Especial de Semana Santa 2005

CARTA de PASCUA del Obispo 
de TACUAREMBÓ 


Mons. Julio Bonino

 

Carta de Pascua 2005

Queridos hermanos:

 

      Junto a los sacerdotes de nuestra diócesis he tenido la gracia de celebrar un retiro espiritual, en el que, ante Jesús presente en la Eucaristía. poder preparar una nueva Semana Santa.

 

      La oración por cada una de nuestras comunidades fue una oportunidad para hacer memoria de todos Uds. laicos y lacias que cada domingo se sienten convocados a celebrar en el día del Señor, la presencia de Jesús cercano, servicial y misericordioso.

 

      En el corazón de Jesús Eucaristía he contemplado a nuestros diáconos y sus familias, a nuestros religiosos y religiosas, a los matrimonios y sus hijos, a los catequistas y sus catequizandos, a los niños, adolescentes y jóvenes que se reúnen en nuestras parroquias, a quienes se preocupan por la obtención de recursos económicos para sostener la misión evangelizadora de nuestra Iglesia.

 

En este año de la Eucaristía

      Muy especialmente he recordado a los hermanos y hermanas que limpian, ordenan y organizan todo lo que hace posible la celebración de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía: los equipos de liturgia, los lectores, los que arreglan el altar y el lugar donde se convoca la Asamblea, los ministros ordenados y los ministros extraordinarios de la Eucaristía.

 

En este año de los Pobres.

      Con mucha gratitud he evocado a quienes se esfuerzan por socorrer las distintas necesidades de los hermanos más pobres, los que integran la Pastoral Social, de la Salud y los que visitan a los presos.

 

      Muy especialmente he puesto ante el señor la vida de los laicos y laicas que insertos en distintas organizaciones sociales, políticas, de enseñanza, de la salud y deportivas, las iluminan con la luz del Evangelio buscando construir una sociedad más justa y fraterna, con prácticas que intentan revertir los procesos de exclusión social.

 

En esta fiesta de la Resurrección del Señor

      Al llegar el tiempo de la máxima fiesta en nuestro calendario cristiano, la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, volvemos a actualizar lo que dio origen al señor de los días, que es el domingo, día del Señor.

“Pasado el sábado, María Magdalena, María la madre de Santiago y Salomé, compraron perfumes para ungir el cuerpo de Jesús. A la madrugada del primer día de la semana, cuando salía el sol, fueron al sepulcro”. (Mc. 16, 1-2)

 

      He aquí el primer domingo que dio origen a nuestros domingos: Jesús resucitó el primer día de la semana y nosotros estamos comprometidos a hacer memoria y mejorar la celebración de su resurrección en las condiciones de este cambio de época que cuestiona nuestra manera de vivir el domingo.

 

      Al decirles Feliz Pascua de Resurrección, deseo invitarlos a renovar, en este año, la forma de preparar y celebrar nuestra Pascua semanal que tiene lugar en cada domingo. Que resuene entre nosotros lo que el Papa nos ha escrito en este año de la Eucaristía:

“Es de desear vivamente que en este año se haga un especial esfuerzo por redescubrir y vivir plenamente el Domingo como día del Señor y día de la Iglesia”.

 

      Para esto invito a participar de las instancias de formación que en este tramo del año tendrá lugar en cada una de las parroquias de nuestra diócesis.

 

      Que al encender nuestros cirios en el Cirio Pascual nos sintamos enviados a llevar la luz del Señor Resucitado a los hermanos más alejados, pobres y enfermos. “No podemos hacernos ilusiones: por el amor mutuo y en particular, por la atención a los necesitados se nos reconocerá como verdaderos discípulos de Cristo. En base a este criterio se comprobará la autenticidad de nuestras celebraciones litúrgicas”. MND 28

 

      En este año el Día de la Diócesis, en que celebramos la Resurrección de Jesús como pueblo que peregrina en esta diócesis de Tacuarembó y de Rivera, el próximo domingo 17 de abril, día del Buen Pastor, nos reuniremos por zonas pastorales en Achar, Ansina, Rivera y Tacuarembó para proclamar nuestra alegría de que Jesús vive entre nosotros; y como aquellos discípulos de Emaús que “Lo reconocieron al partir el pan”, intentamos hacernos pan para todos.

 

            En Jesús Buen Pastor,