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Celebraciones en las Diócesis |
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A TODOS LOS CRISTIANOS, CREYENTES, AGNOSTICOS Y ATEOS EN MALDONADO Y ROCHA
HERMANOS Y HERMANAS: ¡MUY FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN ! les deseo de todo corazón. Este es un SALUDO que trasciende los ámbitos cristianos, porque es parte de nuestra cultura y convivencia. Los invito a no quedarnos en el sólo SALUDO………
Una vez más se nos hace un REGALO de celebrar esta fiesta del triunfo de la VIDA sobre la muerte. Me refiero no sólo a la posibilidad litúrgica de vivirlo en el seno de la comunidad cristiana, reunida en la VIGILIA PASCUAL del sábado prolongada en las alternativas del día domingo y de todos los domingos del año, sino a toda la amplitud y profundidad de un acontecimiento que toca el corazón de cristianos, creyentes, agnósticos y ateos, unidos todos por nuestra condición humana, entrelazada de fragilidad y grandeza.
¿Cuál es la NOVEDAD y de qué se trata ? Es la INVITACION a centrar nuestra atención en un TEMA EXISTENCIAL que nos atañe y no nos deja indiferentes. A partir de las situaciones variadas en lo personal, familiar o social, nos planteamos con toda radicalidad la LOGICA POSITIVA o por el contrario el SINSENTIDO de la existencia, de nuestra propia EXISTENCIA ¿Todo acaba con la muerte o hay una culminación de nuestros desvelos, opciones y esfuerzos? ¿Hay ALGUIEN con credibilidad y autoridad moral que pueda darnos pistas, motivarnos en la búsqueda del bien, ayudarnos en la superación de las dificultades y dar ánimo ante las tragedias que en cualquier momento nos “descolocan”?
En la SEMANA SANTA que hemos vivido, sin duda que con una variedad de nombres, matices, lugares, estilos, dentro de nuestra sociedad secularizada, del entorno pluralista y de la familia tan diversificada, en la fe o de acuerdo a nuestras convicciones, hemos recordado el dato histórico de los últimos días de JESUCRISTO, en la culminación de su vida humana, con la muerte en la cruz y su Resurrección.
El REGALO del que estamos tratando es la INVITACION de prolongar, con fe unos, dudas y curiosidad otros, pero interés todos, en las vueltas de la vida, nuestro CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO, porque tiene mucho para decirnos. Voy más lejos: que podamos continuar CADA DÍA abiertos a la NOVEDAD de JESUCRISTO. Les recuerdo un instrumento muy adecuado, popular, cotidiano, al alcance de la mano: la PALABRA en la SANTA BIBLIA para profundizar en las actitudes, valores, sentimientos, mensajes y hechos de JESUCRISTO. Si la lectura bíblica va acompañada de una RENOVACION de nuestras vidas que concreta esa reflexión, seremos nosotros mismos un REGALO PASCUAL para los demás, cada día de nuevo, y el desafío de nuestra existencia se irá clarificando…….. Una vez más ¡ MUY FELICES PASCUAS !.
+ RODOLFO WIRZ OBISPO DE MALDONADO Y ROCHA |
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Imágenes de
la Vigilia Pascual en Mercedes,
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Mons. Raúl Scarrone, Obispo de Florida
En esta noche santa hemos venido aquí para encontrarnos con Jesús, el mismo que fue condenado a muerte porque por donde Él pasaba hacía renacer la esperanza y despertaba la alegría del amor.
Hemos venido aquí a buscarlo y hemos podido oír las grandes palabras: NO ESTÁ AQUÍ , HA RESUCITADO!!!. Su amor no ha quedado tapado por la piedra del sepulcro. Su esfuerzo y su fidelidad no se han perdido para siempre y la esperanza renacida no ha podido quedar ahogada. NO ESTÁ AQUÍ, en el sepulcro de la muerte.
JESÚS HA RESUCITADO. El mismo amor de Dios que creó el mundo hace millones de años y que resucitó a Jesús de Nazaret, hace dos mil años, es el que nos ha congregado en esta noche a nosotros y nos quiere comunicar su Espíritu de vida, de alegría y de amor.
