JORNADA MUNDIAL
DE LA JUVENTUD
SYDNEY. AUSTRALIA 2008
29ª Jornada Nacional de la Juventud - 2007 28ª Jornada Nacional de la
Juventud - Melo 2005
JORNADA MUNDIAL
DE LA JUVENTUD
COLONIA, ALEMANIA 2005
30 ª Jornada Nacional de la Juventud
Tacuarembó 2008
Casi un centenar de Jóvenes católicos de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay están reunidos en Salto

Jornada Nacional de
la Juventud 2009

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Compartimos la reflexión en torno a la actividad, al lema y a la palabra de Dios elegida por los jóvenes,  elaborada para el CLAM por el Obispo Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la CEU, Mons. Heriberto Bodeant.

 

“Encontramos a Jesús”

Encontramos a Jesús puede entenderse como algo que ya sucedió o algo que está sucediendo. La voz encontramos corresponde en la conjugación de “encontrar” tanto al tiempo pasado como al tiempo presente.

Pero esa afirmación tiene también el carácter de un testimonio.

 

Es la palabra de quienes han encontrado (en el pasado) y encuentran (en el presente) a Jesús en la vida y comparten, dan a conocer a los demás ese hallazgo. Así, el lema se hace también invitación para todos aquéllos y aquéllas jóvenes que estén en búsqueda de Dios, para que busquen en su vida ese encuentro con Jesús.

 

El encuentro con Jesús Cuando leemos los Evangelios, hallamos por una parte discursos, palabras de Jesús y por otra, narraciones de acontecimientos de su vida. La mayor parte de esos relatos nos habla de diversos encuentros de distintas personas con Jesús.

 

Jesús salió al encuentro de toda clase de personas: niños y jóvenes, hombres y mujeres, pobres y ricos, judíos y extranjeros, justos y pecadores. A todos los invitó a seguirlo.

 

Son encuentros en la vida, porque, a menudo, el lugar del encuentro es el lugar de la vida diaria: la orilla del lago entre barcas y redes de pescadores; la mesa del cobrador de impuestos; las calles de Jericó; la puerta de entrada de las ciudades y, tantas veces, los caminos que Jesús recorría con sus discípulos.

 

Más allá de esa circunstancia cotidiana, son encuentros en la vida, porque tocan profundamente la vida de las personas. Podemos decir que, para quien ha encontrado a Jesús, hay un antes y un después. Es un encuentro que no deja indiferente. El encuentro con Jesús coloca a la otra persona frente a una decisión: seguirlo o dar la vuelta.

 

Jesús llama a algunos en forma directa, explícita, a seguirlo, para estar con él y para enviarlos a predicar. Son aquéllos que forman el grupo de Doce discípulos que lo acompaña permanentemente.

 

Otros, simplemente, se sienten llamados a partir del encuentro y comienzan a seguirlo, como el ciego Bartimeo, que recupera la vista y se pone a andar tras de Jesús por el camino, dando a la vez testimonio de lo que le ha ocurrido.

 

Otros se hacen también discípulos que abren su casa y su corazón a Jesús: pensemos en el arrepentido Zaqueo, que recibió a Jesús con alegría, o en los amigos como Marta, María y Lázaro que tantas veces ofrecieron a Jesús y a sus discípulos un hogar acogedor.

 

Discípulos Misioneros La decisión de responder a la interpelación y al llamado que resultan del encuentro con Jesús, hace que el discípulo se haga muy pronto, casi inmediatamente misionero: “discípulo misionero”, como expresa el Documento de la V Asamblea del Episcopado Latinoamericano (Aparecida).

El texto motivador elegido para esta XXXI JNJ nos muestra claramente esta dinámica.

Andrés, después de encontrar a Jesús, encuentra a su hermano Simón, y le manifiesta “Hemos encontrado al Mesías” y lo lleva a conocer al Maestro.

 

También Felipe, recién llamado por Jesús, le cuenta a su amigo Natanael: “Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado”.

Así es como esos primeros discípulos se hacen también misioneros, compartiendo con sus hermanos y amigos su encuentro con Jesús en la vida.

 

Jesús muestra ante ellos su especial conocimiento de las personas, su extraordinaria capacidad para ver toda su capacidad de amar, de dar, de vivir en el bien y la verdad: “Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”, dice al ver a Natanael.

 

La mirada de Jesús es la mirada del amigo verdadero, aquel que es capaz de hacer aflorar lo mejor de nosotros mismos.

 

Natanael se asombra de esa perspicacia de Jesús. Jesús le anuncia que llegará a ver cosas más grandes. Muchas veces hablamos humanamente de “ensanchar nuestro horizonte”. Jesús quiere abrir para sus discípulos no sólo el horizonte de la tierra, sino el horizonte de la Eternidad, el horizonte del Padre Dios. Si se me permite la expresión paradójica, el horizonte “vertical”. “Ustedes verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”. En definitiva, los discípulos verán la realización del proyecto de Dios en su Hijo Jesús, para salvación de la humanidad.

