Pautas de reflexión

  

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Sociedad

 

Política

 

 

 

ANTE EL AÑO ELECTORAL

 

MENSAJE DE LOS OBISPOS URUGUAYOS

 

 

1.         Los uruguayos reconocemos el valor de las expresiones electorales para el ejercicio de nuestra democracia. En un sistema que se aplica por segunda vez, la ciudadanía es convocada a manifestarse sucesivamente en elecciones al interior de los partidos, en elecciones nacionales en las que se elegirá a los legisladores y se votará candidatos a la presidencia, en un eventual balotaje si ninguno de esos candidatos logra superar el 50% de los votos y, finalmente, a elecciones municipales. Ocasionalmente es también convocada a pronunciarse en plebiscitos o referéndums.

 

2.       Es mucho lo que se juega en cada elección y, al mismo tiempo, suele ponerse sobre los políticos expectativas y esperanzas desmedidas, sobrevalorando sus reales posibilidades y márgenes de acción en caso de llegar al gobierno. Precisamente porque la función de gobierno es cada vez más compleja y difícil, en un mundo cada vez más globalizado e interdependiente y en una sociedad cada vez más plural, es importante elegir bien a quienes deberán asumir esa grave responsabilidad.

 

3.        En un aporte a la reflexión preelectoral, los Obispos queremos presentar algunos criterios que han de ser tenidos en cuenta en estas jornadas electorales. Mirando a los partidos y a los candidatos, a sus programas y propuestas, podemos preguntarnos acerca de sus posiciones y actitudes respecto a:  

  • Derechos Humanos. El respeto de todos los Derechos Humanos, universales e indivisibles, tal como han sido propuestos por el magisterio de la Iglesia, incluyendo el respeto de la vida humana desde el momento de su concepción hasta su término natural y el derecho a brindar a los hijos una educación acorde con las propias convicciones religiosas o filosóficas. Respecto a quienes se postulan nuevamente a un cargo legislativo: ¿cuál ha sido su voto frente a los proyectos de ley sobre estos temas?  

  • Familia y Educación. El apoyo a ese bien fundamental de la sociedad que es la familia fomentando su estabilidad y fecundidad. Las propuestas en el plano educativo, en apertura a los auténticos valores y a la dimensión trascendente del ser humano. La preocupación realista por el presente y el futuro de la Seguridad Social.

  • Economía y sociedad. Frente al desempleo y a la precariedad del trabajo; frente a la pobreza que se extiende trágicamente sobre todo entre la población infantil, las propuestas para impulsar un país productivo, que genere riqueza genuina, superando programas meramente asistencialistas.  

  • Tierra y población. Las propuestas frente a nuestro “desierto verde”: un medio rural que tiene la capacidad de sustentar a millones de personas, y que sin embargo se despuebla. Un país que no logra retener a sus jóvenes, a sus operarios calificados, a sus profesionales y técnicos.  

  • Paz social. Frente a las diversas situaciones de violencia que se gestan en las desigualdades que dividen a la sociedad, la búsqueda de auténtica paz social basada en la justicia y no en la mera represión.

  • Medio ambiente. La consideración de los problemas de contaminación ambiental combinada con la búsqueda de un desarrollo sustentable.

  • Integración. La búsqueda de una integración regional y americana que no se limite a lo comercial ni derive en una entrega de soberanía como la preocupante propuesta actual del ALCA, impulsada con celeridad y con escasa información a la opinión pública.

  • Honestidad. Respecto a los candidatos: la coherencia que muestran en su vida con lo que manifiestan de palabra. Cuando ya han accedido a cargos: el cumplimiento de sus promesas electorales. El beneficio propio o el silencio cómplice frente a casos de corrupción. La actitud de sus respectivos partidos frente a los casos de corrupción que se han dado en su seno.

 

4.   Ante toda convocatoria a referéndum, es fundamental el conocimiento directo de la ley sobre la que se consulta. El voto no puede ser decidido por mera simpatía personal o inclinación partidaria, sino que debe ser el resultado de un examen serio del texto en disputa, en un clima de respeto a los que piensan distinto y de valoración de otras respuestas.

 

5.   Es bueno recordar que la participación ciudadana en lo político no se reduce a lo electoral.  Existen en nuestra sociedad diversas instituciones, organizaciones y movimientos, los cuales, más allá de la defensa de sus intereses sectoriales están llamados a ser canales para la participación de todos los uruguayos en la construcción de la sociedad. En ese espíritu es que ofreceremos próximamente unas Pautas de reflexión para todos aquellos que quieran profundizar en la responsabilidad social del cristiano en vistas al año electoral.

