El Cardenal alemán Joseph Ratzinger ha sido elegido esta tarde como Pontífice número 265. El Purpurado, como ha anunciado el Cardenal Protodiácono chileno Jorge Arturo Medina Estévez, accede al Pontificado con el nombre de Benedicto XVI.

ESPECIAL de www.iglesiacatolica.org.uy

 

Comunicado del Consejo Permanente de la Conferencia de Obispos del Uruguay Conozca a Benedicto XV: Un italiano promotor de las misiones
Benedicto XVI, tras las huellas de Benedicto XV y
san Benito
Repercusiones en la Iglesia uruguaya
Cotugno dice que está 
alineado con Benedicto XVI
Mons. Cotugno: “compartir entre todos la enorme alegría de tener a un nuevo Papa”

Cotugno celebró la elección de Ratzinger en el Papado
El arzobispo de Montevideo se declaró fiel a las ideas de Benedicto XVI y
lo defendió de quienes lo tildan de conservador
Cotugno: conservador o progresista, depende del cristal con que se mire

Galimberti: "tenemos una
serena confianza"

Galimbertti: "un Papa debe
ayudar a la Iglesia"

El nuevo Papa es “sereno y dócil, pero no masca vidrio”

"Un hombre fuerte, cuando en el mundo la fe está muy débil"

Monseñor Wirz: "La doctrina debe 
conservarse como un tesoro"

Monseñor Scarrone: "Va a hacer un gran
 pontificado, distinto al de Juan Pablo II"

El presidente Vázquez felicitó al Sumo Pontífice por su elección

 

BENEDICTO XVI

 

Los Obispos del Uruguay junto con sus comunidades  expresan con profunda alegría la elección del nuevo Santo Padre.

 

Agradecen a Dios por el Sucesor de Pedro 265, destacando los lazos de fe común con el Sumo Pontífice y elevan oraciones por su fecundo Ministerio al servicio de todas las Iglesias.

 

Consejo Permanente

de la Conferencia Episcopal del Uruguay

   

Mons. Pablo Galimberti

Obispo de San José de Mayo

Presidente

Mons. Raúl Scarrone

Obispo de Florida

Vicepresidente

Mons. Luis del Castillo

Obispo de Melo

Secretario General

 

 

Montevideo, 19 de abril de 2005

 

 

Cotugno: “Compartir la alegría”. Galimberti: “Nos puede ayudar”

PRIMERAS REACCIONES DE LOS OBISPOS URUGUAYOS
El nuevo Papa es “sereno y dócil, pero no masca vidrio”

El presidente de la Conferencia Episcopal trazó perfil de Ratzinger

El presidente de la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU), Pablo Galimberti, señaló a El Observador que el papa Benedicto XVI tiene la profundidad alemana –por sus raíces– y la claridad latina –por haber vivido en los últimos 25 años en el Vaticano colaborando con el difunto Juan Pablo II. Galimberti indicó que el hasta ayer cardenal Joseph Ratzinger tiene una gran capacidad de discernimiento. “A veces ponemos aspirinas en el problema y lo que pasa en el fondo no lo sabemos”, acotó.

Galimberti conoció personalmente a Ratzinger en encuentros en México y Roma. Según el presidente de la CEU, el nuevo Papa es una persona muy serena, dócil e inteligente, pero “no masca vidrio”.
Consultado sobre el perfil del nuevo Papa, Galimberti señaló que la polémica “estará en algunos respecto a facetas de la doctrina cristiana” y agregó que no hay nadie más polémico que Jesús. El obispo de San José indicó que Ratzinger no es un ortodoxo obsesivo, sino una persona capaz de escuchar en la búsqueda por la verdad. “Nos puede ayudar a una ortodoxia como respaldo a una buena ortopraxis”, acotó.

Por su parte, el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, invitó a “compartir entre todos la enorme alegría de tener a un nuevo Papa” y aseguró que “la Iglesia de Dios, la Iglesia de Jesús está viviendo un momento de gran alegría. Grande es nuestra alegría hoy por el hecho de que el Señor nos ha reglado al obispo de Roma, al vicario de Cristo para la Iglesia universal, al jefe del Colegio Episcopal que sucede al colegio apostólico”.
Cotugno comentó que el Papa “tiene toda la libertad de elegir el nombre” y, respecto a Benedicto XVI, aseguró que “el nombre también de alguna manera quiere ser como el programa de su pontificado”, que interpretó conducirá a “volver a evangelizar a Europa”.

Por su parte, el párroco de la Iglesia San Juan Bautista, Paul Dabezies indicó a El Observador que “Ratzinger es reconocido como un hombre de una enorme formación en teología” y agregó que el nuevo Papa “no tiene ninguna experiencia a nivel pastoral y sí tiene experiencia en el tema de la doctrina de la fe”. El sacerdote dijo que Ratzinger “es un hombre de ideas muy tradicionales y fuertes. De alguna manera se ha desmarcado un poco del Concilio Vaticano II”.

Dabezies dijo que “no se pueden hacer juicios de valor acerca de el rumbo que adoptará el nuevo papa, aunque tiene que asegurar la unidad y comunión de toda la Iglesia”. Aventuró que “será un hombre que seguirá la línea de Juan Pablo II”, aunque “con el cambio de nombre también se desmarca un poco de esa línea y vuelve a los papas más conservadores”.

Por otra parte, el padre Jaime Fuentes, capellán de la Universidad de Montevideo, dijo a El Observador que la respuesta a los desafíos de la vida moderna que planteó Ratzinger en su homilía de apertura del Cónclave “es saber que el Hijo de Dios es la medida del verdadero hombre, del verdadero humanismo; hay que tener una verdadera amistad con Jesucristo”. Agregó que quienes hablan de tener una fe clara no entienden que no se trata de fundamentalismo. “Por lo tanto, el desafío de la Iglesia es dar a conocer con renovación la palabra del Señor”, puntualizó.

Respecto a si Ratzinger será continuista o renovador, Fuentes dijo que “el continuismo es tener fidelidad con la Iglesia” y agregó que “desde 1981 a 2005 a Ratzinger solo se lo conoció por su trabajo, nunca paró de trabajar. No busca la popularidad”.

