Mons. Collazzi: “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros...A todos los que le recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios”
MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE MERCEDES

"La gloria de Dios es la fraternidad y la paz entre los hombres"
MENSAJE DE NAVIDAD
DEL OBISPO DE LA DIÓCESIS DE CANELONES

¡Paz y bien para todos! MENSAJE DE NAVIDAD
Cotugno exhorta a “pedir perdón” para “vivir en paz”

40ª CARTA PASTORAL DEL OBISPO DE MALDONADO - MONS. RODOLFO WIRZ


Saludo de Navidad de Mons. Pablo Galimberti
REFLEXIÓN: Mons. Galimberti: ¿Los uruguayos sabemos festejar?

MENSAJE DEL OBISPO DE CANELONES A LOS VERANEANTES

 

Mensaje de los Obispos del Uruguay

 

MENSAJE DE NAVIDAD DEL
OBISPO DE MERCEDES

Mons. Carlos Collazzi

“La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros...
A todos los que le recibieron les dio poder de hacerse
hijos de Dios”

A TODAS LAS COMUNIDADES de la Diócesis de Mercedes:

Contemplamos en estos días el nacimiento del Niño-Dios. Escuchamos una vez más la feliz noticia del Nacimiento de Jesucristo, la feliz noticia del amor de Dios que brilla en el rostro del Niño nacido en Belén. Jesucristo es la imagen visible del Dios invisible (Col 1,15)

Jesús, hijo y hermano, modelo perfecto de la Persona Humana. Tiene rostro de niño en Belén, rostro de adolescente en Nazareth, de hombre sencillo y trabajador en su aldea; cercano a débiles, enfermos, extranjeros y pecadores; abierto al diálogo y de una sola palabra; trata sin distinción y por igual; abraza a los niños y busca al Padre con confianza hablando con Él en lo secreto. Manifiesta solidaridad para con todos, y en especial, con los olvidados, excluidos e ignorados. ¡Jesucristo es la gran Buena Noticia en la historia de la humanidad! ¡Nos trae la novedad del Reino proclamando las Bienaventuranzas!

Lo contemplamos Niño pobre en Belén, y descubrimos con nitidez la raíz de la dignidad de todos los hombres; la dignidad de los pobres, débiles y sufrientes. Desde la cuna del Pesebre nos invita al compromiso de defender y trabajar por la dignidad de toda Persona.

Nos hace pensar en los valores del Reino que ya está entre nosotros. Siendo discípulos, lo seguimos y nos comprometemos con Ellos, imitando su generosidad total hasta dar la vida. Los cristianos estamos llamados a salir de nosotros mismos, teniendo entrañas de misericordia, bondad, humildad. mansedumbre, paciencia (Col 3,12) para procurar la felicidad de los hermanos y la nuestra propia.

Así la vida cristiana debe estar marcada por un intenso amor a cada Persona. Ese amor se expresará de múltiples formas, desde la compañía silenciosa y compasiva, pasando por las veces que la palabra debe alentar; el saludo que consuela, la paciencia con cada persona, la disposición a compartir lo que se tiene. También se tornará indignación por la injusticia y se expresará proféticamente en la denuncia. Será siempre cercanía y solidaridad.

Cantar “Noche de Paz, Noche de Amor” implica nuestro compromiso con Aquel que ha venido a salvarnos, y hace nuevas todas las cosas!!! Estamos llamados a amar a Dios y al prójimo, pero para amar plenamente debemos crecer en la certeza de que Dios nos quiere, alimentada en la oración.

Vivimos tiempos de fragmentación e individualismo, que debilita los vínculos de la Persona con Dios, con la familia, con la sociedad. En tiempos de crisis de valores siempre está en riesgo la descomposición del tejido social. Los cristianos no podemos renunciar a nuestra vocación de ser luz, sal, levadura.