 

Que el Padre Dios, que nos guía por el camino de la vida al gozo eterno de su Reino, nos muestre en esta circunstancia los mejores caminos para nuestra Patria. Junto a María, la Virgen de los Treinta y Tres Orientales, invitamos a nuestras comunidades a orar por estas instancias de decisión.

 

 

 

 

Florida, 12 de noviembre de 2003

 

 

 

INDICE

 

I. INTRODUCCIÓN
  Presentación  
1 Nuestra intención en este Documento de trabajo
2 Mirada profética
3 El lenguaje de Dios
4 Los pobres, una opción preferencial
5 Poderosos y humildes: el Canto de María
6 “Rostros” de pobres

Las cuestiones sociales integran la enseñanza de la Iglesia

1 “Intervenir” en política: un derecho y una necesidad
2 El que ejerce un poder de decisión en la sociedad, no puede ser improvisador
3 Difundir la doctrina social: prioridad pastoral
4 Todo lo que se refiere a la vida en sociedad es “política”
5 Democracia: régimen siempre mejorable
6 Diálogo y discusión: para una mejor comprensión de la sociedad
7 La política y los políticos en el escenario uruguayo
8 Políticos ejemplares: heroísmo y santidad
9 La política, un lugar para el compromiso cristiano de los fieles laicos

 II. PAUTAS de REFLEXION  

I- LA LEALTAD PRIMERA Y MAS FUERTE DEL CRISTIANO ES CON JESUCRISTO Y SU IGLESIA. DESDE EL LA HISTORIA SE LEE DE OTRO MODO; ASUMIENDO TODO, DENUNCIANDO LO QUE DESHUMANIZA Y ANUNCIANDO, CON PALABRAS Y ACCIONES, LO QUE ES  ANTICIPO DE UNA “NUEVA HUMANIDAD”  

1 El Verbo se hizo “carne”
2 Asumió las “estructuras de intercambio”
3 Purificación de mesianismos políticos
4 Escribir la voluntad de Dios en los renglones ¿torcidos? de la historia
5 El discípulo enviado al mundo
6 Fieles laicos en la sociedad: un puesto original e irreemplazable
7 El “mundo”, o sea, la historia, lugar específico donde los fieles laicos expresan su vocación cristiana

II -  JUSTICIA Y DERECHO, SUSTENTO DE LA DEMOCRACIA  

1 Justicia y Sociedad van de la mano (“ubi jus ibi societas”)
2 No hay democracia sin justicia social
3 Piedra fundamental y patrimonio de la humanidad: cada ser humano es persona, sujeto de derechos
4 El fundamento de los Derechos Humanos
5 Los Derechos Humanos: universales e indivisibles
6 “Felices los que tienen hambre y sed de justicia”

III - CONCIENCIA ETICA Y VALORES EN LA SOCIEDAD CIVIL

1 Hablar de ética: ¿moda o necesidad?
2 ¿Es efectivo el control ético en la sociedad? 
3 Ética, culminación de la política
4 ¿Cómo sostener una moral “laica”?
5 Vacío ético y corrupción 
6

   Conciencia, experiencia indispensable. Subjetivismo

7 La democracia ¿convivencia sin principios y del “todo vale”?
8 El “bien común” no es la suma de los bienes individuales
II -  JUSTICIA Y DERECHO, SUSTENTO DE LA DEMOCRACIA   
1 Justicia y Sociedad van de la mano (“ubi jus ibi societas”)
2 No hay democracia sin justicia social
3 Piedra fundamental y patrimonio de la humanidad: cada ser humano es persona, sujeto de derechos
4 El fundamento de los Derechos Humanos
5 Los Derechos Humanos: universales e indivisibles
6  “Felices los que tienen hambre y sed de justicia”
III - CONCIENCIA ETICA Y VALORES EN LA SOCIEDAD CIVIL  
1 Hablar de ética: ¿moda o necesidad?
2 ¿Es efectivo el control ético en la sociedad?
3 Ética, culminación de la política
4 ¿Cómo sostener una moral “laica”?
5 Vacío ético y corrupción
6 Conciencia, experiencia indispensable.
7 Subjetivismo
8 La democracia ¿convivencia sin principios y del “todo vale”?
9 El “bien común” no es la suma de los bienes individuales