EL OBSERVADOR - 20/04/2005

Pablo Galimberti | Obispo de San José y presidente de la Conferencia Episcopal Uruguaya
"Un hombre fuerte, cuando en el mundo la fe está muy débil"

EL PAIS - 20/04/2005 - Es un hombre de hierro, pero con cintura", reflexionó el obispo de San José, Pablo Galimberti, quien dialogó en dos ocasiones con el cardenal Joseph Ratzinger, desde ayer Benedicto XVI, el flamante papa.

Galimberti recibió la noticia de la nominación del nuevo Pontífice con "gran regocijo", pues es el papa quien "anima la fe de los humanos", esa es la función principal de un Pontífice, del "sucesor de San Pedro".

Recién llegado de San José, el obispo, que también preside la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU), atendió a las demandas de los periodistas y viajó ayer a la tarde a Montevideo, donde recibió a la prensa.

—¿Conoció ud. al cardenal Ratzinger, ahora Benedicto XVI?

—Sí, en dos oportunidades me encontré con él, siempre en la ciudad mexicana de Guadalajara, en una conferencia que dio acerca de las tendencias actuales sobre la visión de Jesús. Y allí me pareció un hombre comprensivo, que no habla mucho, sino que más bien escucha.

—Se dice que es un hombre frío, perteneciente al ala ultraconservadora de la Iglesia.

—Sí, es un hombre duro, pero a la vez con mucha cintura, por así decirle. A los días de esa conferencia —y este fue mi segundo encuentro— participé con él de un encuentro con el gobernador de Guadalajara. Y entonces, lo vi sostener esa entrevista con mucha ductilidad; era sorprendente para mí ver a un teólogo, defensor de la doctrina de la fe, mantener un diálogo tan fluido con un político.

—¿Qué puede esperar Latinoamérica en general y Uruguay en particular?

—Podemos esperar que ayude a fortalecer la dimensión de la fe como adhesión a Jesucristo. Hoy vivimos en un mundo y una América Latina y un Uruguay en que la fe está muy debilitada; hoy está y mañana no.

—Se ha dicho que el principal problema de la Iglesia en América Latina es la pérdida de fieles frente a los evangélicos.

—Frente a los evangélicos y frente a la cultura en general. Nosotros bautizamos mucho, pero después a esos mismos no los vemos en la Iglesia. O si no, durante un tiempo uno va a las misas y las distintas actividades de la parroquia, pero después desaparece. Entonces yo pregunto: "¿Y fulano dónde está?". "No sé", me responden; nadie sabe, es que como si nada importara.

—¿Y qué se hace contra eso?

—Hace por lo menos 30 años que pensamos sobre eso mismo. Pero a veces nos sentimos impotentes. Hay algunos esfuerzos desde la religiosidad popular, por ejemplo, que se junta gente en el Verdún, en San Cono, en San Pancracio, pero es gente que tiene poca idea de lo que es la fe.

—Cuando fue elegido Juan Pablo II, el enemigo de la Iglesia era el comunismo; ¿hoy, quien es el enemigo?

—Tal vez no esté tan claro como en aquel momento. Pero yo creo que este nuevo pontificado debe apuntar contra esto que venimos hablando: el relativismo moral, el todo vale. Y no es sólo una opinión mía; me parece que los cardenales estaban pensando en eso cuando eligen a Ratzinger para comandar la Iglesia, un hombre con firmes convicciones para un momento en que la fe está débil.

—¿Le sorprendió que el Cónclave durara apenas dos días?

—Sí, aunque eso habla a las claras de que la Iglesia está unida y que el consenso se generó rápidamente.

Cotugno celebró la elección de Ratzinger en el Papado
El arzobispo de Montevideo se declaró fiel a las ideas de Benedicto XVI y
lo defendió de quienes lo tildan de conservador

EL PAIS 20/04/2005 - El arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, estuvo a punto de participar del breve Cónclave que acaba de finalizar con la elección como nuevo papa del alemán Joseph Ratzinger —desde ahora Benedicto XVI—. Su nombre había sonado repetidas veces en las últimas designaciones de cardenales de Juan Pablo II.

No estuvo, finalmente, pero desde Montevideo vivió el acontecimiento con "alegría" y se vistió con la indumentaria de obispo: solideo rojo (pequeño sombrero que cubre la cabeza) sotana negra y gran crucfijo de metal. Se vistió "de fiesta, para este momento crucial de la Iglesia", según dijo él mismo en conferencia de prensa apenas dos horas después del humo blanco en El Vaticano.

Es que más allá de celebrar la elección del nuevo Pontífice como un miembro más de la Iglesia, Cotugno se mostró complacido de que Benedicto XVI sea el cardenal Joseph Ratzinger, con quien dialogó en reiteradas ocasiones, y se declaró fiel a sus principios, que algunos analistas tildan de conservadores.

"Cuando hablamos de conservadurismo o de progresismo, todo depende de qué lado se miran las cosas", argumentó Cotugno contra las acusaciones y definió a Ratzinger como un férreo defensor de la "palabra de Dios".

El arzobispo anunció, asimismo, que el domingo a las 11.00, en la Catedral Metropolitana, se celebrará una misa de acción de gracias al "Señor, que nos ha traído un nuevo papa".

EVANGELIZAR. De acuerdo con la visión de Cotugno, Benedicto XVI ha venido con la prioridad de "evangelizar Europa" y así el "resto del mundo", esa es la urgencia.

Con respecto a América Latina, señaló que el flamante Pontífice mirará a la región con los mismos ojos de su antecesor Juan Pablo II, "como el continente de la esperanza", tal como lo definió Karol Wojtyla.

El arzobispo respondió con soltura y hasta esbozó una sonrisa cuando un periodista le preguntó sobre las ideas conservadoras del cardenal Ratzinger. "Usted me está mirando a mí, ¿verdad? y usted ve que ésta es mi mano izquierda y esta otra la derecha; ahora, cuando yo lo miro a usted, su mano derecha está a mi izquierda y la otra al revés; todo depende de la perspectiva desde la que se miran las cosas", dijo al cronista.

optica."Quien mira esto desde una perspectiva sociológica, puede considerar conservador un Papa que no aplica a las mujeres al sacerdocio", añadió como ejemplo.

