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al 8 de abril de 2012
SUMARIO
Mensajes de nuestros Pastores
Entrevistas y artículos
Ecos de algunas de las celebraciones
Celebraciones de Semana Santa en las Diócesis
Semana Santa con el Papa

Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma 2012

«Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (Hb 10, 24)

APORTES PARA LA CUARESMA
Celebraciones en VIVO
desde el Vaticano (CTV)

 

Mensajes de nuestros Obispos


COMUNICADO DE PRENSA

Miércoles  28 de Marzo de 2012

 

Saludo de Pascua del Consejo Permanente
de la Conferencia Episcopal del  Uruguay

“Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Evangelio según San Juan 3,16).

 

En la proximidad inmediata de la Semana Santa, el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal del Uruguay saluda a los miembros de nuestras comunidades eclesiales y a todo nuestro pueblo, augurando una Feliz Pascua de Resurrección.

 

Lo hacemos en días en que la opinión pública está conmovida por hechos que han significado la pérdida de vidas humanas.

 

Nos referimos particularmente a los crímenes cometidos contra personas que se encontraban en terapia intensiva, totalmente indefensas. Elevamos nuestra oración por quienes vieron segadas sus vidas, por sus familias en duelo y también por los causantes de estas muertes. Con toda la sociedad uruguaya, esperamos las medidas que contribuyan al fortalecimiento de la confianza en los organismos de la salud.

 

Con la misma sensibilidad recordamos el debate en torno a la despenalización del aborto, que pronto tendrá una instancia decisiva en la Cámara de Representantes. Aquí se trata también de vidas humanas indefensas. Reafirmamos nuestra convicción, avalada por la ciencia, de que cada vida que está en gestación es la de un ser humano que pide nacer y continuar desarrollándose en todas las dimensiones de la existencia y así participar con todos sus deberes y derechos en la vida de nuestra sociedad.

 

Animamos a creyentes y no creyentes a que estos días, en los que los cristianos celebraremos la Victoria de Jesús sobre la muerte, nos ayuden a todos a crecer en un sostenido amor y respeto a la vida de todas las personas.

 

Montevideo, 28 de marzo de 2012

 

+ Carlos Collazzi, Obispo de Mercedes, Presidente

+ Rodolfo Wirz, Obispo de Maldonado-Punta del Este, Vicepresidente

+ Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, Secretario General

 

Mensaje de Pascua del Obispo de Mercedes
Mons. Carlos Collazzi

 

“¡Toma hermano esta Luz y hazla Tú brillar!”

Estas palabras seguramente las cantamos en todas las Comunidades al entrar en nuestras Iglesias siguiendo al Cirio Pascual, signo de Cristo Resucitado. Las cantamos también en las celebraciones del Sacramento del Bautismo a lo largo del año.

 Previamente hemos proclamado: “¡La luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu!”

 

Su Luz brilla y vence todas las tinieblas. ¡Queremos hacer brillar su Luz! En la Pascua  nos renovamos en el compromiso de hacerla brillar.


La celebración de la Pascua, nos llena de gozo y alegría, el Señor Resucitado nos comunica su Espíritu de vida y nos convoca a vivir en su Iglesia “la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros” ( Doc. de Aparecida n.11)

 

Todos los miembros de la Iglesia tenemos un reto fundamental que afrontar: “mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo. No tenemos otro tesoro que éste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias. Éste es el mejor servicio -¡su servicio! – que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y naciones” (Doc. de Aparecida n.14)

 

Así se alejará la tibieza y la mediocridad, las fatigas y comodidades que nos aquejan. Renovarnos con el alimento de la Palabra del Señor, con la celebración de la Eucaristía de todos los domingos; formando Comunidades coordinadas en torno al Objetivo Pastoral Diocesano que nos anima a despertar a la misión evangelizadora que Él nos confía, siendo cercanos a las familias y al mundo de hoy, con gran sensibilidad hacia los más carenciados.

 

Querida Familia Diocesana: en la Pascua celebramos al Señor de la vida, vencedor del pecado y de la muerte. No lo buscamos entre los muertos porque ha Resucitado y por eso su tumba está vacía.

 

Él nos llama a no provocar situaciones de dolor y de muerte, sino a hacer brillar la luz de la vida con todo lo que ella implica.

 

A Todos mis augurios de Felices Pascuas, compartiendo con Uds. el gozo de este Día que hizo el Señor!

Los bendigo de corazón

 

+ Carlos María Collazzi

Obispo Diocesano

 

Mercedes, 26 de marzo de 2012

Mons. Jaime Fuente, Obispo de Minas

 

“Jesús Resucitado necesita hombres y mujeres que lo den a conocer”

 

MENSAJE EN LA PASCUA 2012

 

 

Muy queridos hermanos de la Diócesis de Minas:

                                                                      

les deseo a todos ¡Muy Felices Pascuas! Porque Jesús venció a la muerte y vive para siempre; porque Jesús nos quiere tanto como a los Apóstoles, a quienes no les echó en cara que lo dejaran solo, y tanto como a las santas mujeres, más valientes que los hombres, que tuvieron la recompensa de verlo Resucitado antes que nadie: un Ángel les comunica que Jesús ha resucitado y ellas partieron al instante del sepulcro con temor y una gran alegría, y corrieron a  dar la noticia a los discípulos. De pronto Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se acercaron, abrazaron sus pies y le adoraron (Mateo, 28, 8-9).

 

Jesús tiene apuro por cambiar en alegría la tristeza de los que sabe que lo quieren y sale al encuentro de ellos: se adelanta para que lo vean en su nueva y gloriosa existencia. Las mujeres y los hombres de todos los tiempos lo vemos con los ojos de la fe, y también lo adoramos: adorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2096).

 

Los días del Tiempo Pascual debemos vivirlos en un clima de gran alegría y de profunda adoración. La alegría es pegadiza. La de este tiempo litúrgico nos pide a todos que tratemos de contagiarla, a cuantos más mejor, de manera que sean muchos los que se acerquen a adorar a Jesús: la adoración del Dios único libera al hombre del repliegue sobre sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo (n. 2097).

 

No pocas veces hablo con padres preocupados, con toda razón, porque uno de sus hijos cayó en la droga; porque una chiquilina está embarazada; porque aquellos están conviviendo sin casarse; porque se enteraron que un matrimonio amigo está en trámite de divorcio; porque un conocido se suicidó…

 

El “común denominador” de estas y otras muchas penosas situaciones se encuentra, ¡tantas veces!, en el desconocimiento o en el olvido de que Dios existe y del primer deber de conocerlo, de quererlo y de adorarlo. Desconocer este deber  fundamental del hombre en su relación con Dios, es vivir la vida en blanco y negro, sin más relieve que la búsqueda de una felicidad rudimentaria.

 

Jesús Resucitado necesita hombres y mujeres que lo den a conocer. Todos en la Iglesia, guiados por el Papa, estamos empeñados en el trabajo apasionante de una “nueva evangelización”. Cuando Benedicto XVI peregrinó a Fátima, en mayo de 2010, recordó lo que reviviremos en nuestro Tiempo Pascual: Jesús se irá al Cielo, después de ordenar a los Apóstoles que permanezcan en Jerusalén para recibir al Espíritu Santo. Así lo hacen. Uno de aquellos días, Pedro propuso que alguno ocupara el lugar de Judas. Comentaba el Santo Padre:

 

“Que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús”, decía Pedro. Y su Sucesor actual repite a cada uno de ustedes: hermanos y hermanas míos, hace falta que se asocien a mí como testigos de la resurrección de Jesús. En efecto, si ustedes no son sus testigos en sus ambientes, ¿quién lo hará por ustedes?

 

No podemos dejar solo al Papa, que el 16 de abril cumplirá 85 años y sigue dándonos un ejemplo magnífico de completa entrega a su misión de Sucesor de Pedro: se olvida de sus años y de su cansancio, para ir al encuentro de los hombres y anunciarles que Jesús ha resucitado.

 

Ojalá sepamos dejar de lado respetos humanos y empecemos cada día con una renovada ilusión de acercar a ¡uno más! al encuentro o al re-encuentro con Jesús. Contamos con Su ayuda imprescindible: Él mismo nos prometió que estará siempre con  nosotros.

