SANTUARIO NACIONAL DE LA 
VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES

Peregrinación Nacional a la Virgen de los Treinta y Tres 2004

CARTA DEL PRESIDENTE DE LA CEU CONVOCANDO A LA PEREGRINACIÓN 
DE LA
VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES
Homilía de Monseñor Francisco Barbosa obispo de MINAS en la Eucaristía celebrada en el altar de la Patria en honor a la VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES PATRONA DEL URUGUAY

 

 

CARTA DEL PRESIDENTE DE LA CEU CONVOCANDO A LA PEREGRINACIÓN 
DE LA VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES

La Patrona del Uruguay nos espera en Florida. En nombre de todos los obispos del país les recuerdo este día para marcarlo en el calendario.  

La invitación es para todas las comunidades católicas del país: parroquias, movimientos apostólicos, centros de enseñanza, comunidades religiosas, grupos de oración y asociaciones de fieles.  


La Madre de Jesús camina junto a todos, llevándonos al centro de su corazón y de nuestra fe, a Jesucristo, el Señor de la historia, alegría de nuestra vida y esperanza para todos los que buscan razones para vivir, trabajar y dar certezas a esta vida tan precaria y llena de interrogantes. 
Este año 2004, marcado por las elecciones nacionales, añade una circunstancia particular a la peregrinación.


En el “altar de la Patria” pondremos a los pies de la Virgen a quienes asumirán la responsabilidad de gobernar el país durante los próximos cinco años. Junto a ellos todos renovaremos nuestro compromiso cristiano y solidario con todas las iniciativas que favorezcan el derecho a la vida, la estabilidad de la familia, el trabajo honesto y acciones en favor de los más olvidados de nuestro país   
Que la Paz del Señor los proteja cada día, 
   


+ Pablo Galimberti di Vietri 

Obispo de San José de Mayo 
Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay

 

 

 

 

Homilía de Monseñor Francisco Barbosa obispo de MINAS en la Eucaristía celebrada en el altar de la Patria en honor a la VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES PATRONA DEL URUGUAY

Introducción


Queridos hermanas, queridos hermanos, para mí tiene un significado muy particular
estar esta mañana aquí como servidor de la Palabra, para compartir con ustedes la reflexión que esa Palabra nos dirige, nos sugiere.  


Yo vine siendo niño a Florida con 11 años y desde el Seminario Mons. Jacinto Vera, presidido en aquel tiempo por los padres Operarios Diocesanos, pasé 7 años  podríamos decir, un poco a la sombra de la Virgen de los Treinta y Tres. Aquí fuimos monaguillos, acólitos, de la época de Monseñor Paternain, del padre Matonte como maestro de ceremonias (que daba las órdenes en latín), del padre Feliciano
Urdampilleta, el párroco, y otros tantos.

 

Nunca me imaginé en el andar de los años, que un día iba a ser invitado a predicar, a  hacer la homilía  como el obispo más nuevo del país en esta celebración tan preciosa.

 

Reseña histórica

 

Queridos hermanos y hermanas: esta ciudad, esta plaza, está entrañablemente ligada con los acontecimientos de 1825, en aquel entonces la Banda Oriental estaba invadida por los portugueses, ocupada por fuerzas opuestas, contrarias a lo que habían sido los sueños  y los proyectos de Artigas. Cuando los hombres de la Agraciada inclinaron su bandera, e invocaron la protección de la Virgen Inmaculada ante esta imagen que preside el santuario de Florida, lo hicieron porque entendían que la empresa que ellos estaban  realizando, estaba en sintonía con lo que Dios quería para todos sus hijos: que sean libres. En sintonía con aquello que Dios hizo cuando nos mandó a su Hijo, que nació de María para liberarnos de todo mal, para liberarnos del pecado y de todas sus consecuencias.

 

Empobrecimiento

Hoy hermanos y hermanas, la Patria de Artigas, esa Patria que Artigas soñó libre ya no está invadida por ejércitos extranjeros, pero si lo está por otras fuerzas más sutiles, pero que no son menos opresoras que aquellas. Nos ha invadido el empobrecimiento, no somos más pobres que antes, pero sí son muchos más los pobres en este país, y nos aflige, nos preocupa hondamente el fenómeno de la infantilización de la pobreza, que más del 50 por ciento de los hijos de esta Patria, de los niños, nazcan y vivan  debajo de los niveles de pobreza.

 

Envejecimiento poblacional

Hermanos y hermanas: nos preocupa el envejecimiento poblacional, nos estamos volviendo (con todo respeto a las personas mayores), como un inmenso hogar de ancianos, por 2 causas fundamentales: por el antinatalismo que nos lleva a tener un 0.6 por ciento de crecimiento demográfico anual; y esa dolorosa sangría que es la emigración de miles de jóvenes hacia otros países, buscando oportunidades y perspectivas mejores.

 

Pérdida de Valores

Nos lástima hermanos y hermanas, esa otra pobreza más trágica: la pérdida de valores, la desintegración familiar, la desmoralización, la gente desmotivada, la desocupación, la precariedad laboral, la pérdida del sentido de la vida, el aumento alarmante del número de suicidios entre adolescentes y jóvenes.

 

Miramos hacia María

Hermanos, desde nuestras situaciones que popularmente decimos de desgracia, hoy miramos hacia María, es la llena de Gracia que brilla como estrella luminosa, anuncio y profecía de lo que un día vamos a ser, gracias a la acción liberadora de Cristo.

Hoy hermanos y hermanas, en nosotros los que estamos aquí, es todo el Uruguay el que viene peregrino hasta este santuario de la Virgen de los Treinta y Tres; la Virgen Inmaculada, señal visible de la liberación total que Dios ha obrado en Cristo y que quiere que llegue a todo sus hijos los hombres.

