BIENVENIDO
JUAN PABLO II AL URUGUAY
MENSAJE OE LOS
OBISPOS A LA COMUNIDAD CATOLICA
Y A TODO EL PUEBLO
URUGUAYO
1. - Con inmensa alegría, que brota
de nuestra fe católica y apostólica, los Obispos
del Uruguay hemos comunicado recientemente a todo el pueblo cristiano
y a todos los uruguayos, el gran acontecimiento de la visita del
Papa Juan Pablo II a nuestro País. Anhelamos con todo nuestro
corazón que esta visita sea una ocasión de renovación
y despierte una profunda resonancia espiritual en nuestra Iglesia
y nuestro pueblo. A los fieles católicos, particularmente,
esta visita nos interpela, nos compromete y nos estimula a fortalecer
nuestra unidad de fe y de caridad, escuchando y dando una cálida
y filial bienvenida a quien es en la Iglesia, por expresa voluntad
de Jesucristo, principio y fundamento visible de unidad y fidelidad:
"Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré
mi
Iglesia" (Mt 16 18).
A nuestra íntima alegría como
Pastores de Ia Iglesia, se suma la expectativa de la inmensa mayoría
de nuestro pueblo, que admira al Papa al descubrir que su persona
y mensaje traen una paz, una justicia y una renovación
Cultural y espiritual, que son la garantía de la felicidad
de los pueblos.
Con el fin de ir preparando el clima para
este gran acontecimiento, queremos proponerles algunos puntos
de reflexión.
2. - Desde su elección como Sucesor
de Pedro, en octubre de 1978, eI Papa Wojtyla toma el nombre de
Juan Pablo II, queriendo así continuar en la senda de los
Papas anteriores, a quienes correspondió la ardua tarea
de la convocación y clausura del mayor acontecimiento eclesial
del siglo XX como ha sido la celebración del Concilio Vaticano
II. Por haber tomado parte activa en todas las discusiones y decisiones
conciliares el actual Papa encarna el genuino espíritu
renovador del Vaticano II del cual es su auténtico intérprete.
A través de sus múltiples
encuentros, discursos, viajes o gestos significativos, Juan Pablo
II desarrolla un magisterio esclarecedor respecto a los grandes
desafíos de la humanidad y de la Iglesia en esta etapa
crucial de la historia contemporánea. Y sobre este: amplio
y constante escenario del mundo actual, Juan Pablo II aparece
como el pensador atento que llama la atención sobre la
ineludible dimensión ética implicada en todas las
situaciones humanas. Este análisis es inseparable de la
mirada como creyente, que interpreta con la luz de la Fe las aristas
conflictivas de la sociedad actual. Y por encima de toda su vida
encarna al sacerdote que entregado a Dios, intercede con su oración,
invocando la misericordia divina para aliviar las angustias y
perdonar las culpas que oscurecen la conciencia.
3. -- Como Sucesor del Apóstol Pedro
el Papa vendrá a robustecer y confirmar la fe de la Iglesia
uruguaya; vendrá a predicar y anunciar a Jesucristo, centro
viviente de nuestra fe, cuya realidad humano - divina ilumina
y redime todas las dimensiones de la vida personal, familiar y
social. La Vida, Muerte y Resurrección de Cristo expresan
el valor y la dignidad de cada ser humano. Cada uno puede decir,
sin temor a engaño, como el Apóstol San Pablo; "me
amó y se entregó por mí" (Gál
2, 20).
Por eso la cruz de Cristo es el signo de
victoria y liberación, de esperanza y de renovación,
levantado sobre nuestros pueblos. Recuerda una derrota que Dios
transformó en victoria, evoca una situación límite
de la cual brota abundante redención,
Pero el Papa viene también a compenetrarse
de nuestras angustias y problemas, a escuchar atentamente los
clamores y aspiraciones de este pueblo.
Y como hombre de oración y de fe,
el Papa iluminará esta compleja realidad humana, social
y cultural del pueblo uruguayo, en esta hora de su historia, con
la luz potente de Cristo, el Redentor del hombre.
Una especial atención dirigirá
el Santo Padre a nuestra Iglesia, alentando a todos sus pastores,
religiosos y laicos empeñados en la tarea de evangelización
nueva: nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión.
Confiamos que su visita impulsará una evangelización
renovada, revitalizará la riqueza de la fe y despertará
vigorosas energías de profunda raíz cristiana; para
que seamos capaces de construir un Uruguay y una América
Latina en libertad y justicia, fieles a Cristo y al hombre latino-
americano
4. Proponemos a todas las comunidades
católicas, preparar con actitud filial y creyente esta
visita para que sea verdaderamente un acontecimiento de profunda
resonancia espiritual para el pueblo uruguayo. Con esta finalidad
les proponemos en primer lugar el camino de la oración
pidiendo con gran confianza al Espíritu Santo que abra
y toque el corazón de los uruguayos para que haga fructificar
la semilla evangélica que será esparcida durante
la visita pastoral del Vicario de Cristo. El soplo del Espíritu
Santo ensanchará el corazón y reavivará la
llama de la fe.
Les proponemos también que todos
se dispongan a participar en el proyecto de la Misión Popular,
que en las distintas diócesis se irá oportunamente
desarrollando, a fin de que el anuncio de Jesucristo Redentor
del hambre llegue a todos, especialmente los más alejados
y los más necesitados
5. - Mientras esperamos cordial y sinceramente
al Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro, imploramos también
a la Madre de la Iglesia venerada en nuestra patria con el nombre
de Virgen de los Treinta y Tres, que acreciente, el amor a su
Hijo y el amor a su Vicario en la tierra, para felicidad de este
pueblo uruguayo.
La Gracia del Señor Jesús
sea con todos vosotros.
En nombre de todos los Obispos, los saludan
y bendicen:
+Mons. JOSE GOTTARDI, SDB.
Arzobispo de Montevideo
Presidente de la CEU
+Mons. MARCELO MENDIAHART
Obispo de salto
Vicepresidente de la CEU
Mons. ORESTES S. NUTI, SDB.
Obispo de Canelones
Secretario General de la CEU
Montevideo, 6 de agosto de 1986
Fiesta de la Transfiguración del
Señor