Mensaje de Navidad de Mons. Carlos Mª Collazzi, Obispo de Mercedes y Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay (C.E.U.)

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MENSAJE DE MONS. CARLOS COLLAZZI
PARA LA NAVIDAD 2007

PASTORAL DE ADVIENTO

La palabra de nuestro Obispo

MENSAJE PARA LA NAVIDAD 2007 DE MONS. RODOLFO WIRZ Saludo Navideño de los Obispos vecinos del Río Uruguay
MENSAJE DEL OBISPO DE MINAS PARA LA NAVIDAD 2007 NAVIDAD, PALABRA DE ESPERANZA
Mensaje del Obispo de Canelones Mons. Romero
Saludo de Navidad del Obispo de San José de Mayo - Mons. Arturo Fajardo


MENSAJE DE NAVIDAD DEL arzobispo de Montevideo, mons. Nicolás Cotugno

LA NAVIDAD NOS LLENA DE ASOMBRO

 

MENSAJE DE MONS. CARLOS COLLAZZI PARA LA NAVIDAD 2007

 

La Navidad es una fiesta con significado permanente, porque más que el recuerdo del nacimiento de Jesucristo, celebramos que Dios está siempre con nosotros. Acampó entre nosotros!!! (Jn. 1,14)

 

Él vino para quedarse siempre con nosotros; no sólo señalándonos el camino, sino para acompañarnos en la marcha diaria, animando a toda la familia humana. Por eso Él dice de si mismo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6)

 

Todos celebramos Navidad con diversas expresiones de fraternidad y amor. Los saludos y augurios, el encuentro familiar, las reuniones de grupos y encuentros de vecinos de estos días…dejan aflorar y expresan lo que está en lo profundo del corazón de cada uno. Un fuerte anhelo de fraternidad, de alegría compartida, de prosperidad, esperanza, PAZ!!!

 

Estos anhelos manifiestan el valor de la vida, que a su vez, hay que cuidar y defender. Este valor está expuesto a marchitarse por el viento de lo irracional y radicalizaciones, como así también por la sequía de falta de vivencia de valores que afectan la naturaleza humana.

 

Cuánto hay que velar y trabajar para que no se desfigure la VIDA, especialmente con la violencia de no defender al más indefenso, más pobre, al que no tiene voz, o a los que les faltan fuerzas o capacidades para expresarse.

 

La alegre Misa de la Nochebuena nos reúne en nuestras Comunidades para celebrar que “conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestras palabras y obras es nuestro gozo” (D.A. 29)

 

Nuestro compromiso cristiano es comunicar “la alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseando que llegue a todos los hombres y mujeres” (D.A. 29) en los tiempos que nos tocan vivir.

 

Nuestro compromiso, reafirmado en la contemplación del  Dios-Hombre, es trabajar por la construcción de su Reino. Su estilo de CERCANÍA nos marca y nos invita a ser fraternos, dialogantes, solidario, positivos, incluyentes…Trabajar para que sea realidad hoy.

 

Es el compromiso de nuestra Iglesia Diocesana que quiere abrirse  a la acción de su Espíritu que nos llama a DESPERTAR renovando, confirmando y revitalizando la Misión Evangelizadora que Él nos confió (Objetivo Pastoral Diocesano 2007-2010).

 

Querida Familia Diocesana: “No tenemos otro tesoro que éste. No tenemos otra dicha ni prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en su Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias” (D.A. 14)

 

Pedimos al Niño Dios nos de humildad y valentía para trasmitir este tesoro a los demás.

 

Jesucristo nos convoca a todos a su alrededor para estar con Él y comunicarnos el Amor de Dios. Nos pide nuestra respuesta llena de Fe y compromiso alegre y dinámicamente fiel. ¡Que el Festejado en Navidad no esté ausente!

 

Él se nos presenta como la “verdad que nos hace libres” (Jn 8,31) en tiempos de tanta confusión, donde todo aparece como válido y verdadero.

 

Para Todos, sin que nadie se sienta excluido: muy Feliz  Navidad y un bendecido 2008!!!

 

                           Con mi Bendición

 

 

                                                                           + Carlos María Collazzi

                                                                               Obispo de Mercedes

 

 

Mercedes, 17 de diciembre de 2007

47º aniversario de la Creación de la Diócesis

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MENSAJE PARA LA NAVIDAD 2007 DE MONS. RODOLFO WIRZ

 

“CONOCER A JESUS ES EL MEJOR REGALO QUE PUEDE RECIBIR CUALQUIER PERSONA; HABERLO ENCONTRADO NOSOTROS ES LO MEJOR  QUE NO HA OCURRIDO EN LA VIDA, Y DARLO A CONOCER CON NUESTRA PALABRA Y OBRA ES NUESTRO GOZO” nos dicen los Obispos Latinoamericanos en el Documento Conclusivo de Aparecida ( Nr.29 ) y expresa la alegría navideña que nos deseamos de corazón.