Al culminar un año donde hemos celebrado el gozoso y esperanzador Segundo Encuentro Diocesano de los Niños, pasan delante de mi vista los rostros de los miles de niños venidos a Mercedes en el pasado mes de setiembre. ¡Quiera el Señor hacer sentir su cariñosa mirada sobre cada Niño y ellos se alegren porque Dios los ama! Surja en esta Navidad, motivados todos por lo vivido el último domingo de setiembre, nuestra alabanza. ¡Alaben niños al Señor! Alaben el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor! (Sal 113/112) 

Gozamos plenamente con las Palabras del Evangelio: “A Todos los que le reciben les dio poder de hacerse hijos de Dios” (Jn 1,12)

Queridos Diocesanos: para todos una Feliz y Santa Navidad!!! Nos auguramos un Año 2006 pleno de Bendiciones. Entre Ellas, sentirnos Iglesia Diocesana en Asamblea, buscando juntos, en comunión y participación, qué nos pide el Señor para anunciar su Presencia en Soriano y Colonia

Con mi Bendición

 

+ Carlos María Collazzi
Obispo Diocesano

Mercedes, 17 de diciembre de 2005
45° de la Creación de la Diócesis por el Beato Juan XXIII

Mons. Pablo Galimberti
Obispo de San José de Mayo
Presidente de la Conferencia 
Episcopal del Uruguay - C.E.U.

¿Los uruguayos sabemos festejar?

“A una semana de la Navidad ya se adelantan estadísticas y advertencias sobre los excesos de estos días: aumenta el estrés, los accidentes de tránsito en un 20%, se hacen frecuentes los cuadros depresivos. Un fenómeno que no parece ser nuevo; hace muchos años un psicólogo hablaba de las “neurosis dominicales”, o sea, de los estados de ánimo que pueden sorprendernos, no bien modificamos las habituales rutinas semanales. 

 

También se advierte, en un artículo aparecido el domingo 18 en un matutino capitalino, sobre el aumento de patologías gastrointestinales a raíz de los excesos en reuniones y despedidas. Cólicos hepáticos, diarreas, dolores de cabeza, etc.

 

Y la pregunta que quiero hoy compartir con ustedes es si todo esto no es consecuencia de un olvido del sentido original de la fiesta de Navidad. Parece que en la medida que perdemos el sentido original de una fiesta, llenamos ese vacío con gestos híbridos, artificiales, disociados, pues al tiempo que las palabras dicen una cosa, la mente y el cuerpo expresan otra. O sea, se ha perdido el gusto de la fiesta. O se la identifica exclusivamente con excesos y desbordes, olvidando la cuota de recogimiento que también requiere una auténtica celebración.

 

La fiesta, en general, no es pura superficialidad. Se la ubica, en la esfera de lo sagrado como gran telón de fondo. Con mayor razón la fiesta de Navidad. Es el advenimiento o irrupción de algo “nuevo”, que nosotros no podemos ni comprar ni manipular ni regular según nuestros cálculos o caprichos.

 

Los cristianos tenemos la plena certeza de que “El Señor viene”. Llega siempre, de improviso. Y el hecho de reconocerlo hace cambiar la rutina de nuestras agendas, relojes y hábitos. Las experiencias de amor o de inspiración poética, producen de modo semejante, tales rupturas de nivel, como las llama M. Eliade.

 

La fiesta no es frivolidad. Frecuentemente con esta intención  se organizan eventos con fines comerciales o en campañas políticas o de marketing. Más que ser una eclosión de riqueza existencial, son una manifestación de poder económico o de sus sucedáneos (prestigio, fuerza social o vanidad).

 

La fiesta no es huída. El verdadero festejo, más que huída frente a tanta injusticia que ensombrece la vida y la sociedad, nos permite reunir energías interiores para poder cambiar desde dentro de nosotros mismos.

 

No estoy de acuerdo con la opinión de algunos psicólogos que recomiendan, para estos días, evitar excesivas expectativas para no caer después en decepciones. Es como decirle a un niño o joven: nunca aspires a una buena nota, porque si no la alcanzás, te vas a sentir frustrado. O decirle a un cristiano: no aspires a ser santo, pues difícilmente lo alcanzarás. O decirle a un investigador: no pierdas tiempo, nadie te va a publicar tu descubrimiento. O a un político: no te preocupes por ser transparente, igual te van a etiquetar como corrupto. Y por lo tanto te vas a frustrar.