Hemos escuchado esta noche la larga historia del amor de Dios a los hombres y el canto del Aleluya nos ha conducido, como culminación, a oír el anuncio gozoso de la esperanza cumplida para siempre: el anuncio de Jesús resucitado que es garantía y prenda de vida para todos. El anuncio de que, por la fuerza de Dios, la vida será siempre, ocurra lo que ocurra, más fuerte que la muerte, el amor será siempre más fuerte que el egoísmo y la indiferencia y que la esperanza podrá ser siempre en todas partes, más fuerte que todo dolor, opresión y destrucción.
El triunfo de Cristo nos da una fuerza inimaginable, pues nosotros con Él y por Él podemos vencer al pecado y a la muerte. Este anuncio gozoso de la Resurrección de Jesús lo compartimos con nuestro mundo, ensombrecido por tantas, desgracias y decepciones. Ante tantas noticias y problemas tristes, nosotros creemos y estamos convencidos que no todo está perdido porque la fuerza del amor es más poderosa que todo el mal en su conjunto. Tenemos la esperanza cierta que Uruguay puede ser diferente si nos acercamos a Jesús. Seguros que el pecado y todo lo malo que existe, cuyo culmen es la muerte, pueden ser vencidos si nos encontramos realmente con Jesús Resucitado y dejamos que Él transforme, con nuestra colaboración, nuestra vida y nuestra historia. Necesitamos vivir de la esperanza que nos viene de la Pascua, de la Resurrección de Jesús, pues muchas veces nos pasa que nos sentimos en retirada como los discípulos de Emaús, llenos de tristeza y desilusión. Habían confiado en que Jesús liberaría a Israel, pues lo habían imaginado como un político o un Mesías temporal. En cambio Jesús nos hace libres muriendo en una cruz por amor.
Por eso, quien se acerca a Él con un corazón sincero y bien dispuesto, se convierte en una persona nueva, capaz de dar vida para que los demás vivan dignamente y en paz. Para que cuiden no sólo su cuerpo sino también su alma y su corazón. Como dice el Papa Benedicto XVI:
“El ser humano no puede tirar su alma, dado que es lo que le hace persona, lo que le da dignidad…sin embargo, todo ser humano tiene la posibilidad de ser inhumano, de seguir siendo persona y vendiendo y perdiendo al mismo tiempo su propia dignidad. Podemos vender el alma a cambio del éxito y constatamos como detrás de la fachada del éxito se esconde a menudo una existencia vacía”.
Para que vivamos con dignidad y con humanidad Jesucristo ha muerto y resucitado para liberarnos del egoísmo, de la mentira, de la injusticia, de los vicios, de la corrupción, de la pereza, del odio, de la envidia y de todo pecado. Quien se acerca a Él, es una nueva persona capaz de entregar su vida por los demás.
En este mundo y en esta sociedad en la cual vivimos, incluso en nuestras propias familias descubrimos muchas cosas que nos preocupan y entristecen. Puede ser la pobreza y la miseria de mucha gente a pesar de los esfuerzos que se hacen. Los jóvenes que se van, la emigración no cede. La violencia y la inseguridad se agudizan. La agresividad está a flor de piel y los conflictos sociales y laborales se multiplican, especialmente en la educación y la salud. En muchos hogares no hay armonía ni paz.
En medio de todo esto nos encontramos nosotros como actores o espectadores celebrando la Pascua de Jesús, convencidos de que Él ha vencido y que también nosotros también podemos triunfar en la medida en que unidos a Él seamos capaces de morir a nuestros egoísmos e intereses mezquinos y sepultar para siempre todo cuanto sea contrario al amor de Dios. Quienes se esfuerzan por vivir unidos a Jesús y estar cada vez más cerca de Él viviendo el Evangelio se convierten en elementos positivos para la sociedad y para la humanidad.