Asimismo, argumentó que hay situaciones que se pueden entender desde el punto de vista de la sociología, de la sicología, de la democracia pero hay cosas, "como la palabra de Dios, que solo se pueden entender desde la palabra de Dios".

El arzobispo concluyó que sólo aquel que no tiene fe, reclama que la Iglesia debe "aggiornarse", o sea, ponerse al día.

La estatua del Papa

Por un lado la agonía y la muerte del Papa Juan Pablo II removieron el interés de mucha gente ante el fenómeno religioso. La posterior expectativa ante el nombramiento del sucesor del Papa polaco no hizo sino mantener en la primera línea de la expectativa lo que ocurría en la nominación de la máxima autoridad católica. Y además, no ajeno a este fenómeno, más terrenal, también el gobierno se plegó al tema. Así, ya es un hecho que la estatua de Juan Pablo II que estaba en bulevar Artigas y Goes, será trasladada al pie de la cruz que recuerda la segunda y última visita papal a Montevideo en 1988. Ya hay obras en torno a la cruz y tanto curiosos como fieles se acercan a ella en momentos en que la Iglesia resolvía su nuevo rumbo. En un mes la efigie de Juan Pablo II estará en su nueva ubicación.

Monseñor Wirz: "La doctrina debe conservarse como un tesoro"

MARCELO BUSTAMANTE (LA REPUBLICA 20/04/2005)

Con una "alegría mesurada" recibieron las autoridades de la Iglesia Católica uruguaya el nombramiento del cardenal Joseph Ratzinger como el sucesor de Juan Pablo II. Entienden que el nuevo Papa será conservador en su lado positivo, en cuanto a la defensa de la actual doctrina de la Iglesia, para preservarla como un "tesoro".

El presidente de la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU), monseñor Pablo Galimberti aclaró que Ratzinger era un candidato muy firme para ser designado como sucesor de Juan Pablo II. Entiende que el nuevo Papa impondrá su acento y particularidad en su gestión, y sostuvo que hubo consenso en los cardenales que lo escogieron en cuanto al trabajo realizado al frente de la Iglesia, y de la conveniencia de tener al frente de la institución "un hombre que nos ayude a entender el mundo de hoy en todas sus complejidades".

Galimberti recordó que "Benedicto XVI", nombre que usará el nuevo Papa, es un hombre que puso la conciencia de la ética por sobre la ciencia; "paró el despotismo de los científicos", y se posicionó contrario a los experimentos nucleares. En 1992 fue miembro de la Academia de Ciencias Políticas y Morales de Francia. Tuvo que salir de Rusia por declarar que los hombres deben hacerse responsables en asuntos que depende la vida de la humanidad, más allá del argumento de que se trate de un tema político o científico.

El presidente de la CEU manifestó su asombro por el nombramiento del cardenal alemán, pero minimizó la conveniencia de haber tenido un Papa latinoamericano, ya que actualmente hay una internacionalización de la Iglesia donde "todos somos ciudadanos del mundo". Aclaró que los latinoamericanos cuentan con varios organismos para hacer sentir "nuestra voz."

En cuanto a la gestión de Ratzinger, "Benedicto XVI", Galimberti sostuvo que tendrá que acostumbrarse a ser Papa, "renovar el Vaticano y la Curia Romana, y actualizar a sus cercanos orientadores, ya que en los últimos años Juan Pablo II no renovó a sus cardenales y se aguarda a que escoja gente joven".

Ratzinger comienza su papado con 78 años de edad; su antecesor lo hizo a los 58 años.

"Conservador en su término positivo"

El obispo de Canelones, monseñor Orlando Romero, no se sorprendió tanto por la designación del nombre, sino por la rapidez en que se hizo. Explicó que los cardenales convergieron en la figura de Ratzinger, "un hombre culto desde el punto de vista teológico, a pesar del perfil austero y conservador que algunos le indican".

El prelado uruguayo manifestó que tuvo dos oportunidades de hablar con el actual Papa, y lo percibió como un hombre "sencillo y humilde que sabe sintonizar los cambios que se producen en el mundo".

Romero dijo que el nuevo conductor de la Iglesia Católica, "es la persona indicada para este momento".

Aclaró que no será fácil suceder a Juan Pablo II, y que su pasaje no será un exabrupto sino un período de transición. "Pasamos de un papado largo a otro que puede ser menor", explicó el obispo, teniendo en cuenta la edad de Ratzinger.

Dijo que el nombre de Benedicto XVI, que eligió Ratzinger proviene de San Benito, fundador de los monjes y reformador de Europa. Benedicto XV, condujo la Iglesia en 1914, en tiempos de la Primera Guerra Mundial.

El obispo de Maldonado, monseñor Rodolfo Wirz, nacido en Alemania, manifestó que la definición de un Papa conservador (tal como algunos catalogan a Ratzinger) no tiene por qué ser peyorativo. "Será un bien si defiende la doctrina de la Iglesia, y se lo puede considerar conservador en su término positivo", aclaró el prelado.

Entiende que el nuevo Papa, pretende volver a las raíces de la doctrina de la Iglesia, "ya que hay cosas que no cambian en ella, y debe conservarse como un tesoro. Si eso se defiende, puede convertirse en progresista".

Para Wirz, el nuevo Papa deberá tener la capacidad de responder a situaciones nuevas, ante un mundo globalizado, "cada vez más pequeño e injusto".

A modo de ejemplo, Wirz aclaró que Juan Pablo II, fue "coherente y duro", y supo ser flexible en el posicionamiento de situaciones nuevas.

"Va a hacer un gran pontificado,
 distinto al de Juan Pablo II"

ARZOBISPO EXPRESÓ SU ALEGRÍA POR LA FIGURA DEL NUEVO PAPA
Cotugno: conservador o progresista, depende del cristal con que se mire

LA REPUBLICA (20/04/2005) - "Recibimos la noticia con alegría", dijo el vicepresidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, Raúl Scart

one, al comentar ante la AFP ayer martes la designación del cardenal alemán Joseph Ratzinger como nuevo Papa.

