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El Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia del Obispo de Salto, Mons. Daniel Gil Zorrilla sj, presentada por razón de límite de edad prevista en el derecho canónico y nombró como nuevo Obispo de Salto a Mons. Pablo Galimberti Di Viteri, hasta el momento Obispo de la Diócesis de San José de Mayo (departamentos de San José y Flores). |
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| Obispo PABLO JAIME GALIMBERTI DI VIETRI · Curriculum | |
| Significado del escudo episcopal de Mons. Galimberti |
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El Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia del Obispo de Salto, Mons. Daniel Gil Zorrilla sj, presentada por razón de límite de edad prevista en el derecho canónico y nombró como nuevo Obispo de Salto a Mons. Pablo Galimberti Di Vietri, hasta el momento Obispo de la Diócesis de San José de Mayo (departamentos de San José y Flores).
Mons. Galimberti, asumirá el gobierno pastoral de Salto en fecha a establecerse próximamente. En tanto continúa a cargo de la Diócesis de San José, donde ejerció como Obispo durante 22 años, en carácter de Administrador Diocesano.
La
diócesis de Salto es la más extensa del país. Ocupa los departamentos
de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro, (con una superficie total de
49.295 km2 y unos 350.000 habitantes) con realidades sociales y
pastorales muy disímiles, lo que constituye un gran desafío para la
evangelización. |
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Il Papa ha nominato Vescovo di Salto (Uruguay) S.E. Mons. Pablo Jaime Galimberti di Vietri, finora Vescovo di San José de Mayo.
S.E. Mons. Pablo Jaime Galimberti di Vietri S.E. Mons. Pablo Jaime Galimberti di Vietri è nato l’8 maggio 1941 a Montevideo. Nel 1959 è entrato nel Seminario Minore di Montevideo e, successivamente, ha frequentato i corsi filosofici presso l’Instituto Teológico del Uruguay "Monseñor Mariano Soler" (ITUMMS) ed il Seminario Interdiocesano "Cristo Rey". Dopo 4 anni di studi alla Pontificia Università Gregoriana di Roma (1965-1969), ha conseguito la Licenza in Teologia Dogmatica. Nel 1969, durante un semestre, ha svolto il ministero di diacono in una parrocchia di Sant Louis, Missouri (USA). Tornato a Montevideo nel 1970 ha iniziato il ministero nella Parrocchia del Reducto, dove il 29 maggio 1971 ha ricevuto il presbiterato. Quindi ha insegnato Teologia Dogmatica ai seminaristi ed anche ai laici dell’ITUMMS, nonché Fenomenologia della Religione presso l’Università Cattolica dell’Uruguay. Nel 1974 è diventato formatore degli alunni del Seminario Interdiocesano.
Nominato Vescovo di San José de Mayo il 12 dicembre 1983, è stato ordinato il 18 marzo 1984. In seno alla Conferenza Episcopale Uruguaiana (CEU) è stato Vice-Presidente (1998-2000) e Segretario Generale (2001-2003); al presente svolge le mansioni di Presidente. Per due quinquenni è stato membro della Congregazione per il Clero e, inoltre, per un quinquennio, consultore del Pontificio Consiglio per i Dialogo con i non credenti.
[00723-01.02] [B0251-XX.01] |
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Primeros
años vive en el Barrio Jacinto Vera. En la Parroquia de ese barrio fue
bautizado y toma la 1ª Comunión.
Posteriormente vive en el Prado, en lo que actualmente se conoce como “Suárez chico”, mientras su padre (marino-militar) se desempeñaba como Director del Servicio Meteorológico Nacional. Enseñanza Primaria y tres primeros años de liceo los cursa en el Colegio y Liceo Sagrada Familia (Aguada, Montevideo).
Cursa 4º de liceo en el Liceo Militar y Naval Gral. Artigas. En ese año (1958) cambia de rumbo y decide ser sacerdote. Ingresa en 1959 en el Seminario Menor de Montevideo. Realiza tres años de Humanidades Clásicas y luego tres años de Filosofía.
En el año 1965 el Arzobispo de Montevideo lo envía a Roma a completar los estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. Luego de cuatro años obtiene la Licenciatura en Teología Dogmática.
