MENSAJE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DEL URUGUAY A LOS CENTROS DE PASTORAL EDUCATIVA DE LA IGLESIA
7 de agosto de l985
Los Obispos del Uruguay, reunidos en Asamblea Plenaria extraordinaria conocedores de las graves dificultades de orden económico y laboral por la que atraviesan gran parte de tos centros eclesiales de educación (colegios, liceos y enseñanza superior), queremos dirigir al personal religioso y laico dedicados a esta importantísima misión, una palabra que les expresa nuestra preocupación y aliento. El Departamento de Educación Católica (DEC) y la recientemente fundada por esta Conferencia Episcopal, Asociación Uruguaya de Educación Católica (AUDEC) son muestras de esta comprometida solicitud y preocupación en favor de la Educación y de los Educadores católicos. El compromiso de Justicia social y de servicio a los humildes, exigencias del espíritu evangélico, presentan a menudo dificultades muy serias de conciliación en los centros educativos privados, cuando, como sucede en Uruguay, la enseñanza privada es sostenida por las familias, sin colaboración alguna de parte del Estado. Cómo satisfacer estas legítimas exigencias del personal externo y, al mismo tiempo, rnantenernos dentro de las posibilidades reales de las familias? Es evldente que la solución sólo será posible dentro de un diálogo sereno entre los padres y el personal colaborador laico, alentado por el personal religioso dirigente. Todos procurarán actuar con auténtico espíritu eclesial, y no simplemente empresarial, para que no se dañe el clima educativo de formación cristiana, sin el cual se frustraría el objetivo fundamental de nuestros colegios y liceos. Ante la tentación de desaliento por la magnitud de los problemas, queremos asegurar a cuantos trabajan en la pastoral educativa que los acompañamos muy de cerca, puesto que son parte viva de la Iglesia, y los exhortamos a no desfallecer. Sería un daño grave para la misión evangelizadora de la Iglesia el cierre de centros educativos en los que se trabaja por impartir una educación integral de la persona, impregnada de espíritu evangélico. Confiamos en que el Señor no nos abandonará en nuestro empeño y esperamos que llegará el día en que el Estado, en cumplimiento de estricto deber de justicia y de respeto al derecho fundamental de enseñar y aprender, reconocido universalmente. dé a los institutos de enseñanza privada los aportes desumidos de los impuestos que pagan todos los uruguayos. De este modo, los padres serán verdaderamente libres en la elección de la escuela que deseen para sus hijos en conformidad con sus convicciones y responsabilidades.
Montevideo, 7 de agosto de l985
Por la Conferencia Episcopal del Uruguay
+Carlos Parteli
Arzobispo Emérito de Montevideo
Presidente de la CEU
+José Gottardi, sdb.
Arzobispo de Montevideo
Vicepresidente de la CEU
+Orestes S. Nuti, sdb.
Obispo de Canelones
Secretario General de la CEU