Scarone, obispo de Florida, celebró que se haya demorado poco tiempo en designar un nuevo pontífice, y consideró que la "alegría" surge de que en la elección del papa no sólo intervienen los hombres sino "también el Señor".

Respecto a Ratzinger, quien reinará como Benedicto XVI, Scarone dijo que se ha renido con él en algunas ocasiones y que siempre lo recibió con "mucha amabilidad".

Al ser consultado sobre si consideraba que Ratzinger era conservador, Scarone respondió que "va a hacer un gran pontificado, distinto al de Juan Pablo II (...) pero confiamos en el nuevo Papa, porque Dios nunca abandona a la Iglesia".

Nicolás Cotugno en conferencia de prensaULTIMAS NOTICIAS 20/04/2005 - El arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, dijo que hay muchas cosas que se pueden explicar desde la sociología, la psicología o la democracia, pero otras sólo se pueden explicar “desde la palabra de Dios”, en respuesta a los pedidos de “aggiornamiento” que caen sobre la Iglesia.


De Benedicto XVI, destacó el énfasis que ha puesto en la evangelización del territorio de América Latina.
“Cuando hablamos de conservadurismo o de progresismo todo depende de qué lado se miran las cosas. ¿Uno es conservador por el hecho de que hace referencia siempre al Evangelio de Jesucristo y no quiere apartarse del Evangelio por más duro que pueda ser? Para quien mira esto desde una perspectiva sociológica, puede ser conservador un Papa que no admita a las mujeres al sacerdocio. Benedicto XVI dice que no puede prescindir del Evangelio, la Iglesia no puede ir en contra de la palabra de Jesucristo. Entiende que éste es un aspecto directamente vinculado a la opción de Jesucristo”, dijo Cotugno en rueda de prensa.
“Quien no tiene fe dice que hay que aggiornarse, hay que ponerse al día. Con el descubrimiento de los derechos de la mujer preguntan por qué no admitir a la mujer al sacerdocio. Pero hay cosas que se pueden entender desde el punto de vista de la sociología, de la psicología, de la democracia incluso. Pero hay cosas, como la palabra de Dios, que solo se pueden entender desde la palabra de Dios”, enfatizó.
Cotugno expresó la alegría de la Iglesia uruguaya por tener un nuevo Papa, e hizo referencia al nombre de Benedicto XVI. “Benedicto XV fue Papa durante la Primera Guerra mundial, en épocas de sangre, de dolor. El Papa constataba por entonces que la fe cristiana comenzaba a menguar y tomó ese nombre con un proyecto bien claro de traer la paz al mundo. Benedicto es un nombre que indica programa de paz. Es el Papa que promulgó el Código de Derecho Canónico en 1917, y que quiso poner a Jesucristo en el centro de la cultura europea”, subrayó.


Para Cotugno, el nuevo Papa va a ayudar en la “interpelación de los signos de los tiempos”, y lo observó como “la luz que viene de Cristo para orientarnos de la mejor manera para que haya Justicia para todos.”


Asimismo, hizo referencia al concepto de “infalibilidad pontificia”, la cual sólo tiene el Papa. “Que hable como sucesor de Pedro, en asuntos de fe y de moral, que proponga aspectos de una forma definitiva. La palabra del Papa es sinónimo de dogma de fe, y no porque el Papa sepa hablar 20 idiomas o tenga 40 posgrados en universidades: tiene una determinada asistencia del Espíritu Santo para interpretar el Evangelio”, subrayó.


Cotugno anunció que el domingo a las 11 de la mañana se realizará una misa de Acción de Gracias por la designación del nuevo Papa. Invitó a toda la comunidad católica a participar de la celebración que se llevará a cabo en la Catedral de Montevideo.

CONFERENCIA EPISCOPAL
Por su parte, los obispos del Uruguay junto con sus comunidades expresaron “su profunda alegría por la elección del nuevo Santo Padre”.


“Agradecen a Dios por el Sucesor de Pedro número 265, destacando los lazos de fe común con el Sumo Pontífice y elevan oraciones por su fecundo ministerio al servicio de todas las iglesias”, sostienen los obispos de Uruguay.

"En la mañana de hoy, el Santo Padre Benedicto XVI visitó la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde, en un encuentro muy cordial, saludó a los colaboradores y colaboradoras del dicasterio.

  Después entró en el apartamento papal del Palacio Apostólico, al que quitó los sellos. 

  En la Domus Sanctae Marthae, el Santo Padre invitó a almorzar a algunos colaboradores de la Curia Romana, decidiendo algunos de sus próximos compromisos:
 
 El viernes por la mañana, encuentro con todos los cardenales presentes en Roma.
 
 El sábado por la mañana, encuentro con los periodistas y profesionales de la comunicación social. 

  Por la tarde, el Santo Padre fue al apartamento que hasta ahora ocupaba en la Plaza de la Ciudad Leonina. 

  Como se anunció previamente, el domingo 24 de abril, a las 10 de la mañana, Benedicto XVI presidirá la Eucaristía de solemne inicio de su pontificado. 

  El lunes, 25 de abril, por la mañana, recibirá a las delegaciones oficiales que han intervenido en la ceremonia de inauguración del pontificado.

Nombró al cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado.
-Confirmó "donec aliter provideatur" a los cardenales, arzobispos jefes de los dicasterios de la Curia Romana y al presidente de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano.
-Confirmó al arzobispo Leonardo Sandri como sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.
-Confirmó al arzobispo Giovanni Lajolo como secretario para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado.