Durante su estadía en Europa, en los meses de verano combina actividades y estudios. Trabaja en una fábrica de vidrio en Maguncia; en Francia participa con jóvenes católicos en misiones y encuentros en la Comunidad Ecuménica de Taizé. Realiza un seminario sobre Sociología religiosa en la Universidad Católica de Lovaina. Sigue cursos intensivos de alemán, uno en la Universidad de Munich, otro en el Instituto Goethe en Brilon (Westfalia).
A mediados de 1969, durante un semestre, hace una pasantía como diácono, en una Parroquia de Estados Unidos (St. Louis, Missouri).
En
1970, regresa al país y el Arzobispo de Montevideo lo destina a la Parroquia
del Reducto. Allí, el 29.V.1971 recibe la ordenación sacerdotal de
manos de Monseñor Carlos Parteli, arzobispo de Montevideo.
Enseña varios años Teología Dogmática (en el curso mayor para seminaristas y en el sector laicos) en el Instituto Teológico del Uruguay (hoy Facultad de Teología Mons. Mariano Soler) y Fenomenología de la Religión en la Universidad Católica del Uruguay Dámaso A. Larrañaga.
Desde
1974 hasta 1983 integra el Equipo de formadores del Seminario Mayor
Interdiocesano “Cristo Rey” (Director Espiritual y Vice-rector).
Integra
desde sus comienzos la Institución católica uruguaya “Dalmanutá”
fundada por el sacerdote jesuita Luis Montes y el Padre Ernesto Popelka,
cuyo apostolado de Dirección Espiritual busca procesar la experiencia
de Dios en el hombre moderno, con ayuda de algunas corrientes psicológicas.
El
12.XII.1983, el Papa Juan Pablo II lo designa Obispo de la Diócesis de
San José de Mayo, que comprende los Departamentos de San José y
Flores.
En
la Conferencia Episcopal. Ha desempeñado diversos cargos: Presidente de
la Comisión de Ecumenismo y Diálogo interreligioso, de Liturgia, de
Catequesis, de Doctrina, de Cultura, de Medios de Comunicación Social.
Ha sido Vice-presidente (1998-2000) y Secretario General (2001-2003).
Actualmente es Presidente.
CELAM. En el Consejo Episcopal Latinoamericano fue miembro de la comisión episcopal del Departamento de Laicos (1993-1997). En el actual período (2003-2007) integra el Departamento de Justicia y Solidaridad y dentro del mismo es Responsable de la Sección de Pastoral Social.
Representó
al Dpto. de Justicia y Solidaridad en el Encuentro internacional “La
agenda ética pendiente en América Latina”, organizado por
el BID en Montevideo (18-19 diciembre 2003), exponiendo sobre: “Capital
social y sociedad civil en A. L.”
Participó
en el Seminario sobre Cultura
Urbana, Reto a la evangelización (Buenos Aires, 30/XI/1988-4/XII/88).
Exposición sobre “Dios
en la ciudad. Sensibilidad religiosa del hombre en la ciudad.”
Ha
colaborado en la Revista del ITEPAL (Instituto Teológico Pastoral en A.
L. del CELAM).
En
el 2001 fue elegido como Padre Sinodal, en representación de los
obispos uruguayos, a la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los
Obispos en el Vaticano, sobre “El
obispo servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del
mundo”.
Durante
dos quinquenios (1988 – 1998) fue miembro de la Congregación del
Clero, uno de los Organismos que colaboran con el Papa. Durante dos
quinquenios (1983-1993) fue consultor del Pontificio Consejo para los No
Creyentes.
Durante un quinquenio (1991-1995) la Congregación de la Educación Católica lo nombró para integrar durante la Comisión Episcopal para el Colegio Pío Latinoamericano de Roma.
Gestionó
ante el gobierno nacional la adjudicación de una onda radial. En San
José de Mayo, el 12/XII/1995 inaugura la primera radio católica
adjudicada a la Iglesia Católica en el país. Se trata de Fm
Encuentro 103.3 , de la cual es el Director.
Ocupó
la Presidencia alterna de la Confraternidad Judeo-Cristiana del Uruguay.
En
la XX Jornada Mundial de la Juventud (Alemania, 2005) fue invitado como
Obispo-Catequista.
Ha
integrado la Junta Departamental de Drogas en el Dpto. de San José.
