera nos estimule.
El Papa Benedicto XVI nos llama en este tiempo privilegiado de la
Cuaresma a hacer una peregrinación a nuestro interior para encontrarnos
con Aquel que es la fuente de la misericordia.
Es importante no dejar que nuestro mundo interior sea sustituido o
invadido por lo que está fuera: las cosas a nuestro alcance en esta
sociedad del consumo, los objetos a poseer.
No es una ilusión como muchos creen que las cosas que brotan del corazón
no son importantes. Es lo más importante, por eso con el salmista
imploremos en este tiempo: ¨ ¡Oh Dios!,crea en mi un corazón
puro, renuévame por dentro con espíritu firme.te gusta un corazón
sincero y en mi interior me inculcas sabiduría.rocíame y quedaré
limpio.lávame y quedaré más blanco que la nieve.no me quites tu santo
espíritu ¨ Sal. 50
La alegría de la Pascua, la que Jesús nos propone sólo se descubre
cuando se vive la vida desde dentro. Cuando cada uno de nosotros se deja
habitar por el Misterio y sepa abrirse al llamado de Dios que nos invita
al amor, a la oración, a la penitencia, a la adoración , al perdón y
al servicio desinteresado a quienes más necesitan de nosotros.
Pido a Dios para todos los diocesanos de Florida y Durazno les conceda
vivir con este espíritu esta Cuaresma que nos regala en este año 2006,
como la mejor preparación a la Pascua y al Año Pastoral que comenzamos
y estará marcado por nuestra preparación a la Vª Conferencia del
Episcopado Latinoamericano en el Santuario de Nuestra Señora la
Aparecida en Brasil en el año 2007, con el lema que debe hacerse
realidad en nuestras comunidades:
"Discípulos y misioneros de Jesucristo para que en Él todos
tengan Vida"
Con mi saludo fraterno les envío la bendición.
+ Raúl Scarrone
Obispo de Florida y Durazno |