En nosotros hermanas y hermanos, en nuestros ojos y en nuestros oídos, en nuestro corazón traemos esta mañana la penas y las alegrías de todos los uruguayos, como también traemos las esperanzas y las alegrías, expectativas de todo nuestro pueblo en este momento histórico que nos está tocando vivir.

Queridos hermanos y hermanas, estamos aquí porque queremos agradecer la Patria que tenemos, chiquita y preciosa como es tu  imagen María Virgen de los Treinta y Tres. Queremos agradecer los valores que caracterizan nuestra identidad, decir gracias por ser sencillos, abiertos, acogedores, solidarios siempre dispuestos  a dar una mano, gracias por ser un pueblo tolerante y un pueblo respetuoso del pensar ajeno.

Venimos a agradecer también, no sólo por los sentimientos y cualidades  sino también por hechos como son los emprendimientos sociales y productivos con los que tanta gente busca hacer frente uniéndose a la difícil  situación económica que vive. Venimos a dar gracias por los que sirven a la vida, por los que pueden cantar como decía Viglietti,  “...niño mi niño te traigo en primavera y aunque nazcas pobre te traigo también, se precisan niños para amanecer...”

 

Fiesta Cívica

También venimos hermanos y hermanas, a agradecer a los pies de María, por la preciosa fiesta cívica que vivimos el pasado domingo en nuestro país. Como nos lo sugería Pablo, traemos en nuestro corazón y en nuestros labios nuestra oración por la Patria, por sus nuevas autoridades y por este tiempo nuevo que nos disponemos a iniciar. Hoy necesitamos otra vez, que tu figura Inmaculada Virgen María nos aliente en la esperanza y nos anime a participar responsablemente en la búsqueda del bien común, que significa el bien para todos y para todo el hombre.

 

Experimentar la cercanía de Jesús

Como creyentes, como Iglesia, te pedimos que sepamos como tú  en la casa de Isabel  y de Zacarías, darle al Uruguay la alegría de experimentar la cercanía de Jesús.

Que seamos una Iglesia dispuesta a ponerse en camino para ir al encuentro de este pueblo. Lo más triste que nos podría suceder es ser una Iglesia que ya no camine, que ya no acompaña, que ya no siente el estremecimiento por todo lo que hay que hacer en el corazón de este pueblo, de este pueblo embarazado de tantas esperanzas y expectativas en este momento. Ir al encuentro de ese pueblo, ayudarlo como tú lo hiciste con Isabel al creer que el Señor es poderoso y  que no se olvida de los pobres, que baja del trono a los prepotentes y eleva a los humildes para que se comprometan y participen en la realización de sus sueños y proyectos.

 

Consigna de Juan Pablo II

Ayúdanos, Madre de la Patria, a construir un país en el que germine y florezca la esperanza, ayúdanos a construir un país que como nuestras tierras fértiles ofrezca espacio y condiciones para la vida, para la vida  cada día más digna, un país en el que como decía Pablo VI pensando principalmente en nuestra América, se multiplique el pan en las mesas y no se disminuya el número de invitados a la fiesta de la vida.

Ayúdanos Madre de la Patria y Madre nuestra para que podamos hacer  nuestra la consigna que Juan Pablo II le decía a América al ofrecerle  la Exhortación  Apostólica “Ecclesia in América” después del Sínodo de las Américas: “...Que este país de la esperanza, sea también el país de la vida, éste es nuestro grito y nuestro ruego, vida digna para todos, vida digna para los que han sido concebidos en el seno de las madres, para los niños de la calle, vida digna para los jóvenes sin oportunidades, vida digna para nuestros ancianos y para todos los que sufren cualquier forma de pobreza...” terminaba el Papa diciendo “...ha llegado el momento de hacer desaparecer todo ataque contra la vida... “

 

María nos reúne

Queridos hermanos, queridas hermanas, hoy María nos reúne alrededor de la mesa de Jesús en esta Eucaristía, pienso yo que como en aquella  asamblea del Cenáculo después de la Ascensión de Jesús, en la que María se mantenía firme en la oración con los discípulos, recordándoles todo lo que había guardado de El en su corazón. Hoy lo estamos viviendo: María nos reúne alrededor de esta mesa y nos anima a mantenernos  también nosotros a partir de esta Eucaristía, en la actitud ferviente y entusiasmada de oración por la Patria. Y al finalizar esta Misa vamos a entrar en el Santuario de María, vamos a entrar en su casa, sé que muchos de ustedes, han recibido la visita de la Virgen o están recibiendo la visita de la Virgen en sus casas, a lo largo y lo ancho de todo el país, ahora nos toca a nosotros entrar en Su casa. Ella es como ese vientre en el que la vida se gesta, y por eso también nosotros vamos a cosechar desde este santuario, el principio de una vida nueva, de una vida más fraterna, de una vida más solidaria, de una vida más comprometida, de una vida más abierta  a los proyectos del Padre y al Evangelio de Jesús. Ella hoy nos recibe y nos hace Iglesia, pueblo reunido para anunciar a Cristo en el Uruguay, para servir a la vida y a la esperanza del pueblo uruguayo.

Ya que veo allí, un cartel que dice, “Diócesis de Minas presente...” permítanme  terminar con una estrofa de nuestro poeta  Santos Inzaurralde:

” ...Madre de los Treinta y Tres  misionera inmaculada, Madre de la independencia Madre en Jesús, Madre en Patria, Madre de blanco y celeste como mi Virgen serrana...”

 

 

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