          

Con mi Bendición,

 

+ Mons. Jaime Fuentes

Obispo de Minas

Buena Nueva que nos invita y  hace posible participar en una

Vida Nueva del Resucitado

 

MENSAJE PASCUAL 2012

 



A TODOS LOS HERMANOS Y  HERMANAS QUE POR DIVERSOS CAMINOS SE ACERCAN AL SEÑORR

¡ FELICES PASCUAS !

 

Les sintetizo en estas DOS PALABRAS tantos sentimientos que expresan el profundo gozo, el consuelo en situaciones trágicas, la esperanza de raíces profundas, la solidaridad no siempre conocida y valorada, la firmeza cuando todo se desmorona. Se trata de una dimensión y una trascendencia que va más allá del presente, sin olvidar la dureza y perplejidad de cada jornada, y nos amplía el horizonte para vivir con un nuevo sentido.

 

JESUS HA RESUCITADO y todos nosotros con Él, como una fuerza irresistible del presente y  adelanto del futuro que esperamos.

 

Les presento TRES CAMINOS para vivir esta PASCUA 2012 de un modo actualizado cada día. Son a su vez estímulos que cimientan el interés, la motivación y el compromiso, desde la perspectiva del RESUCITADO. Sin ahondar aquí en los detalles, pongo “los temas sobre la mesa”, para que al fin del año agradezcamos al RESUCITADO.

 

Un acontecimiento que desde ya se está preparando en todo el país y culmina en Maldonado: la JORNADA NACIONAL DE LA PASTORAL JUVENIL a inicios de septiembre. El RESUCITADO es capaz de suscitar una inmensa capacidad de amor, compromiso y creatividad en los jóvenes, como alternativas a una realidad ambigua que nos rodea y un horizonte entusiasmante que supera toda resignación y fatalismo .

 

El AÑO DE LA FAMILIA puede redimensionar nuestra alegría y responsabilidad de cara  a toda vida humana y felicidad que se realizan en su seno, a pesar de las dificultades de todo tipo ya conocidas.  El RESUCITADO, Hermano Universal, supo en carne propia, desde el vientre materno, lo que es sufrir pero triunfar.

 

En perspectiva mundial, desde ya,  en la segunda mitad del año, el Papa Benedicto XVI nos ha invitado a la vivencia de un AÑO DE LA FE, para descubrir o redescubrir la belleza de lo que creemos y vivimos, recordando realidades e instrumentos imprescindibles y todavía no profundizados en sus consecuencias: los Documentos del CONCILIO VATICANO II y el CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. El RESUCITADO sigue vivo y actuando, en la Iglesia a la que ya pertenecemos en diverso grado y hacia donde nos encaminamos por múltiples caminos.

 

Una vez más les reitero este saludo tan significativo: es una BUENA NUEVA que nos invita y  hace posible participar en una VIDA NUEVA del RESUCITADO.

 

¡  FELICES PASCUAS  !

 

+  Rodolfo Wirz

Obispo de Maldonado – Rocha

Saludo Pascual de Mons. Julio César Bonino

Con Jesús Resucitado reafirmamos el valor de la familia

Con la esperanza puesta en Jesús Resucitado llegue a ustedes, queridos diocesanos, mi  más afectuoso Saludo Pascual. 

En el calendario Litúrgico-Pastoral de nuestra Diócesis nada es comparable a la celebración de la Pasión Muerte y Resurrección del  Señor. Este es el acontecimiento histórico más significativo que haya sucedido en la humanidad.

Es por eso que cada año subrayamos la importancia de que como Comunidad Parroquial y como Diócesis  preparemos y celebremos la Pascua, ya que  estos noventa días que van del  Miércoles de Ceniza a la fiesta de Pentecostés son el corazón del Año Litúrgico, y se ubican en el centro de nuestra Agenda Diocesana.

Colaborar con lo que Jesús Resucitado está realizando, es el compromiso que tenemos sus discípulos. Discernir y Actuar lo que Él quiere que hagamos es nuestra tarea.  Y este año, en fidelidad a lo que nuestro Proyecto Diocesano postula, queremos poner especial énfasis en reforzar lo que estamos haciendo en favor de la familia y tomar iniciativas posibles y oportunas “que lleguen a las familias y más alejados”.

Acabo de recorrer las cuatro Zonas Pastorales y en cada una he recordado que cuando nos planteamos, en el camino de la elaboración de nuestro Proyecto Pastoral, cuáles eran los principales gritos de la realidad ante los cuales teníamos que detenernos, fue muy significativo que la realidad de nuestras familias salió en todos los Consejos Zonales. Es por ello que en esta celebración Pascual hemos querido tener como lema:

Con Jesús Resucitado reafirmamos el valor de la familia

Y con este lema es que convoco a todas las comunidades a celebrar como es ya tradicional el DÍA DE LA DIÓCESIS, que siempre es el cuarto Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, Día Mundial de Oración por las Vocaciones.

Así es que el domingo 29 de abril en Minas de Corrales, nos encontraremos en una fiesta que ya se está preparando, en la que espero ver a cada uno de ustedes.

Desando que la Fiesta de la Pascua abarque los 50 días que le corresponden, pido al Señor que nos de su gracia para RECREAR COMUNIDADES, QUE SEAN ESPACIO DE ENCUENTRO CON JESÚS, MAS ABIERTAS Y SERVIDORAS, DONDE EXPERIMENTEMOS LA ALEGRÍA DE SER DISCÍPULOS MISIONEROS, ENVIADOS A FORTALECER UN NUEVO PROCESO EVANGELIZADOR, QUE LLEGUE A LAS FAMILIAS Y MÁS ALEJADOS

Muy feliz Pascua para todos y todas. Los bendice en Jesús Buen Pastor,

 

Mons. Julio César Bonino

Obispo de Tacuarembó y Rivera

Saludo de Pascua de Mons. Arturo Fajardo

 Cristo Resucitado: “La Belleza que salva”

 

Queridos hermanos y hermanas

 

Hemos experimentado, en estos días santos, alegría, luz y consuelo. Estamos llamados a vivir y comunicar la belleza y la alegría de Jesucristo, la Palabra viviente “la belleza que salva”.

 

Nos encaminamos a celebrar un Año de la fe, tiempo propicio para revitalizar la dimensión comunitaria de nuestra vida cristiana, tarea a la que dedicaremos este año pastoral en nuestra Diócesis.

 

Somos familia, comunidad, pueblo en camino, que queremos reconocer y defender cada día la dignidad de la vida humana.

 

Descubrimos dentro de nosotros y en la realidad que vivimos, situaciones difíciles que deben ser iluminadas por la Luz de Cristo. Por desgracia, continúan las divisiones, los sufrimientos, y los dramas de la injusticia, del odio y de la violencia, de la incapacidad de reconciliarse para volver a comenzar de nuevo, con un perdón sincero.

 

Nosotros tenemos la confianza, sin embargo, que el mal no tiene la última palabra, pues, quien triunfa es Cristo crucificado y resucitado, y su Victoria se manifiesta con la fuerza de su amor misericordioso.

 

Su Resurrección nos da esta certeza: a pesar de toda oscuridad que hay en el mundo, el mal no tiene la última palabra. Apoyados en esta verdad, podemos comprometernos con más valentía y entusiasmo para hacer que nazca un mundo más justo.

 

Felices Pascuas

 

Con mi saludo y bendición,

 

 

+ Arturo Fajardo
Obispo de San José y Flores

Mensaje de Pascua de Mons. Alberto Sanguinetti
Obispo de Canelones

 

Pascua de Resurrección, abril de 2012.

 

A todos los hermanos: perdón y gracia, luz y esperanza nos dé Cristo glorioso, resucitado de entre los muertos.

 

Los saludo apoyado en el testimonio histórico de los que vieron y estuvieron con Jesús, vivo a los tres días de su muerte: está vivo. Y no sólo vivo, sino con vida inmortal, no como un sueño, sino como don de Dios. Jesucristo, que se ofreció por nosotros en la cruz, vive junto al Padre y reina y actúa como salvador del mundo.

 

Junto con el anuncio de este hecho real, les hago una primera invitación: abrámonos al reinado de Jesús resucitado. Antes que nada escuchemos su Palabra, con la humilde obediencia de la fe, dejemos que nos salve y nos conduzca.