Nuestra esperanza es que el mundo esté lleno de estas personas auténticas discípulos-misioneros de Jesús Resucitado. En esta mi última Pascua como Obispo de Florida, quiero agradecer y bendecir a Dios por todas las personas que en estos años han dado y dan testimonio silencioso de Jesús Resucitado en nuestra Diócesis colaborando en la construcción del Reino.Tantos padres y madres de familia que dan la vida por sus hijos, aunque nadie se los agradezca. Que se desviven y se sacrifican para que nada les falte. Se han conservado fieles y unidos, sin caer en la tentación del divorcio o la infidelidad.
A aquellos que sienten en carne propia el dolor de los pobres y sin buscar un puesto político, gastan su tiempo y recursos: porque sienten que su vocación es servir desinteresadamente. A los sacerdotes, religiosas, religiosos, catequistas e integrantes de los movimientos y servicios que son una presencia viva del amor de Dios en Cristo. Consagran su vida para ayudar a todos. Su bondad y su corazón generoso son un reflejo fiel del Dios que es Padre y nos ama con ternura.
Cuántas personas buenas, nobles, generosas y serviciales he encontrado en este largo camino de más de 20 años en esta querida Diócesis, en quienes actúa el poder de Jesús Resucitado. El amor de Dios Padre, la gracias de Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo se ha derramado abundantemente en ellos.
Ellos con su ejemplo han sostenido nuestra fe y alentado nuestra esperanza. En esta noche santa a todos les digo: gracias, mil gracias. Reciban con amor al nuevo Obispo Mons. Martín Pérez Scremini y secunden con generosidad todas sus iniciativas. Él necesita de ustedes como ustedes lo necesitan a él.
Feliz Pascua para todos!!!. Se que en este día todos los saludos son buenos y todos son pocos para expresar el gozo incontenible de la Resurrección de Jesús. No importa que seamos muchos o que seamos pocos, que la Iglesia esté llena o esté medio vacía, que estemos cansados o descansados. Lo que importa es que hoy celebramos la gran fiesta de la fe: Cristo ha resucitado!
Cristo vive! Esta es la noticia que proclamamos y que llena nuestro corazón de alegría. Que Jesús Resucitado nos comunique su vida y nos de ánimo para ser en la historia de cada día sus verdaderos discípulos-misioneros que contagian a quienes nos rodean la alegría de nuestra fe. |
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Saludo Pascual del Obispo de Tacuarembó – Rivera Mons. Julio César Bonino
Hermanos y hermanas de las comunidades de nuestra diócesis:
Habiendo recibido el llamado a transitar el camino cuaresmal, llegamos a la máxima celebración de nuestra vida de cristianos: la conmemoración anual de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Siempre lo repito: la vida es un camino por el que no se vuelve a pasar y de ahí la urgencia de no dejar pasar oportunidades que no se vuelven a repetir. Nos dice el documento de APARECIDA (No.33) “Los pueblos de América Latina y el Caribe viven hoy una realidad marcada por grandes cambios que afectan profundamente sus vidas. Como discípulos de Jesucristo, nos sentimos interpelados a discernir los “signos de los tiempos” a la luz del Espíritu Santo, para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengan vida y para que “la tengan en plenitud” Jn 10, 10”.
Nuestra diócesis se esforzó en participar de esa gran Asamblea de discernimiento pastoral que fue la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que marca la realidad de un nuevo tiempo para las Iglesias del continente. En fidelidad a sus conclusiones tomamos la firme decisión de responder desde nuestras comunidades a los desafíos de este cambio de época. Con Jesús Resucitado queremos ponernos en camino para elaborar entre todos un nuevo proyecto pastoral diocesano que responda a las realidades que nos toca vivir.
Escribo estas líneas para invitarlos a que, habiendo vivido en cada una de nuestras Parroquias la Fiesta de la Pascua, peregrinemos hacia Paso de los Toros para, en el Domingo del Buen Pastor - como cada año lo hacemos -, celebrar todos juntos nuestro ya tradicional “DIA DE LA DIOCESIS”.
