19º En el Uruguay, según la
legislación electoral vigente, los lemas partidarios no
son necesariamente monolíticos, sino que admiten sectores
o sublemas configurados o influenciados por corrientes ideológicas
diversas: liberalismo , nacionalismo, marxismo, socialismo, populismo,
personalismo, humanismo cristiano, social democratismo, etc.
El cristiano debe atender e esta configuración
o a estas influencias, que no siempre se dan en forma pura sino
más bien imprecisas, y adoptar una actitud lúcidamente
crítica para distinguir lo que puede aceptar y lo que debe
rechazar.
Teniendo en cuenta esta característica
pluralista de los lemas y la ambigüedad que ella implica,
y mirando únicamente desde el punto de vista de la fe,
no encontramos razones suficientes ni para recomendar, porque
no es nuestra competencia, ni para excluir como ilícito
el voto por cualquiera de los lemas (no nos referimos a los sublemas)
tal como se ofrecen a la ciudadanía en las elecciones de
este año
Cada cristiano deberá considerar
muy seriamente los riesgos que asume como también el aporte
que su opción puede ofrecer pera una adecuada transformación
de la sociedad.
20º Recomendamos encarecidamente un
estudio serio de la Carta Apostólica de Pablo Vl, especialmente
en grupos de reflexión, que permitan ayudarse los unos
a los otros a analizar objetivamente nuestra situación
nacional, y des- descubrir a la luz de la fe el mejor camino a
seguir.
21. A los cristianos enfrentados desde opciones
diversas pedimos "un esfuerzo de reciproca comprensión
de las posiciones y de los motivos de los demás: un examen
leal de su comportamiento y de su rectitud sugerirá a cada
cual una actitud de caridad más profunda que, aún
reconociendo las diferencias, crea aún más en las
posibilidades de convergencia y de unidad (Carta Apost. 50)
22º Si es indiscutible el derecho e
incluso el deber de expresar lo que sinceramente se piensa y lo
que razonablemente se quiere, también es indudable la obligación
de respetar la legítima libertad del adversario, sus ideas
y su dignidad personal.
23º La campaña electoral no
es para enconar los ánimos o avasallarse los unos a los
otros, sino tan sólo para lograr definir una manera de
construir la paz sociaI y contribuir a la felicidad de todos.
24º Son inadmisibles, y mucho más
entre cristianos, las armas innobles de fa mentira, la calumnia
y las sospechas infundadas.
25º La política debe estar al
servicio del bien común, que se centra precisamente en
la salvaguarda y promoción de la persona humana. La lucha
política no puede, por lo tanto, lesionar la dignidad de
las personas.
26º A los ciudadanos que resulten electos
por el sufragio popular y que se disponen a servir al bien común
asumiendo las responsabilidades y cargas de su respectivo oficio,
les pedimos que tomen las iniciativas necesarias para llevar adelante
las reformas que permitan el acceso de todos los sectores y de
todas las personas al disfrute de los bienes espirituales, culturales
y económicos, en el convencimiento de que el destino nacional
sólo se logrará mediante el esfuerzo y la responsabilidad
de todos.
A ellos les incumbirá también
poner especial empeño en la efectiva pacificación
de los espíritus, mediante la creación de un clima
de convivencia fraternal
Y a aquellos cuya opción política
no resulte triunfante los exhortamos a que acaten en paz y con
todo respeto los resultados comiciales, aceptando lo que decida
el parecer de la mayoría.
27º Nuestro pueblo anhela y quiere
la renovación social para superar la crisis actual, pero
en libertad y sin violencias, de acuerdo al sistema democrático
En la medida que no se abran nuevos horizontes, corresponde recordar
lo que los obispos dijimos en Medellin hablando de toda Latinoamérica:
"No hay que abusar de la paciencia de un pueblo que soporta
durante años una condición que difícilmente
aceptarían quienes tienen una mayor conciencia de los derechos
humanos" (Med. Paz. 15).
28º Estas son las reflexiones que,
en cumplimiento de nuestra misión pastoral juzgamos oportuno
entregar a nuestros hermanos. Como Pastores no podemos ni queremos
embanderaron con ningún partido, ni opción sino
iluminar con la luz del Evangelio la reflexión y decisión
personal de cada cristiano.
Pedimos encarecidamente a los sacerdotes,
religiosos y religiosas que adopten igual actitud, evitando todo
pronunciamiento partidario, sin desconocer el derecho y el deber
que todos tenemos de hacer nuestra opción personal. Esta
es una exigencia de su concreto compromiso pastoral que los consagra
al servicio de todos y especialmente a la construcción
de la unidad en la comunidad cristiana integrada por quienes se
diversifican legítimamente en sus opciones políticas.
29º Deseamos, y así pedimos
a Dios, que las próximas elecciones abran caminos de esperanza,
aun en el esfuerzo de todos y despierten una firme confianza en
el destino de nuestra patria.
Así esperamos, apoyados en la ayuda
maternal de la Virgen de los Treinta y Tres, protectora de nuestro
Uruguay.
Montevideo, 15 de setiembre de 1971.
Por la Conferencia Episcopal Uruguaya
+CARLOS PARTELI
Arzobispo Coadjutor de Montevideo
Administrador Apostólico Sede Plena
Presidente de la C. E. U.
+ANDRES M. RUBIO G.
Obispo Auxiliar de Montevideo
Secretario de fa C. E. U.