PARA SEGUIR ACOMPAÑANDO EVANGELICAMENTE

A NUESTRO PUEBLO

Acentuaciones a las "Orientaciones Pastorales" para el año 1990.

 

A ustedes, que por gracia de Dios, han sido convocados para ser su Pueblo en esta tierra: ¡les deseamos la paz y la esperanza que provienen de Cristo Jesús, nuestro Salvador!

Acabamos de concluir nuestra Asamblea Plenaria Ordinaria. Este año ha tenido un clima peculiar, el que inspiró nuestra reciente Visita "ad límina", en Roma. Vinimos con la rica experiencia de los encuentros de " oración y diálogo vividos con el Santo Padre y con la claridad y fortaleza que suscitó en nosotros su mensaje. Además, fueron para nosotros sumamente gratos y enriquecedores los intercambios mantenidos con diversos Organismos de la Santa Sede conquienes conversamos de nuestra vida eclesial y de nuestras experiencias pastorales. Durante los días de la Visita, todos nosotros compartimos nuestra mutua amistad y la riqueza de la colegialidad episcopal. Tengan la seguridad de que todos ustedes¡ nuestros hermanos¡ estuvieron cada día presentes en nuestra plegaria personal y comunitaria.

Les confesamos que, a nuestro retorno, ha sido muy reconfortante para nosotros el reencuentro con nuestras comunidades diocesanas que, en nuestra ausencia, han continuado compartiendo su fe y celebrándola, comprometidos en la misión evangelizadora. Y, en esta ocasión los hemos encontrado orando, y discerniendo a la luz del Espíritu para prepararse a las elecciones nacionales, tomándose en serio el futuro de nuestro País que, según el deseo del Señor, aspiramos que sea "Reino de Dios".

Como es habitual, al terminar esta Asamblea del mes de Noviembre, queremos proponerles colegialmente los caminos que juzgamos acertados para lograr, durante este próximo año el Objetivo de nuestra Pastoral de Conjunto, el que juntos hemos descubierto y juntos queremos alcanzar.

Después de haber trabajado estrechamente durante dos días consecutivos con quienes colaboran con nosotros en las Areas pastorales de la CEU y con el Secretariado General de la misma, los Obispos hemos convenido en marcar alguna ’"acentuación" a nuestras "Orientaciones Pastorales" que indicará el impulso que, durante el año 1990, daremos a nuestra acción pastoral.

"Acentuar" no es proponer nuevos objetivos y criterios pastorales, pues siguen vigentes los que ya nos propusimos; significa, más bien, subrayar, privilegiar, destacar y urgir alguno de ellos, que hoy nos parece más apremiante. A todos ustedes les invitamos a asumir vital y eclesialmente, nuestra propuesta pastoral.

I. ACONTECIMIENTOS, REALIDADES Y DESAFIOS QUE MOTIVAN ESTAS ACENTUACIONES

Muchos son los motivos que aconsejan acentuar nuestras "Orientaciones pastorales 1989-1991" para que nuestra acción pastoral, durante el año 1990, sea evangélicamente eficaz: acrecentamiento de nuestras comunidades, fermento de nuevas comunidades eclesiales y proclamación de la Evangelización nueva. Anotamos algunos. de .ellos:

1º) El propósito de nuestro Objetivo pastoral viene siendo, desde hace ya algunos años, "acompañar evangélicamente" al hombre uruguayo para "transformar desde dentro" su cultura.

No cabe duda de que el servicio evangélico de "acompañar" como servidores del Reino, exige de nosotros una gran dinamismo, una lucidez continuamente renovada para auscultar los signos de los tiempos, y una serena capacidad de discernimiento para leer hoy la historia de nuestro País desde el sentido de la Palabra de Dios y desde la experiencia que de Ella tiene nuestro Pueblo.

Vivimos hoy una nueva situación. Nuestra sociedad es cada vez más pluralista; las expectativas del hombre, a quien queremos acompañar, hoy tienen matices diversos. En la mente y en el corazón del hombre uruguayo renacen nuevas esperanzas, perduran viejos temores; pero, por encima de todo, se busca "una novedad", tal vez, no identificada por todos del mismo modo.

