![]() |
El Cardenal alemán Joseph Ratzinger ha sido elegido esta tarde como Pontífice número 265. El Purpurado, como ha anunciado el Cardenal Protodiácono chileno Jorge Arturo Medina Estévez, accede al Pontificado con el nombre de Benedicto XVI. |
| ESPECIAL de www.iglesiacatolica.org.uy | |
|
Los
Obispos del Uruguay junto con sus comunidades
expresan con profunda
alegría la elección del
nuevo Santo Padre.
Agradecen
a Dios por el Sucesor de Pedro 265, destacando los lazos de fe común
con el Sumo Pontífice y elevan oraciones por su fecundo Ministerio al
servicio de todas las Iglesias.
Consejo
Permanente
de
la Conferencia Episcopal del Uruguay
Mons.
Pablo Galimberti
Obispo
de San José de Mayo
Presidente
Mons.
Raúl Scarrone
Obispo
de Florida
Vicepresidente
Mons.
Luis del Castillo Obispo de Melo
Secretario
General
Montevideo,
19 de abril de 2005 |
| Cotugno: “Compartir la alegría”. Galimberti: “Nos puede ayudar” | ||
|
PRIMERAS
REACCIONES DE LOS OBISPOS URUGUAYOS El presidente de la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU), Pablo Galimberti, señaló a El Observador que el papa Benedicto XVI tiene la profundidad alemana –por sus raíces– y la claridad latina –por haber vivido en los últimos 25 años en el Vaticano colaborando con el difunto Juan Pablo II. Galimberti indicó que el hasta ayer cardenal Joseph Ratzinger tiene una gran capacidad de discernimiento. “A veces ponemos aspirinas en el problema y lo que pasa en el fondo no lo sabemos”, acotó. Galimberti
conoció personalmente a Ratzinger en encuentros en México y Roma. Según
el presidente de la CEU, el nuevo Papa es una persona muy serena, dócil
e inteligente, pero “no masca vidrio”. |
||
| EL OBSERVADOR - 20/04/2005 | ||
|
Pablo
Galimberti | Obispo de San José y presidente de la Conferencia
Episcopal Uruguaya |
||
EL
PAIS - 20/04/2005 -
Es
un hombre de hierro, pero con cintura", reflexionó el obispo de
San José, Pablo Galimberti, quien dialogó en dos ocasiones con el
cardenal Joseph Ratzinger, desde ayer Benedicto XVI, el flamante papa.
Galimberti recibió la noticia de la nominación del nuevo Pontífice con "gran regocijo", pues es el papa quien "anima la fe de los humanos", esa es la función principal de un Pontífice, del "sucesor de San Pedro". Recién llegado de San José, el obispo, que también preside la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU), atendió a las demandas de los periodistas y viajó ayer a la tarde a Montevideo, donde recibió a la prensa. —¿Conoció ud. al cardenal Ratzinger, ahora Benedicto XVI? —Sí, en dos oportunidades me encontré con él, siempre en la ciudad mexicana de Guadalajara, en una conferencia que dio acerca de las tendencias actuales sobre la visión de Jesús. Y allí me pareció un hombre comprensivo, que no habla mucho, sino que más bien escucha. —Se dice que es un hombre frío, perteneciente al ala ultraconservadora de la Iglesia. —Sí, es un hombre duro, pero a la vez con mucha cintura, por así decirle. A los días de esa conferencia —y este fue mi segundo encuentro— participé con él de un encuentro con el gobernador de Guadalajara. Y entonces, lo vi sostener esa entrevista con mucha ductilidad; era sorprendente para mí ver a un teólogo, defensor de la doctrina de la fe, mantener un diálogo tan fluido con un político. —¿Qué puede esperar Latinoamérica en general y Uruguay en particular? —Podemos esperar que ayude a fortalecer la dimensión de la fe como adhesión a Jesucristo. Hoy vivimos en un mundo y una América Latina y un Uruguay en que la fe está muy debilitada; hoy está y mañana no. —Se ha dicho que el principal problema de la Iglesia en América Latina es la pérdida de fieles frente a los evangélicos. —Frente a los evangélicos y frente a la cultura en general. Nosotros bautizamos mucho, pero después a esos mismos no los vemos en la Iglesia. O si no, durante un tiempo uno va a las misas y las distintas actividades de la parroquia, pero después desaparece. Entonces yo pregunto: "¿Y fulano dónde está?". "No sé", me responden; nadie sabe, es que como si nada importara. —¿Y qué se hace contra eso? —Hace por lo menos 30 años que pensamos sobre eso mismo. Pero a veces nos sentimos impotentes. Hay algunos esfuerzos desde la religiosidad popular, por ejemplo, que se junta gente en el Verdún, en San Cono, en San Pancracio, pero es gente que tiene poca idea de lo que es la fe. —Cuando fue elegido Juan Pablo II, el enemigo de la Iglesia era el comunismo; ¿hoy, quien es el enemigo? —Tal vez no esté tan claro como en aquel momento. Pero yo creo que este nuevo pontificado debe apuntar contra esto que venimos hablando: el relativismo moral, el todo vale. Y no es sólo una opinión mía; me parece que los cardenales estaban pensando en eso cuando eligen a Ratzinger para comandar la Iglesia, un hombre con firmes convicciones para un momento en que la fe está débil. —¿Le sorprendió que el Cónclave durara apenas dos días? —Sí, aunque eso habla a las claras de que la Iglesia está unida y que el consenso se generó rápidamente. |