 

Vivimos en un mundo lleno de voces, algunas malas, la mayor parte efímeras: anuncios, noticias de juegos deportivos, festivales. Aunque buena parte de ellos no son malos, sí el conjunto hace que vivamos inundados en el barullo de un sinfínq de voces. Entonces, los invito: dejemos lo secundario, y escuchemos a Jesucristo, camino, verdad y vida. Dediquemos tiempo para entenderlo, para aprender a pensar con él, para aprender a actuar según él. La verdad total de nuestra vida la vemos si estamos iluminados por Jesucristo.

 

La luz de Cristo muerto y resucitado nos ayuda a apreciar mejor el valor extraordinario que tiene cada ser humano. Ya la razón nos hace reconocer la dignidad de cada ser humano y sus derechos fundamentales. Con una reflexión más profunda, descubrimos que el fundamento de la dignidad de cada hombre proviene de que Dios lo ha creado a su imagen y ama a cada hombre por sí mismo, no en razón del conjunto del universo, o de la sociedad.

 

Ahora bien, Jesús murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra santificación y para que tengamos vida eterna. Cada uno puede decir con verdad: Jesús murió por mí. Cada cual puede reconocer: Jesús resucitó para darme la santidad y la vida eterna.  Y esto mismo tengo que reconocer en el otro. Por eso, el valor máximo  de cada hombre lo descubrimos a la luz  de Cristo muerto y resucitado.

 

Nuestra sociedad está golpeada por muchos ataques a la dignidad del hombre. Por eso, en primer lugar proclamamos el respeto a la vida de cada ser humano, desde su concepción en el seno materno, hasta la muerte natural.

 

Nos horrorizamos por las muertes provocadas en enfermos y también rechazamos que se quiera hacer del aborto una acción legal y que se pretenda que esta muerte deba ser producida por los servicios asistenciales sean de gestión estatal o privada.

 

Al mismo tiempo exhortamos a apoyar a todos los que por diferentes fragilidades están en una situación que facilite una ataque a la vida humana. En primer lugar a las madres embarazadas en condiciones conflictivas, que han de ser apoyadas. Pero también producen mucha preocupación la situación de tantos jóvenes, que no han sido preparados para el cuidado de la vida, lo que se manifiesta en el ataque a la vida propia y ajena, como aparece en el alto número de suicidios, en los juegos mortales de picadas, en el abuso de drogas.

 

Estas situaciones nos llevan a pronunciar una palabra sobre la educación. No nos refrimos al aprendizaje del español, las matemáticas, los idiomas, que permitan insertarse en la sociedad y trabajar en el mundo adulto. Hablamos de la educación que ayude al niño y al joven a desarrollarse como persona, a asumir valores morales, a  adquirir virtudes que permitan vivir tales valores, a saber sacrificarse por una exigencia moral, a amar dándose. En una palabra a descubrir para qué vivir, el sentido de la libertad, la responsabilidad y el bien.

 

Esta educación depende en primer lugar de la familia, de los padres, que deben tener principios y conductas rectas. También la da la sociedad en su conjunto. Y por cierto un lugar propio tienen las instituciones de enseñanza.

 

La Iglesia, fundada en la razón, sostenida por la Palabra de Dios y la salvación de Cristo muerto y resucitado, ha sido y es Madre y Maestra. Ella, con toda libertad, proclama a Jesucristo como la luz que viniendo a este mundo ilumina a todo hombre. Por eso, ofrece una educación con esa luz , y reclama el ejercicio de los derechos de los padres y los suyos propios para tener igualdad de oportunidades a fin educar en consonancia con Jesús. En este sentido apelamos a revisar la forma discriminatoria que se ha elegido para solventar la educación en nuestro país, para que todos los padres puedan elegir sin condicionamientos  económicos la educación de sus hijos.

 

Que a todos la Pascua de Jesús, nos abra a dar pasos para pasar de la muerte a la vida, del error a la verdad, del miedo a la esperanza.

 

                                                                              Mons. Alberto Sanguinetti Montero

 

                                                                                              Obispo de Canelones

Saludo Pascual
Mons. Pablo Galimberti, Obispo de Salto

A la comunidad diocesana, sacerdotes y fieles: ¡Que la alegría de esta Pascua sea abundante y duradera!

Jesús ya no está entre los muertos del pasado, en las memorias de los historiadores, en la nostalgia de los espíritus románticos o en las manipulaciones de los ideólogos.

Jesús, por el hecho de haber resucitado, dando frecuentes muestras a sus discípulos de que era él y no un fantasma, es el eterno compañero de nuestras vidas.

Ni en las malas ni en las buenas se ausenta. Acompaña, está, alienta, atrae, anima a seguirlo por los senderos estrechos que exigen decisión, está atento a los grandes acontecimientos y a los más pequeños como un pensamiento, una idea, un sentimiento fugaz que cruza el corazón.

Con esta certeza sabemos que pase lo que pase, con un país que crece en lo económico pero se estanca en lo educativo, en la salud y en la reeducación de los privados de libertad, igualmente el Señor nos acompaña para que sus amigos tratemos de introducir la levadura de su humanidad luminosa en el tejido social y familiar de cada día.

Alegría y agradecimiento por su Bondad inagotable, por su Amor que no conoce límites, por su Compasión que se inclina ante nuestras miserias y durezas, nuestra soberbia y palabrerío que en lugar de buscar la verdad desvía la atención y distrae de lo esencial de la vida.

Que su Vida abundante nos inyecte esperanzas cada día y aliente  a nuestras comunidades a dar testimonio valiente, en todo momento, de su manera peculiar de mirar y armar las piezas del rompecabezas de este mundo.

Con mi bendición para ustedes y sus familias,

+Pablo Galimberti
Obispo de Salto

Salto, 7 de abril de 2012

Mensaje de Pascua del Obispo de Melo
Éste es el día que hizo el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo (Sal 117).

No es un día más en la cuenta de los días, no es otro día en el que, como tantas veces, el Señor interviene con su Providencia en la historia de los hombres. Es un Día Nuevo. Es el comienzo de una Nueva Creación. Es el Primer Día, no ya de una semana más, sino de un tiempo enteramente nuevo.

Con la Resurrección de su Hijo Jesucristo, el Padre Dios comienza la re-creación del mundo. Si la creación del hombre en el sexto día fue la culminación de la obra creadora, la creación del Hombre Nuevo, Cristo, germen y cabeza de la Humanidad Nueva es la obra de este Día Nuevo, que seguimos recordando y celebrando como Día del Señor en cada Domingo.

Desde aquel lejano sexto día, hemos recorrido como Humanidad un largo camino. El Creador nos hizo a su imagen y semejanza. Nos hizo capaces de crear, de hacer cosas nuevas a partir de lo que Él creó de la nada. La ciencia y la técnica nos han permitido realizar cosas maravillosas y aún veremos muchas más en nuestro tiempo de avances vertiginosos. También, lo sabemos, hemos hecho cosas terribles. Creación y destrucción están en nuestras manos de criaturas.

Sin embargo, la Resurrección de Jesucristo nos pone ante lo que no podemos recibir sino como don. Tenemos la capacidad de prolongar la vida humana, e incluso de darle una calidad notable. Pero no tenemos la capacidad de darnos la Vida Eterna.

La Resurrección de Jesucristo nos abre a una posibilidad radicalmente Nueva. “Algo diferente de todo lo conocido, pero también de todo lo desconocido”. Se trata de acceder a la misma Vida de Dios. Resucitado, Jesús nos abre la Puerta de la Casa del Padre. En realidad, Él mismo es la Puerta; Él mismo es el Camino que lleva hasta allí; Él mismo nos da esa Vida.

A partir de la Resurrección, las palabras de Jesús en el Evangelio de Juan toman toda su fuerza y su sentido:

“Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (3,16).

“El que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna” (4,14)

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día” (6,54).

“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano” (10,27-28).

“Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo” (17,3).

Dejemos que la alegría y la fuerza de la Pascua inunden nuestro corazón. Dejemos que la Vida nueva que el Resucitado nos comunica renueve totalmente nuestra vida. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

 
+ Heriberto, Obispo de Melo

Saludo de Pascua del Obispo Emérito de Canelones
Mons. Orlando Romero  

 

“Padre, me has glorificado dándome la gloria

que tenía junto a ti antes que existiera el mundo”

 

Gracias, Padre, porque nos regalaste

tu Espíritu que resucitó a tu Hijo y nos resucitará a nosotros,

nos permite gritar como hijos:

 

“¡Padre!

porque nos sentimos amados como hijos tuyos, y decimos:


‘nuestro que estás en el cielo’

porque tu misterio de amor  nos  transfigura y, al mismo tiempo, se oculta en el rostro de los hermanos.

u mirada misericordiosa de Padre abraza a todos sin excluir nada ni a nadie.