Para nosotros, evangelizadores y servidores de nuestro Pueblo, esta situación nos exige nuevos compromisos, un renovado afán por ser fieles al proyecto de Dios en esta etapa de nuestra historia. Ahí radica la necesidad de acentuar algún aspecto de nuestras Orientaciones Pastorales.

2º) En nuestra reciente Asamblea Plenaria, evaluábamos la vida de nuestras comunidades eclesiales. Descubríamos en ella ’hechos y testimonios" que identificábamos como "signos de una evangelización nueva", que son realidades ’conseguidas y, a la vez, desafíos para el próximo año. He aquí algunos de estos "signos":

- vamos tomando mayor conciencia de la urgencia de evangelizar en nuestro medio y, a su vez, de ser nosotros mismos evangelizados;

- el Año de la Catequesis y la Misión Popular favorecieron una mayor participación de todos en la vida eclesial, y una mayor unidad, dentro de la diversidad de ministerios y carismas;

– una opción más explícita y comprometida en favor de la persona, sobre todo por las pobres, expresada con signos y compromisos pastorales;

-los jóvenes experimentan su fe de una manera más eclesial, comprometida y solidaria;

- sentimos el despertar de un mayor "hambre de Dios", cuyos síntomas son, entre otros, nuevas formas de espiritualidad y de proyectos de vida evangélica; el surtimiento de movimientos apostólicos que, por otra parte, requerirán un discernimiento eclesial

- en nuestros agentes pastorales surge la necesidad, cada vez más exigente, de un conocimiento sistemático y contemplativo de la Palabra de Dios;

- aparecen nuevos grupos misioneros que, con intrepidez evangélica, anuncian el Evangelio en los ambientes más alejados; - notamos una mayor sensibilidad ante la religiosidad popular y la pastoral social.

3’) En el Pueblo uruguayo, en el que estamos insertos y al que hemos sido llamados a evangelizar, detectamos también "signos de evangelizaci6n nueva". Destacamos los siguientes:

- una mayor receptividad y permeabilidad al anuncio del Evangelio;

- un reconocimiento público y explícito de los valores cristianos como fundamento y garantía de veracidad de los proyectos políticos, socioeconómicos, educativos, etc

- un cierto descongelamiento de bloques antagónicos, abiertos al diálogo y a la colaboración común en pro del bien del País;

- una decidida opción por el cambio político y socioeconómico;

- una toma de conciencia lúcida y comprometida del mundo de la marginación y de la pobreza existentes en el País, y el compromiso de buscar soluciones eficaces.

Il. LA ACENTUACION QUE PRIVILEGIAMOS:

INTESIFICAR LA FORMACION DE LOS AGENTES PASTORALES

Para poder ser fieles al Objetivo de nuestras "Orientaciones Pastorales" durante el próximo año 1990, acrecentar los "signos de nueva evangelización" mencionados, responder a los desafíos que la realidad actual nos plantea y emprender decididamente la evangelización nueva que transforme desde dentro nuestra cultura: optamos por intensificar la formación de nuestros agentes pastorales.

1. Características que debe tener esta formación

- que eduque en la capacidad de discernir a la luz de la Fe cristiana, como adhesión a la Palabra de Dios escrita en la Biblia e interpretada por el Magisterio y la Tradición de la Iglesia;

- que sea impartida y asumida con una experiencia catecumenado que esclarece la fe, la profundiza, la celebra y conduce al compromiso; adecuándola siempre a la edad, capacidad y cultura de las personas;

- que tenga siempre cono referencia la Palabra de Dios, reflexionada sistemática- mente;

– que ayude a descubrir cuál es la relación de nuestro Pueblo con Dios; sus intuiciones valida la religiosidad popular y sus manifestaciones y favorezca un sano espíritu crítico para discernir lo verdadero de lo mágico;

- que capacite para descubrir los valores y antivalores en los que arraiga nuestra cultura;

- que impulse a transformar nuestra realidad mediante una liberación integral, construyendo una sociedad justa ¡ fraterna y abierta a Dios;

– que ayude a lograr la síntesis entre fe y vida;

- que promueva una espiritualidad misionera, creadora de una mística de Nueva Evangelización.