Algunos
trabajos publicados
“Lo bueno y lo posible en política. El dilema entre la conciencia moral personal, partidaria y social”. Exposición en un panel sobre Etica y política organizado por la Universidad Católica del Uruguay (18/VIII/04), publicada en Pensamiento Universitario, N. 5, pp. 41-49; mayo 2005.
“Ciencia
y fe en el Uruguay”.
Revista CIAS (Centro de Investigación y Acción Social de la Compañía
de Jesús, Argentina),
Agosto 1982, pp. 24-36.
“¿Quién
es Dios para los uruguayos?” Colección Dar y
Comunicar (folletos populares) N.2, Montevideo, 1984
“Jesucristo
novedad del hombre”,
Colección
Dar y Comunicar (folletos populares)
N.5, Montevideo, 1984
“La
Colaboración del psicólogo en la formación sacerdotal.”
Theologica Xaveriana
(Revista de la Facultad de Teología Pontificia Universidad Javeriana,
Bogotá), N.67, Abril-Junio 1983, pp. 223-230.
“El
planeta enfermo. Dimensión humana del problema ecológico.”
Revista Naval,
Montevideo, Julio 1992, pp.15-23
“Dios
en la ciudad.
Sensibilidad
religiosa del hombre de la ciudad”.
en: Cultura urbana, reto a la evangelización, Colección CELAM,
N.112, pp.97-107 “
Algunos
problemas teológicos sobre el lenguaje acerca de Dios”.
Catequesis Latinoamericana, N.15, 1972, 179-187
“Espiritualidad en América Latina”, Revista Medellín (ITEPAL, CELAM) N. 112 (Dic. 2002), pp. 319-344. |
| Significado del escudo episcopal |
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El
corazón. Es el Corazón
humano de Jesús que contiene el tesoro más grande: los latidos,
pensamientos y sentimientos del Corazón del Hijo de Dios, de la misma
naturaleza que el Padre. Es como una ventana a través de la cual
“vemos” y “palpamos” la Misericordia del Padre que nos
ama con amor eterno y compasivo. Jesús, en la Cruz, atravesado por la
lanza, abre para nosotros la fuente
de agua viva y comunica su Espíritu para dar vitalidad a las
acciones y palabras de sus discípulos. Este Amor es el origen y fin de
la misión de la Iglesia y del obispo.
La
estrella. Es María, Madre de Jesús y también nuestra. Fiel y
fuerte, su “Sí” sostiene y alimenta el “sí” de la iglesia y
sus pastores. Su presencia y devoción en nuestras comunidades
eclesiales es una señal segura de que la vida de Jesús, sigue haciéndose
“carne” en el mundo.
La
oveja.
Símbolo de la comunidad eclesial a quien Jesús, el buen pastor,
conduce y alimenta. El obispo encarna esta preocupación y cuidado del
pastor que llama, reúne, alimenta, defiende y quiere reunir a todos,
como buen padre. Es su misión pastoral.
La
serpiente.
Sirve, desde los comienzos de la Biblia de disfraz a un ser hostil a
Dios y enemigo del hombre, en el cual, toda la tradición cristiana ha
reconocido al Adversario, al diablo. Es como la voz oculta que con engaño
envenena el alma de Eva, introduce la duda, mata la amistad con Dios y
lo arruina todo. Así aparece en el libro del Génesis (Gn. 3). La
iglesia interpreta, siguiendo a San Agustín, que la historia de salvación
gira entorno a Eva y María, el rechazo o la aceptación de los caminos
de Dios. También la historia tiene como eje a Adán y Cristo, el hombre
viejo y el Hombre Nuevo.
Jesucristo
al inicio de su vida pública, enfrenta al adversario (relato de las
tentaciones) venciéndolo. Su victoria definitiva en la Cruz es garantía
y esperanza de salvación para el pueblo cristiano.
“Mi fuerza en
la debilidad”.
Expresión audaz de San Pablo (2 Cor. 12,10) quien confiesa que su
fuerza está en el Señor y que la experimenta cuando se reconoce débil. |
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Intendente de San José entregó llaves de la ciudad al Obispo Galimberti |
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MONS.
GALIMBERTI: "SIN ALMA UNA SOCIEDAD PODRÍA CRECER EN PBI, PERO
CORRE EL RIESGO DE CAMINAR SIN RUMBO"
“El
mensaje del Evangelio, que es el programa de acción de la Iglesia, es
levadura y alma de la sociedad y de su gente” enfatizó ayer Mons.