 

Podemos vivir con nobles y altos ideales de vida. Pero aceptando que esos ideales los vamos alcanzando de un modo diverso a como frecuentemente pensamos. El ideal de un año salvado lo va realizando un estudiante aplicándose día tras día, semana tras semana. Y no sometiéndose en la última semana del año a jornadas maratónicas, tratando de no dormirse, a base café, mate y estimulantes. El futuro lo vivo ya en el instante presente.

 

Recuperemos el sentido de la genuina fiesta. Viviéndola desde adentro, desde el corazón, sin apagar ni recortar la infinitud de deseos y al mismo tiempo con la comprobación dolorosa de los logros imperfectos. La idealidad en la realidad del hoy. Pero precisamente esa tensión se resuelve en la actitud cristiana fundamental: abrir las manos para ser colmados por el gesto asombroso y admirable de un Dios Omnipotente que se hace pequeño, frágil, vulnerable, que llora y quiere ser llevado por manos frágiles pero que quieren salir de sus encierros y miserias.

 

A vivir pues estos días que nos quedan con las ganas de vivir esta fiesta desde el corazón, no desde el consumo o los excesos que hacen olvidar un momento las penas pero que no logran darnos el salto hacia la permanente novedad de vida que necesitamos.”

 

Este mensaje fu emitido el 18/12 en FM Encuentro de San José y Radio María Uruguay en el programa Pausa al mediodía.

Saludo de Navidad | Obispo de San José de Mayo
Mons. Pablo Galimberti

¡Un Niño nos trae la PAZ, EL AMOR Y LA JUSTICIA! 

 

Esos anhelos que las guerras, los odios, e injusticias, no logran apagar en el corazón humano.

NOCHEBUENA es la invitación a detener unos momentos nuestros relojes y prisas, para dirigir la mirada atenta al Niño de Belén.

 

¿No se preguntaron, alguna vez, por qué será que Dios Todopoderoso se hizo visible en la fragilidad de una pequeña creatura? ¿O porqué tanta belleza, generosidad, nobleza, se juntó con el barro, la violencia, la mentira y las estrecheces de la condición humana?

 

La respuesta podría ser la siguiente:

Para que tú no tengas miedo de acercarte, tomarlo en tus brazos, confiarle algún dolor del alma y hasta hacerte un poco niño como El. Niño por la inocencia, niño por la confianza en los otros…

 

Puede ser que así, este Niño sea capaz de despertar la memoria de tu inocencia, tus capacidades de amar y perdonar, o la bondad que iluminó tu vida.

 

Puede ser que veamos cómo ese Niño nos sonríe y bendice.

Puede ser que este Niño Dios nos diga que aún llevamos a ese Niño en un repliegue del corazón!

 

María, su Madre, y también nuestra madre, puede colocar a ese Niño en nuestros brazos, aunque son, ciertamente, muy indignos!

 

Un villancico antiguo cuenta que los pastores que llegaron a Belén eran muchos, y que trajeron muchos regalos, no serían ciertamente los juguetes electrónicos de nuestros días, sino queso, frutas, trozos de leña para calentar el pesebre, y cosas por el estilo.

Pero había uno muy pobre, que no encontró nada para regalar. Pero con sus ojos expresaba su enorme admiración…

Entonces la Virgen María, la Madre del Niño, con sus manos llenas por los regalos que recibía, llamó a este pobre pastorcito y le confió a su Hijo recién nacido, para que lo sostuviera en sus brazos.

Así, el más pobre, fue el más dichoso!!!

 

Que les toque a ustedes. Y a mí también el mejor regalo de la Nochebuena: un corazón pobre y sencillo para creer que el Niño Dios descansa hoy en mis brazos.