‘Santificado sea tu nombre’

porque queremos que todos te reconozcan y te bendigan

como el  único y verdadero  Padre de todos.


‘Venga tu Reino’

porque esperamos la hora que nazca un mundo más justo y fraterno,

comenzando desde nuestro corazón y desde nuestra propia vida

de trabajo y de descanso.

 

‘Que se haga tu voluntad así en la tierra como en el cielo’

porque de ti, Padre, solo nos vienen cosas buenas,

y aunque suframos, creemos que jamás nos abandonarás.

 

Danos hoy nuestro pan cotidiano’

porque creemos en ti, que amas entrañablemente la vida,

y por eso podemos comenzar cada jornada sin ansiedad

y con generosa disponibilidad compartir nuestra vida con los pobres.


‘Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden’

porque si reconocemos nuestro pecado, perdonando a quienes nos han ofendido,

tu misericordia nos envuelve y nos santifica.

 

No nos dejes caer en la tentación, líbranos del mal’

porque somos débiles y frágiles,  necesitamos de tu fuerza

para no sucumbir en la prueba.

 

Los saludo cordialmente, hermanos todos y catequistas, mensajeros de la

Buena Nueva: ‘un cielo nuevo y una tierra nueva’ han comenzado.

¡FELIZ Y SANTA PASCUA!

 

                                                                                              +Orlando Romero

                                                                                     Obispo emérito de Canelones

 

Pascua, abril 2012



Celebraciones en las Diócesis

Actividades en la Arquidiócesis de MONTEVIDEO | Entre todos Nº 275

Actividades en la Diócesis de Tacuarembó (Boletín digital MANANTIAL)
Actividades en la Diócesis de San José

ARQUIDIÓCESIS DE MONTEVIDEO

 

Celebraciones del arzobispo durante la Semana Santa en la Catedral Metropolitana

 

DOMINGO DE RAMOS (1 DE ABRIL):

11:00 hs - Bendición de Ramos en la puerta de la

ciudadela, procesión y celebración de la Eucaristía en la Catedral.

 

JUEVES SANTO (5 DE ABRIL):

10:00 hs - Misa Crismal. Renovación de promesas sacerdotales de los presbíteros de

Montevideo, Consagración de Santo Crisma y Bendición de óleos.

18:00 hs - Misa de la Cena del Señor.

 

VIERNES SANTO (6 DE ABRIL):

16:00 hs - Celebración de la Pasión del Señor.

 

SÁBADO SANTO (7 DE ABRIL):

23:00 hs - Solemne Vigilia Pascual.

 

DOMINGO DE PASCUA (8 DE ABRIL):

11:00 hs - Misa de Pascua

DIÓCESIS DE CANELONES

 

 

Retiro Semana Santa 2012: “Encontrate con Jesús”

 

La Pastoral Vocacional y Juvenil Diocesana está abocada a la organización del retiro tradicional de Semana Santa, el cual será desde el Domingo de Ramos (1 de Abril) hasta el Martes 3.

 El retiro comenzará a las 17, hasta el Martes por la tarde con la opción, de que el que así lo desee, puede participar en la Misa Crismal, la cual será en la Parroquia de Pando, el Miércoles a las 10 de la mañana.

 

Por información escribir a edgardbaksay@hotmail.com, o  mdeli1@hotmail.com 

Celebraciones presididas por el Obispo  Diocesano, Mons. Alberto Sanguinetti 

Domingo 1º de abril. Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. 

10.00: Asamblea litúrgica en Capilla de María Auxiliadora, Bendición de los Ramos, procesión hasta la  Iglesia Catedral, Misa Estacional con lectura de la Pasión del Señor.

Lunes Santo.
En la tarde: Confesiones y  Santa Misa en el retiro de jóvenes en Villa Guadalupe.

Martes Santo
En la Iglesia Catedral.
17.30: Vísperas

18.00: Santa Misa.

Miércoles Santo
10.00: Misa Crismal en la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Pando.

En la Iglesia Catedral.
17.30: Vísperas con recepción de óleos
18.00: Santa Misa.

DIÓCESIS DE FLORIDA

Celebraciones en la Catedral

DOMINGO DE RAMOS 1 DE ABRIL

10:00 h. Concentración en el atrio y bendición de Ramos

10:30 h. Celebración Eucarística

19:00 h. Rezo del Santo rosario y confesiones

19:30 h. Celebración Eucarística

 

LUNES SANTO, 2 DE ABRIL

8:00 h. Rezo de la mañana

8:30 h. Celebración Eucarística

9:00 h. – 12:00 h. Visita a los  enfermos

18:00 h. Eucaristía en Aguas Corrientes

18:30 h. Rezo del vía crucis y confesiones en la Catedral

19:15 h. Rezo de vísperas

19:30 h. Celebración Eucarística

 

MARTES SANTO, 3 DE ABRIL

8:00 h. Rezo de la mañana

8:30 h. Celebración Eucarística

10:00 h. Visita a los enfermos de la Catedral

17:00 h.  Eucaristía en la Calera

18:30 h. Rezo del vía crucis y confesiones en la Catedral

19:15 h. Rezo de vísperas             

19:30 h. Celebración Eucarística

 

MIÉRCOLES SANTO, 4 DE ABRIL

JORNADA DE LA RECONCILIACIÓN

8:00 h. Rezo de la mañana

8:30 h. Celebración Eucarística

18:30 h. Rezo del vía crucis y confesiones en la Catedral

20:00 h. Eucaristía Penitencial: este día habrá confesiones, antes y durante la misa, para todos los que no lo hayan hecho.

 

JUEVES SANTO, 5 DE ABRIL

8:00 h. Oración de la mañana

10:00 h.Santa Misa Crismal

19:00 h.Rezo del Santo Rosario

19:30 h.Celebración Eucarística: Cena del Señor.

Invitamos a todos a compartir con los más necesitados en este día, trayendo a la Catedral un alimento no perecedero

 20:30 h. Solemne hora santa: Responsables: Ministros de la Eucaristía

 

VIERNES SANTO, 6 DE ABRIL

8:30 h. Oración de la mañana

10:00 h. Meditación de las Siete Palabras del Señor.

16:00 h. Celebración de la Pasión y muerte del Señor

19:00 h. Vía crucis.  Nos encontraremos al frente de la Catedral

 

SÁBADO SANTO, 7 DE ABRIL

8:30 h. Oración de la mañana

11:00 h. (Homenaje a la Santísima Virgen María)

Rezo del Santo Rosario y acto mariano

21:00 h. “SOLEMNE VIGILIA PASCUAL” 

 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN, 8 DE ABRIL

9:00 h. Celebración Eucarística en la Catedral

11:00 h. Celebración Eucarística en la Catedral

18:00 h. Celebración Eucarística en el Hospital

19:30 h. Celebración Eucarística en la Catedral

Más informaciones: http://santuariovirgentreintaytres.com/noticias.php

DIÓCESIS DE MALDONADO

 

Celebraciones presididas por el Obispo Diocesano, Mons. Rodolfo Wirz

 

El Obispo Diocesano, Mons. Rodolfo Wirz presidirá las celebraciones del Domingo de Ramos en Pan de Azúcar (lugar donde murió Mons. Jacinto Vera) a las 9 hs. Asimismo, en el marco de su Visita Pastoral, Mons. Wirz dirigirá en el referido lugar la Liturgia y el Viacrucis del Viernes Santo.

DIÓCESIS DE MERCEDES

 

EN LA IGLESIA CATEDRAL “Nuestra Señora de las Mercedes”, MERCEDES

Celebraciones presididas por el Obispo Diocesano, Mons. Carlos María Collazzi.

 

DOMINGO DE RAMOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

A la hora 10: 30 Concentración en el Colegio-Liceo “San Miguel”. Bendición de los ramos y Procesión por calle Artigas hasta la Iglesia Catedral. Misa

                                         

MIÉRCOLES SANTO

A la hora 18, Solemne Misa Crismal en la Iglesia Catedral “Nuestra Señora de las Mercedes”. Única Misa en este día en la Diócesis.

 

JUEVES SANTO

A hora 19, 30; Solemne Misa de la Cena del Señor y lavatorio de los pies a niños que en este año harán su primera Comunión.