IV - ESTADO Y SOCIEDAD  

1 La modernidad: anonimato y disminución de ideales compartidos
2 ¿Estado vs sociedad civil?
3 “Principio de subsidiariedad”
4 Complejo proceso histórico
5 El papel del Estado en el sector de la economía
6 Estado solidario y participación ciudadana
V - LA AUTENTICA Y DURADERA PAZ SOCIAL DEPENDE DEL RECONOCIMIENTO ACTIVO DE TODOS LOS DERECHOS HUMANOS  
1 La vida, el primero de todos los derechos
2 ¿Despenalización? “Ley del más fuerte”
3 “No matar”
4 Pacto de San José de Costa Rica
VI - TOLERANCIA Y PLURALISMO  
1 Más acercamiento en la sociedad = ¿más confusión?
2 Católicos que actúan en política
3 Dos aproximaciones
VII - LA FAMILIA, CASA Y ESCUELA DE VÍNCULOS : AMOR, VERDAD, LIBERTAD    
1 Luces y sombras en el concepto actual de familia
2 Aumenta fragilidad familiar
3 Pacto de alianza
4 Abierto a la vida
5 Ausencia de padre  y “principio genealógico”
6 Necesidad de ser “instituidos”
7 Políticas de Estado y las familias

VIII - EDUCACIÓN Y CULTURA  

1 En el contexto actual
2 Desafíos. ¿Qué laicidad?
3 Cultivo del alma, raíz de la cultura. Calidad antes que cantidad
4 Cultura sin violencia
5 Desarrollo de la libertad
IX - DERECHO AL TRABAJO Y NECESIDAD DE CAPACITARSE  
1 Mediante el trabajo la persona se desarrolla
2 Desempleo
3 Desempleo y familia
4 Capacitarse para nuevos emprendimientos
5 Pobreza y precariedad familiar
6 El trabajo precario desestabiliza la familia
X - HORIZONTE LATINOAMERICANO: INTEGRACION, NO ANEXION  
1 “Patria Grande”
2 Preocupación frente al ALCA
3 Asimetrías entre las economías de los países del ALCA

PALABRAS FINALES  

1 Unidad, libertad, caridad
2 Eucaristía: ofrenda de la creación, transfiguración del esfuerzo humano y anticipo de unidad plena

 

 

 

I. Introducción

 

  

 

Presentación

  

 

1.      Nuestra intención en este Documento de trabajo

 

  • Presentamos a los fieles laicos, religiosos, religiosas y presbíteros, esta guía de reflexión que tiene dos rasgos: uno  pastoral, que ofrece perspectivas de fe para inspirar respuestas cristianas en este año electoral. No encontrarán recetas sino líneas inspiradoras para superar una visión dualista de la fe: de un lado Dios y del otro los negocios, por un lado la fe y por otro la política, etc. Esa visión de tiempo compartido no es cristiana y es una trampa. La fe es opción entera por Jesucristo. Ya sea trabajando, o votando, o rezando, lo importante es hacerlo todo por el Señor, “para mayor gloria de Dios”, (Ad maiorem Dei gloriam) según la conocida expresión de San Ignacio de Loyola.

  • Es también, un documento de trabajo. Será útil en la medida que sirva de “disparador”, para motivar, -imbuidos en el espíritu de Jesús-, el intercambio y la reflexión: añadiendo comentarios, planteando preguntas, aportando otros puntos de vista recogidos en el diario vivir y estimulando propuestas –que aunque sencillas o con la consistencia fugaz de un sueño- puedan contribuir a forjar un país más justo, solidario, emprendedor y respetuoso de todos los derechos que expresan la nobleza de la condición humana. Una señal de madurez de nuestras comunidades es que en ellas participen cristianos pertenecientes a diversos partidos. No obstante esto y sin identificar la comunidad eclesial con una célula de militancia político-partidaria, en sus reuniones periódicas analizan, debaten y rezan para que los caminos de Dios nuestro Padre, o con otras palabras, para que su admirable “política” o conducción de la historia, consistente en hacernos hijos suyos, -felices, libres y fraternos-, a través de la Vida Abundante de su Hijo Único Jesucristo, predicado por la Iglesia, descienda cada día a esta tierra. “¡Venga a nosotros tu Reino. ¡Hágase tu Voluntad en la tierra como en el cielo!” : Adveniat Regnum tuum!  Fiat voluntas tua, sicut in caelo, et in terra!

  • Como Pastores de esta Iglesia experimentamos profunda alegría,  acompañando a muchos hermanos en la fe que, comprometidos con Cristo y con sus hermanos, viven, sufren, gozan y como fermento y luz, en medio de realidades marcadas por el aplastamiento y la oscuridad, son testigos y servidores del alumbramiento de un “nuevo día”, ese futuro que es ya un presente y un hoy, cuando el Hijo del Hombre llega con poder y gloria, a veces en momentos de gozo y consolación, otras veces en horas de angustia, tentación y aridez. Pero su advenimiento, en la oscuridad de la fe, es la certeza de una luz que se enciende en la noche como un relámpago de certeza y motivo de firme esperanza. “Aunque camine por cañadas oscuras, ningún mal temeré!”