Pablo Galimberti al recibir las llaves de la ciudad de San José por
parte del Intendente, Juan Chiruchi, en reconocimiento por
su incansable servicio a la población de ese departamento durante los
22 años en que fue Obispo de la Diócesis de San José.
Ante
una multitud conformada por
autoridades nacionales, representantes de organizaciones sociales,
jerarcas departamentales, del Nuncio Apostólico, Mons. Janusz Bolonek,
de varios obispos uruguayos y sacerdotes diocesanos, familiares y
vecinos, el Obispo destacó como “uno de los rasgos más ricos de esta
ciudad, las múltiples iniciativas solidarias y de servicio
existentes”, muchas de las cuales repasó rápidamente,a la vez que,
refiriéndose al papel de la Iglesia en la sociedad aseguró que
“sin
alma, una sociedad podría crecer en el Producto Bruto Interno, pero se
corre el riesgo de ser individuos anónimos, solitarios y deprimidos en
una sociedad mecanizada, caminando sin rumbo y sin alegría por las
calles de nuestra ciudad”.
“Esta tarde, en la ´entrega de la llave` no es sólo un objeto artístico lo que recibo de manos del Intendente. Lo más importante es un vínculo y una cercanía que se expresan públicamente”, explicó Mons. Galimberti quien, el próximo sábado 24 de junio, asumirá como Obispo de Salto. En este sentido explicitó que "el que recibe la llave no es un extraño sino alguien que conoce y ha compartido alegrías y preocupaciones de esta casa común que es la ciudad y el departamento, (...) la ciudad es una casa común donde nos conocen por nuestro nombre, expresamos con libertad nuestra voz y colaboramos con el conjunto del cuerpo social con derechos y responsabilidades”.
“El valor de una sociedad consiste en la suma de los bienes relacionales que cultive. Hay bienes muy importantes que no se compran ni tienen una cotización en el mercado. Ya Aristóteles mencionaba entre estos bienes importantes, la amistad”, advirtió Galimberti.
“Las oportunidades que nos brinda la vida en sociedad, entendida como habitar en una “casa común”, son ocasiones para compartir talentos y tiempo”, añadió.
“Mi augurio es que todos puedan de algún modo crecer en esta experiencia de vivir en una casa común, con diferencias, discusiones y hasta enfrentamientos, pero donde siempre podamos encontrar valores superiores donde podamos confluir”, concluyó Mons. Galimberti.
Por
su parte, el Intendente Juan Chiruchi manifestó su satisfacción
al entregarle a Mons. Galimberti las
llaves de la ciudad pero al mismo tiempo su tristeza por despedir a
quien calificó como “un hombre de convicciones firmes, en quien siempre encontramos, no sólo al interlocutor valioso
en el intercambio fecundo de ideas, sino además al ser humano dispuesto
a encarar las acciones necesarias para dar solución a los grandes temas
de nuestra comunidad”.
“Siempre
que un protagonista social de primera línea se aleja, es la propia
comunidad a la que ha servido, la primera en sufrir su
ausencia…Estamos seguros que, al margen de las diferencias filosóficas,
religiosas o políticas que cada persona pueda profesar, esta que
acabamos de definir, es también la sensación que invade hoy a gran
parte de los vecinos de
nuestro departamento a la hora de despedirlo” , aseveró el Intendente
de San José.
“A
lo largo de ese tiempo, no sólo aprendimos
a conocerlo y apreciarlo, sino que terminamos por ver en usted a alguien
muy nuestro a quien consideramos hoy, con sobradas razones, un maragato
por adopción”, aseguró. Agregó que “en el repaso de nuestra
realidad puntual, nos atrevemos a sostener que no existe en el
Departamento, y estamos seguros que tampoco en el vecino Flores, una
sola institución benéfica, de apoyo o de acción social, grande o
pequeña, conocida o ignorada que no haya contado, en algún momento,
directa o indirectamente, con su ayuda y activa colaboración”. No obstante, resaltó la permanente dedicación de Mons.
Galimberti a la juventud “ese inestimable capital humano del que
depende nuestro futuro como comunidad”.
