DECLARACION
DEL NUNCIO APOSTOLICO SOBRE LOS HECHOS QUE CONMUEVEN LA OPINION
PUBLICA
En nombre del Santo Padre Paulo Vl, Peregrino
de la Paz en el mundo, y como Su Representante en esta querida
República Oriental del Uruguay, frente a la difícil
situación que estamos viviendo, quiero dirigirme a todos
los hombres de buena voluntad que forman esta Nación.
Con sinceridad y sin querer inmiscuirme
en los asuntos internos del País, no puedo menos que reprochar
los hechos delictuosos: la misma Iglesia repudia la violencia
y reafirma el valor y dignidad de la persona, así como
el don supremo de la Paz, para construir, sobre esa base; una
sociedad más humana y más justa. Los hechos que,
con frecuencia ponen en juego vidas y bienes, constituyen nuevas
injusticias que nada contribuyen a lograr el consenso social para
el cambio que se aspira.
Quisiera en esta hora de hondo dramatismo,
Ilegar hasta todos aquellos sobre quienes recae la responsabilidad
inmediata de este momento: todos somos corresponsables en esta
encrucijada que vive, no sólo este País, sino el
mundo entero, Por eso mismo, todos debemos deponer - buscando
la suprema ley del bien común - todo lo que nos separa,
a fin de trabajar en el logro de aquella Paz que es obra de Ia
Justicia.
Así entendida la verdadera Paz, cabe
el trabajo tesonero de todos: sin violencias, sin demagogas sin
herir a nadie. Buscando la instauración de un orden justo,
en el que todos puedan realizarse plenamente, cada uno deberá
dar lo mejor de sí mismo al servicio de los demás
Por eso y para eso, es necesario que todos
asumamos la grave responsabilidad que nos toca vivir y que, dejando
de lado las divisiones y disensiones busquemos, con verdadero
amor, darnos al servicio de los demás, colaborando en la
realización del bien común.
Ha sido tradicional la figura que se tiene
en el mundo de este Uruguay: la pequeñez de sus fronteras
lo han hecho grande ejemplo de sana democracia la hidalguía
de sus hijos le han conquistado un merecido puesto entre todos
los pueblos libres Esa imagen - ¡magnífica imagen!
-, por los hechos que nos entristecen, por los secuestros que
llenan de congoja, por ese no saber respetar las leyes internacionales
de inmunidad diplomática, puede, lamentablemente hacer
desmerecer y perder esa rica herencia recibida del gran visionario
de la democracia, Artigas.
En este momento y en estas circunstancias,
quiero hacer un llamado a quienes han intervenido en los secuestros
y violencias: en nombre de los más sagrados principios
de humanidad, por el amor que tienen a sus Familias - a su Patria,
les ruego en nombre del Santo Padre y con la voz velada
por el llanto de las Esposas, de los tiernos hijos y las Madres
de aquellos que tienen secuestrados que hagan retornar,
sanos y salvos, a todos los que han sido arrebatados de sus hogares.
Amigos y hermanos: corno Representante Papa,
Vicario de Cristo, Príncipe de la Paz, confío en
vuestra nobleza y los exhorto a que, positivamente, trabajéis
por lograr un Uruguay mejor. Frente a estas dolorosas circunstancias,
confío que estas humildes y sencillas palabras, lleguen
a vuestros corazones y os hagan deponer los sentimientos de
violencia y cumpláis con el sagrado
e imperativo deber de respetar la vida humana y hagáis
retornar a sus hogares a quienes, con ansiosa congoja son esperados
por sus familiares.
Quiera Dios que todos, superando los problemas,
contribuyamos a solucionarlos, poniendo las bases de una nueva
etapa en la vida de este querido Uruguay: cada uno aportará
su deseo inmenso de crear una imagen nacional, construida sobre
la Paz que es Justicia.
Si en algo, en cualquier momento y circunstancia,
puedo ser útil: aquí me tenéis. Disponed
de mí; quiero contribuir, juntamente con vosotros, en el
logro de ese Uruguay que soñó Artigas: Uruguay libre,
generoso y unido.
. Mons. Agustín Sepinski
Nuncio Apostólico