  • Estamos seguros que mediante la reflexión y el diálogo que proponemos, los cristianos ejercitamos activamente la participación ciudadana, que fortalece y da contenido real a la democracia. De este modo, las agitadas jornadas electorales adquieren significado.

 

2.  Mirada profética

 

            Los invitamos a dirigir una mirada profética a todos los rostros y dimensiones de la “realidad”, descubriendo en ella el drama de “semillas del Verbo” que maduran o mueren pisoteadas; porque “la historia no es simplemente un progreso necesario hacia lo mejor, sino más bien un acontecimiento de libertad, más aún,  un combate entre libertades que se oponen entre sí”.1  Los cristianos existimos en estado de “atención” permanente, con un oído pegado a la Palabra de Dios y otro a la historia, es decir, acontecimientos, noticias y situaciones, que mediante una lectura “con los ojos de la fe” adquiere el significado de una palabra que también interpela.

 

3.  El lenguaje de Dios

 

            En su Bondad y Misericordia, Dios se hace cercano a través de muchos signos: la naturaleza y sus misterios, la voz de la conciencia, la vida generosa y feliz de los santos, herencia viva que acompañan el caminar de la Iglesia; las alegrías, adversidades y sorpresas en el transcurso de cada jornada. Pero todas las pistas convergen hacia la luz de la Palabra definitiva, Jesucristo, el Hijo de Dios y de María. Pero al igual que todo lenguaje, sólo “habla” para el que escucha y desea ver el Rostro del Señor.

 

 

4.  Los pobres, una opción preferencial

 

            La Iglesia de Jesús mira constantemente a su Señor y  Maestro, escucha ávidamente sus palabras y aprende a descifrar el significado de sus gestos. Un momento clave de su vida, que marca el comienzo de su ministerio, ocurre en Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la buena noticia a los pobres...”2  En el horizonte de su ministerio estarán siempre los “pobres”. También para la Iglesia. Para todos los pobres y todas las pobrezas, miserias, dolencias y heridas de hoy y de cada época, Jesús trae una “buena noticia”; más aún, él mismo es la “buena noticia” que al recibirla produce un acontecimiento digno de hacer memoria. Muchos toman distancia para no quedar implicados; creyéndose limpios y justos no pueden comprender que Jesús se acerque tanto, e incluso coma, con gente “pecadora”. La respuesta de Jesús devuelve sabiamente el planteo al campo de sus adversarios: “¡No vine para curar a los sanos (es decir, a los que se consideran “sanos”) sino a los enfermos!”

 

5. Poderosos y humildes: el Canto de María

 

            El corazón de Dios es selectivo: ama y rechaza. “Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes”3, canta la Madre de Dios. Pero es claro que poderosos y humildes no son categorías necesariamente sociológicas o económicas. Pero expresan que la Voluntad de Dios “derriba” y “eleva”, hunde y levanta. Y son una advertencia cuando el corazón se apega y confía en el “tener”: dinero, honores, posesiones, afectos. Y hasta decimos que “tengo” a Dios como si se pudiera disponer de él en lugar de ponerse a su servicio. Pero la Misericordia divina mira con ojos benévolos para rescatar al “humilde” y curar al pobre que desde el fondo de su alma clama día y noche aguardando misericordia. La joven María de Nazaret es la virgen luminosa y sin fracturas en su alma. Dios puso su mirada en su humildad y pequeñez. Junto a ella aprenden todos los pobres, aprendemos todos los creyentes. Hacia ella también pueden mirar los poderosos para romper la idolatría del “poder” que compite con Dios. Pero Dios no es indiferente ni entra en nuestro juego: “Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías” 4.

