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Mensaje de los Obispos en defensa de la VIDA Humana |
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Confererencia Episcopal Uruguaya |

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1. En los próximos días la Cámara de Representantes tratará un proyecto de Ley de “despenalización del aborto” durante las 12 primeras semanas de gestación.
2.
Los Obispos del Uruguay reunidos en Asamblea, suman sus voces a la de
tantos uruguayos que piden a sus representantes, que
nuestras leyes respeten y tutelen el valor supremo de la vida de todos
los seres humanos, en todas sus etapas. Sobre este fundamento ético
se construye la dignidad y la esperanza de cada familia y de nuestra
sociedad.
3. Este valor, que no es sólo un imperativo de la moral religiosa, nos ha llevado en múltiples ocasiones a elevar nuestra voz de Pastores en defensa de la vida, en particular cuando se ve amenazada por ideologías contrarias, como el caso del aborto, al que el Papa Juan Pablo II llama “homicidio” y “delito abominable”[Evangelio de la Vida, 57-58].
Reafirmamos
hoy: “Es inadmisible
pretender que el fruto de la gestación pasa por dos etapas durante el
embarazo: la primera de ellas, vida sin dignidad ni libertad propias,
simple prolongación del organismo materno, y una segunda etapa en que
la vida se humaniza” (Declaración
de la CEU, 18/1/1978).
4. El bien de la vida de todo ser humano, es un valor constitutivo del orden social; de ahí que la legalización del aborto hay que ubicarla, en primer lugar, en el terreno de la ética de la conducta humana, que nos permite distinguir lo bueno y lo malo, motivando y educando hacia estos valores. El orden jurídico, basado en la naturaleza humana, no es arbitrario y antojadizo, ni puede quedar sujeto a mayorías circunstanciales.
5. Las situaciones originadas por embarazos no deseados no se pueden solucionar eliminando vidas humanas, especialmente, la de los seres más indefensos.
6. Apelamos a la sensatez de los que asumen la responsabilidad de legislar sobre derechos humanos, que son el fundamento de una sociedad justa y solidaria.
Hoy, en el Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, madre de la vida y de la esperanza, nos encomendamos a Ella, para que nos ayude a defender la vida de todos los hijos e hijas de este pueblo oriental.
Florida,
10 de noviembre de 2002 |