||
|
Cotugno
celebró la elección de Ratzinger en el Papado |
||
|
No estuvo, finalmente, pero desde Montevideo vivió el acontecimiento con "alegría" y se vistió con la indumentaria de obispo: solideo rojo (pequeño sombrero que cubre la cabeza) sotana negra y gran crucfijo de metal. Se vistió "de fiesta, para este momento crucial de la Iglesia", según dijo él mismo en conferencia de prensa apenas dos horas después del humo blanco en El Vaticano. Es que más allá de celebrar la elección del nuevo Pontífice como un miembro más de la Iglesia, Cotugno se mostró complacido de que Benedicto XVI sea el cardenal Joseph Ratzinger, con quien dialogó en reiteradas ocasiones, y se declaró fiel a sus principios, que algunos analistas tildan de conservadores. "Cuando hablamos de conservadurismo o de progresismo, todo depende de qué lado se miran las cosas", argumentó Cotugno contra las acusaciones y definió a Ratzinger como un férreo defensor de la "palabra de Dios". El arzobispo anunció, asimismo, que el domingo a las 11.00, en la Catedral Metropolitana, se celebrará una misa de acción de gracias al "Señor, que nos ha traído un nuevo papa". EVANGELIZAR. De acuerdo con la visión de Cotugno, Benedicto XVI ha venido con la prioridad de "evangelizar Europa" y así el "resto del mundo", esa es la urgencia. Con respecto a América Latina, señaló que el flamante Pontífice mirará a la región con los mismos ojos de su antecesor Juan Pablo II, "como el continente de la esperanza", tal como lo definió Karol Wojtyla. El arzobispo respondió con soltura y hasta esbozó una sonrisa cuando un periodista le preguntó sobre las ideas conservadoras del cardenal Ratzinger. "Usted me está mirando a mí, ¿verdad? y usted ve que ésta es mi mano izquierda y esta otra la derecha; ahora, cuando yo lo miro a usted, su mano derecha está a mi izquierda y la otra al revés; todo depende de la perspectiva desde la que se miran las cosas", dijo al cronista. optica."Quien mira esto desde una perspectiva sociológica, puede considerar conservador un Papa que no aplica a las mujeres al sacerdocio", añadió como ejemplo. Asimismo, argumentó que hay situaciones que se pueden entender desde el punto de vista de la sociología, de la sicología, de la democracia pero hay cosas, "como la palabra de Dios, que solo se pueden entender desde la palabra de Dios". El arzobispo concluyó que sólo aquel que no tiene fe, reclama que la Iglesia debe "aggiornarse", o sea, ponerse al día. La estatua del Papa Por un lado la agonía y la muerte del Papa Juan Pablo II removieron el interés de mucha gente ante el fenómeno religioso. La posterior expectativa ante el nombramiento del sucesor del Papa polaco no hizo sino mantener en la primera línea de la expectativa lo que ocurría en la nominación de la máxima autoridad católica. Y además, no ajeno a este fenómeno, más terrenal, también el gobierno se plegó al tema. Así, ya es un hecho que la estatua de Juan Pablo II que estaba en bulevar Artigas y Goes, será trasladada al pie de la cruz que recuerda la segunda y última visita papal a Montevideo en 1988. Ya hay obras en torno a la cruz y tanto curiosos como fieles se acercan a ella en momentos en que la Iglesia resolvía su nuevo rumbo. En un mes la efigie de Juan Pablo II estará en su nueva ubicación. |
||
|
Monseñor Wirz: "La doctrina debe conservarse como un tesoro" |
||
|
MARCELO BUSTAMANTE (LA
REPUBLICA 20/04/2005) Con una "alegría mesurada" recibieron las autoridades de la Iglesia Católica uruguaya el nombramiento del cardenal Joseph Ratzinger como el sucesor de Juan Pablo II. Entienden que el nuevo Papa será conservador en su lado positivo, en cuanto a la defensa de la actual doctrina de la Iglesia, para preservarla como un "tesoro". El presidente de la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU), monseñor Pablo Galimberti aclaró que Ratzinger era un candidato muy firme para ser designado como sucesor de Juan Pablo II. Entiende que el nuevo Papa impondrá su acento y particularidad en su gestión, y sostuvo que hubo consenso en los cardenales que lo escogieron en cuanto al trabajo realizado al frente de la Iglesia, y de la conveniencia de tener al frente de la institución "un