Mons. Galimberti es el nuevo Obispo de Salto

El Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia del Obispo de Salto, Mons. Daniel Gil Zorrilla sj, presentada por razón de límite de edad prevista en el derecho canónico y nombró como nuevo Obispo de Salto a Mons. Pablo Galimberti Di Viteri, hasta el momento Obispo de la Diócesis de San José de Mayo (departamentos de San José y Flores).

 

MONS. PABLO GALIMBERTI  NUEVO OBISPO PARA SALTO

El anuncio de la Santa Sede (en italiano)

Obispo PABLO JAIME GALIMBERTI DI VIETRI · Curriculum
Significado del escudo episcopal de Mons. Galimberti  

 



Toma de Posesión de la Diócesis de Salto
Catedral San Juan Bautista · 24 de junio de 2006

Entrega de llaves de la ciudad de San José


Intendente de San José entregó llaves de la ciudad al Obispo Galimberti
PALABRAS DE MONS. PABLO GALIMBERTI
PALABRAS DEL INTENDENTE DE SAN JOSÉ, JUAN CHIRUCHI

Galería de imágenes

 

MONS. PABLO GALIMBERTI  NUEVO OBISPO PARA SALTO

El Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia del Obispo de Salto, Mons. Daniel Gil Zorrilla sj, presentada por razón de límite de edad prevista en el derecho canónico y nombró como nuevo Obispo de Salto a Mons. Pablo Galimberti Di Vietri, hasta el momento Obispo de la Diócesis de San José de Mayo (departamentos de San José y Flores).

 

Mons. Galimberti, asumirá el gobierno pastoral de Salto en fecha a establecerse próximamente. En tanto continúa a cargo de la Diócesis de San José, donde ejerció como Obispo durante 22 años, en carácter de Administrador Diocesano.

 

La diócesis de Salto es la más extensa del país. Ocupa los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro, (con una superficie total de 49.295 km2 y unos 350.000 habitantes) con realidades sociales y pastorales muy disímiles, lo que constituye un gran desafío para la evangelización.

 

El anuncio de la Santa Sede (en italiano)

 

Il Santo Padre ha accettato la rinuncia al governo pastorale della diocesi di Salto (Uruguay), presentata da S.E. Mons. Daniel Gil Zorrilla, S.J. (FOTO), in conformità al can. 401 § 1 del Codice di Diritto Canonico.

 

Il Papa ha nominato Vescovo di Salto (Uruguay) S.E. Mons. Pablo Jaime Galimberti di Vietri, finora Vescovo di San José de Mayo.

 

 

 

 

S.E. Mons. Pablo Jaime Galimberti di Vietri

S.E. Mons. Pablo Jaime Galimberti di Vietri è nato l’8 maggio 1941 a Montevideo. Nel 1959 è entrato nel Seminario Minore di Montevideo e, successivamente, ha frequentato i corsi filosofici presso l’Instituto Teológico del Uruguay "Monseñor Mariano Soler" (ITUMMS) ed il Seminario Interdiocesano "Cristo Rey". Dopo 4 anni di studi alla Pontificia Università Gregoriana di Roma (1965-1969), ha conseguito la Licenza in Teologia Dogmatica. Nel 1969, durante un semestre, ha svolto il ministero di diacono in una parrocchia di Sant Louis, Missouri (USA). Tornato a Montevideo nel 1970 ha iniziato il ministero nella Parrocchia del Reducto, dove il 29 maggio 1971 ha ricevuto il presbiterato. Quindi ha insegnato Teologia Dogmatica ai seminaristi ed anche ai laici dell’ITUMMS, nonché Fenomenologia della Religione presso l’Università Cattolica dell’Uruguay. Nel 1974 è diventato formatore degli alunni del Seminario Interdiocesano.

 

Nominato Vescovo di San José de Mayo il 12 dicembre 1983, è stato ordinato il 18 marzo 1984. In seno alla Conferenza Episcopale Uruguaiana (CEU) è stato Vice-Presidente (1998-2000) e Segretario Generale (2001-2003); al presente svolge le mansioni di Presidente. Per due quinquenni è stato membro della Congregazione per il Clero e, inoltre, per un quinquennio, consultore del Pontificio Consiglio per i Dialogo con i non credenti.

 

[00723-01.02]

[B0251-XX.01]

 

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Obispo PABLO JAIME GALIMBERTI DI VIETRI
Curriculum

Nacido en Montevideo el 8.V.1941. El 3º de 6 hermanos.