 

VIERNES SANTO

A la hora 16; celebración de la Pasión del Señor

A la hora 19, Via Crucis desde Plaza Lavalleja (Rivas y Lavalleja) finalizando en Parroquia “Sagrado Corazón de Jesús” (trasmitido por Cadena Diocesana de Radios)

 

SÁBADO SANTO

A la hora 21: Solemne Vigilia Pascual

                                            

DOMINGO DE PASCUA

A la hora 7: Mensaje de Pascua del Obispo Diocesano a toda la Diócesis y Misa de Pascua para Aquellos que hoy no pueden concurrir a las Iglesias, trasmitida como todos los domingos, por la Cadena Diocesana de Radios

A la hora 19: Solemne Misa Concelebrada en la Iglesia Catedral (única celebración por la tarde en la Ciudad)

 

 

DIÓCESIS DE MINAS

Celebraciones presididas por el Obispo

 

DOMINGO DE RAMOS

HORA 10:45 Bendición de Ramos en la Capilla Nuestra Señora del Huerto

y procesión hasta la Catedral. Santa Misa.

 

LUNES, MARTES Y MIERCOLES: HORA 19: Santa Misa

 

JUEVES SANTO

Hora 9:30: MISA CRISMAL

Hora 19: Santa Misa de la Cena del Señor

 

VIERNES SANTO

Hora 9: Laudes

Hora 16: Celebración de la Pasión y Muerte del Señor

Hora 21: Via Crucis

 

SABADO SANTO

Hora 9: Laudes

Hora 21:30 Solemne Vigilia Pascual

 

DOMINGO DE PASCUA

Hora 11:15: Santa Misa

DIÓCESIS DE SAN JOSÉ

Basílica Catedral y Santuario Nacional de San José

Domingo de Ramos

10:00 y 19:30 hs.

 Bendición de Ramos y Misa de la Pasión del Señor.

 

Lunes Santo

17:00 hs. Misa

19:30 hs. Celebración comunitaria del

Sacramento de la Reconciliación

 

Martes y Miércoles Santo

17:00 hs. Misa.

19:30 hs Retiro abierto en el templo parroquial.

 

Jueves Santo

8:30 hs. Laudes. Oración de la mañana.

10:00 hs. Misa Crismal.

19:30 hs. Misa de la Cena del Señor.

23:00 hs. Hora Santa.

 

Viernes Santo

8:30 hs. Laudes. Oración de la mañana.

Durante la mañana, estarán disponibles los sacerdotes de la Parroquia para celebrar la Reconciliación.

16:00 hs. Celebración de la Pasión y Muerte del Señor.

(Colecta para Tierra Santa)

19:00 hs. Via Crucis (desde el Colegio Sagrada Familia a la Catedral).

 

Sábado Santo

8:30 hs. Laudes. Oración de la mañana.

21:00 hs. Solemne Vigilia Pascual y posterior compartir "lluvia"

de la comunidad parroquial en el Hogar Católico.

 

Domingo de Resurrección

10:00 y 19:30 hs. Misa Solemne de Pascua de Resurrección.

Todas las celebraciones de esta Semana Santa publicadas en http://www.sanjosedemayo.diocesis.ws/semana_santa_2012.html

DIÓCESIS DE TACUAREMBÓ

 

Celebraciones que presidirá el Obispo

 

1 de abril. Domingo de Ramos.

Procesión desde Plaza Flores hasta parroquia San Pedro, Misa hora 10.

15 horas. Visita a Paso del Cerro.

 

Martes 3. Misa crismal en la parroquia de Lourdes a las 10 de la mañana

 

Jueves 5 abril a domingo en Vichadero.

 

Domingo 8 abril, a las 19 horas. Misa en Catedral

 

Pascua juvenil diocesana, 1 al 4 de abril de 2012

 

Jóvenes de la Diócesis de Tacuarembó compartirán un retiro al que denominan la Pascua Juvenil Diocesana, del 1 al 4 de abril, en la Capilla “Santa Isabel” de Rivera.

 

El retiro tiene por objetivo general: “Celebrar la Pascua de Jesús como centro de nuestra Iglesia y de la vida cristiana de nuestros jóvenes” y por lema “No temas, cree solamente” (Mc 5,36)

 

Todas las celebraciones en el especial de Semana Santa: http://iglesiacatolica.org.uy/semana_santa.htm

 


Entrevistas y artículos

“El amor de Cristo tiene adrenalina, no es de esos amores de plástico, flexible, light, que se desvanecen”
- Diario El Pueblo - http://www.diarioelpueblo.com.uy

vive esta semana desde la fe?

El comienzo de una nueva Semana Santa para los cristianos se torna ideal para la reflexión sobre el tiempo que nos ha tocado vivir. EL PUEBLO dialogó con Monseñor Pablo Galimberti para analizar cómo se encuentra nuestra sociedad en materia de fe religiosa.

- ¿En qué situación encuentra en estas Pascuas a la familia uruguaya?

- Hay muchas fotos de esta familia, tenemos fotos de fiestas, de duelos, de reclamos, de pérdidas, de rupturas, de depresiones, a veces obstáculos entre nosotros o a veces con los países vecinos, pero creo que se van haciendo también cosas buenas y creo que hay que reconocerlo, más allá de quién las hace hay emprendimientos, hay apuestas, hay gente que estudia, hay gente que está pensando en un futuro mejor, más productivo, hay jóvenes que se están capacitando, al mismo tiempo sabemos que hay otros que están con dificultades para encontrar espacios educativos estimulantes. Creo que hay imágenes de todas las que queramos, de todo tipo y color.

- ¿Y cómo se vive esta semana desde la fe?

- Por un lado uno puede medirlo por la cantidad o número de fieles, pero por otra parte uno ve que la gente aunque no venga al templo busca explicaciones, razones, los por qué o los para qué del sufrimiento, la muerte o por qué la felicidad parece fugaz, se nos va de las manos, por qué nos llega la muerte de seres queridos, por qué la propia enfermedad de uno, por qué los límites, por qué el dolor. Creo que todos tenemos esas experiencias que se dan en forma concentrada en Semana Santa. Hay amores, hay odios, hay desprecios y hay solidaridades muy fuertes, el amor de Cristo es asombroso, la forma que carga, que asume su existencia humana como hijo de Dios, y carga esta humanidad con ese peso terrible de esa cruz que no es solamente un pedazo de madera sino que es la cruz de llevar adelante una dignidad humana que a veces se borra, que se escapa, la vida que vale poco, que se compra y que se vende.

Hacerle descubrir a una persona el valor que tiene, la vocación que lleva en su corazón está magníficamente concentrado en las horas fundamentales de la Semana Santa. La muerte de Cristo, muerte por amor, por obediencia y por fidelidad a un camino que como hijo de Dios asumió hasta el final, no rechazó esa página, ese cáliz doloroso y ese amor hasta el final que nos estimula a todos. Es un amor que tiene adrenalina, energía, no es de esos amores de plástico, flexible, light, que se desvanecen.

La Semana Santa es un drama y es también un acontecimiento que culmina en el domingo, que para los judíos es el tercer día, porque el primer día es viernes donde muere Jesús y sobre las seis de la tarde con la puesta del sol comienza el segundo día, y ya el sábado por la nochecita empieza lo que para nosotros es domingo y para ellos era el primer día de la semana, y allí empieza este día que se llama domingo que significa “Día del Señor”. Así que las Pascuas es el movimiento desde el dolor hacia el gozo del encuentro. Encuentro que los discípulos no esperan, a tal punto que cuando las mujeres van tempranito el primer día de la semana, o sea el domingo, no van a descubrir al que resucitó, y no lo encuentran y dicen, “robaron el cuerpo, no está, ¿qué pasó?” Los discípulos ni siquiera fueron, se quedaron algunos en el vacío, otros disgregándose, volviendo a sus ocupaciones pero con más preguntas que respuestas, y bueno, estas mujeres descubren que el sepulcro está vacío, corren, regresan, le avisan a Pedro y a los discípulos, corren Pedro y Juan y efectivamente verifican que la tumba está vacía, “¿quién movió la piedra?” Entonces Jesús empieza con sus apariciones, no le va a refregar en la cara a Pilatos, “mirá, vos que me condenaste… aquí estoy”, y le hace burlas (risas), sino que va a los discípulos, aquellos que están preparados, predispuestos, en búsqueda a esta pregunta, ¿quién es realmente Jesucristo? Y a partir de esas apariciones del resucitado está la escena de Tomás, que no cree cuando los compañeros le dicen que vieron al Señor, “mientras no ponga las manos a su costado y toque sus llagas –las llagas de la cruz donde estuvieron los clavos- no voy a creer”. A los ocho días, el domingo, ellos están reunidos y aparece Jesús y dice, “Tomás, pon las manos a mi costado y toca mis manos en el lugar de los clavos”, y ahí está esa respuesta de asombro, de confianza y fe que expresa Tomás, “Señor mío” y “Dios mío”, o sea, estás allí.

