MENSAJE DE LOS OBISPOS URUGUAYOS
CON OCASION DE LA COPA AMERICA
En pocos días celebraremos un acontecimiento que nos une en un mismo entusiasmo y expectativas: la Copa América de Fútbol. Muchos hermanos de países latinoamericanos nos visitarán: dirigentes, deportistas, aficionados, periodistas y allegados a un deporte tan universal como es el fútbol.. Más allá de la competencia, eventos como éste constituyen una oportunidad significativa de encuentro e integración latinoamericana, de fiesta y confraternización, sin duda que interpretamos el sentir de nuestros compatriotas al darles una cálida bienvenida, ya que es característica de nuestra gente la hospitalidad y acogida generosa
Deseamos que todos abramos nuestro corazón y nuestras casas a nuestros visitantes, para que se sientan como en su mismo hogar y así podamos compartir nuestra cultura, cuyas raíces son comunes con las de los pueblos hermanos del continente.
Conocemos la dedicación y la seriedad profesional con que se preparan estos torneos. Deseamos que se logren los objetivos que cada uno se ha propuesto. Si bien en la contienda uno es el que triunfa al lograr el trofeo, la satisfacción de la tarea deportiva bien cumplida en el respeto del contrincante y en el reconocimiento de su valor, es la mejor victoria que ennoblece al deportista y al aficionado
La Iglesia, abierta a las expresiones del espíritu humano y en particular al desarrollo integral y armónico del hombre y de la mujer, creados a imagen del mismo Dios, busca el fortalecimiento del carácter a través de una sana disciplina y del cuidado debido al cuerpo humano en lo que el deporte cumple un papel fundamental. Los deportes no dejan de ser experiencias en las que podemos descubrir la trascendencia del destino humano.Así lo siente el apóstol Pablo: " Yo mismo no digo que ya haya alcanzado la meta; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está á adelante, para llegar a la meta y ganar el premio que Dios en el cielo nos llama a recibir por estar unidos a Cristo Jesús " (Fil. 3,13-14)
Pedimos a Dios que la competencia se desarrolle en un clima de amistad y de respeto, que prevalezca el espíritu deportivo y que triunfe el sano profesionalismo De esta manera, la Copa América será la fiesta del encuentro y la fraternidad
Estamos seguros de que estos son los anhelos de nuestros pueblos, a los que bendecimos con toda esperanza.
Montevideo, 28 de junio de 1995