 

6.      “Rostros” de pobres

 

Existe una preferencia y una misteriosa presencia de Jesús en el “pobre”. Inspirados en las palabras de Jesús “cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”5  la Iglesia de nuestro continente, usando una metáfora muy común en la Biblia, ha indicado  algunos “rostros” que interpelan más en nuestros días: “rostros desfigurados por el hambre, consecuencia de la inflación, de la deuda externa y de injusticias sociales; los rostros desilusionados por los que prometen pero no cumplen; rostros humillados a causa de su propia cultura, que no es respetada; rostros aterrorizados por la violencia diaria e indiscriminada; rostros angustiados de los menores abandonados que caminan por nuestras calles; rostros de las mujeres humilladas y  postergadas; rostros cansados de los migrantes, que no encuentran digna  acogida; rostros envejecidos por el tiempo y el trabajo de los que no tienen lo mínimo para sobrevivir dignamente. El amor misericordioso es también volverse a los que se encuentran en carencia espiritual, moral, social y cultural.”6

 

A esos rostros podríamos añadir los que encontramos en nuestro camino, los que hacen cola buscando un trabajo; los que en los semáforos limpian parabrisas o hacen piruetas circenses por una moneda, los hambrientos que meten la mano en la basura, los tristes que quieren y no pueden modificar conductas compulsivas o adicciones que los van matando, los niños huérfanos con padres vivos, los que  “aguantan” sentados en la vereda, los rostros endurecidos por la violencia, que cierran las puertas a un futuro mejor. La lista de pobrezas, marginados o excluidos que esperan “salvación”, en la que tendríamos que incluir nuestro propio “rostro”, hoy, no tiene fin y siempre está abierta. 

                                                    

 

Las cuestiones sociales integran

la enseñanza de la Iglesia

 

 

1.  “Intervenir” en política: un derecho y una necesidad

 

Cuando los Pastores (Obispos, Presbíteros) de la Iglesia hablan o intervienen en cuestiones sociales, políticas y económicas, a algunos les parece que entran en terreno ajeno. Pero ¿puede considerarse “ajeno” lo que aflige a personas de carne y hueso, a familias o sectores de la sociedad? ¿Hace política la madre que llora a su pequeño hijo que murió en un centro asistencial por falta de medicamentos? Son beneficiosas todas las acciones que reclaman una atención digna para los pobres y ponen al descubierto la injusta distribución de los recursos disponibles en el país. Pero un Obispo o un Párroco, no puede reemplazar al fiel laico ni el laico ocupar el lugar del Pastor. Cada uno debe desempeñarse en la misión y en el lugar que le es propio a su estado y vocación.

 

Reclamar un derecho, señalar omisiones y colaborar en la medida de nuestras posibilidades es deber de todo ciudadano honesto y es una contribución necesaria a la democracia. Corresponderá después a los profesionales de la política y a los técnicos, diseñar las soluciones más apropiadas para la vigencia plena de todos los derechos humanos, la calidad de vida y la felicidad de los ciudadanos. Hay veces, incluso, que las soluciones están en nuestras propias manos. Así lo expresaba el Papa en una zona carenciada de Guadalajara, Méjico: “Ante vuestra agobiante situación, invito con todas mis fuerzas a todo el que tiene medios y se siente cristiano, a renovarse y promover una mayor justicia, dando incluso de lo propio para que a nadie falte el conveniente alimento, vestido, habitación, cultura, trabajo; todo lo que da dignidad a la persona humana.”7

 

2. El que ejerce un poder de decisión no puede ser

improvisador

 

Hay muchas maneras de interesarse o involucrarse en los asuntos sociales y políticos. Los fieles católicos, sal y fermento de la sociedad, necesitan que sus pastores, respetando las legítimas opciones partidarias de los fieles, propongan orientaciones y criterios de juicio, en especial en coyunturas que requieren pronunciamientos ciudadanos. ”Se debe trabajar incansablemente para la formación de los políticos, de todos los que tienen algún poder decisorio, grande o pequeño y, en general, de todos los miembros de la sociedad, de modo que asuman plenamente las propias responsabilidades y sepan dar un rostro humano y solidario a la economía.”8

 

 

3. Difundir la doctrina social: prioridad pastoral

 

Difundir la doctrina social de la Iglesia –expresaba Juan Pablo II- adquiere la dimensión de “una verdadera prioridad pastoral”9, tanto para afrontar  adecuadamente las diversas situaciones con una conciencia recta, iluminada por la fe, como para fomentar y orientar el compromiso de los laicos en la vida pública. “En efecto, de poco servirían las denuncias, la proclamación teórica de los principios, si éstos no son firmemente interiorizados mediante una formación generalizada y sistemática. De este modo se abre un cauce de incidencia real y concreta de los valores inspirados por el Evangelio en el mundo de la cultura, de la tecnología, de la economía o de la política.”10  Es importante que en América –decía el Papa- “los agentes de evangelización –Obispos, sacerdotes, profesores, animadores pastorales, etc.- asimilen este tesoro que es la doctrina social de la Iglesia, e, iluminados por ella, se hagan capaces de leer la realidad actual y buscar vías para la acción”11.