 

Biografía del Papa Benedicto XVI

El Cardenal Joseph Ratzinger nació el 16 de abril de 1927, un Sábado Santo en Marktl am Inn, diócesis de Passau, Alemania; y fue bautizado ese mismo día. En sus memorias, reflexionando sobre el hecho, dice: “ser la primera persona a ser bautizada en el Agua Nueva de la Pascua era visto como un acto muy significativo por parte de la Providencia. Siempre me he llenado de sentimientos de gratitud por haber sido inmerso en el Misterio Pascual de esta manera;...cuanto más lo reflexiono, tanto mas me parece apropiado a la naturaleza de nuestra vida humana: aún esperamos la Pascua definitiva, aún no estamos en la plenitud de la luz, pero hacia ella caminamos llenos de confianza.”

 

A Ratzinger se le hace difícil decir cuál es propiamente su pueblo natal. Al ser su padre miembro de la policía rural, era frecuentemente trasladado, y toda la familia con él, así, muchas veces tuvieron que ponerse en camino.

 

En 1929 la familia Ratzinger se muda a Tittmoning, pequeño pueblo a orillas del río Salzach, en la frontera con Austria.

 

En diciembre de 1932, debido a la abierta crítica de su padre hacia el nacional-socialismo, la familia Ratzinger se ve obligada a mudarse a Auschau am Inn, al pie de los Alpes.

 

En 1937 el padre del Cardenal Ratzinger pasa al retiro y se muda con toda la familia a Hufschlag, en las afueras de la ciudad de Traunstein, donde Josef pasaría la mayor parte de sus años de adolescente. Es aquí que inicia sus estudios en el Gymnasium de lenguas clásicas, donde aprende latín y griego.

 

En 1939 entra al seminario menor en Traunstein, dando el primer paso en su carrera eclesiástica.

 

En 1943, él y todos sus compañeros de clase son reclutados al Flak (escuadrón antiaéreo), sin embargo, les es permitido asistir a clases tres veces por semana.

 

En septiembre de 1944, habiendo alcanzado la edad militar, Ratzinger es relevado del Flak y regresa a casa. En noviembre pasa por el entrenamiento básico en la infantería alemana, mas debido a su pobre estado de salud, es exceptuado de buena parte de los rigores propios de la vida militar.

 

En la primavera de 1945, mientras se acercan las fuerzas aliadas, Ratzinger deja el ejército y regresa a su casa en Traunstein. Cuando finalmente llega el ejército americano hasta su ciudad, establecen su centro de operaciones en casa de los Ratzinger, identifican a Josef como soldado alemán y lo envían a un campo de prisioneros de guerra.

 

El 19 de junio de ese mismo año es liberado y regresa al hogar en Traunstein, lo sigue su hermano Georg en julio.

 

En noviembre, tanto él como su hermano mayor Georg, reingresan al seminario.

 

En 1947 Ratzinger ingresa al Herzogliches Georgianum, un instituto teológico ligado a la Universidad de Munich.

 

En 1951, el 29 de junio, Josef y su hermano Georg son ordenados sacerdotes por el Cardenal Faulhaber en la catedral de Freising, en la Fiesta de los Santos Pedro y Pablo.

 

Desde 1952 hasta 1959, es miembro de la Facultad de la Escuela Superior de Filosofía y Teología, en Freising.

 

En 1953 recibe su doctorado en teología por la Universidad de Munich. Relacionado con el doctorado, publica su primer trabajo importante:”Volk und Haus Gottes in Augustins Lehre von der Kirche” (El Pueblo y la Casa de Dios en la doctrina de Agustín sobre la Iglesia). Ratzinger dedica su “Habilitationsschrift” –trabajo original de contribución a la investigación, con la finalidad de habilitarse para la docencia universitaria– a la revelación y a la teología de la historia de San Buenaventura.

 

En abril de 1959 Ratzinger se inicia como Profesor Principal del teología fundamental en la Universidad de Bonn. En agosto de ese año, su padre es convocado a la Casa del Padre. Desde 1962 hasta 1965 asiste a las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II en calidad de perito, como consejero teológico principal del Cardenal Frings de Colonia.

 

En 1963 se traslada a la Universidad de Münster, y en diciembre de ese año, fallece su madre.

 

En 1966 es nombrado profesor de teología dogmática en la universidad de Tübingen. Su nombramiento es fuertemente apoyado por el profesor Hans Küng . Ratzinger había conocido inicialmente a Küng en 1957 en un congreso de teología dogmática en Innsbruck. Luego de revisar el trabajo doctoral de Küng sobre Karl Barth, dice Ratzinger: “Tenía muchas preguntas que hacerle al respecto de este libro, pues, a pesar de que su estilo teológico no era el mío, lo había leído con placer y el autor me había suscitado respeto, pues su apertura y su rectitud me gustaron bastante. Así se estableció una buena relación de amistad, aún cuando poco después...una seria discusión comenzó entre nosotros acerca de la teología conciliar.”

 

En 1968 un ola de levantamientos estudiantiles barrió Europa, y el marxismo rápidamente se convirtió en el sistema intelectual dominante en Tübingen, adoctrinando no sólo a buena parte de sus estudiantes sino inclusive al cuerpo docente. Siendo testigo de esta subordinación de la religión a la ideología política marxista, Ratzinger anota: Existía una instrumentalización por parte de las ideologías que eran tiránicas, brutales y crueles. Esa experiencia me dejó claro que el abuso de fe debía ser precisamente resistido si se quería mantener el querer del Concilio.

 

En 1969, desencantado por su encuentro con la ideología radical de Tübingen, se traslada de regreso a Baviera, donde asume un puesto de profesor en la Universidad de Ratisbona. Luego es nombrado Decano, Vicepresidente. Ese año también es nombrado Consejero Teológico de los Obispos alemanes.

 

En 1972, Ratzinger, von Balthasar, De Lubac y otros lanzan la publicación teológica Communio, une revista periódica de teología católica y cultura.