 

Tal vez nos parezca exagerado decir que el CONOCER a CRISTO es LO MEJOR QUE NOS PUEDE PASAR y que transmitir esto sea una ALEGRÍA, al comprobar que hay tantos regalos y alegrías que también nos importan y sacan de la indiferencia, aunque no parezcan tener mucho que ver con ÉL. Más todavía: ¿Qué pasa con tanta gente, la mayoría en este mundo, que ni siquiera ha tenido la oportunidad de conocerlo ? 

Es verdad: no pretendemos aquí explicar por qué caminos incontables el SEÑOR  de la historia va conduciendo a ÉL a los bien intencionados, de todas las religiones y convicciones. Pero los que hemos tenido la oportunidad de conocerlo, tratamos de responder con alegría a una INVITACION de ponerlo en el centro de nuestra vida. En esa medida comprobamos que es LO MEJOR QUE NOS PUEDE PASAR, porque todo se reubica y redimensiona de otra forma, sin quitar nada de lo valioso que tiene la vida,  haciéndola más humana en una perspectiva definitiva.

 

Ésta es la INVITACIÓN, de ir descubriendo la dimensión positiva,  armonía, coherencia y lógica de la fe en CRISTO, aunque las apariencias digan lo contrario. Si lo encontramos a ÉL lo ganamos todo,  y no perdemos nada de lo que hace la vida bella, grande y libre, en palabras del Papa actual. Esto también puede parecer exagerado, frente al cúmulo de llagas de la humanidad, adicciones de todo tipo, la globalización que acerca pueblos y ahonda distancias  a la vez…por sólo enumerar algunos ejemplos.

Ésta es la INVITACIÓN de acercarnos al PESEBRE con un corazón desprejuiciado, de dejarnos ganar y amar por ÉL, y de volver a caminar con los pequeños pasos del que se inicia en la vida, del niño que aprende a caminar y nosotros con él…….…….   

Ésta es la INVITACIÓN , con todo afecto, de no dejar pasar estos días sin la oración personal y en familia, en la participación en las celebraciones de la comunidad cristiana, en pensar y en hacer algo por aquellos que no nos pueden devolver el regalo, la visita y la fiesta………………..

Ésta es la INVITACIÓN de volver cada día de nuevo a transmitir el regalo de BUSCAR, CONOCER, ADORAR y ENSEÑAR a CRISTO  a los demás……….

 

MARÍA presente en el BELÉN de la primera Navidad y en el Maldonado y Rocha del mundo globalizado del Siglo XXI, nos  enseñe una vez más que CONOCERLO A EL ES LO MEJOR QUE NOS PUEDE PASAR………………..

¡ DE TODO CORAZÓN UNA MUY FELIZ NAVIDAD !

 

                                                                           +   RODOLFO WIRZ

                                                                OBISPO DE MALDONADO-ROCHA 

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Saludo Navideño de los Obispos vecinos del Río Uruguay

 

Paysandú, 19 de Diciembre 2007

 

Los obispos católicos de ambas márgenes del río Uruguay nos hemos encontrado en varias oportunidades en estos últimos tiempos, para intercambiar puntos de vista e inquietudes sobre situaciones e intereses que están afectando a ambos pueblos, en particular por las diferencias en torno a la instalación de una planta de pasta de celulosa en Fray Bentos.

 

Además hemos rezado juntos, sabiendo que, al pedir a Dios tiempos de paz, también tenemos que estar dispuestos a ser constructores de las condiciones que la sostienen.

 

Próximos a la Nochebuena, expresamos con esperanza que Dios sigue naciendo hoy, en medio de nuestras oscuridades e incomodidades. Esto nos alienta a escuchar su mensaje de paz y a depositar en sus manos nuestras dificultades y proyectos, y renovar el compromiso de sumar brazos y voluntades para fortalecer vínculos de cooperación y amistad.

 

Nos animan las palabras del profeta Isaías:“Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas: vuelan como las águilas, corren y no se fatigan, caminan y no se cansan” (Is 40, 31).

 

La Virgen María, que cuida con ternura al Niño Jesús, nos cobije a todos para vivir como hermanos.

 

Saludamos con afecto cristiano a nuestras comunidades y a las del vecino país:

 

+Jorge Lozano                                                              

   Obispo de Gualeguaychú

 

+Luis Collazuol

  Obispo de Concordia

 

                                                          

+Carlos Collazzi

   Obispo de Mercedes                                                 

 

+Pablo Galimberti

  Obispo de Salto

 

+Heriberto Bodeant

  Obispo Auxiliar de Salto                               

 

+Daniel Gil Zorrilla

   Obispo Emérito de Salto

 


foto encuentro oración entre argentinos y uruguayos al pie de la Virgen de los 33 Orientales,
en Casa "Mons. Nicolini", Paysandú.