Primeros años vive en el Barrio Jacinto Vera. En la Parroquia de ese barrio fue bautizado y toma la 1ª Comunión.

 

Posteriormente vive en el Prado, en lo que actualmente se conoce como “Suárez chico”, mientras su padre (marino-militar) se desempeñaba como Director del Servicio Meteorológico Nacional. Enseñanza Primaria y tres primeros años de liceo los cursa en el Colegio y Liceo Sagrada Familia (Aguada, Montevideo).

 

Cursa 4º de liceo en el Liceo Militar y Naval Gral. Artigas. En ese año (1958) cambia de rumbo y decide ser sacerdote. Ingresa en 1959  en el Seminario Menor de Montevideo. Realiza tres años de  Humanidades Clásicas y luego tres años de Filosofía.

 

En el año 1965 el Arzobispo de Montevideo lo envía a Roma a completar los estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. Luego de cuatro años obtiene la Licenciatura en Teología Dogmática.

 

Durante su estadía en Europa, en los meses de verano combina actividades y estudios. Trabaja en una fábrica de vidrio en Maguncia; en Francia participa con jóvenes católicos en misiones y encuentros en la Comunidad Ecuménica de Taizé.  Realiza un seminario sobre Sociología religiosa en la Universidad Católica de Lovaina. Sigue cursos intensivos de alemán, uno en la Universidad de Munich, otro en el Instituto Goethe en Brilon (Westfalia).

 

A mediados de 1969, durante un semestre, hace una pasantía como diácono, en una  Parroquia de Estados Unidos (St. Louis, Missouri).

 

En 1970, regresa al país y el Arzobispo de Montevideo lo destina a la  Parroquia del Reducto. Allí, el 29.V.1971 recibe la ordenación sacerdotal de manos de Monseñor Carlos Parteli, arzobispo de Montevideo.

 

Enseña varios años Teología Dogmática (en el curso mayor para seminaristas y en el sector laicos) en el Instituto Teológico del Uruguay (hoy Facultad de Teología Mons. Mariano Soler) y Fenomenología de la Religión en la Universidad Católica del Uruguay Dámaso A. Larrañaga.

 

Desde 1974 hasta 1983 integra el Equipo de formadores del Seminario Mayor Interdiocesano “Cristo Rey” (Director Espiritual y Vice-rector).

 

Integra desde sus comienzos la Institución católica uruguaya “Dalmanutá” fundada por el sacerdote jesuita Luis Montes y el Padre Ernesto Popelka, cuyo apostolado de Dirección Espiritual busca procesar la experiencia de Dios en el hombre moderno, con ayuda de algunas corrientes psicológicas.

 

El 12.XII.1983, el Papa Juan Pablo II lo designa Obispo de la Diócesis de San José de Mayo, que comprende los Departamentos de San José y Flores.  

 

En la Conferencia Episcopal. Ha desempeñado diversos cargos: Presidente de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo interreligioso, de Liturgia, de Catequesis, de Doctrina, de Cultura, de Medios de Comunicación Social. Ha sido Vice-presidente (1998-2000) y Secretario General (2001-2003). Actualmente es Presidente.  

 

CELAM. En el Consejo Episcopal Latinoamericano fue miembro de la comisión episcopal del Departamento de Laicos (1993-1997). En el actual período (2003-2007) integra el Departamento de Justicia y Solidaridad y dentro del mismo es Responsable de la Sección de Pastoral Social.

 

Representó al Dpto. de Justicia y Solidaridad en el Encuentro internacional  La agenda ética pendiente en América Latina”, organizado por el BID en Montevideo (18-19 diciembre 2003), exponiendo sobre: “Capital social y sociedad civil en A. L.”

 

Participó en el Seminario sobre Cultura Urbana, Reto a la evangelización (Buenos Aires, 30/XI/1988-4/XII/88). Exposición sobre “Dios en la ciudad. Sensibilidad religiosa del hombre en la ciudad.”

 

Ha colaborado en la Revista del ITEPAL (Instituto Teológico Pastoral en A. L. del CELAM). En octubre de 1992 fue elegido para integrar la representación de Uruguay para la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo.

 

En el 2001 fue elegido como Padre Sinodal, en representación de los obispos uruguayos, a la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos en el Vaticano, sobre “El obispo servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo”.