 

+Pablo Galimberti di Vietri
Obispo de San José de Mayo

 

 

 

 

La gloria de Dios es la fraternidad y
la paz entre los hombres

MENSAJE DE NAVIDAD
DEL OBISPO DE LA DIÓCESIS DE CANELONES

+ MONS. ORLANDO ROMERO


Cada vez que nos abrimos a los otros en una auténtica relación humana encontramos 

profundos anhelos de paz, de justicia, de fraternidad, de esperanza. 

 

La Navidad o el Año nuevo, las así llamadas “fiestas tradicionales”, son como un despertador de estos anhelos albergados en lo más íntimo de cada hombre o de cada mujer más allá de sus posiciones filosóficas o existenciales. Se muestra espontáneamente en saludos, en regalos, en colaboraciones para aliviar las necesidades de niños, de familias, de ancianos marginados. Es, sin duda, una señal de que la sensibilidad humana no ha muerto sino que está latente en cada corazón por más estropeado que esté.


Ante las realidades que golpean la vida cotidiana, muchas veces, la esperanza es puesta a prueba, la paciencia se agota, la agresividad nos invade, la intolerancia nos enfrenta, la inseguridad cunde.


En estos claros oscuros entre los que se mueve la vida, una luz de esperanza queremos ofrecer los cristianos, no como algo mágico, sino como una fraterna invitación a abrirnos a Jesucristo, cuyo nacimiento conmemoramos, porque en su misterio del ser del Hijo de Dios, hecho hombre, se esclarece el misterio de cada ser humano.


Ya el profeta Isaías proclamaba el anhelo de Dios en armonizar lo que aparentemente es antagónico: “El lobo habitará con el cordero y el leopardo se recostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de león comerán juntos, y un niño pequeño los conducirá; la vaca y la osa vivirán en compañía, sus crías se recostarán juntas, y el león comerá paja lo mismo que el buey. El niño de pecho jugará sobre el agujero de la culebra, y en la cueva de la víbora meterá la mano el niño apenas destetado” (Is.11,6-8).


En la Navidad celebramos al Emanuel, el Dios con nosotros, que viene a inaugurar un “cielo nuevo, una tierra nueva”. Jesús de Nazaret vino a acompañarnos caminando a nuestro lado para transformar nuestra vida desde el corazón. Solo nos pone una condición: que le abramos camino, rellenando los pozos que produce el egoísmo, desmontando los montículos que impide el encuentro con los demás, derribando las barreras que discriminan y dividen. El camino por el cual vamos a Dios pasa por la casa del pobre, de los pacientes, de los afligidos, de los que tienen hambre y sed de justicia, de los misericordiosos, de los puros y rectos de corazón, de los que trabajan por la paz y construyen la justicia y la equidad… No fue otro el mensaje de gran alegría para todo el pueblo, proclamado en la primera Navidad: La gloria de Dios es la fraternidad y la paz entre los hombres.


Desde el acontecimiento de la Navidad y ante el Año Nuevo, deseo para todos y cada uno de ustedes paz y fraternidad: fundamento de toda justicia y bienestar.

 

+Orlando Romero
Obispo de Canelones
Canelones, diciembre de 2005

 

 

Mensaje de Navidad de Mons. Nicolás Cotugno, Arzobispo de Montevideo

¡Paz y bien para todos!

En Conferencia de Prensa Nicolás Cotugno destacó sus deseos de Paz para el mundo y preciso que no es ciertamente una formalidad expresar ese deseo en una humanidad que al comienzo del tercer milenio continúa viviendo terrorismo, guerras, genocidios y opresiones de todo tipo.

El Arzobispo de Montevideo señaló que la buena noticia de la Navidad consiste en proclamar con todas las fuerzas la fe en el Cristo nacido que sigue estando entre nosotros entregando su paz.

¡Paz y bien para todos!