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PASTORAL DE ADVIENTO

La palabra de nuestro Obispo

 

Queridos Diocesanos:

 

Al acercarse la Navidad, la celebración de mis Bodas de Plata Episcopales y la culminación de mi misión como Pastor en esta querida Diócesis de Florida-Durazno he sentido la necesidad de compartir con ustedes algunas reflexiones sobre estos acontecimientos tan importantes para nuestra Comunidad Diocesana.

 

La Navidad nos recuerda, como decía el venerado Juan Pablo II que “Dios Padre ha cruzado el umbral de su trascendencia: mediante su Hijo Jesucristo se ha echado a las calles del hombre y su Espíritu de vida y de amor ha penetrado en el corazón de sus criaturas”.

 

En Cristo, Dios se  nos hace cercano, sobre todo cuando estamos tristes y desanimados, podemos sentir el calor de su palabra: “Vengan a mi cuando estén tristes y angustiados… yo los aliviaré”.

 

El paso de Dios en  nuestras vidas es misterioso y  silencioso por eso requiere de todos nosotros oídos disponibles a la escucha y ojos limpios para poder descubrirlo.  Dios al encarnarse ha venido a convertirse para todos  en el sentido auténtico de nuestra existencia, ha venido para ser el Emanuel o sea el Dios con nosotros para encontrarse en lo íntimo de nuestro corazón.

 

En este tiempo de Adviento se nos invita a estar vigilantes y a fortalecer nuestros corazones porque la venida del Señor está cerca. Para encontrarnos con el misterio de Dios en esta Navidad necesitamos paciencia con nosotros mismos, purificación interior, silencio y espera.

Los signos que revelan la presencia de Dios en nuestra vida y en la historia son muchos, pero para que no se nos escapen tenemos que ser capaces de admirar, sorprendernos y maravillarnos de ese Dios que viene a nosotros en un niño nacido en un pesebre. El pesebre es la señal que da el Ángel a los pastores para encontrar a Jesús.  Por eso, que la Navidad es un misterio que exige ser descubierto y al cual hay que prepararse. La Navidad ha quedado sepultada por tantas ofertas de una sociedad consumista y por tantas tradiciones que ocultan su maravillosa realidad.

 

En Jesús, el Niño de Belén se nos revela la dimensión divina del hombre y la proyección humana del amor divino. Dios viene al hombre para que el hombre vaya a Dios. Dios se hace en Jesús nuestro hermano para que los hombres seamos hermanos entre nosotros. Nos preparamos a la Noche Buena, porque es la noche del amor que nace, del amor que llama a nuestra puerta y del amor que exige.

 

Invito a todos, en estas semanas previas a la Navidad a esperar con alegría  la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, de nuestro Redentor, de nuestro hermano Jesús, hecho hombre como nosotros y nacido para redimirnos. Y mientras esperamos su venida gloriosa, el Señor nos recuerda que hemos de estar siempre vigilantes, para que cuando llegue nos encuentre despiertos y preparados con las manos llenas de buenas obras  y con un corazón noble y generoso.

 

Les recuerdo lo que decía un poeta alemán del siglo XVIII : “Aunque Cristo naciera mil veces en Belén, si no nace en tu corazón, seguirías siendo un desgraciado”. Si nosotros queremos que Cristo venga a nuestra alma y nazca en nosotros en esta Navidad 2007, tenemos que abrirle nuestra casa desde dentro. Porque Él no obliga a nadie ni nos fuerza contra nuestra voluntad.  Pues  el “Dios invisible,  nos dice el Concilio Vaticano IIº , en su gran amor, habla a los hombres como amigos y se entretiene con ellos para invitarlos y admitirlos en la comunión con Él” ( Dei Verbum n.2).

 

Durante el Adviento, celebraré  mis 25 años de Ordenación Episcopal , las Bodas de Plata y  deseo reunirme con todos ustedes para cantar con el salmista con corazón agradecido: ¨ ¿ Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?  Por esto, en estos momentos quiero recordar con gratitud el pasado, celebrando la bondad y fidelidad del Señor en estos largos 25 años de episcopado, primero en Montevideo y luego en esta Diócesis de Florida, a la que me he entregado, con mis pobres fuerzas pero con mucho amor.

 

Por mis fallas y faltas de generosidad porque la entrega podría haber sido  mayor o por lo que he retaceado en mi entrega imploraré, ese día, misericordia y perdón.

 

Esperando del Señor fuerza, luz y generosidad que me permitan seguir amando y sirviendo en la nueva etapa de la vida que se avecina. En esta etapa de mi vida que se acerca y en la que esperamos la llegada de un nuevo Pastor que guíe la Diócesis, se que el Señor me tiene reservada una nueva tarea y aunque cueste una lucha interior dejar esta misión, después de 20 años en Florida y Durazno, confío que lo que vendrá será mucho mejor que lo que yo pueda imaginar.