 

Señor Jesús,

tú sigues llamando: haz que podamos escuchar de corazón tu llamado

y seguirte de verdad. Señor Jesús,

tú nos miras con un cariño

que es capaz de hacer brotar el bien

en nuestro corazón: haz que no nos cerremos a tu amor

y nos abramos a nuestros hermanos. Señor Jesús,

tú nos abres el cielo

para que contemplemos

el proyecto del Padre realizado en Ti: haz que estemos disponibles y animosos

para anunciar a nuestros hermanos y hermanas

la Vida en abundancia que Tú nos has traído.

 

 

+ Heriberto Bodeant, Obispo de Melo

Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil

YO FUI CONFIRMADA POR EL PAPA BENEDICTO XVI EN SYDNEY
DURANTE LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD 2008

 

Testimonio de hija de uruguayos residentes en Sydney, publicado en el blog de Mons. Heriberto Bodeant (http://dar-y-comunicar.blogspot.com/)

 

Me llamo Elizabeth G. Mi hermano Richard y yo somos uruguayos nacidos en Sydney. Desde chica pertenecí al grupo parroquial de niños y niñas que se llama Happy Sunday. Casi todos los Domingos asistía a Misa con mis padres y mi hermano. Pasados algunos años comencé a ayudar con el grupo y a formar parte del grupo de jóvenes.

 

Cierto día, a mamá le fue diagnosticado un cáncer y yo tuve que empezar a cuidarla mientras seguía haciendo mi High School. Debido a la distancia y a nuevas situaciones familiares no nos fue posible asistir a la Iglesia frecuentemente. Sin embargo, la presencia de Dios y la figura de Jesús formaron parte de mi experiencia religiosa. Claro está que no fue fácil. Más de una vez cuestioné a Dios por la enfermedad de mi mamá. Tanto mi hermano como yo sentíamos un gran miedo de perder a mamá. Rezaba confiada a Dios, pero no por eso dejaba de cuestionarle. Mamá nunca perdió esa confianza en Dios y siempre se mantuvo positiva, aún en momentos de tener que irse al Hospital para ser operada. Con el paso del tiempo, mamá fue mejorando y todo aquel miedo fue quedando atrás.

 

A través de toda esa experiencia familiar descubrí que Jesús es el amigo con el que puedo hablar cuando estoy preocupada o tengo dificultades, pero también cuando estoy contenta. Puedo confiar a Él mis inseguridades como persona joven y sé que guardará todas estas cosas en su corazón. Él es el amigo que me rodea y me cuida en los buenos y malos momentos de la vida.

 

El día que recibí la invitación para ser confirmada por el Papa, sentí que el mismo Jesús me estaba haciendo un regalo personal. Sentí mucha emoción, sumamente feliz de tener esa preciosa oportunidad en mi vida. Creo que recién tomé conciencia de este regalo especial el mismo día de la Confirmación cuando, al caminar hacia el altar, pude percibir los miles de jóvenes que estaban presentes. Sentí un tremendo cariño y agradecimiento a Jesús por haberme elegido en su amor en medio de tantos jóvenes.

 

Desde el día en que me llamaron hasta el día en que fui confirmada por el Papa fue todo un peregrinar hacia Dios, un reencontrarme conmigo misma en el silencio y en la oración y de ahondar esta relación de amistad con Jesús.

 

La experiencia en el momento de la Confirmación fue sentir como si hubiese sido transportada a un mundo de luz. Tuve la sensación de estar en una realidad diferente. Sentí necesidad de llorar y reír. Un montón de sentimientos se movían en mi interior y luego sentí paz y a partir de ese momento pude caminar con una sonrisa hacia donde estaba el Papa. Nuevamente delante de él sentí una tremenda emoción cuando ungió mi frente. Creo que en ese momento sentí que Dios me quería muchísimo. El rostro de mi madre se hizo presente, pues ella siempre creyó y confió en Dios y fue ella la que siempre me habló de Jesús y me enseñó a orar.

 

A un año de aquel momento, dicha experiencia sigue grabada en mi mente y en mi corazón e invito a aquellos que tienen problemas o necesitan de un verdadero amigo a que hablen a Jesús, pues Él los escuchará.

 

 

Elizabeth

Sydney, 15 de agosto de 2009

 

 

(PJmail)
PREPARANDO LA 31ª JORNADA NACIONAL DE LA JUVENTUD

Edición ABRIL 2009
“Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo” 1Tm 4,10
Edición MAYO 2009
“El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” Mt 16, 24
Edición JUNIO 2009
Edición JULIO 2009

 

 

30 Jornada Nacional
de la Juventud
(Concentración Nacional)

6 y 7 de setiembre en Tacuarembó

29ª Jornada Nacional de la Juventud
2 de setiembre de 2007

28ª Jornada Nacional de la Juventud
3 de setiembre de 2006

 

Jornada Nacional de la Juventud
4 de setiembre de 2005
Melo, Cerro Largo

 

 

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