No es ciertamente una formalidad desear la paz también en esta Navidad en el comienzo del tercer milenio. En realidad, en la gran familia de la humanidad hay hambre de paz y bondad al experimentar injusticias, terrorismo, guerras, genocidios y opresiones de todo tipo. También en la Noche Buena de este año resuena el anuncio de los ángeles: GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES AMADOS POR ÉL 

Al Conmemorar los 40 años de la clausura del Concilio Vaticano II siguen resonando en nuestros corazones las palabras apasionadas de la Gaudium et spes: "Los gozos y las esperanzas, las angustias y tristezas de la humanidad, son gozos y esperanzas, angustias y tristezas de los discípulos de Cristo (GS1).

El Hijo de Dios se hizo carne de una vez para siempre y siempre permanece entre nosotros, hasta la consumación de la historia. Qué significativas las expresiones del Papa Benedicto XVI: "Es prodigiosos que Dios se convierta realmente en hombre. Que no se disfrace, que no se limite a interpretar durante cierto tiempo un papel en la historia, sino que lo sea de verdad, y que finalmente con sus brazos abiertos en la cruz se convierta en el espacio abierto en el que podemos entrar".

La Buena Noticia de Navidad consiste en proclamar con todas nuestras fuerzas la fe en este Cristo, nacido de Mujer, que sigue estando entre nosotros entregando paz, siendo príncipe de la paz. Mi paz les dejo, mis paz les doy Vengan a mí todos para recibir esta paz.

¿Cómo no recordar en el año eucarístico que acaba de concluir que el es el pan de vida que sacia todas nuestras hambres, de libertad, de justicia, de solidaridad y de paz?

¿Cómo no recordar y celebrar agradecidos la Conclusión de nuestro IV SINODO ARQUIDIOCESANO, verdadero Pentecostés para nuestra Iglesia de Montevideo, que nos hace mirar a Cristo que vino no para ser servido, sino para servir, y que nos deja con el delantal que se puso a lavar los pues a sus apóstoles, el testimonio y el testamento de la entrega amorosa a los demás, dejando de lado todo privilegio y derecho, haciendo nuestro su derecho y su privilegio de dar la vida por los demás perdonando ascandalosamente para nuestro egoísmo a sus enemigos que lo estaban matando?

Me sigo preguntando porqué el Papa Juan Pablo II en su mensaje para la paz de hace tres años sostuvo que "no hay paz sin justicia; no hay justicia sin perdón". También nosotros en la búsqueda de la paz entre todos los orientales percibimos que no llegaremos a la tan ansiada paz sin pasar por el reconocimiento mutuo de nuestras fallas y sin el mutuo pedido de perdón. Me doy cuenta que sólo a la luz de este niño Dios – hombre se puede entender algo tan incompatible para la lógica simplemente humana. Pero viene del testimonio de vida de Aquel que es personalmente LA VERDAD, Y EL CAMINO que conduce a LA VIDA, de Aquel que está siempre con nosotros, dando vida y vida en abundancia.

Que tengan VIDA, hermanos y hermanas.
Y PAZ. Entre todos. Y para siempre.

¡MUY FELIZ NAVIDAD!


+Nicolás Cotugno Fanizzi 
Arzobispo de Montevideo

 

 

 

 

40ª CARTA PASTORAL DEL OBISPO DE MALDONADO

MONS. RODOLFO WIRZ

20 Aniversario de ordenación episcopal y 37 de la sacerdotal

HERMANOS, HERMANAS:

En  estos 20 años que llevo al servicio de la Diócesis, la mitad de tiempo desde su creación el 10.1.1966, también quisiera aportar mi reflexión, en continuidad con las Cartas anteriores, unida  a una plegaria muy sentida. No pretende ser una evaluación, pero si una memoria del tiempo transcurrido, a la vez que toma de conciencia de las variantes eclesiales y sociales en este tiempo.

 

UNA LARGA HISTORIA.......

Maldonado y Rocha, con su flamante primer Obispo Mons. Antonio Corso a inicios de 1966, a lo que es la Diócesis a finales de 2005, presenta sus diferencias evidentes, tanto en su entorno social como en la marcha eclesial.