 

La Iglesia no solamente debe exponer los principios religiosos o dogmáticos, sino los principios morales y de convivencia. Propone los principios morales sobre el orden económico y social y emite juicios morales sobre toda realidad humana “cuando esto lo exijan los derechos fundamentales de la persona o de la salvación de las almas”12. Con esta clara postura el Concilio Vaticano II, a mediados de la década del 60 salía al cruce de algunas teorías y prácticas que relegan la Iglesia a la sacristía.

 

4.  Todo lo que se refiere a la vida en sociedad es “política”.

 

            Los seres humanos siempre han buscado seguridad (defensa y protección)  para sus vidas a través de distintos caminos. Uno de ellos ha sido poner freno a la ley del más fuerte que oprime al más débil. Para conjurar esta amenaza los griegos fundaron “ciudades”, que funcionaban como asociaciones de mutua defensa.

 

            Pero mientras solucionaban un problema estaban creando otro más difícil: ¿cómo gobernar las ciudades? ¿cómo tomar decisiones colectivas cuando los miembros de la ciudad no concuerdan entre sí? No alcanzaba con levantar muros y fortificaciones, cuando el enemigo, un tirano por ejemplo, duerme adentro. Pasó mucho tiempo antes de que los griegos llegaran a la conclusión de que si la ciudad era una asociación de personas libres que no querían someterse a la voluntad de nadie, sus miembros debían darse una igual oportunidad de influir sobre los asuntos comunes. Habían descubierto una nueva forma de convivencia a la que dieron el nombre de política, adjetivo derivado de polis, o sea, todo lo que se refiere a la ciudad y por lo tanto al ciudadano, a lo civil o público, lo sociable y social. La política era el tipo de convivencia propio de hombres libres que querían salvaguardar su libertad13. Por eso se reconocían mutuamente como iguales y renunciaban al uso de la fuerza como manera de resolver sus conflictos. El concepto de política, entendida como forma de actividad cuya esencia es funcionar en base a compromisos y acuerdos.

                                                                                                                                   

            5.  Democracia: régimen siempre mejorable

 

            A pesar de sus inestabilidades y enfrentamientos internos, la democracia constituye un régimen político, o sea, un régimen sostenido voluntariamente por ciudadanos que, a pesar de todas las diferencias y dificultades que los pueden enfrentar, reconocen tener un elemento en común: aceptan convertir sus conflictos en conflictos políticos, es decir, en confrontaciones que deben ser resueltas dentro de ciertos límites y de acuerdo con determinadas garantías que todos reconocen como legítimas. La democracia es entonces, por naturaleza, un régimen inacabado, abierto a transformaciones que lo perfeccionen en respuesta a cuestionamientos que él mismo suscita.

 

            6.  Diálogo y discusión: para una mejor comprensión de la sociedad

 

            El diálogo y la discusión era una herramienta básica entre los fundadores de la democracia. Un historiador reflexiona a este propósito: “La vida de la polis, en una gran medida, consistía en discusiones entre ciudadanos. En este hablar incesante los Griegos descubrieron que el mundo que compartimos en común está constituido por lo general por un número infinito de situaciones diferentes, a las cuales corresponden los puntos de vista más diversos. En una oleada inagotable de argumentos, como planteaban los Sofistas a los ciudadanos de Atenas, el Griego aprendía a intercambiar su propio punto de vista, su propia opinión con sus con-ciudadanos. Los Griegos aprendían a comprender  -no a comprenderse el uno al otro en cuanto personas individuales, sino a considerar el mismo mundo a partir de la perspectiva de otro Griego, a ver la misma cosa bajo aspectos muy diferentes y frecuentemente opuestos.”14

 

             7. La política y los políticos en el escenario uruguayo

 

            Trabajar en política es una actividad en la que algunos ciudadanos invierten sus mejores energías; muchas veces es la puerta para obtener un trabajo remunerado; para otros significa ingresar a una red de influencias y de clientelismo de la cual eventualmente pueden obtenerse ventajas. Muchos identifican la política con un sector privilegiado de la sociedad cercano a las esferas de gobierno, con el cual hay que tratar y negociar, apoyando o discrepando según los casos. Muchos ciudadanos ven el conjunto de actividades públicas como resultado de un manejo discrecional poco transparente, lo cual les causa perplejidad y por ello toman distancia. Los cristianos, presentes en todos los rincones  de la sociedad, como el alma en el cuerpo, están presentes en todos los ámbitos de la vida, privada, familiar, vecinal, nacional e internacional, como lugares y oportunidades para hacer resplandecer con la propia fe la luz de Cristo.