Este año con el lema: “JESUS RESUCITADO NOS LLAMA A SER AUDACES Y CREATIVOS”, haremos el lanzamiento de la primera etapa en la construcción de nuestro nuevo proyecto pastoral. Entregaremos a cada comunidad las fichas que posibilitarán la mayor participación posible. Nos comprometeremos a que el domingo siguiente (20 de Abril, V Domingo de Pascua), en cada celebración eucarística, se hagan oraciones pidiendo al Señor nos envié el Espíritu Santo que inspire y asista nuestro trabajo. Esta es la forma de disponernos a transitar juntos la etapa del VER SOCIAL Y ECLESIAL que en el tiempo que va hasta el próximo 18 de Julio, trabajaremos juntos.
Convoco pues, a que hagamos el ejercicio de contemplar la realidad de nuestra sociedad y de la Iglesia, para con Jesús, descubrir esas señales que luego juzgaremos nos están invitando a un ACTUAR de verdaderos discípulos y misioneros.
Reciban mi más afectuoso saludo pascual. Que la luz del Resucitado ilumine todas las circunstancias de nuestras vidas. En Jesús Buen Pastor,
Mons. Julio César Bonino Obispo de Tacuarembó - Rivera
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Fotos Misa Crismal en Tacuarembó
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Esta es la certeza que da sentido ha nuestra vida.
El Señor ha resucitado y esta con nosotros todos los días, este es nuestro consuelo que nos da fuerza para emprender como Pueblo peregrino el camino.
“Les anuncio la Buena Nueva de que la Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a Jesús” (Hch. 13,32-33). “La resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, creída y vivida por la primera comunidad como verdad central, trasmitida como fundamental por la Tradición, establecida en los documentos del Nuevo Testamento, predicada como parte esencial del Misterio pascual al mismo tiempo que la Cruz”(CIC 638.)
Que este año nos pongamos a la escucha de la Palabra que siempre nos anima y nos conforta, atentos a todas las necesidades de nuestros hermanos, sobre todo de los que sufren, los enfermos y los pobres.
El Señor nos dice “No tengan Miedo” (Mt. 28,5). Como a las mujeres en la mañana de la Resurrección, nos repite: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?” (Lc. 24,5). Nos alientan los signos de la victoria de Cristo resucitado, mientras suplicamos la gracia de la conversión y mantenemos viva la esperanza que no defrauda (D.A. 14)
Como dicen los Obispos Latinoamericanos en Aparecida “elevamos al Espíritu Santo nuestra suplica confiada para que nos ayude a redescubrir la belleza y la alegría de ser cristianos”.
“Aquí esta el reto fundamental que afrontamos: mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo.” (D.A. 14)
Que San José nuestro Santo Patrono interceda por esta iglesia diocesana y nos ayude cada día a recomenzar desde el encuentro con Cristo la tarea de anunciar a nuestros hermanos la alegría pascual, la alegría del Evangelio.
Feliz Pascua para todos,
+ Arturo Obispo de San José y Flores |
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La Fe que sostiene nuestra Iglesia
Madruga y se expande con alegría
La fiesta de Pascua es la gran ocasión para revitalizar la Fe de la Iglesia Diocesana, la de cada comunidad y la de cada uno personalmente.
En primer lugar, como hicieron las mujeres que van al sepulcro en la madrugada del primer día, luego del reposo sabático, la fe de esta iglesia tiene que despertarse y madrugar. En muchos hay sensación de una fe adormecida, atada con alfileres, desilusionada. Pues bien, aprovechemos para que vuelva a ponerse en contacto cercano con Jesucristo. Corriendo, anunciándola, compartiéndola, llevándola a los hogares, al trabajo, a la participación en la Misa del Domingo, en la búsqueda de tiempos de la jornada en que apagando la televisión, intentamos hacer silencio y hablamos con Dios presente en el corazón que lo busca.
En segundo lugar la Fe en el Resucitado que nos anima tiene que expandirse. “Vayan enseguida a decir a los discípulos” (Mateo 28,7). No es un programa de actividades. Es una experiencia fuerte y significativa que se exterioriza y contagia. Que introduce en la vida cotidiana esperanza en el desalentado, fortaleza en el débil, alivio en el enfermo, honradez en los negocios, verdad en las palabras, lealtad en los pactos, audacia en las situaciones difíciles de cada familia o donde estemos.