Al celebrar los 250 años de la fundación de Maldonado y 124 de la identidad departamental de Rocha, nos ubicamos también en una perspectiva más amplia, sobre todo en una continuidad de la «Historia de la Salvación»que el mismo Señor escribe a través de todos nosotros. Más allá de anécdotas, fechas, nombres, proyectos, éxitos y fracasos, hay un hilo conductor y una constante: el Plan de Dios que rige todos los cronogramas y planificaciones. Lo repito muchas veces: no hay destino, fatalidad, casualidad, suerte o mala suerte, sino Providencia en la realización de un Proyecto que engloba nuestras aspiraciones más profundas.

Soy testigo de la mitad de este tiempo transcurrido y al llegar en aquel Diciembre de 1985 ( después de haber sido durante 17 años  Presbítero de Montevideo en las Parroquias de Pocitos, Aires Puros y Reducto ), dije que no quería juzgar sobre el tiempo anterior del que sólo Dios es juez y que se confiaba en que cada Pastor habrá hecho lo que entendía lo mejor para su momento. Oportunamente será sabio, con la perspectiva que da la fe y la distancia en el tiempo, evaluar todo este tiempo con la sola finalidad de crecer en el amor y en la coherencia. Ahora me toca a mi pedir consideración y un juicio benigno al mirar estos 20 años, dejando como en el caso de mi antecesor, que la fe decantada por un tiempo prudencial, juzgue aciertos y errores, como parte de toda condición humana.  Esto no quita una ponderada evaluación.

 

HACE 40 AÑOS.......

Únicamente les recuerdo como dato significativo eclesial: la clausura del Concilio Vaticano II (8.12.65) con sus variadas expectativas en el diálogo Iglesia-mundo y el énfasis de la Iglesia como Pueblo peregrino de Dios. En lo social se incrementa una situación de violencia institucional que luego se polariza bajo signos contrarios. Se crea esta diócesis, la más joven hasta la actualidad, con sus 11 parroquias y la destacada labor del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, que desde aquí se propaga para todo el país, la Legión de María, Acción Católica, Conferencias Vicentinas, por sólo nombrar algunos ejemplos, además de lo habitual en toda diócesis como la Catequesis. No pretendo ser exhaustivo en la descripción, sólo intento un recuerdo agradecido y no olvidar lo hecho con anterioridad.

 Se va asumiendo un perfil propio, ya que el territorio perteneciente a la Arquidiócesis de Montevideo pasa a integrarse a la Diócesis de Minas (1960) para ser luego la nueva Diócesis de “Maldonado-Punta del Este”  a partir del citado 10.1.66 . Por motivos prácticos de comunicación, los límites diocesanos no coinciden con los departamentales de Maldonado y Rocha, lo que constituye una excepción en la división de diócesis, ya que Aiguá (Maldonado), Lascano, Cebollatí y San Luis (Rocha) pertenecen a la Diócesis de Minas. El sentido de una consulta pastoral durante mi Administración Apostólica en Minas (noviembre 2001-mayo 2004) sobre la posible unión de estas dos diócesis vecinas  (abarcando los departamentos de Maldonado, Rocha y Lavalleja, como sucediera entre el 60 y el 66 ), para potenciar la pastoral, será ponderado en su justa medida pasado el tiempo.

 

Y EN  ESTOS 20 AÑOS.......

Destaco sumariamente de los 20 años que me han tocado responsabilizar: las 4 nuevas parroquias, la Casa Diocesana de «La Paz y la Alegría» y las experiencias dentro del Plan Pastoral de «Vivir la fe en comunidad» de la promoción de la Misión Popular Diocesana, los Ministerios Laicales, la Catequesis Familiar , el Diaconado Permanente y las Comunidades Eclesiales de Base. La creación del Fondo Común Sacerdotal y Pastoral ha facilitado una solidaridad entre parroquias con más posibilidades y las otras sin tantas. Ha sido fructífero el intento de lograr una Pastoral de Conjunto, reflejada en el Consejo Pastoral Diocesano,  con una larga lista de integrantes que se han sumado a esta «caravana» peregrina de la evangelización.