Así que bueno, las Pascuas es ese tránsito de la muerte a la vida del resucitado, y eso es el gozo que experimentamos los cristianos en todo el mundo, de donde vienen luego todos los ritos folklóricos, el huevo de Pascua y no sé cuántas cosas más.

- Justamente, esa duda que tiene Tomás nos recuerda al clásico “ver para creer”, ¿no es lo que nos pasa hoy, que estamos viendo poco? ¿Cómo se enfrenta esa razonable duda en la fe que pueda tener la gente como la tuvo Tomás que hasta que no vio al resucitado no creyó?

- Evidentemente que allí la duda hay formas de resolverla porque en definitiva lo que no hizo Tomás, el incrédulo, fue apoyarse en el testimonio de los otros. En la vida humana la inmensa mayoría de las cosas las conocemos por el testimonio de otro, en la familia aprendemos esa confianza, en las relaciones humanas también, creemos en el testimonio, que es una forma de convivir, creemos en la palabra, al mismo tiempo nos vamos llevando algunos chascos y tenemos que tener esa duda metódica de mostrame quién sos que te iré conociendo así como tu me irás conociendo, eso lo vamos viendo en la vida…

- Una duda cartesiana…

- Sí, pero no en todas las cosas. A ver, ¿qué hijo le dice al padre que mientras no le dé la prueba genética no lo considera padre? ¿Cómo? Por lo que le han relatado los abuelos, los tíos, por lo que tú haz visto en estos años, ¿no haz llegado a esa conclusión? Normalmente se llega a la conclusión que si, sin esas pruebas, yo nunca le pedí eso a mis padres y creo que ningún hijo o hija se lo ha pedido a su madre o a su padre para después decir que ahora les cree, que ahora confía. O sea que el testimonio es una de las pruebas muy fuerte en los vínculos humanos. ¿Qué pruebas matemáticas tenés con tu esposa o con tu esposo? Es decir, son pruebas que evidentemente uno tiene que tener señales, no es tirarse en una pileta vacía…

- ¿Qué señales se da por parte de la iglesia?

- La credibilidad de Jesús como persona histórica, las pruebas de los Evangelios, las pruebas de los historiadores paralelos, las pruebas arqueológicas que hoy han avanzado enormemente, que los lugares que están mencionados en los Evangelios están, o sea que se va encontrando que los Evangelios no es un conjunto de fábulas, no, hay un montón de elementos que dice que esto está impregnado a su vez de elementos históricos. Así que tenemos la historicidad de Jesucristo, luego signos como los milagros y el signo del resucitado, y el que dan los santos. Esa caridad, esa vida honesta, heroica que van hasta el máximo de la entrega, como la Madre Teresa o Juan Pablo II, uno ve esas vidas que viven al máximo, al mango, que uno se dice que estas personas han encontrado a ese Cristo que los alimenta.

Los cristianos podemos ser también señales, pistas, luces en medio del mundo, y es así que se va transmitiendo la fe, no hay otra. No es por medio de presiones ni por miedo como en los países islámicos donde el que no cree y se aparta un poco, bueno, o le cortan la lengua o le ponen trabas como para que la fe entre a través del miedo, es una pertenencia miedosa, mientras que la pertenencia a Jesucristo tiene que ser libre porque si no, no vale. Una fe donde te jugás todo y que sea obligada no vale.

- Uno puede observar que hay distintos tipos de católicos, está el practicante que va siempre a misa y toma la comunión, el que va a misa pero no comulga, el que cada tanto va a misa, el que adhiere pero no va a misa… ¿cómo ve Dios estas situaciones? ¿Hay quien tiene más derecho que otro a ir al cielo?

- No me atrevo a decir cómo lo mira Dios… (risas)

- ¿Cómo lo mira usted entonces?

- Ahí me siento más cómodo (risas). Todos conocemos esos grados de pertenencia, vivir es pertenecer a algo. En el fútbol tengo mi corazoncito pero no voy al fútbol, pero a veces escucho un poquitito cuando se escucha algún ruido afuera para ver de quién habrá sido el gol. También desconfío de los fanatismos porque duran poco, la gente tiene que tener esa cuota de razonabilidad, si no se encierra dentro de si mismo y entonces se puede caer en fanatismos, en violencia, “el que no piensa como yo lo excluyo”. Y Dios contempla con misericordia, una de las páginas más lindas del Evangelio que volvemos a escuchar en Semana Santa es el breve diálogo pero luminoso del buen ladrón con Jesús, ¿en qué categoría está éste que no era seguidor, que no era discípulo, que fue un arribista, que fue un avivado? Que en el estribo le dijo a Jesús, “acuerdate de mí cuando estés en el Paraíso”, y Jesús le dijo, “hoy estarás conmigo”, de modo que esa es la esperanza.

- Por último Monseñor, ¿qué mensaje da a la comunidad salteña en estas próximas Pascuas?

- Principalmente a la familia, que los cristianos celebramos una nueva Pascua y que cada uno descubra que en esa Pascua está también esa lucecita que se enciende en medio de tinieblas, de depresiones y oscuridades. No decimos que las oscuridades avancen sino que al mismo tiempo encendamos una luz, dejemos que esa luz de la fe nos encienda los ojos y el corazón y hagamos que cada día pueda tener esas luces del Señor resucitado que camina a nuestro lado, camina con nosotros, está presente cuando partimos el pan en la eucaristía, sigue presente en la bondad de la gente aunque a veces no la veamos pero está presente, y que esas luces del resucitado aumenten para que estas tinieblas no nos desalienten.

- ¿El próximo domingo va a comer un huevo de Pascua?

- La verdad que no sé… yo no lo voy a comprar (risas), lo digo ya… pero con gusto…

- ¿Si lo invitan?

- Si me lo regalan… (risas)

Semana Santa: Monseñor Fajardo llamó a "reafirmar el derecho y la defensa de la vida"
Escrito por Alejandro Abalo   
Visión Ciudadana - Sábado 31 de Marzo de 2012 11:27

Monseñor, Arturo Fajardo expresó que "la celebración de la Semana Santa son días claves para nosotros".
 
Fajardo informó que "el domingo tendremos la celebración del Domingo De Ramos, que es como el pórtico de toda la Semana Santa con la celebración de la entrada de Jesús a Jerusalén y luego la pasión". Monseñor dijo que durante toda la semana habrá misas en la Basílica Catedral "en los horarios de las 10 y las 19:30.

En ese sentido, el Obispo indicó que se estará celebrando también "el Trigo Santo a partir del jueves, con la celebración de la cena del Señor, el viernes la Pasión y el domingo la Resurrección".

Según Monseñor, para la Iglesia estos "son días marcados para la escucha de la palabra y por el redescubrir la luz del camino del Señor, y el sentido de la vida que es lo propio de la Semana Santa. Caminar con Jesús, como se hace en la entrada a Jerusalén, y descubrir desde él, el sentido de la vida". En esta Semana Santa "frente a todas las dificultades que hemos tenido en los últimos tiempo, como cristianos y en el contexto que vive el país, debemos realizar una afirmación de la vida, del derecho y la defensa de ésta, que es lo que nos corresponde  en este tiempo que vivimos y frente a todos estos hechos que han puesto sobre la mesa las dificultades en el cuidado sobre todo de los enfermos" concluyó el Obispo de nuestra Diócesis.

Pascua, con sabor a tristezas y gozos

 

“Se llenaron de alegría cuando vieron al Señor”

Mons.  Pablo Galimberti

 

Momentos de tristeza nos tocan a todos.  Pérdida  de  seres  queridos, enfermedades propias o ajenas, un hijo enfermo, un revés afectivo oeconómico personal o familiar,sufrimientos e injusticias que golpean a mucha  gente  en  la  sociedad… Vidas inocentes  que  se  tronchan,  verdades que  se  pisotea,  la  hipocresía  que asquea, un  amor a Dios que me falta y una fe que vacila cuando rezo o debo dar la cara. O un pecado que justifico porque todos lo hacen o porque igual me confesaré después! En fin, cuántas escapatorias esgrime nuestramediocridad!  ¿No  es  esto motivo  de real tristeza?