 

Rueguen para que pueda caminar con la esperanza y con la convicción radiante de que todas las cosas sirven para el bien de los aman a Dios y como decía Luther King: “Aún las tinieblas de media noche pueden proclamar la aurora de una gran realización”. Conscientes que no somos más que instrumentos en sus manos. Quien da el impulso es Dios. Quien da la supervivencia a la evangelización es Dios. Quien lleva firme el timón por los caminos de la historia es Dios. El hombre es como un andamio, necesario por unos instantes. Después la casa se mantiene sin ellos. Hasta la afearían. Se hace necesario ceder a otro, como si fuese el mismo Dios, el espacio que hemos llenado con nuestra persona y con nuestro trabajo, ceder el espacio que sentíamos tan nuestro como un pedazo de nosotros mismos.

 

 A todos, mi más sincero agradecimiento por la comprensión y afecto que me han brindado en tantas ocasiones en que nos encontramos en mi recorridas por las Parroquias y Capillas. Recen por mi y recen para que Dios les envíe  un Pastor a la medida de su Corazón.

 

Colaboren con él con generosidad, para potenciar más en esta Iglesia Diocesana, tal cual lo pide la Vª Conferencia del Episcopado Latinoamericano, la misión y el discipulado desde comunidades que centren sus vidas en Jesucristo y que se renueven en una auténtica espiritualidad cristiana que genere vida abundante para colaborar en la transformación de nuestra realidad y posibilitar una nueva esperanza.

 

Que nuestro gozo sea siempre testimoniar y transmitir el Evangelio de Jesús. Evangelio es buena  noticia, es la novedad de Dios para que la vida del hombre sea plena, el Evangelio es lo que Dios tiene que decirnos cada día en nuestra vida para en ella reine la paz, la solidaridad y florezca nuestro corazón como un hermoso jardín. “La fe se fortalece dándola” decía el Papa Juan Pablo IIº. El Evangelio sin misión, sin manos  que lo compartan, sin voces que lo anuncien, sin vidas que lo testimonien deja de ser luz y sal que ilumine y deja de dar sabor de  eternidad a nuestro mundo que se pierde en la inconsistencia de lo efímero.

 

Llamados a ser discípulos de Jesús en una comunidad, seamos testigos vivientes y comprometidos para que su Evangelio impregne nuestras vidas y la de todos nuestros hermanos.

 

A todos queridos diocesanos de Florida y Durazno mil gracias y que el Señor en esta Navidad plenifique nuestros corazones con su amor y su bondad.

 

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!

 

+ Raúl Scarrone

Obispo de Florida

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NAVIDAD, PALABRA DE ESPERANZA

 

La celebración de la Navidad, despierta en unos un clima de fiesta, de regalos, de encuentros de familiares y de amigos; en otros melancolía, tristeza, soledad; para muchos la Navidad es el grandioso Acontecimiento del amor de Dios que  “tanto amó al mundo que le dio a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna”. Por esto, la Navidad pierde su identidad más profunda si la desconectamos de lo que conmemoramos y celebramos: el nacimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios que se ha hecho hombre.

 

La Navidad es una carta de esperanza que Dios, nuestro Padre, envía a todos los hombres y mujeres que peregrinamos en un mundo lleno de luces y sombras, de alegrías y tristezas, de logros, de desencantos y frustraciones. Es su mismo Hijo Jesucristo que descorre el velo y nos muestra un Dios, rico en misericordia, revela su incansable búsqueda de la felicidad de todo ser humano; es una carta abierta en la que leemos sus palabras, vemos sus gestos, sus brazos abiertos a todos, particularmente para los más abandonados y desprotegidos. La Palabra de Dios es una Persona, es Jesucristo quien se hizo hombre y habitó entre nosotros.

El ser humano necesita de la esperanza como los pulmones del oxígeno. Pero ¿en qué fundamentamos nuestra esperanza? Muchos son los riesgos que nos exponen a adulterar la esperanza humana.

 

 El Papa Benedicto XVI ha escrito una estupenda Carta Encíclica cuyo título es “En esperanza fuimos salvados” en la que nos expresa el sentido de la esperanza cristiana. “Nosotros necesitamos, nos dice, tener esperanzas –más grandes o más pequeñas-  que día a día nos mantengan en el camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo demás, aquellas no bastan. Esta gran esperanza solo puede ser Dos, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar”.

Un testimonio nos ayuda a saborear lo que  Dios quiere ser para nosotros. Una simple carta que reveló una palabra de esperanza a una persona que la necesitaba:

 

“Un soldado holandés fue capturado y hecho prisionero de guerra. El enemigo lo llevó lejos de su tierra natal, dejándolo completamente aislado de su familia y sus  amigos. No sabía nada de su casa y se sentía muy solo y asustado. No sabía si su familia seguía viva ni lo que sucedía en su país. Tenía miles de preguntas, pero ni una sola respuesta. Le parecía que no le quedaba ninguna razón para vivir, y estaba desesperado.