“El fruto de más de veintidós años de servicio sin pausa a favor de sus semejantes, debe necesariamente incidir en esta sociedad de la que formamos parte, pero debe hacerlo, además, en un sentido positivo, mejorándola y enriqueciéndola”, señaló Chiruchi. Destacó, asimismo, las cualidades intelectuales del Obispo que "le han significado, en más de una ocasión, ocupar un lugar gravitante en el escenario nacional" como el en lo relativo al diferendo con Argentina por las plantas de celulosa y al delicado tema de los Derechos Humanos.
Refiriéndose
al conflicto con el gobierno de Argentina Chiruchi destacó que “en
esta instancia, su gestión ante las jerarquías de la iglesia del
vecino país, ha contribuido, sin dudas, a consolidar espiritualmente,
lo que tanto uruguayos como argentinos anhelamos que se resuelva
definitivamente en el terreno de los hechos”.
El acto contó con la presencia del nuncio Apostólico, de varios obispos uruguayos: Mons. Daniel Gil (Obispo Emérito de Salto), Mons. Carlos Collazzi (Obispo de Mercedes), Mons. Raúl Scarrone (Obispo de Florida), Mons. Orlando Romero (Obispo de Canelones), Mons. Martín Pérez Scremini (Obispo Auxiliar de Montevideo), del Intendente de Flores, Armando Castaingdebat, autoridades parlamentarias: Dr. Alberto Casas y Mónica Travieso, el presidente de la Junta Departamental Pedro Bidegain y delegados de organizaciones sociales y vecinos de San José.
NOTAS SOBRESALIENTES
“Dios
te ilumine, Pablo” . Con esta frase Chiruchi culminó su oratoria
y entregó la llave de la ciudad de San José a Galimberti
“Les
confieso que cuando hablaban pensé que estaban hablando de otro”.
Las primeras palabras de Galimberti, agradeciendo las palabras del Sr.
Nuncio Apostólico durante la ceremonia.
“Galimberti
pensó en cursar estudios en la Escuela Naval, pero luego cambió de
rumbo, y optó por la vida pastoral”. Comentó el Representante
del Vaticano en Uruguay Janusz Bolonek
Bolonek también hizo entrega de un llavero con la imagen del Santo Padre Benedicto XVI a Mons. Galimberti y dos monedas, las primeras acuñadas con la imagen de Joseph Ratzinger convertido en Benedicto XVI.
Información proporcionada por Igor Alcalde, DECOS SAN JOSE
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"Las
despedidas suelen no ser fáciles y es por eso, tal vez, que
nos invade un particular sentimiento, mezcla de satisfacción y
tristeza, al brindar hoy este homenaje a Monseñor Pablo Galimberti.
Satisfacción,
por el hecho de haberlo conocido trabajando a lo largo de más de veinte años en un escenario común, al que dedicamos con
pasión y entusiasmo todos nuestros esfuerzos.
Esa
circunstancia nos permitió el relacionamiento directo con un hombre de
convicciones firmes , en quien
siempre encontramos, no sólo al interlocutor valioso en el intercambio
fecundo de ideas, sino además al ser humano dispuesto a encarar las
acciones necesarias para dar solución a los grandes temas de nuestra
comunidad.
En
cada una de esas oportunidades, ambos procuramos, tal vez desde
perspectivas diferentes, cumplir siempre con el objetivo prioritario de
mejorar la calidad de vida de nuestra gente.
Pero
sentimos tristeza también, porque el alejamiento de alguien a quien
apreciamos, trae siempre aparejada una sensación de pérdida, de
distanciamiento físico real, de vacío, que, aunque sabemos relativo,
no deja de apenarnos.
En
este sentido, Monseñor, no creemos equivocarnos al suponer
que esa tristeza, en alguna medida,
es también vivida hoy por usted.
Pensamos,
sin embargo, que ambas emociones obedecen a una regla natural de la que
resulta imposible escapar:
siempre que un protagonista social de primera línea se aleja, es la
propia comunidad a la que ha servido, la primera en sufrir su ausencia.
Estamos
seguros que, al margen de las diferencias filosóficas, religiosas o políticas
que cada persona pueda profesar, esta que acabamos de definir, es también
la sensación que invade hoy a gran parte de
los vecinos de nuestro departamento a la hora de despedirlo.