 

             8. Políticos ejemplares : heroísmo y santidad

 

            A lo largo de la historia ha habido muchos hombres y mujeres que ejercieron cargos de gobierno y brillaron por sus virtudes. También los hubo en nuestro país. La Iglesia, por su parte, ha incorporado en el calendario de Santos a numerosos cristianos que han servido a Dios a través de su generoso compromiso en las actividades políticas y de gobierno. Entre ellos, Santo Tomás Moro, proclamado Patrono de los Gobernantes y Políticos, que supo testimoniar hasta el martirio la “inalienable dignidad de la conciencia”15.  Aunque sometido a diversas formas de presión psicológica, rechazó toda componenda, y sin abandonar “la constante fidelidad a la autoridad y a las instituciones” que lo distinguía, afirmó con su vida y su muerte que “el hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral”16 Trabajar en política puede exigir gestos heroicos a un cristiano, cuando la conciencia no se doblega ante la injusticia y mantiene su adhesión a la verdad a costa de cualquier sacrificio 17.

 

9. La política, un lugar para el compromiso cristiano de los

fieles laicos

 

Nuestro país vive tiempos en que se agitan y confrontan memorias, análisis y proyectos. Los fenómenos políticos despiertan renovado interés. Los actores políticos propalan sospechas y acusaciones, los politólogos ponen la lupa sobre los mínimos gestos. Las encuestas presentan instantáneas y avanzan pronósticos electorales.

 

A la luz de algunas percepciones actuales de la gente18 el parlamento es una de las instituciones con baja o regular estima. Como ha ocurrido en muchos Estados contemporáneos, la acción política en nuestro país, ha perdido centralidad, creatividad y representatividad. La dificultad para reconstruir relaciones fluidas entre pasado y presente, reclama nuevos enfoques o aproximaciones. Los partidos, además de sus propuestas pragmáticas y de su retórica política, necesitan renovar sus preguntas y planteos en estrecha vinculación con todos los grandes temas del Uruguay actual19. Hay que repensar por tanto lo que ocurre y volver a situar la acción política en su justo y necesario lugar en la sociedad. Pero ¿es un problema de estructuras o de personas?  Encuestas recientes dan como resultado un bajísimo porcentaje, sólo el 10% que manifiesta que hay “bastantes políticos confiables”; mientras que para un 34% hay “algunos” y “pocos” para un 56%.

 

La Iglesia valoriza la política y su importante lugar en la sociedad. No basta decir que el Evangelio vale para todos los tiempos, decía en una entrevista el ex presidente italiano Oscar Luigi Scalfaro20. “En dos mil años no ha envejecido ni una sola de sus palabras. El Evangelio vale para todas las personas y para todos los pueblos. Vale para los Estados y los gobiernos. No es posible creer y no servirse de él.” (Ibid)

 

“Los fieles laicos de ningún  modo pueden abdicar de la participación en la “política”; es decir, en la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica  e institucionalmente el bien común”21

 

- “La Iglesia no tiene que meterse en política”. Comentar la frase, señalando cómo deben “intervenir” obispos y presbíteros y cómo deben hacerlo los fieles laicos que son la mayoría.

- ¿Cómo hacer de la política un eficaz herramienta de convivencia?

- La enseñanza social de la Iglesia ¿es conocida por los católicos?

- ¿Cómo suelen ver los laicos de nuestras comunidades la participación en la política partidaria?

 

II. PAUTAS de REFLEXIÓN

 

 

            Presentamos a continuación las siguientes pautas como marco inspirador y criterios acerca de la presencia y acción de los cristianos en la sociedad.

 

 

I . LA LEALTAD PRIMERA Y MAS FUERTE DEL CRISTIANO ES CON JESUCRISTO Y SU IGLESIA. DESDE EL LA HISTORIA SE LEE DE OTRO MODO, DENUNCIANDO LO QUE DESHUMANIZA Y ANUNCIANDO, CON PALABRAS Y ACCIONES, LO QUE ES ANTICIPO DE UNA “NUEVA HUMANIDAD”.

 

 

La lealtad más profunda del cristiano es con Jesucristo, principio y fin de la historia, el que es, ayer, hoy y siempre; la clave para buscar y desentrañar el sentido, el peso y el hacia dónde de todo lo que acontece en el mundo. Aunque caminemos por el mundo con diversas referencias, unas permanentes y otras cambiantes, la que nos determina y nos hace pensar en nuestras raíces más hondas, es nuestra pertenencia a Jesucristo. Es mi origen y destino; es el que hace comprensible el fin último de nuestra existencia; y quien tiene claro el fin puede encontrar más fácilmente los medios.