 

Durante dos quinquenios (1988 – 1998) fue miembro de la Congregación del Clero, uno de los Organismos que colaboran con el Papa. Durante dos quinquenios (1983-1993) fue consultor del Pontificio Consejo para los No Creyentes.

 

Durante un quinquenio (1991-1995) la Congregación de la Educación Católica lo nombró para integrar durante la Comisión Episcopal para el Colegio Pío Latinoamericano de Roma.

 

Gestionó ante el gobierno nacional la adjudicación de una onda radial. En San José de Mayo, el 12/XII/1995 inaugura la primera radio católica adjudicada a la Iglesia Católica en el país. Se trata de Fm Encuentro 103.3 , de la cual es el Director.   

 

Ocupó la Presidencia alterna de la Confraternidad Judeo-Cristiana del Uruguay.

En la XX Jornada Mundial de la Juventud (Alemania, 2005) fue invitado como Obispo-Catequista.

 

Ha integrado la Junta Departamental de Drogas en el Dpto. de San José.

Algunos trabajos publicados

 

“Lo bueno y lo posible en política. El dilema entre la conciencia moral  personal, partidaria y social”.  Exposición en un panel sobre Etica y política organizado por la Universidad Católica del Uruguay (18/VIII/04), publicada en Pensamiento Universitario, N. 5, pp. 41-49; mayo 2005.

     Ciencia y fe en el Uruguay”. Revista CIAS (Centro de Investigación y Acción Social de la Compañía de  Jesús, Argentina), Agosto 1982, pp. 24-36.

    

¿Quién es Dios para los uruguayos?” Colección Dar y Comunicar (folletos populares) N.2, Montevideo, 1984

     “Jesucristo novedad del hombre”, Colección Dar y Comunicar (folletos populares)  N.5, Montevideo, 1984

 

“La Colaboración del psicólogo en la formación sacerdotal.”  Theologica Xaveriana (Revista de la Facultad de Teología Pontificia Universidad Javeriana,  Bogotá), N.67, Abril-Junio 1983, pp. 223-230.

 

“El planeta enfermo. Dimensión humana del problema ecológico.”   Revista Naval, Montevideo, Julio 1992, pp.15-23

 

“Dios en la ciudad. Sensibilidad religiosa del hombre de la ciudad”.  en: Cultura urbana, reto a la evangelización, Colección CELAM, N.112, pp.97-107

Algunos problemas teológicos sobre el lenguaje acerca de Dios”.  Catequesis Latinoamericana, N.15, 1972, 179-187

 

“Espiritualidad en América Latina”, Revista Medellín (ITEPAL, CELAM) N. 112 (Dic. 2002), pp. 319-344.


Significado del escudo episcopal

¿Para qué un escudo? Para ilustrar, mediante imágenes, símbolos y colores, cuál es la misión del obispo. 

  

El corazón. Es el Corazón humano de Jesús que contiene el tesoro más grande: los latidos, pensamientos y sentimientos del Corazón del Hijo de Dios, de la misma naturaleza que el Padre. Es como una ventana a través de la cual  “vemos” y “palpamos” la Misericordia del Padre que nos ama con amor eterno y compasivo. Jesús, en la Cruz, atravesado por la lanza, abre para nosotros la fuente  de agua viva y comunica su Espíritu para dar vitalidad a las acciones y palabras de sus discípulos. Este Amor es el origen y fin de la misión de la Iglesia y del obispo.   

 

La estrella. Es María, Madre de Jesús y también nuestra. Fiel y fuerte, su “Sí” sostiene y alimenta el “sí” de la iglesia y sus pastores. Su presencia y devoción en nuestras comunidades eclesiales es una señal segura de que la vida de Jesús, sigue haciéndose “carne” en el mundo.

 

La oveja. Símbolo de la comunidad eclesial a quien Jesús, el buen pastor, conduce y alimenta. El obispo encarna esta preocupación y cuidado del pastor que llama, reúne, alimenta, defiende y quiere reunir a todos, como buen padre. Es su misión pastoral.  