 

En marzo de 1977, es nombrado Arzobispo de Münich y Freising, convirtiéndose en el primer sacerdote diocesano que luego de 80 años, asumía el encargo de tan vasta e importante arquidiócesis. Es urgido por su confesor a aceptar el cargo y escoge como su lema episcopal la frase de la carta de Juan, “Cooperador de la verdad”, y razona: “Por un lado, me parecía ser la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. A pesar de todas las diferencias de modo, lo que estaba en juego y seguía estándolo era seguir la verdad, estar a su servicio. Y por otro lado, porque en el mundo de hoy, el tema de la verdad ha desaparecido casi totalmente, pues aparece como algo demasiado grande para el hombre, y sin embargo, todo se desmorona si falta la verdad”. Es consagrado el 28 de mayo por el Obispo de Würzburg, Josef Stange. En junio de ese mismo año, es creado cardenal presbítero por el Papa Pablo VI, y recibe el título de S. Maria Consolatrice al Tiburtino. Ese año también, asistió a la IV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en el Vaticano.

 

En 1978 participó en el cónclave del 25 al 26 de agosto, que eligió a Juan Pablo I, quien lo nombra enviado especial del Papa al III Congreso Mariológico Internacional, en Guayaquil, Ecuador, del 16 al 24 de septiembre. En octubre de ese año, participa en el Cónclave que elige a Juan Pablo II.

 

En 1980 Ratzinger es nombrado por Juan Pablo II a presidir el Sínodo especial para los laicos. Poco después, el Papa lo invita a encargarse de la Congregación para la Educación Católica. Ratzinger declina, pues considera que no debe dejar tan pronto su misión en Münich.

 

En 1981, en noviembre, acepta la invitación del Papa para asumir como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y Presidente de la Comisión Teológica Internacional.

 

El 15 de febrero de 1982 renunció al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Münich-Freising.

 

En 1983 asistió a la VI Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. fue uno de los tres presidentes delegados; miembro del secretariado general, de 1983 a 1986.

 

En 1985 asistió a la II Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano.

 

Desde 1986 presidió la Comisión para la preparación del Catecismo de la Iglesia Católica, que luego de 6 años de trabajo (1986-92) presentó el Nuevo Catecismo al Santo Padre.

 

En 1987 asistió a la VII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

 

En 1990 asistió a la VIII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

 

En 1991 asistió a la I Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

 

En 1993 fue elevado a Cardenal Obispo del título de la sede suburbicaria de Velletri-Segni. En 1994 asistió a la Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, y a la IX Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, también en la Ciudad Vaticana.

 

En 1997 asistió a la Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

 

En 1998 asistió a la Asamblea Especial para Asia del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

 

Elegido vice-decano del Colegio Cardenalicio, el 9 de noviembre de 1998.

 

Ese mismo año, asistió a la Asamblea Especial para Oceanía de Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 22 de noviembre al 12 de diciembre.

 

En 1999 fue enviado especial del Papa a las celebraciones por el XII centenario de la creación de la diócesis de Paderborn, Alemania, el 3 de enero.

 

En octubre de ese mismo año asistió a la II Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

 

En noviembre de 2002, el Santo Padre aprueba su elección como Decano del Colegio Cardenalicio.

 

Hasta la muerte de Juan Pablo II era miembro de la Secretaría de Estado; de las Congregaciones Iglesias Orientales, Culto Divino y Sacramentos, Obispos, Evangelización de los pueblos, Educación católica; así como de los Pontificios Consejos para la Unidad de los cristianos y del de Cultura; de las Comisiones para América Latina y Ecclesia Dei.

 

Recibió por encargo del Santo Padre, la reflexión del Via Crucis durante la Semana Santa de 2005.

 

Doctorados:

 

1984 Doctor Honoris Causa por el College of St. Thomas in St. Paul / Minnesota

1985 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Eichstätt

1986 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lima

1988 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lublin.

1998 Doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra en Pamplona.

1999 Doctor Honoris Causa por la Universidad Libre Maria SS Assunta (LUMSA) en Roma.

2000 Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Wroclaw

Benedicto XVI, tras las huellas de Benedicto XV y san Benito

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 19 abril 2005 (ZENIT.org).- Al escoger el nombre de Benedicto XVI, el cardenal Joseph Ratzinger enlaza su pontificado con dos grandes evangelizadores, el Papa Benedicto XV, y san Benito (en latín y otros idiomas es el mismo nombre), fundador de los benedictinos.

En declaraciones a Zenit, el obispo Cipriano Calderón, vicepresidente emérito de la Pontificia Comisión para América Latina, explica: «La novedad de este pontificado radica ya en el nombre escogido: sucede a Benito XV, que escogió este nombre en honor a san Benito, patrón de Europa y gran evangelizador de su tiempo».

«Si Benito evangelizó la primera Edad Media, Benedicto XV evangelizó la Edad Moderna y el ahora Benedicto XVI será el evangelizador del nuevo milenio», explica el prelado.

Benedicto XV, Giacomo Paolo Battista della Chiesa, cuyo pontificado tuvo lugar entre 1914-1922, sucedió a Pío X nada más comenzar la Primera Guerra Mundial.

En su encíclica programática, «Ad beatissimi apostolorum principis» (1914) lanzó un llamamiento por la paz e indagó en las causas de la guerra.

Uno de sus objetivos principales fue la formación y la santificación del clero.

Durante la guerra desarrolló una intensa actividad asistencial y promulgó el Código de Derecho Canónico.

En el campo ecuménico instauró en la Iglesia católica la octava de oración para la unidad de los cristianos, en 1916. Es suya la afirmación que «la Iglesia no es latina, ni griega, ni eslava, sino católica: no hay diferencia entre sus hijos, ya sean griegos, latinos o eslavos, o de otro grupo nacional».

A él se debe la canonización de dos mujeres como Margarita María Alacoque y Juana de Arco.

Murió repentinamente el 22 de enero de 1922. En un monumento dedicado a él en Constantinopla (Turquía) se dice que fue un padre común «sin distinción de nacionalidad o religión, bienhechor de pueblos».

Tomó su nombre del patrono de Europa, Benito de Nursia (480-547), autor de la «Regla» monástica y padre de los benedictinos.

 

El cardenal Joseph Ratzinger
Papa Benedicto XVI
BENEDICTO XV
1914-1922 d.C.

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 19 abril 2005 (ZENIT.org).- El cardenal alemán Joseph Ratzinger, decano del Colegio cardenalicio, ha sido elegido Papa por el cónclave y ha tomado el nombre de Benedicto XVI.