hombre que nos ayude a entender el mundo de hoy en todas sus complejidades". Galimberti recordó que "Benedicto XVI", nombre que usará el nuevo Papa, es un hombre que puso la conciencia de la ética por sobre la ciencia; "paró el despotismo de los científicos", y se posicionó contrario a los experimentos nucleares. En 1992 fue miembro de la Academia de Ciencias Políticas y Morales de Francia. Tuvo que salir de Rusia por declarar que los hombres deben hacerse responsables en asuntos que depende la vida de la humanidad, más allá del argumento de que se trate de un tema político o científico. El presidente de la CEU manifestó su asombro por el nombramiento del cardenal alemán, pero minimizó la conveniencia de haber tenido un Papa latinoamericano, ya que actualmente hay una internacionalización de la Iglesia donde "todos somos ciudadanos del mundo". Aclaró que los latinoamericanos cuentan con varios organismos para hacer sentir "nuestra voz." En cuanto a la gestión de Ratzinger, "Benedicto XVI", Galimberti sostuvo que tendrá que acostumbrarse a ser Papa, "renovar el Vaticano y la Curia Romana, y actualizar a sus cercanos orientadores, ya que en los últimos años Juan Pablo II no renovó a sus cardenales y se aguarda a que escoja gente joven". Ratzinger comienza su papado con 78 años de edad; su antecesor lo hizo a los 58 años. "Conservador en su término positivo" El obispo de Canelones, monseñor Orlando Romero, no se sorprendió tanto por la designación del nombre, sino por la rapidez en que se hizo. Explicó que los cardenales convergieron en la figura de Ratzinger, "un hombre culto desde el punto de vista teológico, a pesar del perfil austero y conservador que algunos le indican". El prelado uruguayo manifestó que tuvo dos oportunidades de hablar con el actual Papa, y lo percibió como un hombre "sencillo y humilde que sabe sintonizar los cambios que se producen en el mundo". Romero dijo que el nuevo conductor de la Iglesia Católica, "es la persona indicada para este momento". Aclaró que no será fácil suceder a Juan Pablo II, y que su pasaje no será un exabrupto sino un período de transición. "Pasamos de un papado largo a otro que puede ser menor", explicó el obispo, teniendo en cuenta la edad de Ratzinger. Dijo que el nombre de Benedicto XVI, que eligió Ratzinger proviene de San Benito, fundador de los monjes y reformador de Europa. Benedicto XV, condujo la Iglesia en 1914, en tiempos de la Primera Guerra Mundial. El obispo de Maldonado, monseñor Rodolfo Wirz, nacido en Alemania, manifestó que la definición de un Papa conservador (tal como algunos catalogan a Ratzinger) no tiene por qué ser peyorativo. "Será un bien si defiende la doctrina de la Iglesia, y se lo puede considerar conservador en su término positivo", aclaró el prelado. Entiende que el nuevo Papa, pretende volver a las raíces de la doctrina de la Iglesia, "ya que hay cosas que no cambian en ella, y debe conservarse como un tesoro. Si eso se defiende, puede convertirse en progresista". Para Wirz, el nuevo Papa deberá tener la capacidad de responder a situaciones nuevas, ante un mundo globalizado, "cada vez más pequeño e injusto". A modo de ejemplo, Wirz aclaró que Juan Pablo II, fue "coherente y duro", y supo ser flexible en el posicionamiento de situaciones nuevas. |
||
"Va
a hacer un gran pontificado,
|
ARZOBISPO
EXPRESÓ SU ALEGRÍA POR LA FIGURA DEL NUEVO PAPA |
|
|
LA REPUBLICA (20/04/2005) - "Recibimos la noticia con alegría", dijo el vicepresidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, Raúl Scart one, al comentar ante la AFP ayer martes la designación del cardenal alemán Joseph Ratzinger como nuevo Papa. Scarone, obispo de Florida, celebró que se haya demorado poco tiempo en designar un nuevo pontífice, y consideró que la "alegría" surge de que en la elección del papa no sólo intervienen los hombres sino "también el Señor". Respecto a Ratzinger, quien reinará como Benedicto XVI, Scarone dijo que se ha renido con él en algunas ocasiones y que siempre lo recibió con "mucha amabilidad". Al ser consultado sobre si consideraba que Ratzinger era conservador, Scarone respondió que "va a hacer un gran pontificado, distinto al de Juan Pablo II (...) pero confiamos en el nuevo Papa, porque Dios nunca abandona a la Iglesia". |
ULTIMAS
NOTICIAS 20/04/2005 -
El
arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, dijo que hay muchas cosas que
se pueden explicar desde la sociología, la psicología o la democracia,
pero otras sólo se pueden explicar “desde la palabra de Dios”, en
respuesta a los pedidos de “aggiornamiento” que caen sobre la
Iglesia.