2. Mediaciones para lograr la formación de los agentes pastorales

Para poder lograr del mejor modo posible la formación de nuestros agentes pastorales proponemos:

1’) Que cada una de las Areas pastorales de la CEU y los organismos que la integran elaboren sus programas concretos de formación de sus agentes pastorales de acuerdo a estos criterios:

a) Para el área de ’Vocaciones en el Pueblo de Dios":

- promover el descubrimiento de la vocación específica de cada uno de los agentes pastorales, encaminándolos a ser promotores de la Evangelización nueva;

- ayudar a descubrir los modas concretos de evangelización de cada uno de ellos.

b) Para el área de "Promoción humana": - asumir lo promocional como integrador de todo el servicio a la dignidad y derechos de la persona;

- encarar la promoción humana desde perspectivas profundas y de una manera sistemática;

- promover un mayor conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia y dar testimonio de la misma con gestos y compromisos concretos;

– acompañar a los agentes pastorales de este área para ayudarles a vivir su identidad cristiana;

c) Para el área de "Evangelización":

-- acompañar el proceso de maduración de la fe, desde su primera experiencia hasta su madurez; – favorecer la integración entre lo doctrinal y vivencial; - buscar la adecuación entre la evangelización y la cultura del Pueblo uruguayo .

2º) Que el Secretariado General de la CEU ofrezca su servicio de coordinación a las Diócesis, y a cada una de las áreas pastorales de la CEU para lograr una creciente fonaaci4n de los agentes pastorales.

3º’) Que los Organismos de servicio de la CEU y, según corresponda los Diocesanos, promuevan "especialmente" -de acuerdo al espíritu de nuestras Orientaciones Pastorales 1989-1991- la formación de los agentes pastorales que trabajan en el mundo de la cultura o de las culturas: profesionales, docentes, artistas, obreros, políticos, comunicadores, sindicalistas quienes están comprometidos en la defensa de los Derechos humanos y en una pastoral liberadora, etc.

 

DESPEDIDA

Estas "acentuaciones" son nuestra propuesta pastoral para vivirla juntos, eclesialmente, durante este año 1990. Exhortamos a todos a asumirla vitalmente y a llevarla a cabo creativamente, unidos todos dentro de nuestra rica diversidad.

Mientras hagamos este camino durante este año, en el horizonte aparecen varios acontecimientos eclesiales que, además de requerir nuestra preparación y aporte, son un estímulo para nuestro quehacer pastoral. Ellos son: el próximo Sínodo de los Obispos, en cuya preparación todos estamos ya comprometidos; la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano a la que caminamos orando y reflexionando todas las Iglesias de América Latina; finalmente, el XII Congreso Latinoamericano de Cáritas que se celebrará en Piriápolis durante los días 13-20 de octubre próximo.

Que Santa María la Virgen de Adviento que, por la Gracia del Espíritu Santo encarnó en sus entrañas la Palabra y nos la ofreció hecha hombre en Jesús, nos ayude a que Cristo, el primer Evangelizador, se forme en nosotros y podamos ofrecerlo testimonialmente a los demás.

Que la Virgen de los Treinta y Tres bendiga a nuestros agentes pastorales y suscite muchos más para el servicio del Reino de Dios que, con tanta esperanza, estamos comprometidos a construir.

+ Orestes S. Nuti, sdb,

Obispo de Canelones

Presidente de la CEU

+ Orlando Romero

Obispo Auxiliar de Montevideo

Secretario General de la CEU

+ José Gottardi, sdb

Arzobispo de Montevideo

Vicepresidente de la CEU

 

Montevideo, 7 de diciembre, l989.

Víspera de la fiesta de la Inmaculada Concepción.