El cardenal Jorge Arturo Medina Estévez, protodiácono, dio oficialmente el anuncio.

Al aparecer en el balcón de la fachada de la Basílica de San Pedro del Vaticano, pronunció su primer saludo

* * *


Queridos hermanos y hermanas:

Después del gran Papa, Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un sencillo, humilde, trabajador en la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el señor sabe trabajar y actuar con instrumentos insuficientes y sobre todo confío en vuestras oraciones. En la alegría del Señor resucitado, confiados en su ayuda permanente, sigamos adelante. El Señor nos ayudará. María, su santísima Madre, está de nuestra parte. Gracias.

* * *

Tras un largo aplauso, impartió la bendición apostólica «Urbi et Orbi» (a la ciudad y al mundo) y se despidió de los fieles.

 


 
Giacomo della Chiesa nació en Génova el 21 de noviembre de 1854. Ordenado sacerdote en 1878, entró en 1882 a formar parte de la Congregación de los Asuntos Eclesiásticos, en el Vaticano, como colaborador del Cardenal Rampolla, al que acompañó a Madrid, donde vivió entre 1883 y 1887. Pasó luego a la Secretaría de Estado, donde fue colaborador del Cardenal Merry del Val. En 1907, San Pío X le nombró Arzobispo de Bolonia; las elecciones pontificias de 1914 fueron las primeras que se efectuaron sin la intervención de ningún soberano extranjero y cumpliéndose al pie de la letra las prescripciones de San Pío X. El nuevo Papa fue elegido el 3 de septiembre. Europa estaba en guerra y el Papa se apresuró a redactar una Encíclica, "Ubi Primum", dirigida a los católicos de todo el mundo y dedicada al restablecimiento de la paz. El 13 de octubre, Benedicto XV nombró como Secretario de Estado al Cardenal Gasparri, que había dirigido la obra de renovación del Derecho Canónico realizada por Pío X. Los dos, el Papa y su Secretario de Estado, eran fieles continuadores de la política y de las ideas de León XIII.

En la Encíclica "Ad Beatissimi", el Papa indicaba a los hombres las principales causas de la guerra, que eran cuatro según él: la falta de mutua comprensión entre los hombres, el menosprecio de la autoridad, las injustas luchas entre las clases y el exagerado apetito de las cosas perecederas. Basado en la idea cristiana de que la guerra es uno de los peores males que pueden abatirse sobre la humanidad, Benedicto XV hizo todo lo posible para aliviar los sufrimientos relacionados con el conflicto que dividía el mundo en dos campos enemigos. Varias de sus sugerencias, apoyados por Alfonso XIII, rey de España, fueron tomadas en consideración por los beligerantes. Una agencia de información sobre los prisioneros fue creada en el Vaticano.

Ya en 1916 la palabra paz había empezado a circular entre los beligerantes, pero todas las negociaciones diplomáticas fracasaron, salvo las que hubo entre Alemania y Rusia, que firmaron una paz separada en Brest Litovsk. En Rusia se había producido la revolución comunista, y Alemania había conseguido un éxito aparentemente muy importante, ya que tanto la revolución como la paz de Brest Litovsk eran la consecuencia del apoyo que el gobierno alemán había otorgado a Lenin, trasladándole desde Suiza a Rusia en un vagón sellado. En el fondo, "la operación Lenin" habría de ser un desastre, tanto para Alemania como para todo el mundo. En el mismo año, los Estados Unidos entraron en la contienda al lado de Francia e Inglaterra.

El 1 de agosto de 1917, el Papa publicó una "Nota Pontificia sobre la paz", en la que afirmaba que la paz no tiene que ser hija de la violencia, sino de la razón. Poco antes había nombrado como Nuncio en Munich a Eugenio Pacelli, cuya misión era la de la pacificación y que logró entrevistarse con el Emperador de Alemania, con el Canciller Bethmann Holweg y con el Emperador de Austria. La caída de Bethmann Holweg y el nombramiento como Canciller de Michaelis, representante de los protestantes y del Estado Mayor, interrumpía bruscamente las tentativas de paz, obra del Parlamento y del Nuncio Pacelli. El 9 de agosto de 1917, el Papa hacía pública una nota en la que proponía a los beligerantes una base de discusiones. Se trataba de aceptar el derecho y la justicia como principio en sustitución de la fuerza armada, de un recíproco desarme gradual y de la creación de un organismo de arbitraje capaz de solucionar los problemas de tipo internacional.

En fin, se trataba también de encontrar una justa manera de pagar los gastos de la guerra y la reparación de los daños causados. La nota proponía también una serie de medidas prácticas con respecto a la evacuación de tropas y a los problemas territoriales que habían surgido en los últimos años. La nota fue favorablemente recibida en Alemania y en Inglaterra, y mal acogida en Francia, donde se tenía la impresión de que el Papa trataba de favorecer a los Imperios centrales. El presidente Wilson contestó a la nota diciendo que apreciaba los esfuerzos del Pontífice, pero que era imposible concluír la paz con los dirigentes alemanes.

La guerra no terminó sino un año después. En 1920, cuando empezaban las reuniones de la Sociedad de las Naciones, Benedicto XV publicaba una nueva Encíclica, "Pacem, Dei munus", en la que, después de alabar el patriotismo, inspirado en el mismo amor a Cristo, que había amado su patria terrenal, reclamaba otra vez sus derechos como soberano de un Estado simbólico, derechos nunca reconocidos por el gobierno italiano. La más grave consecuencia de este estado de cosas fue que la Santa Sede no pudo participar en los trabajos de la Sociedad de las Naciones, debido a la oposición del delegado italiano en la misma, Nitti, según el cual la Santa Sede había dejado de ser un estado.

La situación de la Iglesia en el mundo había mejorado sensiblemente. Las relaciones con Francia fueron reanudadas en 1921. Polonia e Irlanda, países católicos, habían recobrado su independencia, y la reunión en La Haya (1920) de las asociaciones obreras católicas reveló a todos la fuerza que habían adquirido estas asociaciones en las once naciones allí representadas.