 

La serpiente. Sirve, desde los comienzos de la Biblia de disfraz a un ser hostil a Dios y enemigo del hombre, en el cual, toda la tradición cristiana ha reconocido al Adversario, al diablo. Es como la voz oculta que con engaño envenena el alma de Eva, introduce la duda, mata la amistad con Dios y lo arruina todo. Así aparece en el libro del Génesis (Gn. 3). La iglesia interpreta, siguiendo a San Agustín, que la historia de salvación gira entorno a Eva y María, el rechazo o la aceptación de los caminos de Dios. También la historia tiene como eje a Adán y Cristo, el hombre viejo y el Hombre Nuevo.

Jesucristo al inicio de su vida pública, enfrenta al adversario (relato de las tentaciones) venciéndolo. Su victoria definitiva en la Cruz es garantía y esperanza de salvación para el pueblo cristiano.

 

“Mi fuerza en la debilidad”. Expresión audaz de San Pablo (2 Cor. 12,10) quien confiesa que su fuerza está en el Señor y que la experimenta cuando se reconoce débil.

 

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Intendente de San José entregó llaves de la ciudad al Obispo Galimberti

 

MONS. GALIMBERTI: "SIN ALMA UNA SOCIEDAD PODRÍA CRECER EN PBI, PERO CORRE EL RIESGO DE CAMINAR SIN RUMBO"

 

El mensaje del Evangelio, que es el programa de acción de la Iglesia, es levadura y alma de la sociedad y de su gente” enfatizó ayer Mons. Pablo Galimberti al recibir las llaves de la ciudad de San José por parte del Intendente, Juan Chiruchi, en reconocimiento por su incansable servicio a la población de ese departamento durante los 22 años en que fue Obispo de la Diócesis de San José.

 

 Ante una multitud conformada por autoridades nacionales, representantes de organizaciones sociales, jerarcas departamentales, del Nuncio Apostólico, Mons. Janusz Bolonek, de varios obispos uruguayos y sacerdotes diocesanos, familiares y vecinos, el Obispo destacó como “uno de los rasgos más ricos de esta ciudad, las múltiples iniciativas solidarias y de servicio existentes”, muchas de las cuales repasó rápidamente,a la vez que, refiriéndose al papel de la Iglesia en  la sociedad aseguró que “sin alma, una sociedad podría crecer en el Producto Bruto Interno, pero se corre el riesgo de ser individuos anónimos, solitarios y deprimidos en una sociedad mecanizada, caminando sin rumbo y sin alegría por las calles de nuestra ciudad”.

 

“Esta tarde, en la ´entrega de la llave` no es sólo un objeto artístico lo que recibo de manos del Intendente. Lo más importante es un vínculo y una cercanía que se expresan públicamente”, explicó Mons. Galimberti quien, el próximo sábado 24 de junio, asumirá como Obispo de Salto. En este sentido explicitó que "el que recibe la llave no es un extraño sino alguien que conoce y ha compartido alegrías y preocupaciones de esta casa común que es la ciudad y el departamento, (...) la ciudad es una casa común donde nos conocen por nuestro nombre, expresamos con libertad nuestra voz y colaboramos con el conjunto del cuerpo social con derechos y responsabilidades”.

 

“El valor de una sociedad consiste en la suma de los bienes relacionales que cultive. Hay bienes muy importantes que no se compran ni tienen una cotización en el mercado. Ya Aristóteles mencionaba entre estos bienes importantes, la amistad”, advirtió Galimberti.

 

“Las oportunidades que nos brinda la vida en sociedad, entendida como habitar en una “casa común”, son ocasiones para compartir talentos y tiempo”, añadió.

 

“Mi augurio es que todos puedan de algún modo crecer en esta experiencia de vivir en una casa común,  con diferencias, discusiones y hasta enfrentamientos, pero donde  siempre podamos encontrar valores superiores donde podamos confluir”, concluyó Mons. Galimberti.

 

Por su parte, el Intendente Juan Chiruchi manifestó su satisfacción al entregarle a Mons. Galimberti  las llaves de la ciudad pero al mismo tiempo su tristeza por despedir a quien calificó como “un hombre de convicciones firmes, en  quien siempre encontramos, no sólo al interlocutor valioso en el intercambio fecundo de ideas, sino además al ser humano dispuesto a encarar las acciones necesarias para dar solución a los grandes temas de nuestra comunidad”.

 

“Siempre que un protagonista social de primera línea se aleja, es la propia comunidad a la que ha servido, la primera en sufrir su ausencia…Estamos seguros que, al margen de las diferencias filosóficas, religiosas o políticas que cada persona pueda profesar, esta que acabamos de definir, es también la sensación que invade hoy a gran parte de  los vecinos de nuestro departamento a la hora de despedirlo” , aseveró el Intendente de San José.