Entonces le llegó una carta inesperada, arrugada y sucia porque había tardado mucho en llegar a él. No era más que un trozo de papel, pero para él era precioso por lo que podía encerrar. Abrió la carta y leyó estas sencillas palabras: “Todos en casa estamos esperándote. Todo va bien. No te preocupes. Nos veremos a tu vuelta a casa, todos estamos deseando verte”.

 

Esta sencilla carta cambió su vida. De pronto se sintió mejor y dejó de estar desesperado. Tenía una razón para vivir. Las circunstancias externas de su vida, su encarcelamiento y su aislamiento no habían cambiado.  Seguía con su trabajo, soportaba las mismas difíciles condiciones, pero se sentía completamente distinto por dentro. Alguien le esperaba y quería verlo. La esperanza renació en él aquel día.

 

A la luz de este testimonio cabe preguntarnos si Jesucristo motiva nuestra esperanza, da  sentido a nuestro vivir en medio de nuestros sufrimientos, desengaños, estimula nuestra convivencia con quienes compartimos el caminar cotidiano.

De él ha anunciado el profeta que es la luz para el pueblo que caminaba en tinieblas, es la alegría y el regocijo, inaugura un nuevo tiempo de paz. Es fuente de salvación nos señala el Apóstol Pablo. Es la buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo porque ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor nos dice San Lucas.

Por esto, en la Navidad celebramos a un “Dios que es el fundamento de la esperanza; pero no cualquier dios, sino el Dios que tiene un rostro humano en Jesucristo,  que nos ha amado hasta el extremo, a cada uno en particular y a la humanidad en su conjunto”.

Su  amor es para nosotros la garantía de que existe aquello que solo llegamos a intuir vagamente y que, sin embargo, esperamos en lo más íntimo de nuestro ser: la vida que es “realmente” vida.

La Navidad es la carta que nos cambia la vida, que fortalece la razón de vivir aún en medio de oscuridades, incomprensiones, dudas, que nos mantiene en la esperanza de la vida en plenitud que día a día la genera el Señor en cada uno de nosotros.

En una bendición generosa quiero englobar todo mi agradecimiento por las innumerables atenciones de personas y comunidades que han tenido conmigo con ocasión de mis Bodas de Oro Sacerdotales. Que el amor y la paz sobreabunden en cada uno de ustedes en la próximas fiestas  de Navidad y Año Nuevo de 2008.

 

 

 

                                                                                              +Orlando Romero

                                                                                              Obispo de Canelones

 

Canelones, Diciembre de 2007

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Saludo de Navidad del Obispo de San José de Mayo
Mons. Arturo Fajardo


Queridos amigos y hermanos de San José y Flores:


Al acercarse las Fiestas de Navidad quiero hacerles llegar a todos un afectuoso saludo.
 

Hace apenas unos meses que estoy entre ustedes y me he sentido como en casa. Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer tantos gestos de aprecio y de hospitalidad que en este tiempo he recibido.

En estos días la celebración de la Navidad nos recuerda que el Señor se ha hecho “Dios con nosotros”. En Cristo, el Señor, descubrimos el “rostro humano de Dios” y el "rostro Divino del hombre".

Es Jesús que se acerca a nosotros, que nos llena de esperanza y de luz, Él es nuestra alegría, Él es nuestra paz.

Mi saludo a todos, especialmente aquellos que sufren enfermedad, soledad, abandono, pérdida de los seres queridos. A todos llegue la cercanía del Señor que nace pobre y entre los pobres.

Que el Señor nos regale a todos su ternura, que podamos cada uno ser constructores de la Paz en nuestras familias y lugares de trabajo.

“Que la familia humana sea una verdadera comunidad de paz”

Feliz Navidad para todos.
Con mi afecto y mi bendición

 

+ Arturo Fajardo
Obispo de San José y Flores

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MENSAJE DEL OBISPO DE MINAS PARA
LA NAVIDAD 2007

 

Porque creemos en la vida, en toda vida: FELIZ NAVIDAD!

 

 

“Les traigo una Buena Noticia que será noticia de mucha alegría para todo el pueblo: hoy les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. En esto lo reconocerán: encontrarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre” Lc 2,10-12

 

Hoy celebramos el Nacimiento de Jesús. El nacimiento de este niño nos dice que Dios ama a la vida, que ama tanto a la vida humana que ha querido compartirla; por eso se hace hombre, nace como todos de una mujer, para “ser-Dios-con-nosotros”.