Pero las actividades del Papa no se limitaron a la política internacional. En 1920 canonizó a Juana de Arco. En 1921 dedicó a Dante la Encíclica "In Praeclara", en ocasión del sexto centenario de la muerte del poeta florentino, recordando el permanente contacto que había existido entre el autor de la "Divina Comedia" y "La Santa Escritura" y alabando su obra como una sublime exaltación de la justicia y de la Providencia.

En 1922, el 22 de enero, Benedicto XV fallecía en el Vaticano, víctima de una epidemia de gripe. Sus últimas palabras fueron: "Ofrecemos nuestra vida para la paz del mundo".
Cotugno dice que está alineado con Benedicto XVI

OBSERVA.com - El arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno dijo este martes estar de acuerdo con las posiciones del nuevo Papa, el alemán Joseph Ratzinger, que reinará como Banedicto XVI, y que "cuando hablamos de conservadurismo o de progresismo, todo depende de qué lado se miran las cosas"

El arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno dijo este martes estar de acuerdo con las posiciones del nuevo Papa, el alemán Joseph Ratzinger, que reinará como Banedicto XVI, y que "cuando hablamos de conservadurismo o de progresismo, todo depende de qué lado se miran las cosas".

En una conferencia de prensa en la Catedral de Montevideo, Cotugno dijo que "uno es conservador por el hecho de que hace referencia siempre al Evangelio de Jesucristo y no quiere apartarse del Evangelio por más duro que pueda ser".

"Quien mira esto desde una perspectiva sociológica, puede ser conservador un Papa que no aplica a las mujeres al sacerdocio", añadió.

Explicó que "hay cosas que se pueden entender desde el punto de vista de la sociología, de la sicología, de la democracia" pero que "hay cosas, como la palabra de Dios, que solo se pueden entender desde la palabra de Dios".

"Benedicto XVI dice que no puede prescindir del Evangelio, la Iglesia no puede ir en contra de la palabra de Jesucristo. El entiende que este es un aspecto directamente vinculado a la opción de Jesucristo", señaló Cotugno, quien añadió que "quien no tiene fe dice que hay que aggiornarse, hay que ponerse al día".

Galimberti: "tenemos una serena confianza"

OBSERVA.com - El presidente de la Conferencia Episcopal Uruguaya, monseñor Pablo Galimberti, indicó a Observa que la Iglesia católica uruguaya contempla "con serena confianza" la elección del nuevo Papa, el alemán Joseph Ratzinger. Destacó el carácter de luchador por los valores humanos del nuevo conductor de la Iglesia Católica y su "visión democrática y pluralista"

El obispo de San José estableció además que el Papa Benedicto XVI se ha enfrentado a la ciencia porque la misma "relativiza los valores humanos".

Agregó que el nuevo pontífice "habla de la libertad vacía que tenemos en estos días y de las ideologías que si bien tienen mayoría en los parlamentos, significan el vaciamiento de la dignidad humana".

Galimberti concluyó que "este es el hombre que Dios dispuso para guiarnos y es el sucesor de Pedro".

Galimbertti: "un Papa debe ayudar a la Iglesia"

EL ESPECTADOR - El presidente de la Conferencia Episcopal de Uruguay, monseñor Pablo Galimbertti, valoró la personalidad del nuevo Papa a quien consideró como un prelado "que sabe escuchar" y que tiene "apertura mental". Además, consideró que la elección estuvo fundamentada en la posibilidad que tiene Benedicto XVI para ayudar los 1.100 millones de fieles católicos.

Consultado acerca de por qué no fue electo un Papa latinoamericano, como era una de las posibilidades, Galimbertti dijo: "a veces tenemos una identificación inconsciente con el poder. Lo criticamos pero en el fondo nos gusta. Entonces, tener un Papa amigo es lindo (...), uno puede sentirse, incluso, cómodo. Pero en definitiva, si uno lo piensa bien dice: ´no, este no debe ser el criterio´. El criterio es que (un Papa) debe poder ayudar a toda la Iglesia".

 

Nombre del Papa Benedicto es dieciséis, no decimosexto: Fundación del Español

La Fundación del Español Urgente (FUNDEU), en sus análisis de uso del español en los medios de comunicación, informa de que la forma correcta del nombre que ha elegido para su mandato el nuevo papa es "Benedicto dieciséis" y no "Benedicto decimosexto".

La numeración romana que sigue al nombre de los papas sólo se lee como ordinal desde el número I (primero) hasta el X (décimo). A partir de ahí se leen como cardinales, como en Juan XXIII (veintitrés), y ese es el caso del nuevo papa, Benedicto XVI, que debe leerse "Benedicto dieciséis".

Esta denominación se debe a un uso ya establecido desde hace tiempo para papas y reyes, explica la Fundación del Español Urgente (FUNDEU), patrocinada por la Agencia EFE y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA).
El presidente Vázquez felicitó al Sumo Pontífice por su elección

OBSERVA.COM - El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, trasmitió sus felicitaciones y las del Gobierno al nuevo Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, Benedicto XVI, por su elección, según informó este miércoles la Casa de Gobierno

 

El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, trasmitió sus felicitaciones y las del Gobierno al nuevo Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, Benedicto XVI, por su elección, según informó este miércoles la Casa de Gobierno.

"Fieles a los principios y la tradición que pautan las relaciones entre el Estado uruguayo y el Vaticano, confiamos que su labor sea un aporte sustancial a la paz mundial, a la tolerancia, el respeto y la solidaridad entre los pueblos", señaló Vázquez.

El gobierno uruguayo aún no ha informado si enviará una misión oficial a la ceremonia de inicio del pontificado del cardenal alemán Joseph Ratzinger, elegido el martes por sus pares como el nuevo Papa de la Iglesia Católica.

En oportunidad de las exequias del Papa Juan Pablo II, Uruguay fue representado formalmente por el embajador en el Vaticano, Daniel Pérez del Castillo, mientras que la primera dama, María Auxiliadora Delgado, y uno de sus hijos, ex seminarista, lo hicieron en nombre del presidente Vázquez, quien no pudo viajar.

CARTA DEL PRESIDENTE

 

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