|
|
|
|
||
|
"En la mañana de hoy, el Santo Padre Benedicto XVI visitó la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde, en un encuentro muy cordial, saludó a los colaboradores y colaboradoras del dicasterio. Después entró en el apartamento papal del Palacio Apostólico, al que quitó los sellos. En la Domus
Sanctae Marthae, el Santo Padre invitó a almorzar a algunos
colaboradores de la Curia Romana, decidiendo algunos de sus próximos
compromisos: Por la tarde, el Santo Padre fue al apartamento que hasta ahora ocupaba en la Plaza de la Ciudad Leonina. Como se anunció previamente, el domingo 24 de abril, a las 10 de la mañana, Benedicto XVI presidirá la Eucaristía de solemne inicio de su pontificado. El lunes, 25 de abril, por la mañana, recibirá a las delegaciones oficiales que han intervenido en la ceremonia de inauguración del pontificado. |
||
|
|
||
|
Nombró al cardenal Angelo Sodano,
secretario de Estado.
-Confirmó "donec aliter
provideatur" a los cardenales, arzobispos jefes de los
dicasterios de la Curia Romana y al presidente de la Pontificia Comisión
para el Estado de la Ciudad del Vaticano.
-Confirmó al arzobispo Leonardo Sandri
como sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.
-Confirmó al arzobispo Giovanni Lajolo
como secretario para las Relaciones con los Estados de la Secretaría
de Estado.
|
||
|
A
Ratzinger se le hace difícil decir cuál es
propiamente su pueblo natal. Al ser su padre miembro de la policía
rural, era frecuentemente trasladado, y toda la familia con él, así,
muchas veces tuvieron que ponerse en camino.
En
1929 la familia Ratzinger se muda a Tittmoning,
pequeño pueblo a orillas del río Salzach,
en la frontera con Austria.
En
diciembre de 1932, debido a la abierta crítica de su padre hacia el
nacional-socialismo, la familia Ratzinger se
ve obligada a mudarse a Auschau am
Inn, al pie de los Alpes.
En
1937 el padre del Cardenal Ratzinger pasa al
retiro y se muda con toda la familia a Hufschlag,
en las afueras de la ciudad de Traunstein,
donde Josef pasaría la mayor parte de sus años
de adolescente. Es aquí que inicia sus estudios en el Gymnasium
de lenguas clásicas, donde aprende latín y griego.
En
1939 entra al seminario menor en Traunstein,
dando el primer paso en su carrera eclesiástica.
En
1943, él y todos sus compañeros de clase son reclutados al Flak
(escuadrón antiaéreo), sin embargo, les es permitido asistir a clases
tres veces por semana.
En
septiembre de 1944, habiendo alcanzado la edad militar, Ratzinger
es relevado del Flak y regresa a casa. En
noviembre pasa por el entrenamiento básico en la infantería alemana,
mas debido a su pobre estado de salud, es exceptuado de buena parte de
los rigores propios de la vida militar.
En
la primavera de 1945, mientras se acercan las fuerzas aliadas, Ratzinger
deja el ejército y regresa a su casa en Traunstein.
Cuando finalmente llega el ejército americano hasta su ciudad,
establecen su centro de operaciones en casa de los Ratzinger,
identifican a Josef como soldado alemán y
lo envían a un campo de prisioneros de guerra.
El
19 de junio de ese mismo año es liberado y regresa al hogar en Traunstein,
lo sigue su hermano Georg en julio.
En
noviembre, tanto él como su hermano mayor Georg,
reingresan al seminario.
En
1947 Ratzinger ingresa al Herzogliches
Georgianum, un instituto teológico ligado a
la Universidad de Munich.
En
1951, el 29 de junio, Josef y su hermano Georg
son ordenados sacerdotes por el Cardenal Faulhaber
en la catedral de Freising, en la Fiesta de
los Santos Pedro y Pablo.