 

En el Uruguay, uno de los problemas más importantes que nos afectan es, precisamente, el de la desvalorización de la vida; el de la pérdida del sentido de la vida. La facilidad con que se adhiere a proyectos de ley a favor del aborto está mostrando qué poco se valora, se respeta, se ama y se defiende a la vida. La facilidad con que nos sumamos a esa especie de “conjura contra la vida” – como decía Juan Pablo II (EV 12) – hace que aquello que para la conciencia personal y colectiva era considerado un “delito”, (el aborto, la eutanasia) ahora se pretende que sea asumido y defendido como un “derecho” (cfr. EV 11).

 

Nos entristece que las mismas manos que, en nuestro Parlamento,  aplaudieron a los niños, en la celebración del aniversario de la Declaración de los Derechos del Niño, fuesen las que se levantaron para aprobar una ley que atenta  precisamente, contra el derecho a vivir de los niños no nacidos!

 

Vale la pena recordar los planteos que el Papa Juan Pablo II nos hizo en su Encíclica “El Evangelio de la Vida”. El Papa habló de “la tendencia, cada vez más frecuente, a interpretar estos delitos contra la vida como legítimas expresiones de la libertad individual, que deben reconocerse y ser protegidas como verdaderos y propios derechos” … “justo en una época en la que se proclaman solemnemente los derechos inviolables de la persona y se afirma públicamente el valor de la vida, el derecho mismo a la vida queda prácticamente negado y conculcado, en particular en los momentos más emblemáticos de la existencia, como son el nacimiento y la muerte.” (n. 18).

 

Juan Pablo II señaló la sorprendente contradicción que se da entre las declaraciones de los Derechos del Hombre, el valor de la dignidad de todo ser humano y  una realidad que constituye la negación del respeto a la vida, a toda vida. “A estas nobles declaraciones se contraponen lamentablemente en la realidad su trágica negación. Esta es aún más desconcertante y escandalosa, precisamente por producirse en una sociedad que hace de la afirmación y de la tutela de los Derechos Humanos su objetivo principal y al mismo tiempo su motivo de orgullo. ¿Cómo poner de acuerdo estas repetidas afirmaciones de principios con la multiplicación contínua y la difundida legitimación de los atentados contra la vida humana? ¿Cómo conciliar estas declaraciones con el rechazo del más débil, del más necesitado, del anciano y del recién concebido? Estos atentados van en una dirección exactamente contrarias a la del respeto a la vida. (n. 18).

 

En esta Navidad, en esta Fiesta del Amor de Dios manifestado en la pequeñez y ternura de ese Niño que nace de María, en Belén, nos parece imprescindible que a las razones éticas y religiosas que sustentan el deber de respetar y defender a la vida, sumemos el compromiso de convertirnos a la vida, convertirnos al Amor.

 

Detrás de la decisión de recurrir al aborto siempre hay una negación del amor. El aborto siempre supone una postura excluyente; es una acción para excluir a otro, porque no se lo quiere. ¿Por qué? No se sabe. Se sabe sí que se lo elimina porque no se lo quiere; no se lo acepta. ¡Tanto no se lo quiere, tanto no se lo ama, que se prefiere eliminarlo, hacerlo desaparecer, matarlo sin piedad!

 

Por este camino las parejas corren el riesgo de convertirse en el espacio donde se cometen las más graves agresiones en contra de la humanidad y de la vida; cuando para solucionar una situación de angustia, soledad o temor, no se piensa en otra salida que la de eliminar al más débil e indefenso. Esto es lo que no podemos admitir. Nosotros no matamos a nadie; vamos a estar siempre a favor de la vida; no admitimos ninguna situación que justifique matar a un ser humano; y menos aún, cuando se trata del más indefenso e inocente.

 

En Jesús, concebido en el vientre de María, y nacido en Belén, Dios nos manifiesta su Amor, nos muestra su amor por la vida, porque “la vida humana siempre es un bien, puesto que es manifestación de Dios en el mundo, signo de su presencia, resplandor de su gloria” (E.V. 34).

 

En nuestro país, marcado por la falta de nacimientos y la emigración de tantos jóvenes, la Navidad nos convoca a revisar nuestras posturas ante la vida;  y a ser servidores responsables y generosos de la vida, a amarla, a respetarla siempre y a trabajar para que se den las condiciones necesarias para una vida digna como lo quiere Dios para todos sus hijos.

 

Que María, la del SÍ a la Vida, nos ayude a servir, a cuidar, a honrar la vida, para que en todos los hogares se promueva y se celebre la llegada de la vida; y así se pueda decir, hoy y siempre,  por que creemos en la vida, en toda vida: FELIZ NAVIDAD!!.

                                                                      

 

 

                                                                                  + Francisco D. Barbosa

                                                                                         Obispo de Minas

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MENSAJE DE NAVIDAD DEL arzobispo de Montevideo, mons. Nicolás Cotugno
LA NAVIDAD NOS LLENA DE ASOMBRO

Queridos hermanos y hermanas:
Muy feliz Navidad.