En tercer lugar la Fe en Jesús Resucitado tiene que ser “alegre”. Las primeras mujeres que corrieron al sepulcro, se alejaron “llenas de alegría”. Hoy vivimos en un mundo de placeres sin alegría. Pasarla bien sin pensar en cómo queda el conciencia cuando se rompen códigos íntimos que nos sustentan. Y al quedar insatisfechos y medio vacíos se busca en forma compulsiva el placer excitante y la diversión que aleje la amenazadora soledad.
Renovemos la Fe confiada en Jesús Resucitado, foco ardiente de nuestro corazón. Nos espera para mostrarnos sus manos taladradas, su costado perforado. Pero todo está cicatrizado, perdonado, asumido en su cuerpo como huellas de esas heridas de nuestra memoria que dejaron de ser agujeros negros que nos deprimen; en el Cuerpo glorioso del Resucitado se transforman en heridas que ya no torturan ni dan miedo; todo lo contrario, son signo de confianza en un presente y futuro reconciliado.
Feliz y Santa Pascua para ustedes y sus familias.
Marzo 22 de 2008 |
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“NOSOTROS SOMOS TESTIGOS DE
A lo largo de estos dos milenios después de la resurrección de Cristo, la Iglesia sigue siendo depositaria del mandato del Señor de ser TESTIGOS DE SU RESURRECCIÓN.
En la medida que tomamos conciencia de la grandeza y hermosura del don de la fe que nos hace aceptar a Cristo resucitado, percibimos con mayor claridad que esta fe no es ninguna capitulación de la razón, al contrario, es su máxima promoción. También entendemos la casi imposibilidad de la razón humana, librada a sus solas fuerzas, de poder llegar a percibir la verdad histórica de un hecho tan superior al alcance de toda inteligencia humana.
A la luz de la Pascua de Cristo, entendemos que el Resucitado representa la meta última de la historia de la humanidad y de todo el universo. Su materialidad ha salido de las manos de Dios y encuentra en la corporeidad de Cristo, Verbo eterno, Encarnado y transfigurado en su resurrección, el principio y el fin de todo lo existe en el cielo y en la tierra. La Iglesia, de todo esto, está llamada por su propia naturaleza, a dar testimonio.
En este contexto, se entiende un poco más, en su justo alcance, el gesto de Juan Pablo II de pedir perdón por los errores y pecados de la Iglesia a lo largo de los siglos por haber opacado con sus anti-testimonios el resplandor de este Cristo resucitado, real y personalmente presente en la Iglesia, de la que es Cabeza.
Amigos, un pedido: no miren el barro que nos ensucia. Contemplen la luz que nos ilumina: las antorchas de la luz del Resucitado prendidas por amor que El manifiesta aun a pesar de nuestros pecados e infidelidades. ¡Quédense con Cristo y ayúdennos a convertirnos a El mediante una fraternidad real entrañablemente compartida y una solidaridad radicalmente promovida, sobre todo en favor de los hermanos más olvidados por todos en la sociedad.
Desde este segundo mandamiento que nos dejó Jesús, podremos con su gracia entender y vivir el primero, que es amar a Dios sin medida, unificando nuestra existencia amándonos como El nos amó: hasta dar la vida por los hermanos.
+ + +
Hay una EXPERIENCIA DE EVIDENCIA de Cristo resucitado que se dio históricamente en la primitiva comunidad cristiana que sustenta la racionabilidad de la FE EN JESÚS EL SEÑOR. Esta es única. Y es la matriz del testimonio de la Iglesia acerca de Cristo resucitado.
En la Iglesia primitiva ocupan un lugar muy especial el cuerpo de LOS DOCE. Ellos han sido elegidos por el mismo Jesús como TESTIGOS CUALIFICADOS DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR. Es una fe que naturalmente es fruto de la gracia que les da la posibilidad de CREER. Pero es una fe que tiene una BASE DE EXPERIENCIA HISTÓRICA irrepetible en el tiempo.