 

1. El Verbo se hizo “carne”

 

            Jesucristo es la Palabra eterna de Dios, que nos habló a través del espesor humano de una humanidad concreta y situada en la geografía y en el cuadrante preciso de la historia. “Se hizo carne”22, : el Hijo eterno que existe junto al Padre vive la fragilidad, la vulnerabilidad, los límites, el “ser para la muerte”.

 

            Los cristianos celebramos este asombroso acontecimiento con fe y profunda piedad en la  Nochebuena, preludio de la tradicional fiesta de Navidad. Sobre ella  un teólogo ha escrito esta piadosa meditación: “Dios ha llegado. Está aquí. Por eso todo es distinto de cómo pensamos. El tiempo se ha transformado de eterno fluir en un suceso que con silenciosa y clara finalidad lleva hacia un fin totalmente determinado. Allí nosotros y el mundo nos presentamos ante el rostro desvelado de Dios. Dios ha dicho al mundo su última, su más profunda y bella palabra en el Verbo hecho carne; una palabra que ya no se puede retirar, porque es la obra definitiva de Dios, porque es Dios mismo en el mundo. Y esta palabra dice: “Te amo, a ti, mundo; a ti, hombre23

 

2. Asumió las “estructuras de intercambio”

 

            ¡Admirable intercambio! El Mediador por excelencia se dispone al aprendizaje de nuestras mediaciones para llevar a cabo su misión. En su nacimiento en el seno virginal de María, Jesús de Nazaret asumió una condición humana semejante a la nuestra, con todas las “estructuras de intercambio” propias de nuestro modo de existir : la corporeidad (rostro, mirada, manos, sudor, llanto, hambre...), familia, trabajo, pueblo, nación, lenguajes, ritos, símbolos, economía (monedas, producciones regionales), religión, tradiciones, valores, fiestas, medio ambiente, vestimenta, comida, usanzas, modos de festejar y hacer duelo. Vivió desde adentro : infancia y adolescencia, juventud y madurez, bodas y muertes, amistades, traiciones, violencias.

 

3. Purificación de mesianismos políticos

 

            Jesús experimentó de modo muy intenso los mesianismos políticos que terminan en la ruina; purificó y levantó el horizonte, incluso en sus seguidores más cercanos, los apóstoles, mostrándoles que el que quiere reinar debe disponerse a servir y dar la vida hasta el final del recorrido –eso es lo que significa “beber el cáliz”-24; reorientó en sus seguidores las ambiciosas esperanzas mesiánicas de corto plazo. Su vida no fue ajena a situaciones políticas amenazadoras; su familia debe huir a Egipto porque en Israel reina un tirano que idolatra su efímero reinado antes que la vida de niños inocentes25. Percibió luces y sombras del poder y la geopolítica internacional de su tiempo. Asumió en su cuerpo la herencia de un pueblo cuna del mesianismo, elegido, que estructuró toda la cultura en función de esa perspectiva movilizadora: “Qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor!”26. Pero al mismo tiempo fustigó a quienes demasiado apegados a las estructuras religiosas y  políticas de su tiempo habían perdido capacidad de novedad27.

 

4. Escribir la voluntad de Dios en los renglones ¿torcidos?

de la historia

 

La existencia de Jesús fue intensa y apasionada, hasta el fin! Pero esta pasión no tiene nada que ver con los héroes trágicos de la cultura griega. Para él todo tenía su origen y su destino en Dios, su Padre, a quien escuchaba y libremente obedecía para escribir esa voluntad suprema en los renglones torcidos de la historia, hasta el último suspiro: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”. No fue un  espectador neutro; hacía juicios de valor y escribía su historia según criterios de libertad y verdad que escapaban a previsiones y patrones de conducta preestablecidos : ¿”No sabían que debía ocuparme de las cosas de mi Padre”? Juzga a personas, grupos y tradiciones. Imprime  el sello de su personalidad vigorosa y definida. No usaba máscaras para ocultarse ni impresionar a los oyentes. La fe y el grito doloroso de quienes en secreto (como Zaqueo) o a gritos (como el ciego de Jericó) tocaban su corazón y detenían su marcha. Coherente hasta la médula, bien podía decir “soy mi acto”, soy lo que hago y hago lo que soy. Expreso en cada minuto, con amor, dolor y obediencia, la eterna y substancial relación con mi Padre. Combina compasión y serenidad, inteligencia emocional y espíritu profético para discernir los tiempos, su “hora” y la de sus discípulos. In