1. Es un saludo y un augurio que, no por hacerlo todos los años, deja de tener todos los años una originalidad y una novedad que siempre interpela nuestra CAPACIDAD DE ASOMBRO.

LA NAVIDAD NOS LLENA DE ASOMBRO
2. Celebramos la fiesta de NAVIDAD: hay Alguien que nace. ¿Quién? ¿Y porqué Jesús llama tanto la atención, que en casi todo el mundo el tiempo quedó marcado por este nacimiento que en el calendario se calcula antes de Cristo y después de El?

3. Nadie puede quedar indiferente a lo que este Niño dice ser: EL HIJO DE DIOS HECHO HOMBRE. Tanto más que se presenta como la luz que revela el sentido último de la identidad de la persona humana, de toda la humanidad y de todo el universo. El Concilio Vaticano II sostiene firmemente que “el misterio del hombre se revela a la luz del misterio del Verbo encarnado”.

4. Me pregunto, aun desde la certeza de la fe que me adelanta la respuesta, si esta afirmación no hiere la razón humana que está solicitada por esa realidad que la trasciende. La evidencia de la realidad me dice que ESTE NIÑO es un ser humano como todos los demás. Por otro lado, los Evangelios, las Escrituras, sostienen que es ¡DIOS! El mismo a lo largo de su actuación pública en los últimos años de su vida en esta tierra reveló con hechos y palabras su propia identidad de Hijo de Dios.

5. Para no pocos HOY todo esto es colocado en el ámbito de la historia de los mitos. Ya fue. Parecería que el afirmarse cada vez más globalizado de la ciencia y de la técnica dejara menos espacio a la posibilidad de aceptar el misterio de la encarnación de Dios. Se sustituye por tanto a la celebración de la fe en la NAVIDAD, el encontrarse como familia para compartir afectos y recuerdos y una buena comida.

6. Sin embargo, los creyentes, en la NOCHE BUENA, volvemos a escuchar la voz de los ángeles que proclaman: GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES AMADOS POR EL. No deseamos otra cosa que la paz. Paz ahora. Paz para todos. Paz para siempre. Sentimos en nuestro corazón, como discípulos de ese Niño que nace en Belén de Judá, que El es el UNICO que nos puede dar la verdadera paz. Lo percibimos con agradecimiento. Lo testimoniamos con humildad y espíritu de servicio solidario.

7. Niño Dios, te sigo mirando allí, en ese pesebre en las afueras de Belén. No puedo no preguntarme: ¿Por qué no naciste en Roma, en la corte imperial del César, para manifestar tu divinidad? En seguida me salta a la mente lo de Papa Benedicto cuando afirma que “Jesús no era Espartaco, no era un combatiente por una liberación política como Barrabás o Bar-Kokebá. Lo que Jesús había traído, habiendo muerto El mismo en la cruz, era algo totalmente diverso: el encuentro con el Señor de todos los señores, el ENCUENTRO CON EL DIOS VIVO y así, el encuentro que transforma desde dentro la vida y el mundo” (SS 4).

8. Entonces percibo que cuanto más me dejo llevar por la autonomía de la razón humana, más siento la necesidad de ese golpe de alas que me introduce en la órbita de la trascendencia absoluta en la que la razón debe darle la derecha a la fe. Nada más digno de la razón humana que abandonarse confiadamente en la autoconciencia de Dios que se me revela. Más humana es la razón en su autonomía creada, más abierta está a la trascendencia de lo absoluto y de lo divino.

9. Niño Dios: al contemplarte en el misterio de tu nacimiento intuyo que lo más profundo de lo real, del ser, de la historia, de todo el universo, no es la evidencia de lo experimentable, sino la alabanza maravillada y gozosa del asombro agradecido.

RAZÓN Y FE ANTE EL NIÑO DIOS

En pocos países latinoamericanos, como en el Uruguay, la cultura ha valorizado tanto EL DINAMISMO DE LA RAZÓN y de la laicidad. Como los reyes, los sabios de oriente guiados por la estrella, también los orientales de la República Oriental del Uruguay tenemos la oportunidad de seguir la luz de la estrella de la razón para ir al encuentro de ese Niño que es la eterna Sabiduría del Padre.