Desde
1952 hasta 1959, es miembro de la Facultad de la Escuela Superior de
Filosofía y Teología, en Freising.
En
1953 recibe su doctorado en teología por la Universidad de Munich.
Relacionado con el doctorado, publica su primer trabajo
importante:”Volk und Haus
Gottes in Augustins
Lehre von der
Kirche” (El Pueblo y la Casa de Dios en la
doctrina de Agustín sobre la Iglesia). Ratzinger
dedica su “Habilitationsschrift”
–trabajo original de contribución a la investigación, con la
finalidad de habilitarse para la docencia universitaria– a la revelación
y a la teología de la historia de San Buenaventura.
En
abril de 1959 Ratzinger se inicia como
Profesor Principal del teología fundamental
en la Universidad de Bonn. En agosto de ese
año, su padre es convocado a la Casa del Padre. Desde 1962 hasta 1965
asiste a las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II en calidad de
perito, como consejero teológico principal del Cardenal Frings
de Colonia.
En
1963 se traslada a la Universidad de Münster,
y en diciembre de ese año, fallece su madre.
En
1966 es nombrado profesor de teología dogmática en la universidad de Tübingen.
Su nombramiento es fuertemente apoyado por el profesor Hans
Küng . Ratzinger
había conocido inicialmente a Küng en 1957
en un congreso de teología dogmática en Innsbruck. Luego de revisar el
trabajo doctoral de Küng sobre Karl
Barth, dice Ratzinger:
“Tenía muchas preguntas que hacerle al respecto de este libro, pues,
a pesar de que su estilo teológico no era el mío, lo había leído con
placer y el autor me había suscitado respeto, pues su apertura y su
rectitud me gustaron bastante. Así se estableció una buena relación
de amistad, aún cuando poco después...una seria discusión comenzó
entre nosotros acerca de la teología conciliar.”
En
1968 un ola de levantamientos estudiantiles
barrió Europa, y el marxismo rápidamente se convirtió en el sistema
intelectual dominante en Tübingen,
adoctrinando no sólo a buena parte de sus estudiantes sino inclusive al
cuerpo docente. Siendo testigo de esta subordinación de la religión a
la ideología política marxista, Ratzinger
anota: Existía una instrumentalización por
parte de las ideologías que eran tiránicas, brutales y crueles. Esa
experiencia me dejó claro que el abuso de fe debía ser precisamente
resistido si se quería mantener el querer del Concilio.
En
1969, desencantado por su encuentro con la ideología radical de Tübingen,
se traslada de regreso a Baviera, donde asume un puesto de profesor en
la Universidad de Ratisbona. Luego es
nombrado Decano, Vicepresidente. Ese año también es nombrado Consejero
Teológico de los Obispos alemanes.
En
1972, Ratzinger, von
Balthasar, De Lubac
y otros lanzan la publicación teológica Communio,
une revista periódica de teología católica y cultura.
En
marzo de 1977, es nombrado Arzobispo de Münich
y Freising, convirtiéndose en el primer
sacerdote diocesano que luego de 80 años, asumía el encargo de tan
vasta e importante arquidiócesis. Es urgido por su confesor a aceptar
el cargo y escoge como su lema episcopal la frase de la carta de Juan,
“Cooperador de la verdad”, y razona: “Por un lado, me parecía ser
la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. A
pesar de todas las diferencias de modo, lo que estaba en juego y seguía
estándolo era seguir la verdad, estar a su servicio. Y por otro lado,
porque en el mundo de hoy, el tema de la verdad ha desaparecido casi
totalmente, pues aparece como algo demasiado grande para el hombre, y
sin embargo, todo se desmorona si falta la verdad”. Es consagrado el
28 de mayo por el Obispo de Würzburg, Josef
Stange. En junio de ese mismo año, es
creado cardenal presbítero por el Papa Pablo VI, y recibe el título de
S. Maria Consolatrice al Tiburtino. Ese año
también, asistió a la IV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los
Obispos, en el Vaticano.
En
1978 participó en el cónclave del 25 al 26 de agosto, que eligió a
Juan Pablo I, quien lo nombra enviado especial del Papa al III Congreso Mariológico
Internacional, en Guayaquil, Ecuador, del 16 al 24 de septiembre. En
octubre de ese año, participa en el Cónclave que elige a Juan Pablo
II.
En
1980 Ratzinger es nombrado por Juan Pablo II
a presidir el Sínodo especial para los laicos. Poco después, el Papa
lo invita a encargarse de la Congregación para la Educación Católica.
Ratzinger declina, pues considera que no
debe dejar tan pronto su misión en Münich.
En
1981, en noviembre, acepta la invitación del Papa para asumir como
Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Presidente de la
Pontificia Comisión Bíblica y Presidente de la Comisión Teológica
Internacional.