 

Para otros la tristeza será no ganar más  plata  o  la  derrota  del  equipo favorito o  la novia-o que se fue o el soñado  ascenso  que  se  lo  dieron  a otro-a. Tristezas pasajeras,  como olas de superficie, que apenas hacen mella en el  barco  de  la  vida.  Otras  veces  la tristeza muerde más  abajo,  como  un sedimento de vino avinagrado, operfora la quilla y el barco comienza a hundirse.

 

Como una oscura nube gris que nos envuelve impidiendo ver el sol, sonreír  con  el  alma,  tocar  a  Dios, sentirlo cercano y amigo.Pero ustedes se preguntarán ¿qué tiene que ver esto con la Pascua?La respuesta es que yo rastreo los agujeros negros que detecto en mi vida y en mi iglesia para implorar al cielo que Jesús  los  ilumine  y  venga  con  su poderoso  soplo  de resucitado. 

 

Tengo firmes  motivos  para  confiar.  Sé  que superó  y  ganó  ampliamente  ante  las numerosas manifestaciones de muerte que se le cruzaron: el alejamiento de muchos  discípulos  que  “dejaron  de acompañarlo”  después  del  discurso sobre el Pan de vida (S. Juan cap. VI), la  pereza  de  los  discípulos  que  se durmieron  en  las  horas  cruciales  del huerto de los Olivos, el beso traidor de Judas, la aflojada de Pedro que lo negó tres veces, la duda de Tomás mientras no metiera la mano en  sus llagas, la obstinación a creer de los recalcitrantes fariseos, el cruelasesinato de Juan Bautista, su arresto, juicios manipulados, la pesada cruz y la tremenda soledad del Gólgota.

 

Confío  plenamente  que  Jesús  es capaz de traer alegría y paz abundante a mi vida en penumbras. Su poderoso amor  está  activo:  hace  levantar  a Lázaro del sepulcro,  devuelve la vista a los ciegos, hace caminar aparalíticos,  limpia  a  los  leprosos.  Sé que no acostumbra revisar primero los méritos, como no tuvo en cuenta los de Zaqueo  cuando  le  dijo  que  quería entrar en su casa o cuando le dijo al buen ladrón que ese mismo día estaría con él en el paraíso.

 

Sé que sólo espera toda la fe de mi pobre vida. Sé también que puede entrar aunque uno tenga las puertas cerradas y sé que puede estar a mi lado aunque yo  camine  en  sentido  opuesto  a  su santa voluntad. Sé que su Amor sopla fuerte y se introduce en mis grietas  y recovecos donde oculto viejos miedos. Sé  que El  tiene  siempre  la  última palabra y confío, con temor y temblor, que  también  a  mí  me  ofrezca  una nueva  oportunidad  para  reparar  mis negaciones:  ¿me  amas?  ¡Apacienta mis ovejas!

 

Por esto, me alegro de mis tristezas y debilidades, porque sé que la fuerza de Jesús Resucitado se nos hace cada día más necesaria ya que las mañas son como una Hidra de nuevecabezas, le cortamos una y en su lugar crecen dos. Y como el Señor conoce nuestros fal sos agrandamientos , paramantenerme  a  su  lado  nos  deja algunas tristezas y sufrimientos, para que  no  olvidemos  que  sólo  hay  vida abundante y reconciliada en susmanos de Padre y en el infinito océano de su Corazón Misericordioso.




Ecos de algunas de las celebraciones

Homilía de Mons. Alberto Sanguinetti del Domingo de Ramos

Domingo de Ramos en la Capilla Sagrada Familia, Melo
Catedral de Melo: Procesión de Ramos

El Obispo de Florida, Mons. Martín Pérez Scremini , presidió celebración de Domingo de ramos en la Catedral

LLamó a "permanecer"

La Comunidad de la Catedral, centros y capillas concurrieron este domingo a la celebración del Domingo de Ramos. Con una concentración masiva que se encontró a las 10 de la mañana en la Plaza Asamblea en donde se bendijeron los ramos, Mons. Martín Pérez Scremini, invitó a todos a llevar los ramos “como signo de nuestra condición de cristianos y no como algo mágico al que le podemos atribuir poderes extraordinarios. Al mirar el ramo en nuestra casa nos debe recordar que somos cristianos y que hemos acompañado a Jesús en su entrada triunfal a Jerusalén”.

Desde la Plaza Asamblea se entró en procesión al Santuario en donde se participó de la celebración Eucarística. En su homilía el obispo se detuvo en reflexionar en la importancia de “permanecer”. Citando el ejemplo de las mujeres que permanecieron junto a la Cruz, invitó a todos a perseverar en la vida cristiana, “a acompañar en el dolor a los hermanos, a ser testigos con la vida de la presencia Resucitada de Cristo y así poder ayudar a quienes sufren y están a nuestro lado”. Finalmente exhortó a todos a vivir estos días como una ocasión de renovación en la vida cristiana en la alegría de que Cristo Resucita y está siempre con nosotros.

En la ciudad de Durazno, la celebración de domingo de Ramos fue presidida por el obispo Emérito Mons. Raúl Scarrone.

Misa Crismal en la Catedral de Melo

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Aceitnas, de las que se extrae el aceite de olivo,
con el que se elaboran los óleos para los Sacramentos

Homilía de Mons. Heriberto

Querido Mons. Roberto, queridos presbíteros y diáconos, queridos hermanos y hermanas:

El próximo sábado nos reuniremos en nuestras comunidades para celebrar llenos de alegría la Vigilia Pascual, corazón del año litúrgico. Es la Pascua, la celebración del misterio central de nuestra fe: Jesucristo muerto y resucitado por nosotros. La culminación de la Semana Santa, que se desborda en alegría durante el tiempo Pascual.

Pero hoy estamos reunidos en la Misa Crismal. Una Misa que tiene un carácter único. Toda la Diócesis, de una u otra forma, está aquí representada, expresando nuestra Comunión con Cristo y entre nosotros. Juntos, vamos a pedir de Dios la bendición para los óleos de los catecúmenos y de los enfermos y la consagración del Santo Crisma. Al regreso, cada comunidad parroquial llevará estos tres aceites con los que, a lo largo del año, se celebrarán los Sacramentos correspondientes.

Así, toda la Diócesis estará unida por medio de estos signos del Amor de Cristo. Cristo, el Ungido del Señor, que tiene la plenitud del Espíritu, nos une a Él en el Bautismo, que nos entrega el Espíritu Santo en la Confirmación y nos da alivio, consuelo y sanación en la Unción de los Enfermos.
Días pasados, celebrando las Bodas de Oro de nuestro querido obispo emérito Mons. Cáceres, escuchamos sus palabras dirigidas a todos nosotros en cuanto Cristianos: miembros del Pueblo de Dios, Pueblo sacerdotal, Pueblo santo.

Como nos enseña el Concilio Vaticano II (LG c. V), del cual Mons. Roberto fue activo participante, todos los miembros de la Iglesia estamos llamados a la Santidad. Este llamado viene del mismo Jesús que ha dicho a todos sus discípulos “Sean perfectos, como su Padre Celestial es perfecto” (Mt 5,48). Pero Jesús no sólo predica la santidad; además de vivirla Él mismo, Él es “el autor y consumador” de nuestra santidad. Es Él quien nos santifica, es Él quien nos hace santos. Para eso nos ha enviado el Espíritu Santo, que nos mueve interiormente para que amemos a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas (cf. Mc., 12, 30) y para que nos amemos unos a otros como Cristo nos amó (cf. Jn., 13, 34; 15, 12).

Uniéndonos a Él, por medio del Bautismo, Jesús, el Hijo del Padre Dios, nos hace a nosotros hijos de Dios, nos hace participar de la vida de Dios y por lo mismo nos hace santos.

Pero entonces, si todo lo hace el Señor ¿qué es lo que nos toca a nosotros? ¿Qué tenemos que hacer? Tenemos que conservar y perfeccionar en nuestra vida esa obra de Dios, esa santidad que recibimos. Y eso lo podemos hacer también con la ayuda de Dios.

