DECLARACION
SOBRE EL ABORTO
DECLARACION DEL CONSEJO PERMANENTE
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DEL URUGUAY CON MOTIVO DEL PROYECTO
DE LEY SOBRE LA DESPENALIZACION DEL ABORTO
Ante la iniciativa de algunos
Legisladores, oficialmente expuesta y públicamente conocida,
de modificar el Código Penal actualmente vigente en nuestro
sistema Republicano- Democrático, por la que se reitera
la propuesta de "desincriminación del aborto"
en nuestro país, los Obispos uruguayos siempre atentos
a la defensa incondicional de la vida humana y fieles a su irrenunciable
misión de pronunciarse respecto al tema del aborto, como
así lo han venido haciendo a lo largo de nuestra historia.
DECLARAN:
1. _ Que reafirman lo que la Conferencia
Episcopal Uruguaya manifestara más extensamente el 16 de
enero de 1979, con motivo de la propuesta de "Despenalización
del aborto" hecha en aquel momento y felizmente rechazada
por la firme actitud del pueblo uruguayo (cfr. GEU - Consejo Permanente,
"Documento sobre el aborto" - enero 1979).
2. _ Que ya es un antecedente
claramente significativo y que, por lo tanto, debe tenerse en
cuenta, el que a lo largo de estos últimos 50 años,
las reiteradas propuestas de desincriminación del aborto
en el Uruguay hayan tropezado siempre con la resistencia de la
opinión pública que las ha rechazado.
Esto, lejos de ser un anacronismo,
es una prueba clara de la sensatez el sano juicio y el sentido
común que han caracterizado al pueblo uruguayo cuando ha
debido tomar decisiones trascendentes.
3. Que la iniciativa legislativa
propuesta, a la que nos referimos, aparece tan contradictoria
como inoportuna.
Contradictoria, porque el Gobierno
Uruguayo se adhirió recientemente a la Convención
de Costa Rica sobre "Derechos Humanos", (22.03.85),
en la que se reafirma que la vida humana comienza desde el momento
mismo de la fecundación (unión óvulo y espermatozoide).
Inoportuna, porque la problemática
nacional requiere en las actuales circunstancias otras urgencias
al servicio de nuestro pueblo, acordes con sus justos reclamos.
4._ Que la protección y
defensa de la vida desde su comienzo no es una responsabilidad
y obligación exclusivamente de los cristianos, sino una
exigencia intrínseca de la naturaleza misma de todo hombre
y de toda mujer en cuanto seres objetivamente morales; ello se
expresa a través de la voz inexorable de la conciencia
racional.
Por ello, quien niegue, directa
o indirectamente, la defensa de la persona humana, particularmente
de la más indefensa, inocente y débil, como es la
persona ya concebida aunque todavía no nacida, comete un
grave atentado contra el orden moral objetivo, asentado en el
imponderable don de la vida y en Ia dignidad de los seres humanos.
5. Que se desprende de
lo anteriormente dicho la inadmisibilidad de la distinción
entre "ser humano moral" y "ser humano jurídico"
(válida en el terreno formal pero nunca en el real) invocada
por los patrocinadores de la propuesta legal y señalada
en la "Exposición de motivos" del ya mencionado
Proyecto de ley. Debemos advertir que no existe, en la realidad,
una conducta moral y otra neutra cuando se trata de los valores
humanos. En este sentido, y en particular frente al valor- vida,
siempre se está enfrentado, de hecho o de derecho, a una
conducta moral o inmoral, sin otra posibilidad de neutralidad.
6. _ Que, conscientes de que cuando
un problema está mal planteado todas las soluciones resultan
equivocadas, los Obispos uruguayos enfatizamos una vez más
que el planteamiento correcto del problema del aborto, tanto en
sus alcances Jurídicos y sociales como asimismo en. el
plano de las soluciones concretas, sólo puede hacerse desde
la vida misma y no desde supuestos jurídico-penales,
formales y parciales. En otras palabras: el planteamiento y las
soluciones del aborto deben hacerse y buscarse desde la causa
y no desde los efectos.
7. Que, en nombre de la
vida y de la supervivencia de nuestro país, debemos todos
los uruguayos, sin excepción alguna, detener el genocidio
anual inexplicable de 150.000 uruguayos aproximadamente, que,
si son objetivamente ciertas las cifras equivaldría a matar
la mitad de la actual población uruguaya en el lapso de
10 años.
8. _ Que debemos afirmar el consenso
nacional de que las causas reales del aborto en el Uruguay obedecen
a la ignorancia y la miseria; y que, en consecuencia, debemos
conjugar los esfuerzos de todos los uruguayos a combatirlos: protegiendo
la vida; fomentando una autentica educación al amor
desde la niñez (único contexto de la sexualidad
humana); amparando los derechos reales de la familia y el
fortalecimiento del núcleo familiar; formando a los jóvenes
y, en particular a los novios, en una auténtica paternidad
responsable; y asumiendo las exigencias de positiva justicia
social que privilegie, en todo momento, a los más pobres
y débiles del cuerpo social.
9. _ Que no debemos dejarnos subyugar
por el término "modernización" con el
que se pretende reforzar el Proyecto de Ley en cuestión,
en oposición al vigente desde 1938. Sabemos que no todo
lo "moderno" significa "progreso" y que no
siempre el "progreso" está medido por lo "moderno"
sino por su real y decidido servicio a la defensa y promoción
de Ios valores del hombre, entre los cuales el primero y fundamental
es el de la vida desde su comienzo en el seno materno. La experiencia
de los países llamados "desarrollados" que han
adoptado la desincriminación del aborto no tiene resultados
muy felices en este sentido.
En efecto no se puede reverenciar
un "progreso" que se construye sobre la desgracia y
la muerte de millones de seres humanos.
10. Que también
resulta inadmisible la opción por la despenalización
del aborto bajo el pretexto de "ineficacia de la ley vigente"
para la represión del delito. Esto anularía el sentido
y la vigencia de las leyes penales en general puesto que siempre
habrá conductas y casos fuera del alcance de la ley. Por
otra parte, la razón de la ley no es adaptarse a la realidad,
sino orientarla y transformarla en base a las exigencias del bien
común y no del bien particular.
Por último, los Obispos
uruguayos, conscientes de que el servicio a la vida del hombre
es el fundamental servicio a Dios, queremos alentar a todos los
uruguayos cristianos o no cristianos que ya están atentos
y movilizados en pro de la causa de la vida de aquellos numerosos
uruguayos inocentes e indefensos, que sólo esperan de nosotros
lo que ellos no pueden esperar de sí mismos.
+ Carlos Parteli
Arzobispo Emérito de Montevideo
Presidente de la C.E.U.
+José Gottardi, sdb.
Arzobispo de Montevideo
Vicepresidente
+ Orestes S. Nuti, sdb.
Obispo de Canelones
Secretario General de la CEU
Montevideo , 23 de julio de
l985