Mensaje para el lº de mayo de 1997

 

1. Con motivo de conmemorarse un nuevo 1º de Mayo nos dirigimos a nuestras comunidades y a todo el pueblo para compartir las esperanzas y los dolores de todos los trabajadores del país y encomendarlos a Dios Padre, quien nos convoca a continuar su obra creadora.

2. Saludamos cordialmente en especial a todos los hombres y mujeres de nuestra tierra que con su trabajo honesto procuran el sustento propio y de sus familias y asientan las bases del desarrollo y bienestar de la sociedad, logrando la realización de sus aspiraciones más allá de una mera sobre vivencia

3. Reafirmamos el derecho de los trabajadores a un salario familiar justo, a una

vivienda digna, a la previsión en el cuidado de la salud, a una educación integral y a una capacitación continuada que permita el acceso a un mercado laboral cambiante en el contexto de una integración regional rica en posibilidades pero no exenta de conflictos.

4. Alentamos la preocupación por fortalecer la credibilidad de las organizaciones sindicales con autonomía para la defensa integral del trabajador, sin subordinaciones a intereses de grupos, para dinamizarlas y adecuarlas a los nuevos desafíos de la apertura de la economía y sus consecuencias.

5. Nos preocupa la dolorosa situación de los que han perdido sus fuentes de trabajo. Deseamos que se instrumenten eficazmente medidas concertadas por empresarios, trabajadores y autoridades para disminuir el desempleo.

6. Compartimos la inquietud por abrir los horizontes del mundo del trabajo a nuestros jóvenes, para que puedan mirar a su futuro y al de la patria con una expectativa positiva y realista.

7. Anunciamos la esperanza que brilla en Jesucristo, carpintero de Nazaret e Hijo de Dios que con su vida defiende la dignidad de cada ser humano, y con su resurrección afirma la validez eterna de lo que obremos con su amor y gracia en nuestra vida.

8. San José Obrero, a quien la Iglesia celebra el 1º de Mayo, el sencillo trabajador manual que vivió su tarea con altura y dignidad, nos inspire y aliente a todos en el esfuerzo por construir una sociedad más justa y solidaria.

Los Obispos del Uruguay