MENSAJE DE LOS OBISPOS URUGUAYOS

ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES NACIONALES

Los uruguayos acostumbramos participar en nuestras elecciones nacionales con responsabilidad, alegría y esperanza. En ellas celebramos siempre nuestra libertad democrática, respetando las posturas diferentes a las propias, buscando con espíritu crítico y en conciencia lo que entendemos mejor para Uruguay. Esta vez, inauguramos una modalidad electoral nueva. Entre todos, elegiremos un Gobierno que deberá buscar y encontrar soluciones posibles a los graves problemas que nos afectan.

En noviembre del pasado año, los Obispos del Uruguay dirigimos a nuestras comunidades eclesiales y a todos los uruguayos un Mensaje con ocasión del 50° Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Allí señalábamos algunos elementos para tener en cuenta a la hora de discernir nuestras opciones electorales.

Nos parece sumamente importante que todos los uruguayos participemos consciente y responsablemente en cada uno de los momentos de las próximas elecciones. Desde nuestra responsabilidad de Pastores, atendiendo al compromiso de nuestra fe en Jesús, Señor de la historia, proponemos a nuestros fieles y a todos nuestros compatriotas, hombres y mujeres de buena voluntad, los siguientes criterios, a fin de iluminar nuestra conducta cívica, no sólo en el momento de elegir, sino también después, asumiendo compromisos permanentes de servicio al País.

1. La sociedad uruguaya debe velar, como una familia, por el crecimiento de todos los ciudadanos. Pero, de una manera especial, por aquellos que no disponen de suficientes recursos económicos ni culturales, a fin de que puedan crecer en dignidad mediante un trabajo, una vivienda y una educación, y , de este modo, tengan razones válidas para vivir.

2. La dignidad de la persona humana, la solidaridad y el principio de subsidiariedad son, según nos lo ha recordado el Papa Juan Pablo II, "las tres piedras angulares fundamentales" de una sana organización política (Cf. La Iglesia en América, 55). En el Mensaje anteriormente citado ya expusimos ampliamente estos temas.

3. Invitamos a todos, Candidatos políticos y Electores:

- a valorar el humanismo cristiano que invita a descubrir la dimensión espiritual de la persona humana, la práctica de la justicia y la inseparable relación entre verdad y libertad;

- a promover una cultura de la vida humana, protegiéndola en todas sus etapas, desde la concepción a la ancianidad;

- a ponderar la importancia de la familia, fundada sobre la estabilidad del vínculo matrimonial;

- a urgir la necesidad de inventar y ser creativos para encauzar de modo productivo la capacidad laboral de los excluidos y desocupados;

- a dar pasos efectivos para que los fondos recaudados de todos los uruguayos para la educación se vuelquen en un sistema educativo, respetuoso de las diferentes concepciones de los uruguayos y de la identidad nacional;

- a encontrar la manera de que nuestro país logre un crecimiento racional y equilibrado en todo su territorio, para evitar la emigración de los habitantes del interior hacia la capital o las ciudades, en situaciones lamentables, provocadoras de graves conflictos sociales;

- a solucionar los problemas del agro, ya que si han sido resueltos favorablemente en otros países, también es posible lograrlo en el nuestro;

- finalmente, a valorar la noble tarea de los políticos que se comprometen con lealtad, competencia y veracidad, en la búsqueda del bien común, privilegiando a los más necesitados.

- Dios Padre, a quien nos dirigimos insistentemente en este año que precede al Gran Jubileo 2000, nos acompañe en este fin de siglo y nos ilumine para lograr caminar en nuestra Patria por los caminos de salvación que Él mismo va abriendo entre nosotros. Invitamos a nuestras comunidades a reunirse junto a María, la Virgen de los Treinta y Tres Orientales, orando por este acontecimiento electoral que marcará nuestra entrada al Tercer Milenio de la Era Cristiana.

Los Obispos del Uruguay

Montevideo, 3 de agosto de 1999.