Esa vida de santidad comienza cuando recibimos el agua del bautismo, que significa morir al hombre viejo, morir al pecado, para nacer de nuevo a la vida en Cristo, a la vida en amistad con Dios, a una vida santa.
Luego de recibir el agua, el bautizado es ungido con el Santo Crisma. La oración que reza en ese momento el ministro del Bautismo (el diácono, el sacerdote, el obispo) nos ayuda a comprender este signo. La oración dice así:

“Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que te ha librado del pecado y te ha dado la nueva vida por el agua y el Espíritu Santo, te unja con el crisma de la salvación, para que, incorporado a su pueblo, seas para siempre miembro de Cristo Sacerdote, de Cristo Profeta y de Cristo Rey.”

Por el agua y el Espíritu Santo el bautizado ha recibido de Dios la vida nueva, vida de santidad. Así, quien ha recibido el bautismo es incorporado al Pueblo de Dios, a la Iglesia, y es hecho miembro de Cristo Sacerdote, Profeta y Rey. Lo hemos escuchado del libro del Apocalipsis: “[Jesucristo] hizo de nosotros un Reino Sacerdotal para Dios, su Padre”.

Y aquí reencontramos las palabras de Mons. Roberto, días pasados, que recordaba a los fieles laicos: “todos ustedes son sacerdotes”. Es que, unidos por el Bautismo a Cristo Sacerdote, todos los miembros del Pueblo de Dios somos ungidos para participar del sacerdocio de Cristo, que ofreció su vida al Padre, ofreciendo a Dios nuestra propia vida. 

Como lo expresa el Concilio, hablando de los fieles laicos: “todas sus obras, preces e iniciativas apostólicas, la vida conyugal y familiar, el trabajo cotidiano, el descanso del alma y del cuerpo, si se realizan en el Espíritu, incluso las molestias de la vida si se sufren pacientemente, se convierten en "hostias espirituales, aceptables a Dios por Jesucristo" (1 Pe., 2, 5), que en la celebración de la Eucaristía, con la oblación del cuerpo del Señor, se ofrecen piadosísimamente al Padre” (LG 34).

Participamos así del sacerdocio de Cristo; pero con el bautismo y la unción del Santo Crisma nos unimos también a Cristo Profeta, que con el testimonio de su vida y de su Palabra anunció la Buena Noticia a los pobres y proclamó el Reino del Padre. Por eso, el bautismo y la unción con el Santo Crisma a los miembros del Pueblo de Dios los “constituye testigos y les ilumina con el sentido de la fe y la gracia de la palabra, para que la virtud del Evangelio brille en la vida cotidiana, familiar y social. Ellos se muestran como hijos de la promesa, cuando fuertes en la fe y la esperanza, aprovechan el tiempo presente y esperan con paciencia la gloria futura” (LG 35).

Finalmente, nos unimos también a Cristo Rey. Como lo celebramos en cada Semana Santa, “Cristo, hecho obediente hasta la muerte, y por eso exaltado por el Padre, entró en la gloria de su reino; a Él están sometidas todas las cosas hasta que Él se someta a Sí mismo y todo lo creado al Padre, para que Dios sea todo en todo”. Esa es la realeza de Cristo. Él es Rey, y por el bautismo y por la unción del Santo Crisma nos hace reyes, para que, con libertad, abnegación y vida santa venzamos en nosotros el reino del pecado y más aún, sirviéndolo también en los demás, llevemos en humildad y paciencia a nuestros hermanos “hasta aquel Rey, a quien servir es reinar” (LG 36).

Sacerdotes, Profetas, Reyes… Pueblo Santo de Dios. ¡Qué grande es nuestra vocación cristiana! ¡Qué grande el llamado que recibimos desde nuestro bautismo! ¡Qué grande es lo que la Iglesia entrega cuando bautiza a un adulto o a un niño! Por eso, siempre será poca la preparación para recibir este Sacramento y siempre quedará como tarea seguir profundizando el misterio de la fe en la que hemos sido bautizados, para vivirla más cada día.

A eso nos llama el Papa Benedicto al convocar el Año de la Fe, que se iniciará el 11 de octubre de este 2012, al cumplirse los cincuenta años de la inauguración del Concilio Vaticano II. Dice el Papa: “Habrá que intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio como el que la humanidad está viviendo” (PF 8). Y, más adelante, agrega: “el Año de la fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe”, para lo cual tenemos un instrumento privilegiado en el Catecismo de la Iglesia Católica, a través de cuyas páginas “se descubre que todo lo que se presenta no es una teoría, sino el encuentro con una Persona que vive en la Iglesia”.

El Sábado Santo y el Domingo de Pascua renovaremos nuestras promesas Bautismales, es decir, nuestra adhesión a esa Persona que vive en la Iglesia y que es el mismo Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey que nos hace su Pueblo Santo. Así podremos mantener la mirada y el corazón en Él, “que inició y completa nuestra fe” (Heb 12,2). A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


 

 

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aciprensa :: Lo que todo católica necesita  saberEl Misterio Pascual

"En el misterio pascual, Dios Padre, por medio del Hijo en el Espíritu Paráclito, se ha inclinado sobre cada hombre ofreciéndole la posibilidad de la redención del pecado y la liberación de la muerte". (Juan Pablo II )

«Y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre». Flp 2,8-9

La Semana Santa

Es la semana más intensa del Año Litúrgico, en la cual se reza y reflexiona sobre la Pasión y Muerte de Cristo.

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

http://es.catholic.net/celebraciones/120/3048/articulo.php?id=2990 

Ayudas vía web para una Santa Semana
Especial de Iglesia.cl incluye un Itinerario para facilitar la tarea de los padres, al presentar a sus hijos el camino de Jesús, desde Ramos hasta el anuncio gozoso de la Pascua.   www.iglesia.cl
La Semana Santa o Semana Mayor está formada por los últimos días de la Cuaresma (del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor a la Misa en la Cena del Señor exclusive) y el Triduo Pascual de la Pasión, Muerte, Sepultura y Resurrección del Señor EWTN

EWTN: especiales de Semana Santa

 

 

Preludio de la Resurrección

(RV).- La Semana Santa 2012 con Benedicto XVI. El Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias publica una nota, sobre cada uno de los días de esta Semana Mayor, empezando por el próximo 1 de abril: Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor, en que el Papa presidirá, en la Plaza de San Pedro, la Santa Misa a las nueve y media de la mañana, después de la procesión - conmemorando la entrada de Jesús en Jerusalén - y luego dirigirá el rezo a la Madre de Dios.

«El Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor aúna el triunfo de Cristo – aclamado como Mesías por los habitantes de Jerusalén y en este día, en el rito de la procesión de ramos, por los cristianos – con el anuncio de la Pasión y con la proclamación en forma de canto de la narración evangélica en la Misa», escribe Mons. Guido Marini, explicando que «los ramos de olivo y de palma son el signo de la participación gozosa en el rito procesional, expresión de la fe de la Iglesia en Cristo, Mesías y Señor que va hacia la muerte por la salvación de todos los hombres».

Es también la Jornada Mundial de la Juventud, en la que los jóvenes de la Diócesis de Roma se unen a su Obispo, el Papa, recuerda Mons. Marini. Por este motivo, en esta circunstancia concelebran con el Santo Padre: el Card. Vallini y Mons. Paolo Schiavon - en representación del Vicariato de Roma -, el Card. Rylko y Mons. Clemens - en representación del Pontificio Consejo para los Laicos -; el Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, y el obispo auxiliar, Mons. César Franco - en representación de la Diócesis de la capital española -; así como Mons. Morani Joao Tempesta, Arzobispo de Río de Janeiro – sede de la próxima JMJ 2013 – y dos obispos auxiliares de la misma.

Los Cardenales diáconos que asisten al Santo Padre son Manuel Monteiro de Castro y Antonio María Veglió. Además de la Capilla Sixtina está presente el coro de la Diócesis de Roma, dirigido por Mons. Marco Frisina. El adorno de los olivos ha sido ofrecido por la región italiana de Pulla; también de Italia son los tradicionales ‘palmurelli’ – es decir las palmas trenzadas, que llegan de San Remo; los ramos de olivo son ofrecidos por las Villas Pontificias de Castel Gandolfo y el Camino Neo Catecumenal ofrece las palmas utilizadas en la procesión. (CdM-RV)

Celebraciones en vivo desde el Vaticano

 

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