LA SUCESIÓN APOSTÓLICA que se da desde los Apóstoles, en el COLEGIO APOSTÓLICO, se transmite a los SUCESORES DE LOS APOSTOLES, constituidos como COLEGIO EPISCOPAL. El alma de esta sucesión apostólica está constituida por la EXPERIENCIA DE ESPIRITU SANTO AL ACEPTAR EL ACONTECIMIENTO HISTÓRICO Y LA CERTEZA HISTÓRICA DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO. Ellos han sido testigos oculares de la realidad Cristo-resucitado. La fe de la Iglesia es una fe-apostólica porque nosotros, ahora, vemos con los ojos de los Doce, que nos transmiten su experiencia personal y colegial. Aceptamos su testimonio y con la gracia del Espíritu Santo nos adherimos a ese Jesús de Nazaret que Dios ha constituido Señor de todos y para todos.
Lo primordial de la tarea de cada uno de los Obispos y del Colegio Episcopal que sucede al Colegio Apostólico, consiste en ser TESTIGOS DEL RESUCITADO para todo el Pueblo de Dios a fin que el mismo Pueblo de Dios, la Iglesia, todos los discípulos de Cristo, sean lo mismo: TESTIGOS DEL RESUCITADO, en y para todo el mundo.
Al encontrarme con personas que no tienen fe y que son intelectual y éticamente honestas y coherentes, intuyo lo tremendamente impactante que es para ellas, el aceptar que una persona, muerta, vuelva a la vida y con características tan impensadas y no experimentables, que le exijan, para su inteligencia, firmar un cheque en blanco que, en este caso, pone la propia libertad y la propia razón a disposición del destinatario del cheque.
Aceptar a Cristo resucitado es entrar en un orden de cosas definitivas y últimas en las que es muchísimo más lo desconocido y lo novedoso que lo conocido y experimentado. Intuyo que la diferencia entre el ser y el existir de Cristo resucitado en su misterio trinitario y el ser y el existir del hombre en la familia humana, le pone a la diferencia un exponente infinito. Siento que me pierdo; o, mejor: capto la diferencia entre creer y comprender. Experimento la inmensa fragilidad de mi ser creatural. Dependo en todo. No soy por mi mismo. No está en mis manos el existir por mí mismo. Soy metafísicamente pobre. Soy criatura. Y lo seré siempre. También experimento que es tan lógico perderse por la fe en los brazos de Cristo resucitado, como un niño en los brazos de su padre.
Pero Jesús de Nazaret, con su MISTERIO PASCUAL, aporta lo que la razón no me puede dar. Me dice que soy hijo de su mismo Padre. Y que Él vino al mundo para revelarnos a todos este maravilloso proyecto de amor del Ser supremo, que es el Padre suyo y Padre nuestro, el Dios suyo y el Dios nuestro.
¿Y si no tuviera fe? Siento que se me congela la sangre al sólo pensar en la posibilidad de que eso pudiera acontecer. Vuelvo a sentirme profunda y radicalmente pobre. Pero también infinitamente rico al ser personalmente amado por Dios, que es mi Padre y que me hace sentir en las vibraciones más viscerales de mi espíritu que al ser su hijo, todo lo suyo es mío, siendo Él, todo para todos.
Me sale espontáneo ponerme de rodillas frente a mi Dios, tan bueno, tan grande, tan bello. Pero siento inmediatamente la ternura de sus labios en mis mejillas y en mi alma, con su voz que me susurra adentro: “Eres mi hijo, te amo”, y la fuerza de sus brazos que me levantan para hacerme sentar a su lado.
¡Que el Resucitado nos conceda apretarnos todos al lado de nuestro Padre Dios que ya ahora nos hace experimentar que somos todos hijos de una única familia: la suya. Que es también la nuestra.
¡A VIVIR TODOS COMO VERDADEROS HERMANOS¡
¡MUY FELICES PASCUAS!
+ Nicolás Cotugno, sdb. Arzobispo de Montevideo |
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¡¡CRISTO HA RESUCITADO!! POR
ESO HAY VIDA Y ESPERANZA PARA TODOS. ¡¡NOSOTROS SOMOS TESTIGOS!!
Queridos hermanos y hermanas:
Son varios los motivos de alegría que nos ha traído esta Pascua 2008.