Es bueno recordar que también la administración de los bienes materiales y de las finanzas es una responsabilidad del obispo, por ser el responsable último de la evangelización y de los medios disponibles para ello. Los servicios en la CEU (Pastoral Social-Caritas Uruguaya, Depto. de Laicos, Diaconado Permanente, Administración) no me han restado tiempo y dedicación a la Diócesis,  porque en última instancia buscan fortalecer la globalidad de nuestra Iglesia en la patria.

Interesante será estudiar y hurgar en el archivo de la Curia el exuberante material que refleja tanto las luces como también  sombras de estos 40 años. Y aquí no nombro las historias particulares de las  comunidades  cristianas, con sus variadas instituciones, congregaciones, comunidades educativas, capillas, eventos, sectores de la Pastoral, como otros tantos capítulos vividos con constancia, dedicación y sencillez, que merecen nuestro sincero reconocimiento.

Por su carácter emblemático, agradezco la presencia hace ya 100 años de la fraternidad capuchina (Orden Franciscana Menor Capuchina: OFM Cap.). A la vez doy una cálida bienvenida a la fraternidad domínica (Orden de los Hermanos Predicadores: OP) que a través de cuatro sacerdotes irlandeses retoman la presencia fecunda en la diócesis de años atrás. En este lugar quiero recordar, sólo a modo de ejemplo,  el casi centenar de sacerdotes que en esta segunda etapa aquí han dejado sus huellas y luego, en su gran mayoría, partido hacia otras metas, por las rotaciones previstas o el tránsito a la Patria eterna. En ellos vemos representados a todos los fieles con quienes compartieron el Camino y a cuyo servicio se entregaron.

 

EL DESAFIO SOCIAL...

En el orden social sin duda que los tiempos se han «complicado». Maldonado tiene un crecimiento vertiginoso, en proporción el más rápido del país, por la migración interna en busca de trabajo y de un futuro más venturoso, además de un turismo tan interesante como ambiguo.  Rocha con su rica historia fronteriza de encuentro de culturas, sigue con un potencial inexplorado de múltiples posibilidades en la medida en que se dinamice su administración y se motive más la superación de las dificultades  (¿así como en el fútbol........?).

No nos faltan las referencias para el compromiso, por ejemplo, en el reciente documento «Eucaristía, Camino de Solidaridad». Muchas veces comento, ya opinando a nivel nacional trascendiendo las fronteras diocesanas, ¿cómo es posible que nuestra patria tan rica (en historia, cultura, gente capaz, experiencia democrática, riquezas naturales , etc.) tenga tanta pobreza ? Sin duda que no hay una receta de solución, pero.....¿hasta cuándo esperamos?.

 

LA EVANGELIZACION QUE APASIONA...

He tratado de no olvidar la vocación primera concretada en la ordenación sacerdotal hace ya 37 años, que hasta el presente me impulsa  a tener una prioridad evangelizadora, como  la pasión que le da un sentido a mi vida. A modo de ejemplo, recuerdo  a toda la gente con la que he tratado por motivos diversos tanto en el obispado como en las «vueltas», además de las Visitas Pastorales. La visita semanal , salvo pocas excepciones, durante años, a la Cárcel de Las Rosas me ha marcado fuerte, al comprobar los límites de la miseria humana como de la recuperación, motivada por la sensibilidad solidaria y la fe en Aquél que siempre está cerca. Pero más allá de lo visible y lo conocido que aparece en la superficie de la actuación pública, sólo el Señor conoce alegrías y lágrimas en lo más íntimo del corazón: la oración que ilumina el discernimiento, el estudio y las dudas, el tiempo dedicado a la charla personal, la visita junto al lecho del dolor, la presencia en momentos de  crisis o de gozo.

En estas múltiples actividades, la experiencia me ha confirmado que en última instancia todo seguimiento de Cristo culmina en el sacramento de la Reconciliación que nos reintegra  a la comunidad y de la Eucaristía en la que Él se nos entrega de un modo desconcertante. La cuestión siempre será  dejarnos amar por Él, que va mucho más allá de nuestras expectativas más profundas.