El
15 de febrero de 1982 renunció al gobierno pastoral de la Arquidiócesis
de Münich-Freising.
En
1983 asistió a la VI Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en
Ciudad del Vaticano. fue uno de los tres
presidentes delegados; miembro del secretariado general, de 1983 a 1986.
En
1985 asistió a la II Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los
Obispos, Ciudad del Vaticano.
Desde
1986 presidió la Comisión para la preparación del Catecismo de la
Iglesia Católica, que luego de 6 años de trabajo (1986-92) presentó
el Nuevo Catecismo al Santo Padre.
En
1987 asistió a la VII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en
Ciudad del Vaticano.
En
1990 asistió a la VIII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos,
en Ciudad del Vaticano.
En
1991 asistió a la I Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los
Obispos, en Ciudad del Vaticano.
En
1993 fue elevado a Cardenal Obispo del título de la sede suburbicaria
de Velletri-Segni.
En 1994 asistió a la Asamblea Especial para África del Sínodo de los
Obispos, Ciudad del Vaticano, y a la IX Asamblea Ordinaria del Sínodo
de los Obispos, también en la Ciudad Vaticana.
En
1997 asistió a la Asamblea Especial para América del Sínodo de los
Obispos, en Ciudad del Vaticano.
En
1998 asistió a la Asamblea Especial para Asia del Sínodo de los
Obispos, en Ciudad del Vaticano.
Elegido
vice-decano del Colegio Cardenalicio, el 9
de noviembre de 1998.
Ese
mismo año, asistió a la Asamblea Especial para Oceanía de Sínodo de
los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 22 de noviembre al 12 de
diciembre.
En
1999 fue enviado especial del Papa a las celebraciones por el XII
centenario de la creación de la diócesis de Paderborn,
Alemania, el 3 de enero.
En
octubre de ese mismo año asistió a la II Asamblea Especial para Europa
del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.
En
noviembre de 2002, el Santo Padre aprueba su elección como Decano del
Colegio Cardenalicio.
Hasta
la muerte de Juan Pablo II era miembro de la Secretaría de Estado; de
las Congregaciones Iglesias Orientales, Culto Divino y Sacramentos,
Obispos, Evangelización de los pueblos, Educación católica; así como
de los Pontificios Consejos para la Unidad de los cristianos y del de
Cultura; de las Comisiones para América Latina y Ecclesia
Dei.
Recibió
por encargo del Santo Padre, la reflexión del Via
Crucis durante la Semana Santa de 2005.
Doctorados:
1984
Doctor Honoris Causa por el College of St. Thomas in St. Paul /
Minnesota
1985
Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica
de Eichstätt
1986
Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica
de Lima
1988
Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica
de Lublin.
1998
Doctor Honoris Causa por la Universidad de
Navarra en Pamplona.
1999
Doctor Honoris Causa por la Universidad
Libre Maria SS Assunta (LUMSA) en Roma.
2000
Doctor Honoris Causa por la Facultad de
Teología de la Universidad de Wroclaw |
|
Benedicto XVI, tras las huellas de Benedicto XV y san Benito |
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 19 abril
2005 (ZENIT.org).- Al escoger el
nombre de Benedicto XVI, el cardenal Joseph Ratzinger enlaza su
pontificado con dos grandes evangelizadores, el Papa Benedicto XV, y
san Benito (en latín y otros idiomas es el mismo nombre), fundador de
los benedictinos.En declaraciones a Zenit, el obispo Cipriano Calderón, vicepresidente emérito de la Pontificia Comisión para América Latina, explica: «La novedad de este pontificado radica ya en el nombre escogido: sucede a Benito XV, que escogió este nombre en honor a san Benito, patrón de Europa y gran evangelizador de su tiempo». «Si Benito evangelizó la primera Edad Media, Benedicto XV evangelizó la Edad Moderna y el ahora Benedicto XVI será el evangelizador del nuevo milenio», explica el prelado. Benedicto XV, Giacomo Paolo Battista della Chiesa, cuyo pontificado tuvo lugar entre 1914-1922, sucedió a Pío X nada más comenzar la Primera Guerra Mundial. En su encíclica programática, «Ad beatissimi apostolorum principis» (1914) lanzó un llamamiento por la paz e indagó en las causas de la guerra. Uno de sus objetivos principales fue la formación y la santificación del clero. Durante la guerra desarrolló una intensa actividad asistencial y promulgó el Código de Derecho Canónico. En el campo ecuménico instauró en la Iglesia católica la octava de oración para la unidad de los cristianos, en 1916. Es suya la afirmación que «la Iglesia no es latina, ni griega, ni eslava, sino católica: no hay diferencia entre sus hijos, ya sean griegos, latinos o eslavos, o de otro grupo nacional». A él se debe la canonización de dos mujeres como Margarita María Alacoque y Juana de Arco. Murió repentinamente el 22 de enero de 1922. En un monumento dedicado a él en Constantinopla (Turquía) se dice que fue un padre común «sin distinción de nacionalidad o religión, bienhechor de pueblos». Tomó su nombre del patrono de Europa, Benito de Nursia (480-547), autor de la «Regla» monástica y padre de los benedictinos. |