 

“A lo largo de ese tiempo, no sólo  aprendimos a conocerlo y apreciarlo, sino que terminamos por ver en usted a alguien muy nuestro a quien consideramos hoy, con sobradas razones, un maragato por adopción”, aseguró. Agregó que “en el repaso de nuestra realidad puntual, nos atrevemos a sostener que no existe en el Departamento, y estamos seguros que tampoco en el vecino Flores, una sola institución benéfica, de apoyo o de acción social, grande o pequeña, conocida o ignorada que no haya contado, en algún momento, directa o indirectamente, con su ayuda y activa colaboración”.  No obstante, resaltó la permanente dedicación de Mons. Galimberti a la juventud “ese inestimable capital humano del que depende nuestro futuro como comunidad”.

 

“El fruto de más de veintidós años de servicio sin pausa a favor de sus semejantes, debe necesariamente incidir en esta sociedad de la que formamos parte, pero debe hacerlo, además, en un sentido positivo, mejorándola y enriqueciéndola”, señaló Chiruchi. Destacó, asimismo, las cualidades intelectuales del Obispo que "le han significado, en más de una ocasión, ocupar un lugar gravitante en el escenario nacional" como el en lo relativo al diferendo con Argentina por las plantas de celulosa y al  delicado tema de los Derechos Humanos.

 

Refiriéndose al conflicto con el gobierno de Argentina Chiruchi destacó que “en esta instancia, su gestión ante las jerarquías de la iglesia del vecino país, ha contribuido, sin dudas, a consolidar espiritualmente, lo que tanto uruguayos como argentinos anhelamos que se resuelva definitivamente en el terreno de los hechos”.

 

El acto contó con la presencia del nuncio Apostólico, de varios obispos uruguayos: Mons. Daniel Gil (Obispo Emérito de Salto), Mons. Carlos Collazzi (Obispo de Mercedes), Mons. Raúl Scarrone (Obispo de Florida), Mons. Orlando Romero (Obispo de Canelones), Mons. Martín Pérez Scremini (Obispo Auxiliar de Montevideo), del Intendente de Flores, Armando Castaingdebat, autoridades parlamentarias: Dr. Alberto Casas y Mónica Travieso, el presidente de la Junta Departamental Pedro Bidegain y delegados de organizaciones sociales y vecinos de San José.

 

NOTAS SOBRESALIENTES

“Dios te ilumine, Pablo” . Con esta frase Chiruchi culminó su oratoria y entregó la llave de la ciudad de San José a Galimberti

 

“Les confieso que cuando hablaban pensé que estaban hablando de otro”. Las primeras palabras de Galimberti, agradeciendo las palabras del Sr. Nuncio Apostólico durante la ceremonia.

 

“Galimberti pensó en cursar estudios en la Escuela Naval, pero luego cambió de rumbo, y optó por la vida pastoral”. Comentó el Representante del Vaticano en Uruguay Janusz Bolonek

 

Bolonek también hizo entrega de un llavero con la imagen del Santo Padre Benedicto XVI a Mons. Galimberti y dos monedas, las primeras acuñadas con la imagen de Joseph Ratzinger convertido en Benedicto XVI. 

 

Información proporcionada por Igor Alcalde, DECOS SAN JOSE

 

PALABRAS DE MONS. PABLO GALIMBERTI EN EL ACTO DE ENTREGA DE LLAVES DE LA CIUDAD POR PARTE DEL INTENDENTE MUNICIPAL DE SAN JOSÉ, 
JUAN A. CHIRUCHI

Jueves 16 de junio 2006

 

Teatro Bartolomé Macció; San José de Mayo

 

Familiares que hoy me acompañan, Vecinos y Vecinas de San José!

 

La ciudad es de género femenino. Tiene rasgos de una madre que reúne, cuida y vela por toda la familia. 

Mientras que el gesto de “dar la llave” es por lo general una decisión del padre, que cumple con esta “entrega” al comprobar que un hijo ha alcanzado la madurez.

 

Los seres humanos somos un cuerpo y un “alma”: deseos, libertad y sueños, que nos mueven. Y para expresar lo que sentimos, nos ayudamos de objetos materiales.

Esta tarde, en la “entrega de la llave” no es sólo un objeto artístico lo que recibo de manos del Intendente. Lo más importante es un vínculo y una cercanía que se expresan públicamente. 