Cristo ha resucitado!! La Cruz y la Muerte manifiestan la obediencia incondicional del Hijo a la Voluntad del Padre. La Resurrección proclama que el Padre no defrauda al que confía en Él y entrega su vida para servir a su Proyecto.
Nuestra Diócesis ha recibido como un precioso regalo la llegada de los Padres Redentoristas. Misioneros que han asumido la animación pastoral de la Parroquia Santa Teresita de Minas y, desde allí, atenderán las Parroquias de San Antonio de Aiguá y Nuestra Señora de Pompeya de Mariscala; así como también animarán pastoralmente el Santuario del Verdún.
La comunidad parroquial de Nuestra Señora del Carmen de Solís de Mataojo contará con la animación pastoral de los Padres Dehonianos, quienes, para nuestra alegría, han aceptado incorporarse a nuestra Iglesia Diocesana.
La disponibilidad de los sacerdotes para asumir nuevos campos de responsabilidad pastoral, así como la de aquellos que viven su ministerio con fidelidad, al servicio del Pueblo de Dios, que es la razón de ser de nuestra entrega.
La integración de un equipo compuesto por tres sacerdotes (P. Fredy, P. Gustavo y P. Leonardo), para la atención y la animación pastoral de las Parroquias de Lascano y José Pedro Varela.
Este año han iniciado su proceso de formación sacerdotal dos jóvenes de nuestra Diócesis (Alejandro Castaño y Luis Arrué).
Algunos de estos motivos de alegría no se han dado sin dolor, sin renuncias, sin pequeñas o grandes muertes. Sólo cuando asumimos y aceptamos desprendernos, partir o dejar partir, morir un poco o mucho, estamos haciendo el camino para la alegría de la Resurrección. Porque sólo en el surco germina y madura la semilla que quiere convertirse en planta nueva.
Este es el camino para la Pascua de una comunidad que ha sido consagrada, ungida, para ser presencia de Jesús Resucitado; para ser otra vez, presencia radiante de un Jesús que pasa “haciendo el bien”, devolviendo la vista a los ciegos, el oir a los sordos, el hablar a los mudos; presencia radiante de un Jesús que pasa curando a los leprosos, haciendo andar a los paralíticos y resucitar a los muertos.
Ser presencia de Jesús hace, de nuestra Comunidad, una comunidad pascual; una Comunidad que hace resplandecer el rostro de Jesús Resucitado. Esta Pascua es la que les desea, como padre y pastor, como hermano y amigo, su Obispo
+Francisco |
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De todas semanas del año, para un cristiano, la Semana Santa es la central. La más importante. En ella conmemoramos la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Por lo tanto, la Semana Santa, constituye el corazón y el palpitar del resto de la liturgia que celebramos durante el resto del año.
Vivamos con intensidad estas jornadas. Que seamos entusiastas del Señor con nuestros olivos y palmas; que abramos los oídos para que sus Palabras lleguen al fondo de nuestras vidas; que seamos como los apóstoles, personas dispuestas a compartir su última cena y vivir los gestos de Jesús. Que, como si fuera ahora mismo, la Pasión (su lectura y su meditación) nos conmueva de tal manera que tengamos la sensación de estar en primera línea como lo estuvieron aquellos primeros seguidores hace más de dos mil años.
Y, sobre todo, que la Resurrección de Cristo nos haga reavivar nuestra fe de tal forma que salgamos de esta Pascua tocados por su Espíritu y rejuvenecidos por el don de una vida nueva.