|
El
cardenal Joseph Ratzinger Papa Benedicto XVI |
BENEDICTO
XV 1914-1922 d.C. |
|
CIUDAD
DEL VATICANO, martes, 19 abril 2005 (ZENIT.org).- El cardenal alemán
Joseph Ratzinger, decano del Colegio cardenalicio, ha sido elegido Papa
por el cónclave y ha tomado el nombre de Benedicto XVI. Después del gran Papa, Juan Pablo II, los
señores cardenales me han elegido a mí, un sencillo, humilde, trabajador
en la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el señor sabe
trabajar y actuar con instrumentos insuficientes y sobre todo confío en
vuestras oraciones. En la alegría del Señor resucitado, confiados en su
ayuda permanente, sigamos adelante. El Señor nos ayudará. María, su
santísima Madre, está de nuestra parte. Gracias. |
Giacomo della Chiesa nació en Génova el
21 de noviembre de 1854. Ordenado sacerdote en 1878, entró en 1882 a
formar parte de la Congregación de los Asuntos Eclesiásticos, en el
Vaticano, como colaborador del Cardenal Rampolla, al que acompañó a
Madrid, donde vivió entre 1883 y 1887. Pasó luego a la Secretaría de
Estado, donde fue colaborador del Cardenal Merry del Val. En 1907, San Pío
X le nombró Arzobispo de Bolonia; las elecciones pontificias de 1914
fueron las primeras que se efectuaron sin la intervención de ningún
soberano extranjero y cumpliéndose al pie de la letra las
prescripciones de San Pío X. El nuevo Papa fue elegido el 3 de
septiembre. Europa estaba en guerra y el Papa se apresuró a redactar
una Encíclica, "Ubi Primum", dirigida a los católicos de
todo el mundo y dedicada al restablecimiento de la paz. El 13 de
octubre, Benedicto XV nombró como Secretario de Estado al Cardenal
Gasparri, que había dirigido la obra de renovación del Derecho Canónico
realizada por Pío X. Los dos, el Papa y su Secretario de Estado, eran
fieles continuadores de la política y de las ideas de León XIII.
En la Encíclica "Ad Beatissimi", el Papa indicaba a los hombres las principales causas de la guerra, que eran cuatro según él: la falta de mutua comprensión entre los hombres, el menosprecio de la autoridad, las injustas luchas entre las clases y el exagerado apetito de las cosas perecederas. Basado en la idea cristiana de que la guerra es uno de los peores males que pueden abatirse sobre la humanidad, Benedicto XV hizo todo lo posible para aliviar los sufrimientos relacionados con el conflicto que dividía el mundo en dos campos enemigos. Varias de sus sugerencias, apoyados por Alfonso XIII, rey de España, fueron tomadas en consideración por los beligerantes. Una agencia de información sobre los prisioneros fue creada en el Vaticano. Ya en 1916 la palabra paz había empezado a circular entre los beligerantes, pero todas las negociaciones diplomáticas fracasaron, salvo las que hubo entre Alemania y Rusia, que firmaron una paz separada en Brest Litovsk. En Rusia se había producido la revolución comunista, y Alemania había conseguido un éxito aparentemente muy importante, ya que tanto la revolución como la paz de Brest Litovsk eran la consecuencia del apoyo que el gobierno alemán había otorgado a Lenin, trasladándole desde Suiza a Rusia en un vagón sellado. En el fondo, "la operación Lenin" habría de ser un desastre, tanto para Alemania como para todo el mundo. En el mismo año, los Estados Unidos entraron en la contienda al lado de Francia e Inglaterra. El 1 de agosto de 1917, el Papa publicó una "Nota Pontificia sobre la paz", en la que afirmaba que la paz no tiene que ser hija de la violencia, sino de la razón. Poco antes había nombrado como Nuncio en Munich a Eugenio Pacelli, cuya misión era la de la pacificación y que logró entrevistarse con el Emperador de Alemania, con el Canciller Bethmann Holweg y con el Emperador de Austria. La caída de Bethmann Holweg y el nombramiento como Canciller de Michaelis, representante de los protestantes y del Estado Mayor, interrumpía bruscamente las tentativas de paz, obra del Parlamento