Esta tarde, en la “entrega de la llave” no es sólo un objeto artístico lo que recibo de manos del Intendente. Lo más importante es un vínculo y una cercanía que se expresan públicamente.

y el Departamento: su gente y familias, sus niños, jóvenes y ancianos, sus escuelas, parques, museos, teatro, catedral y capillas, plazas, canchas de fútbol, casas de salud y cementerio.

La ciudad es la casa común donde nos conocen por nuestro nombre, donde expresamos con libertad nuestra voz y colaboramos con el conjunto del cuerpo social; cada uno es ciudadano con derechos y responsabilidades, hijo de esta ciudad o adoptado legítimamente en esta gran familia.

 

Permítanme una anécdota familiar para mostrar que lo  importante, en el acto de esta tarde, es el vínculo expresado por la llave. Mi padre, en algunas ocasiones, en lugar de darnos la llave nos decía, “no te preocupes, golpeá nomás en la ventana y yo te abro!”. Y así aprovechaba, -mientras calentaba agua para un te,- para mantener un diálogo amistoso, a altas horas de la noche: ¿y cómo te fue en la fiesta, o en la reunión?, ¿quiénes estaban? ¿a qué hora tenés que levantarte mañana?¿Quérés que te despierte?

 

Vean entonces, que más que la llave, lo importante es la relación de confianza y libertad, de poder entrar y salir ya no como extraño sino como uno más de la familia.

 

La misión que el Papa me confió se ha extendido a lo largo y ancho, en barrios, ciudades y campaña de los Departamentos de San José y Flores.

Como obispo diocesano he residido en esta ciudad de San José de Mayo durante 22 años.

 

Una mirada rápida y panorámica de este tiempo como vecino de esta ciudad me permite destacar como uno de los rasgos más ricos de esta ciudad, las múltiples iniciativas solidarias y de servicio existentes en esta sociedad.

 

Estas iniciativas de la sociedad civil, que surgen espontáneamente y que en muchos casos cuentan con apoyos puntuales del gobierno departamental, o de personal del batallón, están sostenidas con el aliento y la colaboración solidaria de los vecinos. Su presencia y difusión sirven para compensar la indiferencia o el individualismo que nos ocultan detrás de muros imaginarios.

 

A modo de ejemplo:

 

Para responder al creciente número de ancianos solos, que anhelan un poco de calor familiar, han surgido Hogares de Ancianos, como el de la Ruta 3, que lleva el nombre de una de sus pioneras: Da. Ema Ferreiro de Lalanne.

 

Alrededor del cuidado por la salud han surgido muchas iniciativas:

-Las policlínicas barriales: en capillas o locales vecinales

-Grupo de donadores de sangre

-La Frater: Fraternidad cristiana de personas enfermas y con discapacidad.

Se han creado también diversos grupos para atender la salud mental: 

-niños autistas o con discapacidades profundas.

-El taller Renacer,

-la Asociación Down,

-el grupo de autoayuda para  celíacos,

-el Patronato de sicópatas,

-el Patronato Departamental de encarcelados y liberados

(-Los Leones y Rotarios)

-“Cazabajones”

-Alcohólicos Anónimos

-Al Anon: familiares

-Neuróticos Anónimos

-Asociación de Diabéticos

-Comisión de Apoyo al Hospital

 

Para apoyar a chicos y grandes de familias de escasos recursos siempre es un lugar acogedor

-El Hogar San Vicente, que además del pan en la mesa parte también el pan que nutre la mente y da energías y fe al corazón.

 

-La ciudad de San José ofrece muchas propuestas para abrir caminos a la expresión artística y cultural

-Museo Departamental, a través de:

exposiciones,

pintura, (por ej. grupo de plásticos jóvenes)

conferencias,

teatro (a comienzos del siglo XX esta ciudad llegó a   tener 5 teatros).

 

-Cine: la Sala Ecos, en el Hogar Católico, para educar en los códigos del lenguaje audio-visual.

 

-Para atender a los pequeños productores: Han prosperado las Asociaciones de productores, como los queseros artesanales de San José o Mujeres del Area Rural.

 

-A nivel del deporte: los clubes de barrio, que son espacios de socialización, donde los niños se nuclear y aprenden a jugar en equipo y a competir con reglas de juego.