Mucho
tiempo ha transcurrido desde aquel mes de diciembre de 1983 en que el
Papa Juan Pablo II lo designara como Obispo de la Diócesis de San José
de Mayo, que comprende los Departamentos de San José y Flores.
A
lo largo de ese tiempo, no sólo aprendimos
a conocerlo y apreciarlo, sino que terminamos por ver en usted a alguien
muy nuestro a quien consideramos hoy, con sobradas razones, un maragato
por adopción.
Más
de una vez hemos pensado que nuestros caminos, si bien fueron
independientes, en algún punto se han cruzado y cada uno, a su manera,
nos ha conducido a destinos y metas comunes.
Estamos
convencidos y así lo ha demostrado el tiempo, que esta realidad, que
habla de la existencia de diferentes posibilidades en la solución de
los problemas, no solamente es buena, sino además necesaria en una
sociedad participativa y plural como la que ambos concebimos y que
constituye el fin primordial de nuestros esfuerzos.
Del
balance de su acción a lo largo de estos años, hemos comprobado algo
indudable...que casi siempre han sido sustancialmente los mismos, o muy
similares, los propósitos que marcaron los pasos seguidos desde las
respectivas jerarquías que nos ha tocado desempeñar.
Oportunidades
como esta nos hacen reflexionar, no sólo sobre
aquellos acontecimientos que podrían ser considerados
esenciales, sino también en otros que, aunque aparentemente
secundarios, llegan a convertirse en trascendentes.
En
ese sentido, parece no ser
casual que haya vivido usted su infancia en el barrio Jacinto Vera, así
llamado en homenaje al primer Obispo de nuestra patria, como no creemos
tampoco que sea casualidad que uno de sus primeros trabajos publicados
se haya titulado “lo bueno y posible en política”....
También
nosotros pensamos Monseñor, como allí usted lo desarrolla, que la política
no sólo es necesaria, sino además
buena cuando se la practica, no como un fin en sí mismo, sino
como un medio para ayudar
al prójimo.
Por
fortuna para quienes vivimos en esta sociedad que tanto queremos, ha
sido acá, en San José, donde ha desarrollado usted, con particular
intensidad su notable vocación de servicio y capacidad de entrega.
Y
también ha sido entre nosotros que, más allá de su investidura
religiosa, o tal vez haciendo honor a ella, ha cumplido invariablemente
con su deber ciudadano a través de la prédica constante de
una ejemplar cultura cívica.
El
permanente y necesario contacto del gobierno departamental con todas las
instituciones que integran el entramado social que actúa en San José,
nos ha permitido constatar en forma contundente lo que venimos diciendo.
Por
esa razón, abrigamos la convicción absoluta de que
este homenaje, si bien ha tenido su iniciativa
en el Ejecutivo Comunal, no hace otra cosa que recoger el sentir
de las fuerzas vivas de esta comunidad, las cuales se encuentran hoy
presentes en esta sala.
En
el repaso de nuestra realidad puntual, nos atrevemos a sostener que no
existe en el Departamento, y estamos seguros que tampoco en el vecino
Flores, una sola institución benéfica, de apoyo o de acción social,
grande o pequeña, conocida o ignorada que no haya contado, en algún
momento, directa o indirectamente, con su ayuda y activa colaboración.
Un
amplio espectro de asociaciones de naturaleza tan diversa como
comisiones barriales, clubes deportivos, comisiones pro-fomento de las más
cercanas o más lejanas zonas de nuestra campaña o distantes centros
urbanos, instituciones de enseñanza, emprendimientos laborales,
asociaciones gremiales y un sinfín de inquietudes, que dejaron de ser
proyectos para convertirse en realidades fecundas, han encontrado en
usted un aliado fiel y un
colaborador entusiasta.
No
debemos olvidar la acción que ha desarrollado en favor de los más
desposeídos; recordaremos siempre sus visitas a los centros
hospitalarios, a los hogares infantiles, a las residencias de ancianos,
a los centros de atención a personas con capacidades diferentes o a los
establecimientos de reclusión.
Cómo
olvidarnos hoy del interés manifiesto de Monseñor Galimberti en lograr
soluciones laborales concretas para nuestra gente, inquietud que lo llevó
en su momento a integrar la Comisión Pro Radicación de Industrias y
Desarrollo del Departamento.
Toda
su acción, sin excepciones, ha sido relevante.
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