domingo de ramos, 16 de marzo 10:00 h. Concentración en el atrio y bendición de Ramos 10:30 h. Celebración Eucarística 19:00 h. Rezo del Santo rosario y confesiones 19:30 h. Celebración Eucarística Toca el órgano: Elenita
Lunes santo, 17 de marzo 8:00 h. Rezo de la mañana 8:30 h. Celebración Eucarística 9:00 h. – 12:00 h. Convivencia con niños en la casa de Retiros 18:00 h. Eucaristía en el Centro de la Calera 18:30 h. Rezo del vía crucis y confesiones en la Catedral 19:30 h. Celebración Eucarística
Martes santo, 18 de marzo 8:00 h. Rezo de la mañana 8:30 h. Celebración Eucarística 10:00 h. Visita a los enfermos de la Catedral 18:00 h. Eucaristía en San Cono 18:30 h. Rezo del vía crucis y confesiones en la Catedral 19:30 h. Celebración Eucarística
Miércoles santo, 19 de marzo JORNADA DE LA RECONCILIACIÓN 8:00 h. Rezo de la mañana 8:30 h. Celebración Eucarística 10:00 h. visita a los enfermos de la Catedral 16:00 h. – 18:00 h. Encuentro con adultos 17:00 h. Misa en la Rural 17:00 h. Misa en Aguas Corrientes 18:30 h. Rezo del vía crucis y confesiones en la Catedral 20:00 h. Eucaristía Penitencial: este día habrá confesiones, antes y durante la misa, para todos los que no lo hayan hecho.
Jueves santo, 20 de marzo Son muchos los grandes "acontecimientos salvíficos" que hoy se recuerdan en la vida de Cristo Jesús: Su Cena de despedida y su gran Oración por nosotros. La Institución de la Eucaristía. La Institución del Ministerio (servicio) como parte esencial de su Iglesia. Su Testamento: el mandamiento del amor. El ofrecimiento, anticipado y consciente, de su vida, de su Cuerpo y Sangre, para salvación del mundo. 8:00 h. Oración de la mañana 10:00 h. Santa Misa Crismal Responsables del Canto: Coro de la Catedral 19:00 h. Rezo del Santo Rosario 19:30 h. Celebración Eucarística: Cena del Señor Responsables de la liturgia: Cursillistas Responsables del Canto: Carmelitas 21:30 h. Solemne hora santa: Adoración hasta las 23:30 h. Responsables: Ministros de la Eucaristía
Viernes santo, 21 de marzo Es la hora de la verdad. Es el Viernes Santo, es el día en que Jesús llega hasta el final, hasta aceptar su muerte. Hoy contemplamos su cruz y le agradecemos su entrega, afirmamos nuestra fe en El. Porque en El la humanidad entera, con todos sus dolores y angustias, encontrará la luz, la salvación. Es por eso que esta tarde es más oscura que las demás tardes, porque Jesús, nuestro hermano y nuestro amigo, ha muerto...
8:30 h. Oración de la mañana 16:00 h. Celebración de la Pasión y muerte del Señor Encargados de la celebración: Carmelitas 19:00 h. Vía crucis. Se parte desde la Catedral hasta la plaza Artigas. Traer todos velas y radio para sintonizar el Vía crucis. Al finalizar canta el Coro de la Caterdral
Sábado santo, 22 de marzo Hoy es el gran día de la resurrección. Es la Noche Santa, la Noche de la RESURRECCIÓN, la noche más bella de todas. En esa noche estamos de vela porque Cristo ha resucitado con El.
8:30 h. Oración de la mañana 16:30 h. (Homenaje a la Santísima Virgen María. Responsables: los centros de la parroquia) Rezo del Santo Rosario y acto mariano 19:00 h. “Solemne Vigilia Pascual” en talita. 21:00 h. “Solemne Vigilia Pascual” en la catedral Responsables del canto: coro de la catedral y elenita
Domingo de resurrección, 23 de marzo El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda nuestra religión. En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar?
9:00 h. Celebración Eucarística en la Catedral Canto: Carmelitas 10:30 h. Celebración Eucarística en la Catedral 17:00 h. Celebración Eucarística en el Hospital 18:00 h. Celebración Eucarística en San Cono 19:30 h. Celebración Eucarística en la Catedral Órgano: Elenita
Podemos estar felices porque Jesús ha vencido el mal y nos da la salvación definitiva. En la Resurrección está nuestra esperanza y ella nos anima a luchar con el bien para vencer el mal, teniendo la seguridad y certeza que resucitaremos con Jesús. Podemos gritar al mundo: JESÚS HA RESUCITADO ¡ALELUYA, ALELUYA!
FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN LES DESEAN:
v Mons. Raúl Scarrone v Pbro. César Buitrago v Pbro. Giovanni Chinchilla v Sem: Fernando Romero
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Celebraciones en las Capillas
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