 

-Hay que mencionar también la tarea del comedor municipal, donde se sirve el plato caliente a quien lo esté necesitando.

 

-La lista no pretende ser completa. Apenas enumera algunos rubros. Pero además, y estos no hay que olvidarlo, hay  funcionarios de organismos municipales y estatales que  cumplen con enorme espíritu de servicio sus tareas. Y siempre están dispuestos a poner “algo más”, a dar un consejo o sugerencia y dar así una mano para quien se acerca a una oficina. Esto es también contribución a la calidad de vida de una ciudad y de un Departamento.

-Cerrando esta lista rápida menciono a todos los comunicadores en los distintos medios de comunicación social, que ayudan a que las informaciones, opiniones y puntos de vista diferentes, se difundan y ayuden a pensar y forjar una sociedad justa y solidaria.

 

La vida en la ciudad es la suma y la confluencia de múltiples relaciones.

 

El valor de una sociedad consiste en la suma de los bienes relacionales que cultive. Hay bienes muy importantes que no se compran ni tienen una cotización en el mercado. Ya Aristóteles mencionaba entre estos bienes importantes, la amistad.

 

Los vínculos amistosos, familiares y comunitarios son “bienes relacionales” que todos necesitamos cultivar para elevar la calidad de vida humana y experimentar  el valor de vivir en una “casa común”.

 

La relación no es simplemente un vínculo para conseguir otra cosa. El utilitarismo del tipo que sea, destruye la gratuidad. La suma de “cosas” no llena el corazón humano. No se puede amar a una computadora o a un auto. El amor y la amistad se entablan entre personas.

 

Las oportunidades que nos brinda la vida en sociedad, entendida como habitar en una “casa común”, son ocasiones para compartir talentos y tiempo.

 

 

El mensaje del Evangelio, que es el programa de acción de la Iglesia, es levadura y alma de la sociedad y de su gente. Porque sin alma, una sociedad podría crecer en el Producto Bruto Interno, pero se corre el riesgo de ser individuos anónimos, solitarios y deprimidos en una sociedad mecanizada, caminando sin rumbo y sin alegría por las calles de nuestra ciudad.

 

Mi augurio es que todos puedan de algún modo crecer en esta experiencia de vivir en una casa común,  con diferencias, discusiones y hasta enfrentamientos, pero donde  siempre podamos encontrar valores superiores donde podamos confluir.

 

De nuevo: ¡Gracias y que Dios los bendiga a todos!

PALABRAS DEL INTENDENTE DE SAN JOSÉ, JUAN CHIRUCHI EN EL ACTO DE ENTREGA DE LLAVES DE LA CIUDAD A MONS. PABLO GALIMBERTI

"Las despedidas suelen no ser fáciles y es por eso, tal vez, que  nos invade un particular sentimiento, mezcla de satisfacción y tristeza, al brindar hoy este homenaje a Monseñor Pablo Galimberti.

   

Satisfacción, por el hecho de haberlo conocido trabajando a lo largo de más  de veinte años en un escenario común, al que dedicamos con pasión y entusiasmo todos nuestros esfuerzos.

 

Esa circunstancia nos permitió el relacionamiento directo con un hombre de convicciones firmes , en  quien siempre encontramos, no sólo al interlocutor valioso en el intercambio fecundo de ideas, sino además al ser humano dispuesto a encarar las acciones necesarias para dar solución a los grandes temas de nuestra comunidad.

 

En cada una de esas oportunidades, ambos procuramos, tal vez desde perspectivas diferentes, cumplir siempre con el objetivo prioritario de mejorar la calidad de vida de nuestra gente.

Pero sentimos tristeza también, porque el alejamiento de alguien a quien apreciamos, trae siempre aparejada una sensación de pérdida, de distanciamiento físico real, de vacío, que, aunque sabemos relativo, no deja de apenarnos.

 

En este sentido, Monseñor, no creemos equivocarnos al suponer  que esa tristeza, en alguna medida,  es también vivida hoy por usted.

 

Pensamos, sin embargo, que ambas emociones obedecen a una regla natural de la que resulta  imposible escapar: siempre que un protagonista social de primera línea se aleja, es la propia comunidad a la que ha servido, la primera en sufrir su ausencia.

  

Estamos seguros que, al margen de las diferencias filosóficas, religiosas o políticas que cada persona pueda profesar, esta que acabamos de definir, es también la sensación que invade hoy a gran parte de  los vecinos de nuestro departamento a la hora de despedirlo.