La invitación de preparar la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, prevista para Mayo 2007 en Aparecida , Brasil,  bajo el lema de «Discípulos y Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida», la quiero asumir con Uds. como una nueva oportunidad de una evangelización  actualizada, en que redescubramos el gran amor del Señor por nosotros.

 

« DEJAR PASAR LA LUZ »...

  En esta cuadragésima Carta quiero finalizar con aquella escena pintada en mi primera Carta, como obispo novato , cuando describía la fe que lleva a la santidad inspirado en aquella escena de un papá que, a la pregunta del hijo  «¿qué es un santo?»,  le responde «¡ el que deja pasar la luz !», al mostrarle  los vitrales de una hermosa iglesia.

En este momento sencillamente pido comprensión por las cosas hechas a medias  u omisiones, a la vez que agradecido por lo logrado, dejándole a Él un juicio benigno para encarar tiempos nuevos con mucha confianza. Les ruego me acompañen con sus oraciones para que el Señor siga escribiendo su única Historia a través nuestro.

¡Que el Señor en esta nueva Navidad encuentre en nuestros corazones el espacio, el amor y la sensibilidad para crecer y llenar de auténtica felicidad nuestras vidas ! ¡Que María, la que contemplando el Rostro de su Hijo nacido en Belén nos reconoce  a todos como hermanos y hermanas de la misma familia, nos motive y acompañe en este nuevo Año!

 

Con mi saludo afectuoso  y mi bendición

 

+ Rodolfo Wirz

Obispo de Maldonado-Rocha 

 

Maldonado, el 21.12.05

Miércoles de la IV Semana de Adviento

20 Aniversario de ordenación episcopal y 37 de la sacerdotal

 

 

 

MENSAJE DEL OBISPO DE CANELONES A LOS VERANEANTES

Como Pastor de esta Diócesis de Canelones les hago llegar la más cordial  bienvenida a todos los que desde diversos lugares se acercan a las playas de muestro Departamento para disfrutar de un alto en el degastante trajín cotidiano que nos tensiona, nos cansa, exponiéndonos a erosionar nuestra relación con nosotros mismos, con quienes convivimos o trabajamos, y a resistir la necesaria conexión  de nuestro espíritu con la  fuente de vida que es nuestro Creador a cuya imagen y semejanza hemos sido hechos.

 

Cuando perdemos estas referencias, nuestra vida se desarmoniza, nuestra libertad se debilita y corremos el riesgo de perder la identidad de nuestra condición humana. El descanso es un derecho inalienable de todos, sin exclusión, que nos favorece la contemplación de la creación, detectar la sabiduría del Creador, admirar la belleza de la naturaleza como expresión  del arte creador del hombre.

 

La creación es el escenario donde ha sido colocado el ser humano para que la disfrute, la perfeccione y encuentre en ella su identidad para que contemplándola escuche  la palabra de Dios que sigue manifestándose en ella, perfeccionándola, y así extraer de ella  esa riqueza todavía desconocida.

 

El descanso nos  humaniza, renovando nuestras fuerzas físicas, síquicas y espirituales, favoreciendo la gratuidad del encuentro con Dios y con nuestros semejantes. De esta manera volveremos fortalecidos a nuestra vida cotidiana, a nuestro trabajo, a nuestros compromisos para seguir construyendo una realidad más humana, más habitable y más equitativa para todos.

 

Invito a todas las comunidades cristianas a extremar la acogida cordial de los que vienen a compartir con nosotros estos días de descanso, facilitándoles la participación en las celebraciones festivas y fraternas, para que unos y otros tengamos una experiencia eclesial inolvidable que trascienda los límites de un departamento o las fronteras de un país.

 

Deseándoles un renovador descanso, los bendigo cordialmente en el Señor.

 

 

 

+Orlando Romero

Obispo de Canelones

 

Diciembre 30 de 2005