y del Nuncio Pacelli. El 9 de agosto de 1917, el Papa hacía pública una nota en la que proponía a los beligerantes una base de discusiones. Se trataba de aceptar el derecho y la justicia como principio en sustitución de la fuerza armada, de un recíproco desarme gradual y de la creación de un organismo de arbitraje capaz de solucionar los problemas de tipo internacional. En fin, se trataba también de encontrar una justa manera de pagar los gastos de la guerra y la reparación de los daños causados. La nota proponía también una serie de medidas prácticas con respecto a la evacuación de tropas y a los problemas territoriales que habían surgido en los últimos años. La nota fue favorablemente recibida en Alemania y en Inglaterra, y mal acogida en Francia, donde se tenía la impresión de que el Papa trataba de favorecer a los Imperios centrales. El presidente Wilson contestó a la nota diciendo que apreciaba los esfuerzos del Pontífice, pero que era imposible concluír la paz con los dirigentes alemanes. La guerra no terminó sino un año después. En 1920, cuando empezaban las reuniones de la Sociedad de las Naciones, Benedicto XV publicaba una nueva Encíclica, "Pacem, Dei munus", en la que, después de alabar el patriotismo, inspirado en el mismo amor a Cristo, que había amado su patria terrenal, reclamaba otra vez sus derechos como soberano de un Estado simbólico, derechos nunca reconocidos por el gobierno italiano. La más grave consecuencia de este estado de cosas fue que la Santa Sede no pudo participar en los trabajos de la Sociedad de las Naciones, debido a la oposición del delegado italiano en la misma, Nitti, según el cual la Santa Sede había dejado de ser un estado. La situación de la Iglesia en el mundo había mejorado sensiblemente. Las relaciones con Francia fueron reanudadas en 1921. Polonia e Irlanda, países católicos, habían recobrado su independencia, y la reunión en La Haya (1920) de las asociaciones obreras católicas reveló a todos la fuerza que habían adquirido estas asociaciones en las once naciones allí representadas. Pero las actividades del Papa no se limitaron a la política internacional. En 1920 canonizó a Juana de Arco. En 1921 dedicó a Dante la Encíclica "In Praeclara", en ocasión del sexto centenario de la muerte del poeta florentino, recordando el permanente contacto que había existido entre el autor de la "Divina Comedia" y "La Santa Escritura" y alabando su obra como una sublime exaltación de la justicia y de la Providencia. En 1922, el 22 de enero, Benedicto XV fallecía en el Vaticano, víctima de una epidemia de gripe. Sus últimas palabras fueron: "Ofrecemos nuestra vida para la paz del mundo". |
| Cotugno dice que está alineado con Benedicto XVI | |
|
|
|
|
|
EL
ESPECTADOR - El presidente de la
Conferencia Episcopal de Uruguay, monseñor Pablo Galimbertti, valoró la
personalidad del nuevo Papa a quien consideró como un prelado "que
sabe escuchar" y que tiene "apertura mental". Además,
consideró que la elección estuvo fundamentada en la posibilidad que
tiene Benedicto XVI para ayudar los 1.100 millones de fieles católicos. Consultado acerca de por qué no fue electo un Papa latinoamericano, como era una de las posibilidades, Galimbertti dijo: "a veces tenemos una identificación inconsciente con el poder. Lo criticamos pero en el fondo nos gusta. Entonces, tener un Papa amigo es lindo (...), uno puede sentirse, incluso, cómodo. Pero en definitiva, si uno lo piensa bien dice: ´no, este no debe ser el criterio´. El criterio es que (un Papa) debe poder ayudar a toda la Iglesia". |
|
Nombre del Papa Benedicto es dieciséis, no decimosexto: Fundación del Español |
|
La
Fundación del Español Urgente (FUNDEU), en sus análisis de uso del
español en los medios de comunicación, informa de que la forma
correcta del nombre que ha elegido para su mandato el nuevo papa es
"Benedicto dieciséis" y no "Benedicto decimosexto". La numeración romana que sigue al nombre de los papas sólo se lee como ordinal desde el número I (primero) hasta el X (décimo). A partir de ahí se leen como cardinales, como en Juan XXIII (veintitrés), y ese es el caso del nuevo papa, Benedicto XVI, que debe leerse "Benedicto dieciséis". Esta denominación se debe a un uso ya establecido desde hace tiempo para papas y reyes, explica la Fundación del Español Urgente (FUNDEU), patrocinada por la Agencia EFE y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA). |
| El presidente Vázquez felicitó al Sumo Pontífice por su elección |
|