 

Mucho tiempo ha transcurrido desde aquel mes de diciembre de 1983 en que el Papa Juan Pablo II lo designara como Obispo de la Diócesis de San José de Mayo, que comprende los Departamentos de San José y Flores.

 

A lo largo de ese tiempo, no sólo  aprendimos a conocerlo y apreciarlo, sino que terminamos por ver en usted a alguien muy nuestro a quien consideramos hoy, con sobradas razones, un maragato por adopción.

 

Más de una vez hemos pensado que nuestros caminos, si bien fueron independientes, en algún punto se han cruzado y cada uno, a su manera, nos ha conducido a  destinos y metas comunes. 

 

Estamos convencidos y así lo ha demostrado el tiempo, que esta realidad, que habla de la existencia de diferentes posibilidades en la solución de los problemas, no solamente es buena, sino además necesaria en una sociedad participativa y plural como la que ambos concebimos y que constituye el fin primordial de nuestros esfuerzos.

 

Del balance de su acción a lo largo de estos años, hemos comprobado algo indudable...que casi siempre han sido sustancialmente los mismos, o muy similares, los propósitos que marcaron los pasos seguidos desde las respectivas jerarquías que nos ha tocado desempeñar.

 

Oportunidades como esta nos hacen reflexionar, no sólo sobre  aquellos acontecimientos que podrían ser considerados esenciales, sino también en otros que, aunque aparentemente secundarios, llegan a convertirse en trascendentes.

 

En ese sentido,  parece no ser casual que haya vivido usted su infancia en el barrio Jacinto Vera, así llamado en homenaje al primer Obispo de nuestra patria, como no creemos tampoco que sea casualidad que uno de sus primeros trabajos publicados se haya titulado “lo bueno y posible en política”....

También nosotros pensamos Monseñor, como allí usted lo desarrolla, que la política no sólo es necesaria, sino además  buena cuando se la practica, no como un fin en sí mismo, sino como un medio para  ayudar al prójimo.

 

Por fortuna para quienes vivimos en esta sociedad que tanto queremos, ha sido acá, en San José, donde ha desarrollado usted, con particular intensidad su notable vocación de servicio y capacidad de entrega.

 

Y también ha sido entre nosotros que, más allá de su investidura religiosa, o tal vez haciendo honor a ella, ha cumplido invariablemente con su deber ciudadano a través de la prédica constante de  una ejemplar cultura cívica.

 

El permanente y necesario contacto del gobierno departamental con todas las instituciones que integran el entramado social que actúa en San José, nos ha permitido constatar en forma contundente lo que venimos diciendo. 

 

Por esa razón, abrigamos la convicción absoluta de que  este homenaje, si bien ha tenido su iniciativa  en el Ejecutivo Comunal, no hace otra cosa que recoger el sentir de las fuerzas vivas de esta comunidad, las cuales se encuentran hoy presentes en esta sala.

 

En el repaso de nuestra realidad puntual, nos atrevemos a sostener que no existe en el Departamento, y estamos seguros que tampoco en el vecino Flores, una sola institución benéfica, de apoyo o de acción social, grande o pequeña, conocida o ignorada que no haya contado, en algún momento, directa o indirectamente, con su ayuda y activa colaboración.

 

Un amplio espectro de asociaciones de naturaleza tan diversa como comisiones barriales, clubes deportivos, comisiones pro-fomento de las más cercanas o más lejanas zonas de nuestra campaña o distantes centros urbanos, instituciones de enseñanza, emprendimientos laborales, asociaciones gremiales y un sinfín de inquietudes, que dejaron de ser proyectos para convertirse en realidades fecundas, han encontrado en usted un  aliado fiel y un colaborador entusiasta.

 

No debemos olvidar la acción que ha desarrollado en favor de los más desposeídos; recordaremos siempre sus visitas a los centros hospitalarios, a los hogares infantiles, a las residencias de ancianos, a los centros de atención a personas con capacidades diferentes o a los establecimientos de reclusión.

 

Cómo olvidarnos hoy del interés manifiesto de Monseñor Galimberti en lograr soluciones laborales concretas para nuestra gente, inquietud que lo llevó en su momento a integrar la Comisión Pro Radicación de Industrias y Desarrollo del Departamento.

 

Toda su acción, sin excepciones, ha sido relevante.