Afirma Benedicto XVI: “Ciertamente, la razón es el gran don de Dios al hombre, y la victoria de la razón sobre la irracionalidad es también un objetivo de la fe cristiana. Pero ¿cuándo domina realmente la razón? ¿Acaso cuando se ha apartado de Dios? ¿Cuándo se ha hecho ciega para Dios? La razón del poder y del hacer ¿es ya toda la razón? Si el progreso, para ser progreso, necesita del crecimiento moral de la humanidad, entonces la razón del poder y del hacer debe ser integrada con la misma urgencia mediante la apertura de la razón a las fuerzas salvadoras de la fe, al discernimiento entre el bien y el mal. SÓLO DE ESTE MODO SE CONVIERTE EN UNA RAZÓN REALMENTE HUMANA. […] En caso contrario […] se convierte en una amenaza para sí mismo y para la creación. […]. LA RAZÓN NECESITA DE LA FE PARA LLEGAR A SER TOTALMENTE ELLA MISMA: RAZÓN Y FE SE NECESITAN MUTUAMENTE PARA REALIZAR SU VERDADERA NATURALEZA Y SU MISIÓN” (SS 23).

10. “NO ES LA CIENCIA LA QUE REDIME AL HOMBRE. EL HOMBRE ES REDIMIDO POR EL AMOR. Y DIOS ES AMOR. EN LA NAVIDAD , CON EL NACIMIENTO DE JESÚS DE NAZARET, EL AMOR ABSOLUTO HACE IRRUPCION EN LA HISTORIA.

Entonces: “Ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro (Rom 8,38-39)”.

11. ¡FELIZ NAVIDAD, hermanas y hermanos! Que podamos caminar todos a la luz de la Verdad, a la luz de Cristo.

Caminamos en la verdad si seguimos como discípulos a Cristo luz del mundo, Verdad que brilla en las tinieblas. La luz de la estrella de Navidad es esa luz con la que Cristo se identifica: Yo soy la luz del mundo. Yo soy la Verdad.

NAVIDAD, DERECHOS HUMANOS Y “SER PARA TODOS”
 

12. LA ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS representa la MATRIZ DE TODOS LOS DERECHOS HUMANOS de cada uno de los hombres y de toda la familia humana. Dice el Concilio Vaticano II: “El Verbo al encarnarse se ha unido de alguna manera a cada uno de los seres humanos”. Cada persona humana es como un espacio de la encarnación del Verbo de Dios.

Desde este Niño que nace en Belén intuimos la grandeza de todo ser humano. Por eso comprendemos ese grito de Juan Pablo II al mundo: “NO TOQUEN AL HOMBRE. EL ES IMAGEN DE DIOS”.

Por otro lado, Dios al hacerse hombre, SE HACE FAMILIA. Por eso, con no menor fuerza y pasión proclamamos: NO TOQUEN LA FAMILIA: ELLA ES IMAGEN DE LA TRINIDAD.

13. Desde la cuna de Belén, Jesús de Nazaret nos manifiesta su más profunda identidad. Nos dice: YO SOY LA VIDA. Y la vida es una RELACIÓN. “LA VIDA ENTERA ES RELACIÓN CON QUIEN ES LA FUENTE DE LA VIDA. “Estar en comunión con JESUCRISTO nos hace participar en su “SER PARA TODOS”, hace que éste sea nuestro modo de ser. Nos compromete a favor de los demás, pero sólo estando en comunión con El podemos llegar realmente a ser para los demás, para todos” […]. “Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para El que murió por ellos” (Cfr 2Cor 5,15) Cristo murió por todos. Vivir para El significa dejarse moldear en su ‘ser-para’ los demás”.

14. “Que el augurio de bondad y de amor que nos intercambiamos en estos días – nos desea Benedicto XVI - llegue a todos los ambientes de nuestra vida cotidiana. Que la paz esté en nuestros corazones para que se abran a la acción de la gracia de Dios. Que la paz more en las familias y puedan pasar la Navidad unidas ante el pesebre y el árbol adornado iluminado. Que el mensaje de solidaridad y de acogida que procede de la Navidad contribuya a crear una profunda sensibilidad hacia las antiguas y nuevas formas de pobreza, hacia el bien común, en el que todos estamos llamados a participar. Que todos los miembros de la comunidad familiar, en especial los niños y los ancianos, las personas más débiles, puedan sentir el calor de esta fiesta, y que se dilate después durante todos los días del año.

CON MARIA, LA MADRE

15. […] Que el Señor abra nuestro espíritu para que podamos entrar en el misterio de su Navidad. Y María, que entregó su seno virginal al Verbo de Dios, que le contempló siendo niño entre sus brazos maternos, y que sigue ofreciéndolo a todos como Redentor del mundo, nos ayude a hacer de la Navidad una ocasión de crecimiento en la verdad y en el amor de Cristo”.

¡FELIZ NAVIDAD,

HERMANOS Y HERMANAS,

CON UN AÑO NUEVO

LLENO DE SERENIDAD Y MUCHA PAZ.

 

+ Nicolás Cotugno, sdb.
ARZOBISPO DE MONTEVIDEO.

 

Actividad del Papa Benedicto XVI en Navidad

1º de enero de 2008
«Familia humana, comunidad de paz»

 

 
Sitio Especial de Adviento y Navidad de El Vaticano
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