COMUNICADO

La Nunciatura Apostólica tiene el agrado de manifestar públicamente que Su Santidad el Papa Juan Pablo II al finalizar su Primera Visita Pastoral al Uruguay, se llevó consigo el mejor de los recuerdos de este país y de sus habitantes, tanto por la respuesta efusiva de todo un pueblo que, desafiando la inclemencia del tiempo, no dudó en lanzarse a la calle para brindarle su más calurosa bienvenida y escuchar, atento, su mensaje, como por lo que se refiere a los aspectos organizativos de los diversos actos.

A este propósito, quiere dejar constancia, en primer lugar del trabajo pastoral llevado a cabo en cada una de las parroquias, congregaciones religiosas, asociaciones y comunidades eclesiales de Montevideo y de las demás Diócesis, dirigido a la ambientación espiritual necesaria para el encuentro can el Sumo Pontífice; así como de la encomiable labor realizada por las distintas Comisiones de la Iglesia establecidas por la Conferencia Episcopal Uruguaya para preparar dignamente la Visita Papal

Paralelamente es justo destacar la magnifica colaboración brindada por la Presidencia de la República, los diversos Ministerios, la Intendencia Municipal de Montevideo, las Fuerzas Armadas y los Servicios de Seguridad, ANTEL, UTE; y otras numerosísimas entidades públicas y privadas, en particular el Hospital Italiano y el Centro Automovilista del Uruguay.

Cabe también subrayar el gran esfuerzo realizado por todos los medios de comunicación social (diarios, revistas, emisoras de radio y canales de televisión), de la capital y del interior, para presentar y comentar la Visita del Papa de forma verdaderamente extraordinaria y positiva, ofreciendo al pueblo uruguayo servicios abundantes y de. alta calidad, durante la fase preparatoria y de animación del histórico acontecimiento y, sobre todo, durante el desarrollo y repercusiones de los diversos actos protagonizados por el Santo Padre en suelo uruguayo.

Además, han sido numerosas las personas, familias, grupos, instituciones eclesiásticas y centros educativos que han querido manifestar expresamente sus sentimientos de simpatía, afecto o especial devoción al Papa, haciendo llegar a la Nunciatura Apostólica mensajes, cartas, y presentes varios, u ofreciendo generosamente sus oraciones y sus servicios.

La Nunciatura, ante la imposibilidad de enviarles individualmente una palabra personalizada de agradecimiento, incluso porque muchos han querido conservar el anonimato, desea agradecer, desde aquí y por este medio, las adhesiones manifestadas y los dones recibidos, valiosos sobre todo por el cariño que expresan; así como toda la colaboración, esfuerzo, sacrificio, apoyo y entusiasmo, ofrecidos en esta histórica ocasión, sin los cuales no habría sido posible brindar al Santo Padre la extraordinaria y calurosa acogida que se le dio, y de la que el Uruguay puede justamente enorgullecerse.

La generosa colaboración y el espíritu, eminentemente positivo que la ha acompañado en todo momento y que, puede decirse ha animado a todos los uruguayos durante estas inolvidables jornadas han hecho posible que esta Primera Visita de Su Santidad el Papa Juan Pablo II al Uruguay, compleja a pesar de su brevedad, pudiera alcanzar plenamente sus objetivos.

Por eso, la Nunciatura Apostólica y todos los Obispos uruguayos sienten el grato deber de hacer llegar a todos, en nombre del Santo Padre, su más sincero y cordial agradecimiento.

Nunciatura Apostólica, 8 de abril de 1987.