AÑO DE LA FAMILIA

1994

 

1. Los Obispos del Uruguay, al finalizar nuestra Asamblea, SALUDAMOS a la comunidad católica, a los hermanos cristianos y a todo el pueblo, en particular a cada uno de los hogares, con el deseo de que llegue a todos la Paz y la Esperanza que Dios promete a los hombres y mujeres de buena voluntad.

2. HACEMOS NUESTRA la iniciativa de las Naciones Unidas que, atendiendo a los clamores, esperanzas y sufrimientos de innumerables hogares de esta tierra, en esta hora de la historia, ha declarado el año 1994 como Año Internacional de la Familia.

Por su parte, SS Juan Pablo II convoca a toda la Iglesia a celebrar particularmente este año trabajando por la familia.

La realidad de los hogares y familias de nuestro país presenta signos de angustias que nos preocupan y de esperanzas que nos animan.

3. NOS PREOCUPAN:

_ el índice de divorcios , de uniones informales , de hogares que se deshacen y de hijos que quedan a la deriva;

- hogares donde el pan de cada día es la violencia (física, psicológica, en la televisión, en particular contra menores o mujeres ;

- familias donde padre y madre deben trabajar crean parte de la jornada,perdiendo posibilidades de un dialogo respetuoso y enriquecedor;

- hogares donde en un reducido espacio viven hacinados grandes y pequeños, exponiéndose a la promiscuidad y haciendo prácticamente imposible la educación; hogares donde la ausencia de valores espirituales priva del resorte para superar los desgastes de la rutina y la convivencia;

- parejas jóvenes que ven muy lejos el sueño de un hogar propio;

- familias incompletas, madres solas, que viven en el desamparo afectivo y legal;

- familias que no buscan caminos, éticamente aceptables para una paternidad generosa y responsable;

- los niños, que por diversos motivos, no llegan a nacer.

4. REAFIRMAMOS NUESTRA CONFIANZA en la misión que Dios ha encomendado a la unión estable del hombre y la mujer sellada con el matrimonio. El amor comprometido de los esposos es el camino por el que venimos al mundo a cumplir una misión .

ALENTAMOS a las familias uruguayas a constituirse en células vivas de amor y fecundidad; de solidaridad, esparcimiento y esperanza; de comunicación de valores y discusión sobre los desafíos de la cultura técnica de nuestros días. Lo que no se vive en la familia no se suple en la escuela ni en lugares donde sólo se ponen "parches" en las heridas y carencias del propio hogar.

RECONOCEMOS, sin embargo, el esfuerzo de instituciones del Estado y de personas o instituciones privadas, que intentan suplir tantas carencias.

Ala luz del Evangelio de Jesucristo TRASMITIMOS a las familias del Uruguay la certeza de que el amor de Dios sana heridas, reaviva el fuego y madura nuestros sentimientos.

REAFIRMAMOS que la familia es el "el lugar" natural de la fecundación,de una nueva vida y de su desarrollo integral.

INVITAMOS a abrir las puertas de los hogares considerando la eventual adopción de niños abandonados.

VALORAMOS la misión , que junto a los padres, realizan los abuelos, colaborando en la transmisión de actitudes humanas y cristianas.

INVITAMOS a las autoridades de nuestro país a incrementar su apoyo (jurídico, legal, asistencial, promocional), particularmente, a las familias más pobres, que suelen ser las que tienen mayor número de hijos, en las periferias de nuestras ciudades y en el campo.

5. CONVOCAMOS a un CONGRESO DE LA FAMILIA a realizarse entre el 27 y 29 de mayo de 1994 para reafirmar la misión de la familia en nuestra sociedad ante las dificultades y desafíos actuales y para celebrar y alentar los esfuerzos y esperanzas que nacen y crecen solidariamente en los hogares de nuestra patria.

PEDIMOS a nuestras comunidades, parroquias, centros de enseñanza, movimientos y demás organismos eclesiales, que acompañen y promuevan con espíritu de comunión, esta invitación evangelizadora.

Los Obispos del Uruguay

 

Montevideo, 10 de noviembre de 1993